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viernes, 7 de noviembre de 2008

Confesiones de un antiguo masón

Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa, revela secretos en “Yo fuy masón”


MADRID, jueves, 6 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa durante 15 años, desvela secretos de la Masonería en un libro recién publicado por "LibrosLibres" con el título "Yo fui masón".

Rituales, normas de funcionamiento interno, juramentos y la influencia en la política de esta organización secreta salen ahora a la luz, en particular las implicaciones del juramento que obliga a defender a otros "hermanos" masones.

El volumen desvela también la decisiva influencia de la Masonería en la elaboración y aprobación de leyes, como la del aborto, en Francia, de la que él, como médico, participó activamente.

Caillet, nacido en Burdeos (Francia) en 1933, especializado en Ginecología y Urología, practicó abortos y esterilizaciones antes y después de que gozasen de amparo legal en su país. Miembro del Partido Socialista Francés, llegó a alcanzar cargos de relevancia en la Administración sanitaria.

--¿Cuándo entra usted oficialmente en la Masonería?

--Maurice Caillet: A principios de 1970 me convocaron para una posible iniciación. Yo lo ignoraba prácticamente todo acerca de lo que me esperaba. Tenía 36 años, era un hombre libre y nunca me había afiliado a sindicato ni partido político alguno. Así pues, una tarde, en una discreta calle de la ciudad de Rennes, llamé a la puerta del templo, cuyo frontón estaba adornado por una esfinge de alas y un triángulo que rodeaba a un ojo. Fui recibido por un hombre que me dijo: "Señor, ha solicitado ser admitido entre nosotros. ¿Su decisión es definitiva?, ¿está usted dispuesto a someterse a la pruebas? Si la respuesta es positiva, sígame". Hice un gesto de aquiescencia con la cabeza. Me puso entonces una venda negra sobre los ojos, me cogió por el brazo y me hizo recorrer una serie de pasillos. Empecé a sentir cierta inquietud, pero antes de poder formularla oí cómo se cerraba la puerta detrás de nosotros...


--En su libro "Yo fui masón" explica que la masonería fue determinante en la introducción del aborto libre en Francia en 1974.

--Maurice Caillet: La elección de Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la República francesa en 1974 llevó a Jacques Chirac a ser elegido Primer Ministro, teniendo éste como consejero personal a Jean-Pierre Prouteau, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, principal rama masónica francesa, de tendencia laicista. En el Ministerio de Sanidad colocó a Simone Veil, jurista, antigua deportada de Auschwitz, que tenía como consejero al doctor Pierre Simon, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, con el cual yo mantenía correspondencia. Los políticos estaban bien rodeados por los que llamábamos nuestros "Hermanos Tres puntos", y el proyecto de ley sobre el aborto se elaboró con rapidez. Adoptada por el Consejo de Ministros en el mes de noviembre, la ley Veil fue votada en diciembre. ¡Los diputados y senadores masones de derechas y de izquierdas votaron como un solo hombre!

--Usted comenta que entre los masones hay obligatoriedad de ayudarse entre sí. ¿Sigue siendo hoy así?

--Maurice Caillet: Los 'favores' son corrientes en Francia. Ciertas logias tratan de ser virtuosas, pero el secreto que reina en estos círculos favorece la corrupción. En la Fraternal de los Altos Funcionarios, por ejemplo, se negocian ciertas promociones, y en la Fraternal de Construcciones y Obras Públicas se reparten los contratos, con consecuencias financieras considerables.


--¿Usted se beneficio de esos favores?

--Maurice Caillet: Sí. El Tribunal de Apelación presidido por un "hermano" se pronunció sobre mi divorcio ordenando costas compartidas, en lugar de ponerlas todas a mi cargo, y redujo la pensión alimenticia a la ayuda que debía prestar a mis hijos. Tiempo después, tras tener un conflicto con mis tres socios de la clínica, otro "hermano masón", Jean, director de la Caja de la Seguridad Social, al enterarse de este conflicto, me propuso asumir la dirección del Centro de Exámenes de Salud de Rennes.


--¿Afectó a su carrera profesional el abandono de la masonería?

--Maurice Caillet: Desde entonces no he encontrado un puesto en ninguna administración pública o semipública, a pesar de mi rico currículum.

--¿En algún momento tuvo amenazas de muerte?

--Maurice Caillet: Tras ser despedido de mi puesto de trabajo de la administración y comenzar a pleitear contra dicha decisión arbitraria, recibí la visita de un "hermano" de la Gran Logia de Francia, catedrático y secretario regional de Fuerza Obrera, quien me dijo con la mayor frialdad que si pleiteaba ante la magistratura laboral ‘ponía en peligro mi vida' y él no podría hacer nada para protegerme. Nunca imaginé que podría estar amenazado de muerte por conocidos y honorables masones de nuestra ciudad.


--Usted era miembro del Partido Socialista y conocía a muchos de sus "hermanos" que se dedicaban a la política. ¿Podría decirme cuántos masones hubo en el Gobierno de Mitterrand?

--Maurice Caillet: Doce.


--Y, ¿en el actual de Sarkozy?

--Maurice Caillet: Dos.


--Para un ignorante como yo, ¿podría decirme cuáles son los principios de la masonería?
--Maurice Caillet: La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo por el hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como "centro de unión". De ahí se deduce un relativismo moral: ninguna norma moral tiene en sí misma un origen divino y, en consecuencia, definitivo, intangible. Su moral evoluciona en función del consenso de las sociedades.

--Y, ¿cómo encaja Dios en la masonería?

--Maurice Caillet: Para un masón, el concepto mismo de Dios es especial, y eso si es que se le menciona, como en las obediencias llamadas espiritualistas. En el mejor de los casos es el Gran Arquitecto del Universo, un Dios abstracto, pero solamente una especie de "Creador-maestro relojero", como le designa el pastor Désaguliers, uno de los fundadores de la masonería especulativa. A este Gran Arquitecto se le reza, si se me permite la expresión, para que no intervenga en los asuntos de los hombres, y ni siquiera se le cita en las Constituciones de Anderson.


--¿Y el concepto de la salvación?

--Maurice Caillet: Como tal no existe en la masonería salvo en el plano terrenal: es el elitismo de las sucesivas iniciaciones, aunque éstas puedan considerarse pertenecientes al ámbito del animismo, según René Guènon, gran iniciado, y Mircea Eliade, gran especialista en religiones. Es, también, la búsqueda de un bien que no se especifica en ninguna parte... puesto que la moral evoluciona en la sinceridad, la cual, como todos sabemos, no es sinónimo de verdad.


--¿Cuál es la relación de la masonería con las religiones?

--Maurice Caillet: Es muy ambigua. En principio, los masones proclaman con firmeza una tolerancia especial hacia todas las creencias e ideologías, con un gusto muy marcado por el sincretismo, es decir, una coordinación poco coherente de las diferentes doctrinas espirituales: es la eterna gnosis, subversión de la fe verdadera. Por otra parte, la vida de las logias, que ha sido mía durante 15 años, revela una animosidad particular contra la autoridad papal y contra los dogmas de la Iglesia católica.


--¿Cómo comenzó su descubrimiento de Cristo?

--Maurice Caillet: Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la Cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá', se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos. En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: ‘Bien. Pides la curación de Claude. Pero ¿qué ofreces?'. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa, acudí a la sacristía y pedí Inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto cuando le confesé mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inició de mi itinerario espiritual.

Más información sobre "Yo fui masón" en www.libroslibres.com

lunes, 5 de mayo de 2008

Apariciones marianas en Francia reconocidas por el Vaticano


Benôite y Nuestra Señora de Laus

.- Este domingo, durante una Misa celebrada en la villa alpina de Laus, el Obispo de Gap (Francia), Mons. Jean-Michel di Falco, acompañado por una veintena de cardenales y arzobispos del mundo, anunció la aprobación oficial de la Iglesia de las apariciones marianas atestiguadas en esta villa de los altos Alpes franceses por la vidente Benôite (Benedicta) Rencurel entre 1664 y 1718.

Durante la Misa, que contó con la presencia de purpurados de la Santa Sede, como el Cardenal Javier Lozano Barragan, Mons. di Falco recordó que éstas son las primeras apariciones marianas reconocidas oficialmente en el siglo XXI por el Vaticano y la Iglesia de Francia, el domingo 4 de mayo en Laus, en los Altos Alpes. Es la primera vez que un acontecimiento tan singular ocurre desde las apariciones de Lourdes en 1862.

"Reconozco el origen sobrenatural de las apariciones y los hechos y dichos, experimentados y narrados por Benedicta Rencurel. Animo a todos los fieles a venir y orar; y buscar renovación espiritual en este santuario", dijo el Prelado.

Mons. di Falco recordó que "nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente; pero si son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida diaria ¿Por qué habría que rechazarlas?"

Las palabras del Obispo iban aparentemente dirigidas al Partido Comunista francés, que la semana pasada describió el anuncio de la ceremonia como "un intento de marketing de la Iglesia" y denunció la anunciada presencia del Secretario para asuntos de desarrollo regional, Hubert Falco, como una "violación de la separación entre Iglesia y estado".

El Ministro Falco, quien no es pariente del Obispo, señaló que su presencia era un ejercicio de libertad religiosa, que llevaba a cabo "como simple persona de fe".

El Santuario de Nuestra Señora de Laus atrae unos 120 mil peregrinos al año. El gran filósofo católico Jean Guitton dijo de este santuario que: "constituirá uno de los tesoros más ocultos y poderosos de Europa".

El mensaje de la Virgen

Benita Rencurel nació el 16 de septiembre de 1647en Saint-Étienne d'Avançon (Alpes del sur – Francia), su padre falleció cuando tenía 7 años. Nunca aprendió a leer ni escribir y su única instrucción era el sermón de la Misa dominical

Un día de mayo de 1664, Benita, que trabajaba de pastora para unos campesinos vecinos, estaba rezando el Rosario cuando ve a una hermosa Señora sobre un peñasco que lleva de la mano a un niño de belleza singular. "¡Hermosa Señora! –le dice–, ¿Qué estáis haciendo ahí arriba? ¿Queréis comer conmigo? Tengo algo de pan bueno, lo remojaríamos en la fuente". La Señora sonríe ante su sencillez, pero no le dice nada. "¡Hermosa Señora! ¡Podríais darnos por favor a ese niño, que tanto nos alegraría?". La Señora sonríe de nuevo sin responder. Después de permanecer algún tiempo con Benita, toma a su niño en brazos y desaparece en una cueva.

Durante cuatro meses, la Señora se muestra todos los días, conversando con gran familiaridad con la joven, educándola para su futura misión. Benita cuenta sus visiones a la dueña del rebaño, quien en un principio no le cree, pero que una mañana la sigue en secreto hasta el pequeño valle de Fours. Una vez allí, no consigue ver a la Señora, pero oye las palabras que ésta dirige a Benita. La aparición pide a Benita que advierta a su dueña de los peligros que corre su alma: "Tiene una mancha en la conciencia. Que haga penitencia". Afectada por aquello, ésta se corrige, vuelve a frecuentar los sacramentos y vive el resto de sus días muy cristianamente.

El 29 de agosto, Benita pregunta a la visitante cómo se llama, y ella le responde: "Mi nombre es María".

Durante el invierno de 1664-1665, Benita sube hasta Laus muy a menudo, donde ve cada vez a la Virgen, quien le recomienda "rezar continuamente por los pecadores". La noticia de las apariciones se propaga entre los aldeanos, gracias a las veladas de las noches de invierno.

El 18 de septiembre de 1665, cuando Benita tiene dieciocho años, las apariciones y la peregrinación son reconocidas oficialmente por parte de la autoridad diocesana y, a partir del otoño de ese año, empieza la construcción de una iglesia para poder acoger a los peregrinos, que cada vez son más numerosos.

Nuestra Señora se revela en Laus como reconciliadora y refugio de los pecadores, y por eso aporta señales para convencer a éstos de la necesidad de convertirse. La Virgen anuncia entonces a Benita que el aceite de la lámpara de la capilla (que arde ante el Santo Sacramento) obrará curaciones en los enfermos que se lo apliquen, si recurren con fe a su intercesión.

Benita se tomó en serio la misión recibida de la Virgen y se dedica a preparar a los pecadores para que reciban el sacramento de la Penitencia. Por eso anima con frecuencia a los dos sacerdotes adscritos al santuario a recibir a los peregrinos con dulzura, paciencia y caridad, empleando una bondad especial para con los más pecadores a fin de incitarlos al arrepentimiento.

La Virgen le pide a Benita que amoneste a las mujeres y a las muchachas de vida escandalosa, especialmente las que cometen aborto, a los ricos injustos o perversos, a los sacerdotes y religiosos infieles a sus compromisos sagrados.

Entre 1669 y 1679, Benita es bendecida con cinco apariciones de Cristo, que se le revela en un estado de sufrimiento. Un viernes de julio de 1673, Jesús ensangrentado, le dice: "Hija mía, me muestro en este estado para que participes de los dolores de mi Pasión".

Después de más de dos décadas de sufrimientos y constantes apariciones de la Virgen, Benita recibe el la Comunión el día de Navidad de 1718 y tres días más tarde se confiesa y recibe la Unción. Hacia las ocho de la noche, Benita se despide de los que la rodean y, luego, tras besar un crucifijo y con la vista mirando al cielo, fallece en paz.

El santuario está hoy a cargo del clero diocesano, con la asistencia de una comunidad de Hermanos de San Juan y tiene como su eje pastoral el ofrecer el Sacramento de la Reconciliación.

viernes, 21 de diciembre de 2007

El Papa y Sarkozy destacan la importancia de la religión en el mundo

Primera visita del presidente francés al Vaticano


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI y Nicolas Sarkozy, en su primer encuentro desde la llegada de este último a la presidencia de la República de Francia, subrayaron la importancia de la religión en el mundo contemporáneo.

La audiencia privada, de media hora de duración, sirvió para repasar las relaciones Iglesia y Estado, así como algunas de las cuestiones más candentes del panorama internacional.

Tras el encuentro con el Papa, que tuvo lugar en su biblioteca privada, el presidente se reunió con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, que estaba acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados.

Una nota emitida por la Oficina de Información de la Santa Sede revela que «los cordiales coloquios han permitido pasar revista a algunos temas de interés común concernientes a la actual situación del país, evocando las buenas relaciones existentes entre la Iglesia católica y la República francesa, además del papel de las religiones, en especial de la Iglesia católica, en el mundo».

«Se ha dedicado una atención particular a la situación internacional, con referencia al futuro de Europa, a los conflictos en Oriente Medio, a los problemas sociales y políticos de algunos países africanos y al drama de las personas secuestradas», añade la nota.

Al saludar al Papa, Sarkozy reconoció. «Santidad, habla verdaderamente un óptimo francés». Al despedirse ambos se felicitaron por la Navidad y el Año Nuevo.

El jefe del Eliseo regaló al Papa tres libros, entre ellos, una edición antigua de la obra «La alegría» («La joie») y una copia de su libro-entrevistan «La República, las religiones, la esperanza» («La République, les religions, l'espérance»).

El Papa le entregó una medalla del pontificado.

Antes de dejar el Vaticano, Sarkozy bajó a las grutas que se encuentran debajo de la Basílica de San Pedro del Vaticano para rezar ante la tumba de Juan Pablo II.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Sarkozy propone “renacimiento” que no margine religión de escuelas francesas


Nicholas Sarkozy

.- El Presidente de Francia, Nicholas Sarkozy, dirigió una carta a los maestros del país en la que les pide formar parte de un “renacimiento” educativo que no deje a la religión en la puerta de las escuelas.

Sarkozy, que se declara católico, ha pedido a los maestros reflexionar sobre su grave responsabilidad en “guiar y proteger espíritus y sensibilidades que aún no se han formado completamente, que no han alcanzado su madurez, que están buscando, que son aún frágiles y vulnerables”.

Sarkozy explicó que tal renacimiento solo sería posible con una reforma del sistema educativo francés que incluya “recompensar lo bueno, sancionar las faltas, cultivar la admiración por lo que es bueno, justo, bello, grande, verdadero y profundo y el rechazo de lo que es malo, injusto, feo, insignificante, falso, superficial y mediocre”.

El mandatario cuestionó el secularismo que ha establecido el rechazo total de cualquier presencia religiosa en las escuelas y planes de estudio franceses.

“Estoy convencido de que no deberíamos dejar el tema de la religión en la puerta de la escuela”, sostuvo y advirtió que no defiende el proselitismo en las escuelas.

“Lo espiritual y lo sagrado siempre acompaña las experiencias humanas. Son la fuente de toda civilización. Uno puede abrirse con más facilidad a los otros y dialogar con las personas de otras religiones cuando entiende su propia religión”, agregó.

El mandatario concluye su carta recordando a los padres de familia que “son los primeros educadores de sus hijos” y los alienta a involucrarse íntimamente en este proceso.

Se refirió también a las muchas dificultades que los padres enfrentan en una era marcada por los hogares quebrados, la costosa educación y altas tasas de desempleo. Sarkozy prometió esfuerzos gubernamentales para lograr que la educación sea posible para todos los jóvenes ciudadanos franceses.