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jueves, 5 de junio de 2008

La Madre Teresa de Calcuta llegó “a amar la oscuridad”

El padre Kolodiejchuk en la presentación de “Las cartas privadas”


MADRID, 4 de junio de 2008 (ZENIT.org-Veritas).- El postulador para la Causa de beatificación de Madre Teresa, padre Brian Kolodiejchuk, M.C., presentó este miércoles en Madrid el libro "Ven sé mi luz. Las cartas privadas de 'la santa de Calcuta'" (Planeta-Testimonio).


La correspondencia privada de Madre Teresa permite reconstruir "el lado más espiritual" y menos conocido del trabajo que hizo famosa a esta humilde albanesa, según explicó el postulador de su causa, que pudo acceder a las cartas que ahora se publican al iniciarse su proceso de beatificación.

Una de las sorpresas que deparaba esta documentación permanecía oculta a la mayoría de las personas tras la sonrisa permanente de Madre Teresa, y fue sin embargo esencial en su vocación. Se trata de la oscuridad interior que experimentó sobre todo a partir de los años 60, pero que comenzó a sentir mucho antes, alrededor de 1937, cuando era todavía misionera de Loreto, antes de fundar su propia Congregación (Misioneras de la Caridad).

Sin embargo, Madre Teresa pudo armonizar la "alegría por hacer día tras día lo que Dios le pedía" con el "desconsuelo y la soledad". Según el padre Kolodiejchuk, "sonreír" fue su elección. En una de sus cartas, Madre Teresa escribe: "cuando veo a alguien triste, pienso siempre que le está negando algo a Jesús".

Además, la religiosa llegó a "amar la oscuridad", como confiesa en una carta al padre Neuner: "Por primera vez en estos once años-he llegado a amar la oscuridad.-Pues ahora creo que es una parte, una muy, muy pequeña parte de la oscuridad y del dolor de Jesús en la tierra. Usted me ha enseñado a aceptarla como un "lado espiritual de "su obra"" (...) Hoy sentí realmente una profunda alegría-porque Jesús ya no puede sufrir de nuevo la agonía-sino que Él quiere sufrirla en mí-Más que nunca me entrego a Él.-Sí- más que nunca estaré a su disposición".

El padre Kolodiejchuk confesó que tuvo que leer "varias veces las cartas" hasta entender de qué se trataba verdaderamente su "oscuridad"; incluso muchas hermanas que convivían cerca de ella, "no tenían ni idea de lo que pasaba en su interior".

Al ver la ingente obra que Madre Teresa realizó (sobre todo después de su "inspiración" en 1946, cuando recibe "la llamada dentro de la llamada" para trabajar entre los más pobres de los pobres) lo más fácil es pensar que lo hacía apoyada en el consuelo que experimentaba en Dios. Sin embargo, según el postulador de su causa, lo que hizo "heroica" su vida, fue precisamente la fidelidad a Dios a pesar de esta falta de consuelo.

Para Madre Teresa, "la pobreza más grande en el mundo de hoy" era "no sentirse amado", por eso comprendió que experimentar el abandono de su Amado como algo real, le acercaba a sus pobres y la identificaba con el sufrimiento de Jesucristo en el Huerto de Getsemaní y en la Cruz, cuando pregunta al Padre: "¿Por qué me has abandonado?"

Según el padre Kolodiejchuk, la experiencia de Madre Teresa es similar a la de otros santos y más que "crisis" de fe (que hace referencia a algo "más existencial e intelectual"), lo que atravesó la Madre fue una "prueba de fe" hasta alcanzar, como dijo uno de sus confesores, "una fe pura y desnuda, sin sentir nada".

Además, el postulador de la Causa de Madre Teresa ve en esta actitud un ejemplo para los creyentes, que deben saber que "la fe no siempre es fácil" y "tenemos que luchar".

A pesar del deseo de Madre Teresa de que sus escritos fueran destruidos, finalmente han visto la luz, porque la Iglesia considera que aunque se trató de una experiencia "personal", no ha sido una experiencia "privada", porque no fue sólo para ella. Los Misioneros y Misioneras de la Caridad heredaron el "carisma" de Madre Teresa, que consiste no sólo en compartir la pobreza material, sino también "la espiritual".

El postulador de la Causa de beatificación de la religiosa concluyó que el amor que vivió Madre Teresa no es sólo "para admirar", sino que "es posible imitarlo empezando a nuestro alrededor".

jueves, 6 de septiembre de 2007

Teresa de Calcuta: Luz desde la oscuridad (I)

Habla el postulador de la causa de canonización, padre Kolodiejchuk


ROMA, jueves, 6 septiembre 2007 (ZENIT.org).- ¿Cómo fue la «noche oscura» de la Madre Teresa de Calcuta? A esta pregunta responde en esta entrevista concedida a Zenit el padre Brian Kolodiejchuk, misionero de la Caridad.

El padre Kolodiejchuk acaba de publicar el libro «Come Be My Light» («Ven, sé mi luz»), en el que recoge escritos de la beata, en parte inéditos, que revelan cómo durante largos años de su vida experimentó el terrible sufrimiento de no experimentar el amor de Dios.

--La extraordinaria vida interior de la madre Teresa ha sido descubierta después de su muerte. Según sus directores espirituales, ¿cómo era su vida, especialmente su sufrimiento de oscuridad espiritual, oculto a todos los que la conocieron?

--Padre Kolodiejchuk: Nadie tenía ni la menor idea de lo que vivía interiormente, pues sus directores espirituales conservaban estas cartas. Los jesuitas conservan algunas, otras están en el arzobispado, y el padre Joseph Neuner, otro de sus directores espirituales, tiene algunas.

Estas cartas fueron descubiertas cuando buscábamos los documentos para la causa.

Cuando vivía, la madre Teresa pidió que su información biográfica no se diera a conocer.

Pidió al arzobispo Ferdinand Périer de Calcuta que no dijera a ningún otro obispo cómo empezó todo. Le dijo: «Por favor no les dé nada de los inicios porque, una vez que la gente conozca los inicios, cuando oigan hablar de las locuciones interiores, entonces la atención se centrará en mí y no en Jesús». Ella siempre decía: «Obra de Dios. Esta es la obra de Dios».

Incluso las hermanas más cercanas a ella no tenían ni idea de su vida interior. Muchos podrían haber pensado que ella tenía una gran intimidad con Dios y que ésta iluminaba su camino en medio de dificultades de la Orden o de la pobreza material que sufrió.

--El libro habla el voto secreto que ella hizo al principio de su vocación por el que prometió no negar a Dios nada que tuviera que ver con el dolor provocado por el pecado mortal. ¿Qué papel desempeñó este voto en su vida?

--Padre Kolodiejchuk: La madre Teresa hizo el voto, en 1942, de no negar nada a Dios.
Sus cartas inspiradas por Jesús llegaron enseguida. En varias cartas, Jesús le pregunta, comentando su voto: «¿Dejarás de hacer esto por mí?».

Por tanto su voto es el sustrato de su vocación. Luego, en las cartas inspiradas, se ve que Jesús le explica su llamamiento.

Ella entonces sigue adelante porque sabe que Jesús lo quiere. Está motivada por el pensamiento del dolor de Jesús porque los pobres no le conocen y, por tanto, no le aman.

Este fue uno de los pilares que la mantuvo en su camino a través de la prueba de la oscuridad. Gracias a la certeza de su llamamiento y a este voto, en una de las cartas escribe: «Estuve a punto de dejarlo y entonces recordé el voto, y esto me hizo levantarme».

--Se ha hablado mucho sobre la noche oscura de la madre Teresa. Su libro la describe como un «martirio de deseo». Su sed de Dios ha sido desconocida durante mucho tiempo. ¿Puede describirlo?

--Padre Kolodiejchuk: Un buen libro para leer y comprender algunas de estas cosas es «Fire Within» («Fuego interior»), del padre Thomas DuBay's, habla del sufrimiento de la pérdida y del sufrimiento de la sed para explicar que el sufrimiento de la sed es más duro.

Como aclara el padre Dubay, en el camino hacia la auténtica unión con Dios, existe la etapa purgativa, llamada «noche oscura», y después el alma entra en un estado de éxtasis y verdadera unión con Dios.

En el caso de la madre Teresa, parece que la etapa purgativa tuvo lugar durante su formación en el convento de Loreto.

En el momento de su profesión, dijo a una compañera que a menudo experimentaba la oscuridad. Las cartas de esa época son las típicas cartas de una persona que está en la «noche oscura».

El padre Celeste Van Exem, su director espiritual en aquella época, dijo que probablemente en 1946 ó 1945 se encontraba ya cerca del éxtasis.

Después se da una referencia al momento en que aparecieron las inspiraciones y las locuciones interiores, el momento en el que las dificultades de fe cesaron.

Posteriormente, la madre Teresa escribió al padre Neuner, explicando: «Y usted sabe cómo actuó Él. Y fue como si nuestro Señor se me entregara plenamente. Pero la dulzura, el consuelo y la unión de aquellos seis meses pasados desapareció pronto».

De manera que la madre Teresa experimentó seis meses de intensa unión, tras las locuciones interiores y el éxtasis. Estaba ya en la etapa espiritual de la unión transformante. En ese momento, volvió la oscuridad.

Pero. a partir de entonces, la oscuridad que experimentaba se daba en medio de la unión con Dios. Esto no significa que vivió la unión y luego la perdió. Perdió la consolación de la unión que se alternaba con el dolor de la pérdida y con una profunda nostalgia de Dios, una verdadera sed.

Como decía el padre Dubay, «a veces la contemplación es deleitosa y otras es sustituida por una fuerte sed de Dios». Pero en el caso de la madre Teresa, a excepción de un mes, en 1958, no tuvo esta consolación de la unión.

Hay una carta en la que ella dice: «No padre, no estoy sola, tengo su oscuridad, tengo su dolor, tengo una terrible nostalgia de Dios. Amar y no ser amado, yo sé que tengo a Jesús en la unión que no ha sido rota, mi mente está fija en Él y sólo en Él».

Su experiencia de la oscuridad en la unión es sumamente rara, incluso entre los santos, pues para la mayoría el final es la unión sin oscuridad.

Su sufrimiento, entonces --utilizando el término del teólogo dominico Reginald Garrigou-Lagrange--, se debe más a los pecados de los demás que a al carácter purificador de sus propios pecados. Está unida a Jesús con una fe y un amor capaces de llevarla a compartir su experiencia del huerto de Getsemaní y de la cruz.

La madre Teresa comentó que el sufrimiento en Getsemaní fue peor que el de la cruz. Y ahora comprendemos de dónde venía esto, porque ella había comprendido la sed de almas de Jesús.

Lo importante es que se trata de una unión. Como indicaba Carol Zaleski en un artículo publicado en la revista «First Things», esta clase de prueba es nueva. Se trata de una experiencia moderna de santos de los últimos cien años: sufrir el sentimiento de que uno no tiene fe y de que la religión no es verdadera.

Misionera de la Caridad: «sin fe» nadie habría hecho lo que hizo la Madre Teresa

MADRID, miércoles, 5 septiembre 2007 (ZENIT.org).- En el décimo aniversario de la muerte de la Madre Teresa de Calcuta, la hermana Celine, superiora de la Casa de las Misioneras en Madrid, comentó a la agencia Veritas sus impresiones tras publicarse algunas cartas inéditas de la beata, de las que se deduce una especie de «noche oscura» de la fe.

Para la hermana Celine estas cartas son una nueva lección para sus hijas espirituales: «si la Madre no hubiera tenido fe, no hubiera podido hacer las cosas que hizo durante toda su vida; cuanto más ama el Señor, más sabe probar».

La hermana recuerda que «el Señor salvó el mundo con sufrimiento y oscuridad y de aquellas palabras en la Cruz «Dios mío, Dios Mío, por qué me has abandonado», no se puede deducir que no tuviera fe».

«El Señor no necesita nuestro sentimiento, porque éste va y viene; ¿significa esto que cuando no hay sentimiento no hay fe?», se pregunta la hermana Celine.

«Lo que ha hecho la Madre Teresa, nadie lo habría hecho sin fe. También nosotras estamos llamadas a esta santidad», añadió.

La religiosa recordó que su vocación nació precisamente en el sur de India --de donde es originaria--, cuando vio y escuchó a Madre Teresa: «al oírla y experimentar su mirada y su modo de hablar, sentí algo dentro de mi corazón que me impulsó a seguir su forma de vivir, a seguir a Jesús».

«La Madre me decía que el único deseo de su vida era trabajar por los demás, sin la santidad, la vida está perdida: Nuestra vida es para el Señor.»

El Hogar de Madrid, fundado el 31 de julio de 1986, fue el primero de las Misioneras en España, y fue inaugurado por Madre Teresa, en presencia de la reina doña Sofía y su hermana Irene de Grecia. A ésta fundación seguirían las de Barcelona, Sabadell y Murcia. En la actualidad, unas 25 hermanas se
reparten en estas comunidades.

El Hogar de Madrid, además de acoger la residencia de las hermanas, es también hogar para personas abandonadas y enfermos de Sida; y cuenta con un comedor para pobres que puede albergar a 200 personas.

Madre Teresa había estado por primera vez en España en 1976, cuando el cardenal Vicente Enrique y Tarancón la invitó a fundar una casa en nuestro país; en ese momento ya había un grupo de voluntarios de las Misioneras.

El Papa invita a servir a Dios en los pobres, como la Madre de Teresa de Calcuta

Al recordar el décimo aniversario de su fallecimiento


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 5 septiembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI recordó este miércoles el décimo aniversario del fallecimiento de la beata Teresa de Calcuta e invitó a servir a Dios en los pobres.

Al final de la audiencia concedida a 16 mil peregrinos en la plaza de San Pedro del Vaticano el Papa saludó a una delegación de Misioneros y Misioneras de la Caridad, las dos obras fundadas por la religiosa, cuyo nombre de pila era Agnes Gonxha Bojaxhiu.

«Queridos amigos --les dijo--, la vida y el testimonio de esta auténtica discípula de Cristo, de quien celebramos precisamente hoy la memoria litúrgica, son una invitación para vosotros y para toda la Iglesia a servir siempre fielmente a Dios en los pobres y necesitados».

«Continuad siguiendo su ejemplo y sed por doquier instrumentos de la divina misericordia», afirmó.

Al final de la audiencia, el padre Brian Kolodiejchuk, postulador de la Causa de canonización de la Madre Teresa, presentó al Papa una copia de «Ven, sé mi luz», el libro de cartas privadas de la Madre Teresa. En ellas se hace patente la «noche oscura» vivida por la beata.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Benedicto XVI explica a los jóvenes el silencio de Dios sufrido por la Madre Teresa de Calcuta

En el encuentro del 1 de septiembre con medio millón de chicos y chicas


CIUDAD DEL VATICANO, martes, 4 septiembre 2007 (ZENIT.org).- Dios habla también cuando calla, dijo Benedicto XVI a medio millón de jóvenes, explicando la «noche oscura» que vivió la beata Teresa de Calcuta.

En la respuesta espontánea a la pregunta de una joven italiana, Sara Simonetta, el pontífice quiso comentar en el Ágora de los jóvenes italiano, en la tarde del 1 de septiembre, el sentido de esta prueba vivida por la religiosa albanesa y documentada por sus escritos recién publicados.

Los textos han sido recogidos por el padre Brian Kolodiejchuk, postulador de la causa de canonización, y recogidos en el libro «Madre Teresa: Ven y sé mi luz» («Mother Teresa: Come Be My Light»), que aparece diez años después de su fallecimiento.

En la explanada de Montorso, en las afueras de Loreto, Simonetta había explicado al Papa que creía «en el Dios que ha tocado mi corazón, pero siento mucha inseguridad, preguntas, miedos».

«Siento mi soledad humana y quisiera sentir la cercanía de Dios. Santidad, en este silencio, ¿dónde está Dios?», preguntó la muchacha.

El obispo de Roma respondió aclarando que «todos nosotros, aunque seamos creyentes, experimentamos el silencio de Dios».

«Acaba de publicarse un libro con las experiencias espirituales de la Madre Teresa y lo que ya sabíamos ahora se muestra más abiertamente: con toda su caridad, su fuerza de fe, la Madre Teresa sufría el silencio de Dios», constató.

«Por una parte, tenemos que soportar este silencio de Dios, en parte también para poder comprender a nuestros hermanos que no conocen a Dios».

Por otra, «podemos gritar siempre de nuevo a Dios: “¡Habla, muéstrate!”. Y sin duda en nuestra vida, si el corazón está abierto, podemos encontrar los grandes momentos en los que realmente la presencia de Dios se hace sensible incluso para nosotros».

Entonces el Papa explicó cómo es posible ver a Dios.

Ante todo, aclaró, «la belleza de la Creación es una de las fuentes en las que realmente podemos tocar la belleza de Dios, podemos ver que el Creador existe y es bueno, que es verdad lo que dice la Sagrada Escritura en la narración de la Creación».

En segundo lugar, explicó, es posible percibir la presencia divina «escuchando la Palabra de Dios en las grandes celebraciones litúrgicas, en las fiestas de la fe, en la gran música de la fe».

Y el Papa citó el caso de una mujer que se convirtió al cristianismo, tras haber escuchado la gran música de Bach, Haendel y Mozart.

En tercer lugar, dijo a la asamblea festiva de jóvenes, se puede descubrir a Dios con «el diálogo personal con Cristo».

«Él no siempre responde, pero hay momentos en los que realmente responde».

Una última manera de descubrir a Dios, según el Papa, es «la amistad, la compañía en la fe».

«Ahora, aquí, reunidos en Loreto, vemos cómo la fe une, la amistad crea una compañía de personas en camino», constató.

«Y experimentamos que todo esto no viene de la nada, sino que realmente tiene una fuente, que el Dios silencioso es también un Dios que habla, que se revela y sobre todo que nosotros mismos podemos ser testigos de su presencia, que de nuestra fe surge realmente una luz incluso para los demás», subrayó.

La conclusión del Papa fue la siguiente: «por una parte, tenemos que aceptar que en este mundo Dios es silencioso, pero no debemos permanecer sordos cuando habla, cuando manifiesta su presencia en tantas ocasiones, sobre todo en la Creación, en la liturgia, en la amistad dentro de la Iglesia. Y, llenos de su presencia, también nosotros podemos dar luz a los demás».

5 de septiembre, Día del hermano

En el aniversario de la muerte de la Madre Teresa


ROMA, martes, 4 septiembre 2007 (ZENIT.org).- Este 5 de septiembre se celebra el «Día del hermano», con ocasión del décimo aniversario del fallecimiento de la beata Teresa de Calcuta.

La iniciativa, que ha contado con la aprobación de sor Nirmala, la superiora general de las Misioneras de la Caridad, sucesora de la Madre de Teresa, fue lanzada en 1999 por el padre Miguel Elias Alderete Garrido, sacerdote y promotor de la página de Internet «Católicos» (www.catolicos.org.ar).


El «Día del hermano» ha hecho de todos los días 5 de septiembre una jornada consagrada a la solidaridad evangélica, explica el presbítero.

¿Cómo vivir este día? El padre Miguel responde con las Obras de Misericordia: «Abre las puertas de tu casa al más necesitado; comporte tu mesa con el hambriento; viste al desnudo; da de beber al sediento; visita al enfermo; hospeda al peregrino».


«Vivamos este día como ella lo vivió toda su vida», propone el sacerdote en un mensaje enviado a Zenit.