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viernes, 3 de octubre de 2008

Abuso de poder: legislación pro aborto y eutanasia

Entrevista con la doctora María Dolores Vila-Coro


MADRID, jueves, 2 octubre 2008 (ZENIT.org).- La actual promoción legislativa de la cultura anti-vida en España exige reacción, posible para todos desde numerosos ámbitos, explica en esta entrevista concedida a Zenit la doctora María Dolores Vila-Coro, directora de la Cátedra de Bioética y Biojurídica de la UNESCO (www.catedrabioetica.com), miembro de la Academia Pontificia de la Vida y autora, entre otros volúmenes, de "La Bioética en la encrucijada - Sexualidad. Aborto. Eutanasia" (Editorial Dykinson, 2ª edición).

--Últimamente el gobierno español esta tratando de promocionar el aborto y la eutanasia. ¿En qué consisten los cambios que pretende introducir?

--Doctora Vila-Coro: Para estudiar el tema del aborto se ha creado un Comité de expertos en el que no participa ninguna organización pro-vida. Se quiere aprobar una nueva ley sobre el aborto que va a consistir en un sistema de plazos, combinado con una serie de supuestos. La eutanasia, según recientes declaraciones del Ministro de Sanidad, consistirá en que cada uno pueda disponer de la propia vida, es decir, un suicidio asistido a voluntad.

--¿Cuáles pueden ser las consecuencias de estas modificaciones?

--Doctora Vila-Coro: El establecimiento de una cultura materialista en la que el hombre (individuo, no persona) sin raíces, sin valores, ni normas objetivas de moralidad, sin ideales hacia los que orientar su vida, sin el apoyo de una familia, se convierta en una pieza al servicio del poder.

--Como jurista, ¿considera que estamos ante un abuso de poder?

--Doctora Vila-Coro: Sí, es un abuso de poder. El gobierno pretende proyectar su ideología sobre el pueblo en vez de estar a su servicio. Los parlamentos no deciden lo que son o no son derechos, solamente los reconocen. No existe un derecho a terminar con la vida de nadie. Estos son facultades que se reconocen al hombre para que pueda desarrollar su proyecto existencial. Sería contradictorio que hubiera un derecho a la muerte que supone terminar con el propio derecho y con todos los derechos posibles.

--¿La eutanasia se propone sólo para personas con enfermedades terminales ?

--Doctora Vila-Coro: La eutanasia propiamente dicha no está tipificada en nuestro Código Penal, aunque equivale al cuarto supuesto del delito de "ayuda al suicidio". Consiste en causar, con actos necesarios, la muerte de otro que se encuentra sufriendo una enfermedad irreversible y sufre grandes padecimientos. Me temo que lo que se pretende no es despenalizar la eutanasia, sino despenalizar el suicidio asistido. En Bélgica se vende en las farmacias un "kit" para que uno pueda quitarse la vida, por sí mismo. El eslogan socialista es: "mi cuerpo es mío".

--¿Qué impacto real están teniendo en la sociedad estos repetitivos eslóganes y estereotipos, no sólo del estilo "tu cuerpo es tuyo", "tienes derecho a decidir", sino también "muerte digna", incluso "suicidio asistido"?

--Doctora Vila-Coro: No cabe duda de que calan en el subconsciente. Vivimos muy deprisa y la gente no se para a pensar con rigor. No cabe duda de que influyen a la hora de tomar decisiones. Además, son necesarios conocimientos que no todo el mundo posee. Es preciso formar formadores que puedan dar a conocer la realidad, lo que las cosas son, sin eufemismos.

-La promoción de la eutanasia o el aborto está coincidiendo con una situación económica en caída libre...

--Doctora Vila-Coro: Pero no diría que se trata de una cortina de humo, como algunos indican, para distraer la atención de la crisis económica. Desacralizar la vida humana y privar al hombre de valores espirituales, de toda trascendencia y significado moral, es una estrategia perfectamente programada por el marxismo. Esta táctica se demuestra, palmariamente, en la Bioética.

--¿Promueve la Administración Pública en España políticas de ayuda a la madre embarazada, los nacimientos?

--Doctora Vila-Coro: No sólo no se ayuda a la embarazada, sino que se ponen dificultades para dar al niño en adopción. La adopción sí que constituye una verdadera demanda social; hoy las familias se tienen que marchar al extranjero para adoptar, debido a las dificultades que hay en España. China, Rusia, Rumanía... e Iberoamérica son los lugares elegidos tras multitud de trámites y elevado costo económico. Entre otras medidas, se debía restablecer el antiguo "torno" (como se ha hecho en Italia) en el que se dejaba a los niños. Y permitir que la madre no tenga, necesariamente, que reconocerlo. Lo contrario precipita a muchas mujeres al aborto, a abandonar a las criaturas a su suerte o a quitarles la vida y tirarlas a los contenedores de basura.

--¿Qué necesitan los ciudadanos para discernir adecuadamente estos ataques a la vida?

--Doctora Vila-Coro: Para hablar con autoridad de estas materias es necesario tener conocimientos de biología: el genoma humano, la terapia génica, el principio y fin de la vida humana... La antropología y la ética orientan la reflexión al mostrar la naturaleza del hombre, los valores y principios de la moral y, por último, el Derecho estudia las leyes que conviene derogar o promulgar, las declaraciones de derechos y en una palabra el significado del Estado de Derecho con los principios y valores vigentes en las Constituciones modernas.

--La bioética, ¿está más que nunca en una encrucijada?

--Doctora Vila-Coro: Ante los nuevos descubrimientos científicos se enfrentan dos ideologías, el humanismo y el materialismo en pugna por establecer un nuevo orden moral. Por una parte es una oportunidad para recuperar los valores que han configurado nuestra cultura occidental. También lo es para las ideologías materialistas que, con la manipulación del lenguaje, alteran las connotaciones emocionales de los conceptos y crean una nueva actitud espiritual.

--¿Qué respuestas propone usted a corto, medio y largo plazo a estas propuestas que ponen en jaque a la vida humana?

--Doctora Vila-Coro: Despertar a la sociedad civil y que reaccione con fe, vigor y entusiasmo. Para ello debe formarse. Nuestros cursos de Bioética y Biojurídica se han creado con esa intención. Formamos a miembros de los comités de Bioética de los hospitales; a periodistas que informen con conocimiento y verdad; a juristas que defienden los intereses de los ciudadanos; a jueces que interpreten y apliquen las leyes y a los integrantes de la comisiones codificadoras, para que promulguen leyes racionales y justas que es tanto como decir verdaderas leyes.

[Ndr: La Cátedra de Bioética y Biojurídica de UNESCO imparte, desde el año 2000, el primer Doctorado en dichas materias, homologado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (España). Tal actividad ha suscitado un fuerte interés; la calidad y dimensión internacional del Doctorado se refleja en los alumnos que se desplazan para cursarlo desde Argentina, Colombia, Ecuador, Chile, Uruguay, Perú, México, Venezuela, Brasil, Portugal, Angola, Chipre y Burkina-Faso. Entre los doctorandos se cuentan profesores de Bioética, miembros de Academias Nacionales; magistrados, jueces, secretarios judiciales; jefes de Servicio de Hospitales; periodistas, biólogos...]
Más información:
Teléfono: +34.91 5569936
Fax: +34. 91 5555967
e-mail: info@catedrabioetica.com
web: www.catedrabioetica.com


Por Marta Lago

miércoles, 30 de abril de 2008

Una entrevista exclusiva para usted - Publicado en Zenit

Información cortesía de Zenit.org



Queridos lectores:

Benedicto XVI acaba de bendecir Estados Unidos, hace unas semanas, visitando dos de sus ciudades más importantes: Washington y Nueva York.

Para cubrir el evento para ustedes, nuestros lectores, enviamos a nuestra corresponsal en Roma, Carrie Gress, que hizo una completa cobertura sobre el terreno del acontecimiento desde la llega del Papa hasta su partida.

Como siempre hay una historia detrás de la historia, hemos entrevistado a Gress sobre la experiencia de estar tan cerca del Santo Padre durante su viaje papal, y le hemos pedido que nos ofrezca la primicia del impacto del Pontífice en Estados Unidos.

Compartimos a continuación sus respuestas con ustedes en esta entrevista que publicamos exclusivamente como parte de la campaña de donativos.

--¿Usted ha sido los ojos de medio millón de lectores de Zenit, durante el viaje de Benedicto XVI a Estados Unidos. ¿Qué ha sido lo más notable que vió?

--Gress: Los preparativos de la llegada del Santo Padre incluyeron toda suerte de especulaciones sobre de qué hablaría el Papa, incluyendo la crisis de los abusos. No estoy segura de que mucha gente hubiera podido predecir lo explosiva que todavía es la situación tras permanecer bajo la superficie desde 2002 y 2003, pero era claramente una herida para la Iglesia en Estados Unidos. El día antes de su llegada, caminé hacia la Casa Blanca y había una gran multitud enfadada protestando contra el celibato como causa de la crisis.

Lo que fue notable fue cómo el Santo Padre respondió a esto –no eludiendo el tema--, sino afrontándolo desde el principio del viaje a Estados Unidos. Su entrevista con algunas de las víctimas fue también un gesto sorprendente que es de esperar haga mucho por la curación de la herida. A través de su respuesta tan paternal, el tema pasó de ser causa de profundo rencor a algo que parecía disolverse en la cobertura de prensa.

En el Nationals Stadium, el Santo Padre pidió a los fieles "amar a su sacerdotes". Esto pareció ser otra fuente de profunda curación para el clero, pero fue también una llamada de responsabilidad a los laicos. El precioso don del sacerdocio no es para ser tomado como algo dado, sino como un difícil camino de servicio y sacrificio. Un laico convencido de ello puede hacer mucho para ayudar a mantener a raya tales abusos.

--¿Cómo reaccionó a esto la gente de la calle y otros reporteros?

--Gress: Al principio de la visita, parecía haber alguna cautela por parte de los católicos y de la prensa sobre esta visita. La gente estaba preocupada sobre si sería o no un "real acontecimiento", dado su temperamento, tan diferente del del Papa Juan Pablo II. Algunas de las mayores cabeceras de noticias incluso no habían hecho un plan para cubrirlo.

Y justo el primer día en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, cuando llegó el Papa, estaba claro que algo estaba sucediendo. La gente realmente deseaba ver a este hombre, conocer a este hombre, y estar cerca de él.

En el Nationals Stadium, yo estaba impresionada por el número de jóvenes y familias jóvenes. Me encontré a una familia que había viajado desde Idaho con cinco hijos justo para asistir a la Misa a la asistieron 46.000 personas. Ciertamente no fue una audiencia privada, pero se podía ver cómo la gente estaba feliz de estar allí, participar en el evento. Había una emoción sentida por casi todos los implicados. Incluso la prensa parecía haber sido alcanzada por ella. No pasa todos los días que dos veteranos periodistas se queden estupefactos en silencio. Wolf Biltzer de la CNN y Tim Russert de la NBC tuvieron ambos una audiencia semiprivada con el Santo Padre. "Debo decir, no lo digo a menudo, que verdaderamente me sentí bendecido por haber tenido esta oportunidad de hacer lo que hice", dijo Blitzer en la CNN.

"Saben ustedes, no le hice ninguna pregunta y escuché cuidadosamente, y Tim Russert, si lo pueden creer, fue incluso más educado y estaba más estupefacto y silencioso de lo que yo lo estaba", dijo Blitzer, y añadió: "Pienso que lo que hicimos los dos no afecta a nuestra profesión, a nuestro servicio de noticias. Nos limitamos a estar allí atentos a los que se nos decía".

Es difícil pensar en respuestas más notables.

--¿Cuál fue su experiencia general estando tan cerca del Santo Padre? ¿Cuál fue en la que logró estar más cerca de él?

--Gress: Una cosa que no fue fácil de captar en TV o en fotos fue la cantidad de seguridad en los eventos. No era raro tener que esperar seis horas. A pesar de ello, no hubo muchas quejas. La seguridad, lamentablemente, también refrenó el número de personas que deseaban aunque fuera ver de pasada al Santo Padre. A pesar de ello, la excitación que la gente tenía por verle y los sacrificios que hizo por lograrlo fueron sencillamente contagiosos.

Lo más cerca que estuve fue a unos seis metros de él en el Santuario Nacional de la Basílica de la Inmaculada Concepción. La estricta seguridad y la división en zonas hizo difícil lograr estar más cerca. Otras veces, estuve cerca de los lugares del fondo en áreas de prensa establecidas, o incluso fuera en un evento, la Misa para el clero en la catedral de San Patricio.

El viaje ha incrementado mi propio aprecio del hecho de vivir en Roma y las oportunidades que tengo de ver al Santo Padre. Viendo las distancias que la gente ha recorrido, incluso para verlo de pasada en el papamóvil, es un gran recordatorio del privilegio que es vivir cerca del Vaticano.

--¿Piensa que el viaje del Pontífice a Estados Unidos ha sido un éxito?

--Gress: Si el éxito se puede medir por cómo uno ofrece Cristo a los otros, pienso que fue un enorme éxito. Con el Papa Juan Pablo II, la gente acudía hacia él debido a su personalidad, exuberancia, encanto y carisma. Incluso en sus últimos días, había todavía especulaciones de si lo que atraía a tanta gente joven era estar cerca de una celebridad.

Pero con el Papa Benedicto el resplandor de la celebridad no estaba allí y sin embargo él atrajo a la gente con el mismo magnetismo, un magnetismo que sólo puede ser atribuído a Cristo. Desde el Presidente hasta los escolares, todos parecían haber sido capturados por este testigo de esperanza.

* * *

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Nieves San Martin
ZENIT

viernes, 11 de abril de 2008

Bush concede una entrevista al canal católico de televisión EWTN

Afrontará las relaciones con la Iglesia y el conflicto en Irak


IRONDALE, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- El presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha concedido una entrevista al canal católico mundial de televisión, EWTN, con motivo de la visita de Benedicto XVI a su país, del 15 al 20 de abril, en la que hablará sobre las relaciones con la Iglesia y el conflicto en Irak, entre otros temas.

La entrevista, concedida al periodista Raymond Arroyo, será transmitida este viernes, 11 de abril, a las 20,00 horas de Washington, en el programa «The World Over», según ha anunciado en un comunicado el canal.

Más información en http://www.ewtn.com

viernes, 29 de febrero de 2008

Cardenal Cordes: La caridad es mostrar el amor de Dios por cada hombre y mujer

Entrevista con el presidente del Consejo Pontificio «Cor Unum»


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 28 febrero 2008 (ZENIT.org).- ¿Qué diferencia a los cristianos de los no cristianos en las obras de ayuda a los necesitados? El cardenal Paul Josef Cordes, presidente del Consejo Pontificio Cor Unum, no tiene duda: la caridad para el cristiano es mostrar el amor de Dios por cada hombre y mujer.

Nacido en Kirchhundem, Alemania, en 1934, el purpurado preside el organismo vaticano que coordina las iniciativas de las instituciones católicas de ayuda en todo el mundo. Su dicasterio distribuye también los gestos de caridad del Papa hacia las poblaciones golpeadas por catástrofes naturales o guerras.

Cuando era obispo auxiliar de Paderborn, Cordes pudo conocer personalmente al cardenal Karol Wojtyla, que le llamó a Roma una vez elegido Papa para nombrarlo primero vicepresidente del Consejo Pontificio para los Laicos, y luego presidente de Cor Unum. Como colaborador de Juan Pablo II, pudo además trabajar junto al cardenal Joseph Ratzinger.

Lo revela en esta entrevista concedida a Zenit.

--El santo Padre le ha confiado la misión de ser presidente del Consejo Pontificio Cor Unum, que se ocupa de coordinar el espíritu de caridad y la obra de las instituciones caritativas de la Iglesia. ¿Qué es lo más importante de su trabajo?

--Cardenal Cordes: Tras la encíclica Deus Caritas Est del Papa Benedicto XVI, vemos por una parte la necesidad de empeñarnos con fuerza en hacer el bien a la gente, para mostrar la bondad de Dios, sobre todo, ante la miseria y de ser sensibles a aquello que necesita la gente; y por otra, constatamos también la necesidad de unir este empeño con el Evangelio.

Jesucristo hizo siempre el bien en relación a la proclamación de la Palabra y la historia de la redacción de la encíclica demuestra que el Papa lo subraya mucho. La primera parte habla extensamente de la importancia de Dios para el hombre y yo pienso que la Iglesia, o los cristianos, tienen esta tarea específica. Hay muchas iniciativas de ayuda: tenemos la Cruz Roja, tenemos las diversas instituciones de las Naciones Unidas, las agencias filantrópicas. Y todo esto es muy bueno. Pero si analizamos lo específico del cristiano nos damos cuenta de que va más allá de la miseria humana. Con frecuencia, la ayuda material no basta, si la gente se encuentra en una dificultad tal que no se le puede ayudar ya con el pan, o con el techo, o con las medicinas. ¿Qué ofrecer a un moribundo, a una mujer que ha perdido a sus hijos en un terremoto? Nos queda todavía dar consuelo, hablando de Dios que nos ha preparado la vida eterna. Este mensaje es muy importante y nosotros, los fieles, lo debemos salvaguardar.

--Dada la vastedad de la Iglesia católica, ¿cómo lograr transmitir este espíritu? ¿Tienen iniciativas para incluir la dimensión de la fe en la ayuda ofrecida por las diferentes organizaciones católicas en el mundo?

--Cardenal Cordes: Ahora estamos haciendo una gira por las conferencias episcopales. He estado en diversos países: Rusia, Polonia, Austria, España, he ido a la India; se trata de señalar a los obispos esta voluntad del Papa y de subrayar la dimensión espiritual de la ayuda. Aprovechamos también las visitas ad limina que hacen al Papa y a sus colaboradores. Organizamos un congreso importante cuando se publicó la encíclica Deus Caritas Est, y todo esto nos ayuda.

Ahora tenemos una nueva idea, algo original quizá y que podría crear un poco de sorpresa. Hemos programado un gran retiro espiritual para los responsables de las actividades caritativas de las diócesis, es decir el presidente, los directores. Y queremos empezar por América del Norte y América del Sur.

Es un paso nuevo. Se podría uno preguntar para qué sirve esto concretamente. Pero en un mundo tan pragmático, a menudo incluso superficial, apresurado y poco sensible, debemos redescubrir las raíces, poner nuestro corazón en escucha y percibir la fuerza de la Palabra de Dios. Hemos invitado al padre Raniero Cantalamessa, que es el predicador de la Casa Pontificia y un gran orador, dotado de mucha experiencia. Hemos convocado, a principios de junio de este año, este retiro espiritual en Guadalajara, México. Hemos elegido un lugar que está en el centro de las dos Américas, aunque acercándonos un poco al sur hemos escogido a México.

--Usted ha sido nombrado cardenal por Benedicto XVI. Tras una vida de fidelidad a la Iglesia, uno se pregunta cómo ha nacido su vocación a seguir a Cristo desde que era joven.

--Cardenal Cordes: Sí, tengo una larga historia, es verdad. Mis padres tenían un cine, un restaurante y un hotel. Nací, por tanto, en un ambiente no muy protegido, digamos muy normal. Quizá mi familia se sorprendió un poco cuando quise empezar el estudio de la Teología para ser sacerdote. Pero, detrás de todo esto, estaba la oración intensa de una religiosa, que estaba en mi pequeña ciudad, y que siempre rezó para que el Señor me hiciera sacerdote. Pero sin hablar nunca conmigo de esto. No me preguntó nunca si lo quería. Y cuando oí esto la primera vez, no estaba para nada contento. Fui a verla y la regañé un poco, porque me había creado muchos problemas, porque la decisión no fue fácil. Y ella sonreía, se reía de mí. Y desde aquel momento hicimos un pacto y cada vez que he tenido algo difícil que hacer le he escrito pidiendo sus oraciones. Estoy convencido que ha sido la oración de esta religiosa la que lanzó mi vocación.

--Luego en su vocación ha sido sacerdote y obispo y ha conocido al cardenal Karol Wojtyla. ¿Cuándo se encontraron por primera vez? ¿Cómo fue su relación?

--Cardenal Cordes: Ya durante el Concilio Vaticano II hubo un intercambio de cartas entre el episcopado polaco y alemán a causa de la guerra, para hacer paz, para favorecer la reconciliación también entre los dos pueblos. Por otra parte, los católicos de Polonia estaban impedidos por su gobierno comunista para intensificar estos contactos con el gobierno alemán que era libre, otros decían capitalista, y las relaciones eran difíciles.

En 1978, por primera vez vino una delegación oficial del episcopado polaco a Alemania. Pero a decir verdad no era una comisión del episcopado, era el cardenal Stefan Wyszynski, el gran primado de Polonia, y con él estaban algunos obispos aparentemente menos importantes, de los cuales no se conocía ni siquiera el nombre.

Bien, yo había trabajado en la oficina de la Conferencia Episcopal y en el último momento me llamó el secretario de la Conferencia diciéndome: «Hemos olvidado una cosa importante. Para tal visita haría falta alguien que acompañe siempre a esta delegación». Yo era un joven obispo y así me pidieron acompañar al grupo. El cardenal Wyszynski iba siempre en el primer coche, con el obispo del lugar, y en el segundo coche conmigo estaba el cardenal Wojtyla, que casi nadie conocía. Y así estuvimos algunos días juntos. Hablamos. El cardenal era muy discreto, muy atento.

En los encuentros con la gente, cuando la cosa se hacía difícil, el cardenal Wyszynski decía a su compañero, el cardenal Wojtyla: «Ahora habla tú, tú hablas mejor en alemán». Yo estaba muy impresionado por este hombre y cuando volví a mi diócesis, a Padernborn, me encontré con un sacerdote y él decía: «Wyszynski es una gran persona, ha hecho las cosas muy bien», yo espontáneamente le respondí: «Wyszynski es bueno, pero Wojtyla es mejor». Fue mi comentario.

Luego, cuando fue elegido Papa, Juan Pablo II me llamó para que viniera a Roma, para asumir el trabajo en la Curia. Acepté con gusto también porque quería ayudar a este personaje auténtico, un hombre de oración, y simpático. Sin conocer una palabra de italiano me vine a Roma.

--Y luego en Roma tuvo la oportunidad de conocer al cardenal Joseph Ratzinger, que ahora es nuestro Santo Padre Benedicto XVI, aunque quizá lo conocía ya de antes...

--Cardenal Cordes: Lo conocí cuando era todavía profesor, al inicio del Vaticano II, quizá en 1963, no recuerdo. Dio una conferencia y me sorprendían sus respuestas a las preguntas de los estudiantes, pues eran siempre exhaustivas. Sus respuestas parecían casi una pequeña conferencia sobre un tema. Cuando uno de nosotros los seminaristas preguntaba, el tenía siete u ocho argumentos. Y yo me preguntaba: «Pero este hombre sabía ya esta pregunta por anticipado; ¿cómo encuentra una respuesta tan articulada?». Esta fue mi primera impresión. Luego lo encontré aquí y allá en varias ocasiones.

Cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nos vimos a menudo porque yo era consultor. Luego tomé un apartamento en el edificio de la sede de la Congregación, y cuando él dejaba el despacho a menudo volvía a casa. Así, encontrándonos frecuentemente, hablábamos. Cuando tenía problemas sobre una cosa le pedía consejo; era verdaderamente muy amigable nuestra relación. Me regaló muchos de sus libros con una dedicatoria. Ciertamente era una relación muy bonita. Y claro, cuando lo eligieron Papa yo me puse contentísimo.

--Pero me imagino que en cierto sentido ya no se da esa cercanía de antes, pues como Papa tiene mil compromisos. Ya no le tiene como su vecino...

--Cardenal Cordes: A menudo la gente me dice: «¡Salude al Papa de mi parte!». Saludar al Papa para mí ahora es difícil y, por tanto, saludo a su ángel de la guarda. Por una parte, la relación es más complicada, veo que tiene un peso tan grande, que inicialmente había rechazado la idea de ser Papa. Ahora tiene que protegerse, usar bien su tiempo. Por esto, los contactos son más difíciles. Pero yo a menudo pienso en él también en la oración, porque él no se avergüenza de pedir oraciones. Así la relación existe, aunque sin la expresión humana que tenía antes.

Alguna vez me ha invitado a comer con él. Es un gran placer. Es un hombre muy sencillo, no hace grandes ceremonias, no muestra que es Papa. Una vez, cuando le llevé un libro mío, quité el envoltorio delante de él porque tenía miedo de que no mirara el contenido del paquete. Estaba confundido porque él mismo se levantó de la silla y quería tirar el papel él mismo a la papelera. Es un hombre grande en la sencillez, más bien en la humildad.

Por Jesús Colina, traducido del italiano por Nieves San Martín

lunes, 26 de noviembre de 2007

Desafíos de la Iglesia en México, según su nuevo cardenal

Entrevista con el arzobispo de Monterrey, Francisco Robles Ortega


ROMA, domingo, 25 noviembre 2007 (ZENIT.org-El Observador).- Entre los 23 nuevos cardenales con los que cuenta la Iglesia desde este sábado, se encuentra el arzobispo de Monterrey, Francisco Robles Ortega, quien en esta entrevista concedida a ZENIT-El Observador hace algunas confidencias y analiza los desafíos de la Iglesia en México.

--¿Qué significado tiene para usted el color púrpura de los cardenales?

--Cardenal Robles Ortega: Bueno, el significado es muy fuerte, es muy profundo; significa para mí la entera disponibilidad que debo tener incluso para derramar mi sangre, si fuera el caso, por la fe de Jesucristo, por su Iglesia, en estrecha comunión con el Papa, sucesor de Pedro, y con mis hermanos obispos. Entonces, no deja de ser un compromiso muy fuerte, pero soy consciente, en mi pobreza, en mi humildad, de que si el Señor me lo da estoy seguro que contaré con la Gracia para ser generoso.

--¿Cuales son los desafíos de la Iglesia en México?

--Cardenal Robles Ortega: Yo creo que los desafíos son los que tiene la Iglesia en todo el mundo. Estamos viviendo un cambio de época que afecta a todas las personas, hombres y mujeres, que afecta las instituciones, que afecta en una manera muy especial a la familia y afecta a la identidad cristiana. Yo creo que el desafío es cómo entender al hombre de hoy, y cómo hacer que asuma el mensaje del Evangelio y conforme su vida con este mensaje, en esta nueva situación que estamos viviendo.

Junto con este reto, también un desafío muy grande es el seguir promoviendo las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio ministerial. Gracias a Dios, los laicos sí están respondiendo, pero hace falta que promovamos más la vocación sacerdotal.

--¿Qué ofrecen los emigrantes mexicanos a Estados Unidos y a su Iglesia?

--Cardenal Robles Ortega. Yo creo que el aporte que hacen los migrantes, en primer lugar, es la fuerza laboral. Ellos van con el ánimo de trabajar, de poner todo su esfuerzo, todo su potencial humano en el desarrollo de un trabajo honesto, digno, para ganarse la vida de ellos y sus familias.

En el plano religioso, yo creo que el aporte también es muy importante. Muchos de los migrantes llevan grandes valores cristianos, de mucha religiosidad y de mucha participación en la Iglesia; de manera que en una sociedad fuertemente marcada por el secularismo y por el consumismo, creo que el testimonio de vida cristiana, si es apoyado y bien encauzado, también es un gran aporte a esta sociedad.

--México ha sido en el siglo XX tierra de mártires, ¿cómo ha afectado a su vocación esta experiencia vivida por la Iglesia en su país?

--Cardenal Robles Ortega: La experiencia del martirio en muchos sacerdotes y en muchos laicos en mi Patria yo pienso que influye o toca mi vocación de manera muy especial. Soy precisamente de un pueblo que goza de uno de los mártires, canonizado recientemente por el papa Juan Pablo II, San José María Robles Hurtado; es mi paisano, es un testimonio grande. El testimonio del martirio estimula la vida cristiana y estimula en mí la respuesta a la vocación sacerdotal.

--México es el segundo país del mundo en número de católicos. ¿Qué puede hacer por la evangelización de las tierras de misión?

--Cardenal Robles Ortega: Yo creo que México tiene un potencial y compromiso muy grande en tierras de misión. Hemos sido bendecidos con una larga tradición cristiana que, no obstante, requiere profundizarse y requiere de mayor formación. México debe proyectarse en el mundo no cristiano con mayor número de misioneros, consagrados, laicos y también con recursos económicos. México, ya de hecho, tiene presencia en muchos países de misión. Yo creo que esta tradición no debe perderse, sino que debe incrementarse.

--¿Cómo explica la particular cercanía que existe entre la Iglesia de México y el Papa? Primero con Juan Pablo II y ahora con Benedicto XVI, quien, posiblemente, visitará México en 2009?

--Cardenal Robles Ortega: Yo creo que esto es un don. Yo estoy convencido de que el Espíritu Santo suscita en la conciencia de los fieles católicos el ministerio que desempeña el Papa. La cercanía física, la presencia física de Juan Pablo II detonó esto que ya existe en el corazón de los mexicanos. Una especial predilección, amor, respeto a la figura del Papa. Estoy seguro de que, si nos viéramos bendecidos en un corto futuro con la presencia del papa Benedicto, él experimentará, al igual que nosotros, que en él está presente Cristo y que él sigue siendo el principio y el fundamento de la comunión y de la unidad de todos los creyentes. El Papa es muy querido y venerado en nuestra patria.

Por Mercedes de la Torre

jueves, 27 de septiembre de 2007

Quince años de relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede

Entrevista con el embajador Bravo Mena


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 27 septiembre 2007 (ZENIT.org-El Observador).- A quince años de la reapertura de relaciones diplomáticas entre México y el Estado Vaticano, según indica el embajador Luís Felipe Bravo Mena, hay una serie de evidencias de que éstas se encuentran en el más amplio nivel de cooperación y de que se han superado los antiguos recelos entre ambos estados.



--¿Cómo ve usted las relaciones entre México y la Santa Sede?

--Luis Felipe Bravo Mena: Yo veo que van madurando y puedo asegurar, incluso con alegría, que las relaciones son espléndidas. La reciente visita del presidente Felipe Calderón al Santo Padre, alimentó en forma muy importante esta relación y, en fecha próxima lo hará a México el ministro de Relaciones Exteriores de la Santa Sede [el arzobispo Fernando Filoni, ndr.]: son síntomas claros de que estamos en un muy buen momento de las relaciones.

--Existen algunas trabas del pasado; ¿hay pendientes en la agenda?

--Luis Felipe Bravo Mena: La relación ha tomado confianza. Mis predecesores en la embajada hicieron bien su trabajo: se abrieron los canales que dejaron atrás los prejuicios. Por supuesto, la memoria histórica está presente. Pero ya sin tantas sombras. México es, hoy, un país con el que la Santa Sede puede hablar de todos los temas. Además, debo decir que se conocen los problemas de México al tiempo que se aprecia su historia y su tradición.

--¿Es un tema pendiente el respeto a la libertad religiosa?

--Luis Felipe Bravo Mena: La Santa Sede coloca este tema de manera permanente. Sin embargo, esto toca la relación entre Iglesia-Estado que en México lleva la Secretaría de Gobernación.

--¿Cómo se pueden enriquecer mutuamente México y la Santa Sede?

--Luis Felipe Bravo Mena: Del lado de México, estamos haciendo un esfuerzo muy grande para que México sea conocido no sólo por sus problemas, sino, sobre todo, por sus tradiciones, su historia y la decisión democrática que ha tomado nuestro país. Por eso, esta Navidad, en el Aula Pablo VI, a un costado de la Basílica de San Pedro -por vez primera en la historia- México va a ser quien haga el nacimiento monumental. Será una muestra del arte barroco mexicano, con figuras creadas por Agustín Parra. También los cuatro ángeles de la Plaza de San Pedro serán mexicanos. El árbol de Navidad de del Aula Pablo VI será obra del artesano jalisciense Jesús Guerrero Santos.

--¿Es esto parte de la labor diplomática?

--Luis Felipe Bravo Mena: Por supuesto, tenemos que hacer que México se conozca en el Vaticano, y qué mejor que sea a través de expresiones tradicionales y de la cultura popular que es tan rica en nuestro país. Me parece un gesto de simpatía de la Santa Sede hacia México y una forma muy interesante de mostrar interés hacia la conmemoración de los 15 años de reapertura de las relaciones diplomáticas.

--¿Dónde hay un mayor punto de convergencia entre ambos estados?

--Luis Felipe Bravo Mena: Me parece que en la defensa de los derechos humanos y de la dignidad de la persona en los migrantes. La postura vaticana es de gran valor y coincide en todo con la postura de México ante quienes emigran, principalmente a los Estados Unidos.

--¿No hay una deuda pendiente con los centroamericanos que pasan por México?

--Luis Felipe Bravo Mena: Es cierto. Tenemos que homologar nuestro discurso sobre los mexicanos que emigran con el respeto a los que pasan o se quedan a vivir en México desde la frontera sur. El Presidente Calderón lo sabe muy bien, que lo que decimos hacia fuera lo practiquemos hacia dentro.

miércoles, 13 de junio de 2007

Hay un gran vacío de Dios, y se busca algo que se le asemeje. Entrevista con el padre Ignacio Larrañaga

QUERÉTARO, miércoles, 13 junio 2007 (ZENIT.org-El Observador).- El padre Ignacio Larrañaga es un sacerdote franciscano capuchino, de origen español, que ha desarrollado una amplia labor animadora y evangelizadora durante más de 25 años, primordialmente a través de ese servicio eclesial conocido como Talleres de Oración y Vida, que datan de 1984, y que han beneficiado a cerca de diez millones de personas.

El padre Larrañaga es autor de más de una docena de libros que han sido traducidos a más de diez idiomas y ha tenido una enorme influencia en países de habla hispana con su pedagogía que vincula la oración con la vida concreta, especialmente, con la vida de matrimonio. Ha continuación reproducimos una entrevista exclusiva que el padre Larrañaga concedió a Zenit-El Observador.

--En su libro «Muéstranos tu Rostro», usted coloca este epílogo de Karl Rahner: «El hombre del futuro será un místico que ha experimentado a Dios o no será nada». ¿Cómo percibe el fondo de esta sentencia?

--Padre Larrañaga: Yo pienso que en general vivimos hoy día una cultura, no digo atea, pero sí pagana, donde sólo interesa el bienestar, el dinero, la satisfacción, el hedonismo; pero esto no puede de ninguna manera ir por mucho tiempo, porque si no sobreviene el vacío existencial, y esto lleva, como quien dice al suicidio, porque, entonces, si nada tiene sentido ¿para qué vivir? Frente al futuro debe haber una especie de cambio en el modo de ser y de sentir del hombre en la sociedad futura. Lo que Ranher quiere decir es que en la Iglesia católica la religión es eminentemente doctrina, dogmas, teorías, teología, y si no es mística (la religión), trato personal con Dios, y si verdaderamente no hay experiencia de Dios, no habrá nada: la religión sería palabras vacías que no tienen sentido alguno. Entonces, o será experiencia personal de Dios o sencillamente esto no tiene razón de ser, son puras palabras que se andan de boca a boca.

--Parece que el mundo moderno es un mercado de experiencias religiosas.

--Padre Larrañaga: Hay una evidencia: hoy en día se experimenta un gran vacío de Dios y va suscitándose un hambre de Dios, un deseo de Dios pero confusa y oscuramente, sin saber exactamente qué es. Entonces se está buscando algo que se asemeje a eso; de ahí vienen los movimientos como la New Age, las religiones orientales y todas esas cosas que van viniendo como una especie de sustituto de esta hambre de Dios que realmente la sociedad, sin darse cuenta, siente y piensa. No hay que especificar demasiado en la oferta musulmana o cristiana o budista, sino sencillamente «Dios», vivo y verdadero, meta final y origen original de todo lo bueno y grande, Dios meta absoluta de todo, y esto es lo que ha olvidado esta cultura. La cultura moderna está sintiendo un gran vacío y no sabe de qué, pero en el fondo es de Dios mismo.

--Usted ha creado los Talleres de Oración y Vida. En este contexto del hambre de Dios que padece el hombre moderno, ¿cómo se inserta esta experiencia de los talleres? ¿Qué le ofrecen?

--Padre Larrañaga: Este servicio eclesial, así llamado por la Santa Sede, llamado Talleres de Oración y Vida, ha llegado en estos 22 años, a unos nueve o diez millones de personas que los han recibido, y en general la impresión es que cambia la vida, y este cambio de vida significa que es una visión totalmente nueva, un modo de vivir el cristianismo la vida siguiendo las huellas de Cristo Jesús, pacientes como Jesús, bondadosos como Jesús.

--Concretamente, ¿en qué consiste la experiencia de Talleres?

--Padre Larrañaga: Es una propuesta global muy detallada. En primer lugar se trata de que los asistentes aprendan a relacionarse con Dios de una manera variada, sistemática, metódica desde los primeros pasos hasta las alturas de la oración transformante u oración contemplativa.

Otra finalidad es de qué manera evitar los traumas, las heridas de la vida, las angustias y tristezas, todo lo negativo del corazón, cómo eliminarlo y que todo esto no influya en el estado de ánimo de la persona.

También pretenden la presentación estimulante, viva, vibrante, entusiasta de Jesucristo Nuestro Señor como modelo de vida, con una pregunta que va en el fondo de todo: ¿que haría Jesús en mi lugar?

Entonces proponemos un programa fascinante: ser humildes, pacientes, bondadosos, sentir, amar como Jesús lo hizo, modelo de vida en todo; es un programa de santificación cristificante.

Finalmente impulsamos a los participantes a comprometerse en una vida apostólica: amigos de Jesús, apóstoles de Jesús; esta es la finalidad que pretendemos con todos aquellos que vienen a los talleres: los devolvemos a la vida transformados en amigos del Señor, liberados de angustias y traumas, y verdaderamente hombres y mujeres de oración.