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martes, 9 de octubre de 2007

Cardenal Bertone: Ser emprensario es cooperar con el proyecto de Dios

Discurso al encuentro de la Unión Cristiana italiana de Empresarios


TURÍN, lunes, 8 octubre 2007 (ZENIT.org).- La empresa es un servicio de cooperación del hombre con el proyecto de Dios, explicó el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, en el encuentro de la Unión Cristiana italiana de Empresarios (UCID, por sus siglas en italiano), que se clausuró este domingo en Turín.

El colaborador más cercano del Papa en la guía de la Santa Sede tomó la palabra el sábado para recordar que la actividad empresarial es un servicio que, si bien sigue las leyes del mercado, pretende ser, ante todo, una respuesta a la «llamada» de Cristo a cooperar en el proyecto de Dios en el mundo.

Por este motivo, explicó, la Iglesia no puede callar ante las visiones reductoras del ser humano. Alzar la voz a favor del respeto de los derechos inalienables del trabajador es una exigencia que no puede ser olvidada, en particular en el caso de los jóvenes, indicó.

La comunidad cristiana tiene que asumir, por tanto, tres compromisos, afirmó Bertone: tomar conciencia de las consecuencias de los cambios que tienen lugar en la sociedad moderna; impulsar la obra educativa que siempre ha caracterizado a la Iglesia; y, por último, dar al voluntariado católico y a las empresas sin afán de lucro una profesionalidad y competencias para que puedan desempeñar su labor en el contexto de la economía de mercado.

El objetivo final, añadió el cardenal Bertone, es promover la ética de la responsabilidad y recuperar la moral social.

Al final del congreso, los empresarios entregaron al cardenal un «acta de compromiso», síntesis de los objetivos comunes que caracterizan su contribución cotidiana a la sociedad.

«El hombre no debe estar al servicio de la economía, sino que la economía tiene que estar al servicio del hombre», dijo el vicepresidente de la UCID, Giancarlo Abete.

El papel del empresario, concluyó, es doble: por una parte, generar beneficios, pero por otra ser responsable con su comunidad.

miércoles, 13 de junio de 2007

Madre Angélica, la clarisa que dirige una corporación multimillonaria

Su historia, ahora en español, contada por Raymond Arroyo
MADRID, martes, 12 junio 2007 (ZENIT.org).- Una mujer pobre y enfermiza llegó a crear la mayor empresa de televisión católica. ¿Cómo se lo hizo? Raymond Arroyo, director de informativos de esta empresa, la Eternal World Television Network (ETWN) lo revela en una biografía de la Madre Angélica (el nombre religioso de Rita Rizzo).Arroyo pudo escribir este libro gracias a entrevistas exclusivas con la Madre Angélica antes de su invalidez, que comenzó en la Nochebuena de 2001, cuando la monja sufrió un derrame cerebral.El libro, originalmente escrito en inglés, lleva por título «Madre Angélica. La increíble historia de una monja que fundó una televisión mundial», Ediciones Palabra (509 páginas).El volumen desvela cómo es, vive y piensa esta monja de clausura capaz de interpelar al mundo y que, según la revista «Time», es «la mujer católica más influyente de los Estados Unidos». El libro la presenta como una «Teresa de Ávila moderna».«De todos aquellos que el Señor pudo elegir para levantar este emporio internacional de la comunicación, la madre Angélica era la candidata menos apropiada. Pero los caminos de Dios no son nuestros caminos», escribe el arzobispo de Denver y miembro del consejo de dirección de EWTN, Charles J. Chaput, OFM, en el prólogo.Joseph Ratzinger, en 1999, dijo que «la madre Angélica ha logrado en los Estados Unidos lo que otros han intentado sin éxito: hacer llegar sus programas a un número de espectadores que se cuentan por millones, representando para la Iglesia un foco de fe y de fuerza renovadora».