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jueves, 12 de marzo de 2009

Misioneros al estilo de Santa María de Guadalupe

Habla el padre Juan José Ángel Luna Erreguerena, nuevo superior general


MÉXICO, miércoles, 11 marzo 2009 (ZENIT.org-El Observador).- México se ha convertido en un país exportador de misioneros. Prueba de ello son los Misioneros de Guadalupe (MG), una sociedad de vida apostólica fundada en 1949 por el episcopado mexicano para la misión ad gentes.

Después de los turbulentos años de la persecución religiosa en México, este instituto misionero es fruto de la madurez de fe de los católicos de estas tierras que se comparte hoy en día en Corea, Japón, Hong Kong, Angola, Kenia, Mozambique, Brasil, Cuba, Guatemala, Perú y Estados Unidos, con más de 160 misioneros.

El padre Juan José Ángel Luna Erreguerena, recientemente reelegido como superior general, habla con ZENIT-El Observador sobre el estado actual de los Misioneros de Guadalupe y sus proyectos de futuro, sobre todo, a la luz del documento de Aparecida en donde se llama a todos los pueblos de América Latina a llevar a cabo una la Misión Continental.

--Los Misioneros de Guadalupe es la única orden misionera constituida por el episcopado mexicano; ¿es vigente la intuición misionera con que fueron fundados en 1949?

-P. Juan José Luna Erreguerena: Han cambiado ciertas cosas, porque los tiempos han cambiado. La fundación nace de la unión misional del clero y del episcopado mexicano que decide integrarse a la misión para los no cristianos de una manera nueva. La evangelización por muchos siglos se hizo por las órdenes religiosas.

El Espíritu Santo integra a los misioneros de Guadalupe en la misión ad gentes de la Iglesia, como una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio, misionera y clerical. La idea de los obispos en aquel tiempo era formar sacerdotes mexicanos para enviarlos a las misiones extranjeras para formar el clero de esos lugares y que la Iglesia pudiera establecerse. En 1949 era tiempos preconciliares; el Concilio Vaticano II nos abre una perspectiva inmensa y nueva: la Iglesia no es solamente la jerarquía sino que incluye a los laicos; nosotros vamos abriendo nuestro espacio para recibir a laicos como asociados y tanto sacerdotes como laicos mexicanos vamos a la misión ad gentes y allá promovemos y formamos agentes de evangelización, es decir ayudamos a las iglesias particulares a crecer y madurar y a ser autosuficientes.

--¿Hay una diferencia en los Misioneros de Guadalupe con otros institutos misioneros por el hecho de surgir del catolicismo mexicano que se cristalice en su modo de misionar?

--P. Juan José Luna Erreguerena: Yo diría que sí, sobre todo por el hecho guadalupano. La Virgen de Guadalupe es María de Nazaret que Dios envía a México y América para traernos de parte de Él un mensaje, la evangelización, hablándonos en nuestro propio lenguaje y revistiéndose en su imagen de símbolos culturales que al final dicen más que las palabras para los indígenas; su forma de misionar es acercándose con cariño a la gente en sus necesidades. Diez años después de haber sido derrotados, con la pérdida de su visión cultural, la Virgen viene con el evangelio y da esperanza. Todas estas actitudes de la virgen de Guadalupe deben ser propias de un misionero de Guadalupe, de manera que nosotros, como sacerdotes seculares o como misioneros tenemos las mismas características que otros en el mundo, pero en cuanto guadalupanos somos únicos del mundo.

--¿Cuáles son los grandes retos que enfrentan en los lugares de misión?

--P. Juan José Luna Erreguerena: Asia es el continente donde han nacido las grandes religiones y donde hay que encontrar el camino para anunciar a Cristo ante personas que conocen a Dios, que creen en él de una u otra manera, pero que no conocen a Jesucristo, la plenitud de la Revelación. Ahí la evangelización va en la línea del diálogo interreligioso.

En África el reto es cómo evangelizar las culturas y como inculturar el evangelio. A los misioneros les toca evangelizar las culturas en profundidad y a los cristianos de allá, les toca el otro paso que es la inculturación del evangelio en la cultura propia.

En América las cuestiones sociales son las que aparecen como reto; encontrar caminos para que el Evangelio llegue a la vida y a la sociedad, que es lo que se llama Justicia y Paz.

En Europa implica cómo presentar a Jesús como la plenitud del ser humano y de los pueblos a partir de las grandes interrogantes que nacen del corazón de todo ser humano.

--¿América sigue siendo el continente de la esperanza o ésta ha migrado a África y Asia?

--P. Juan José Luna Erreguerena: La esperanza de la humanidad no es un continente sino Jesucristo, donde quiera que lo tengamos y lo compartamos a los demás y sepamos hacerlo, será anunciar al mundo la esperanza más plena que tenemos. Se habla de continente de la esperanza por el numero de católicos, pero, si este número no tiene calidad, no es signo de esperanza.

--¿Cómo están los Misioneros de Guadalupe en cuestión de vocaciones?

--P. Juan José Luna Erreguerena: En los últimos seis años tuvimos un periodo de disminución que en los últimos dos años revertimos; actualmente tenemos 96 muchachos en diferentes niveles. El problema de la vocación viene desde que Jesús vio las muchedumbres y dijo "La mies es mucha y los operarios pocos"; pero nos dio la clave: "recen, pidan al dueño de la mies que envíe trabajadores". A nosotros nos interesa que a los que él envíe los podamos formar bien, que es un reto más complicado.

--¿Cuáles son los pasos principales para ser misionero?

--P. Juan José Luna Erreguerena: Es fundamental encontrar a Jesucristo en la propia vida como respuesta a las propias preguntas; Jesús como camino verdad y vida. Es importante también ponerse a la escucha del Señor que nos llama; por ejemplo en la lectio divina, y en la oración ir descubriendo lo que el Señor espera de mí; la vocación no es lo que quiero ser yo, sino para qué Dios me creó, para qué estoy en este mundo.

Además de este encuentro personal y en Iglesia, es importante estar atento a las necesidades de la sociedad que nos rodea; esa sensibilidad puede llevar a alguien a escuchar la voz del Señor que dice: "yo quiero que tú me hagas presente delante de los hermanos que no me conocen".

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Mensaje a los comunicadores del continente de la esperanza en la fiestividad de Guadalupe

El arzobispo Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 12 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha enviado el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales en ocasión de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América.

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Fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de América

12 de diciembre 2007

A los comunicadores católicos del continente de la esperanza

Deseo hacer un alto en el camino para dirigirme a las personas de buena voluntad que trabajan en el amplio mundo de la comunicación social, especialmente a quienes con su servicio desean ser «sal y luz del mundo», comunicando al Dios que por Amor ha redimido la humanidad haciéndose como nosotros. En este tiempo de Adviento tenemos también la alegría de celebrar la festividad de la Virgen de Guadalupe, declarada por Juan Pablo II Patrona de América, que inspira y ampara de manera particular a la RIIAL y a tantas iniciativas de comunicación del Continente.

Aquella hermosa y ya tradicional expresión, «Continente de la Esperanza» ha sido iluminada con la Encíclica Spes salvi, nuevo regalo con que el Papa Benedicto XVI alimenta nuestra conciencia cristiana. Él mismo explicaba el sentido de esta virtud teologal: «He aquí entonces el sorprendente descubrimiento: ¡la esperanza mía y nuestra, está precedida por la espera que Dios cultiva con respecto a nosotros! Esta espera de Dios precede siempre a nuestra esperanza, exactamente como su amor nos alcanza siempre en primer lugar (cfr 1 Jn 4,10). Es una confianza que tiene su reflejo en los corazones de los pequeños, de los humildes, cuando a través de las dificultades y las fatigas se comprometen cada día a dar lo mejor de si mismos, a hacer ese poco de bien que para los ojos de Dios es mucho: en familia, en el puesto de trabajo, en la escuela, en los diferentes ámbitos de la sociedad. En el corazón del hombre está escrita de forma imborrable la esperanza, porque Dios, nuestro Padre es vida, y estamos hechos para la vida eterna y bienaventurada». (Homilía de Vísperas, 1.dic.2007).

Este año la Iglesia en América Latina ha sido marcada por la Conferencia de los Obispos en Aparecida, Brasil. Los pastores del Pueblo de Dios han querido responder a los desafíos del tiempo actual invitando a todos los cristianos a vivir un verdadero itinerario de discipulado, compartido en comunidad, y que culmina en una actitud misionera constante. Esta invitación apela de manera especial a los comunicadores y «tejedores de redes», para poner el rostro de Cristo en los espacios de la vida cotidiana de la sociedad.

El primer paso del camino señalado por los Obispos es un encuentro personal con el Señor Jesús, una experiencia de profunda amistad con Él, sin la cual la vida cristiana sencillamente no existe. Así pues, creo que como personas de comunicación podemos impulsar especialmente ahora este primer paso. No queramos «quemar etapas», pues la conducta según el Evangelio es auténtica sólo si surge de esa relación viva y personal de apertura a Cristo que se nos ofrece como Salvador. Pensemos cómo podemos, en nuestros campos específicos de acción, favorecer que los lectores, oyentes, televidentes, usuarios..., encuentren a Jesucristo en aquello que comunicamos. Si lográramos que nuestros interlocutores y destinatarios encontraran al Señor en nuestras obras de comunicación, podemos estar seguros de que Él hará fructificar el esfuerzo. Y tras el primer paso vendrá el segundo y así sucesivamente.

«El Verbo se hizo carne»; Dios se hizo accesible y comprensible a nosotros en el pesebre. Se hizo débil y dependiente el que todo podía y tenía en la mano el Universo. Con el estupor y la maravilla que este Misterio suscita en los creyentes de todas las generaciones, intentemos ser como aquellos ángeles que fueron enviados a anunciar a los pastores la gran alegría, el acontecimiento más grande de la historia.

Seamos dóciles como lo fue María de Guadalupe, señalada por Juan Pablo II como «modelo de una evangelización perfectamente inculturada». Ella se adapta a la mentalidad de su interlocutor, a su cultura, a su ritmo. Su mensaje no está hecho sólo de palabras. Es gesto, es forma, es imagen, es lenguaje, es idioma. Es una comunicación amorosa y llena de aceptación por el mundo del otro, a la vez que ejerce un efecto dinamizador que cambia para siempre al interlocutor. Juan Diego se ve reconocido en su profunda dignidad de ser humano, y más aún, elevado a una alta tarea: es enviado en misión para ser portador de un mensaje que le supera.

Que el Señor nos ilumine a todos en este hermoso tiempo litúrgico, y que compartamos con la familia, y también con las personas necesitadas, tantos bienes que hemos recibido. De parte mía y de mis colaboradores, ¡Feliz Navidad!

San Juan Diego es modelo de vida para mexicanos, recuerda Cardenal Rivera

.- El Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, señaló durante el 5° aniversario de la canonización de San Juan Diego, que el vidente del Tepeyac fue un gran hombre, humilde y sencillo, y que es un modelo de vida para los mexicanos.

Durante la Misa celebrada en la antigua Parroquia de Indios, ubicada al costado de la Basílica de Guadalupe, el Purpurado afirmó que este santo fue un auténtico misionero que se ha ganado la veneración y el reconocimiento de la gente más sencilla del país.

Luego, en la Catedral de México DF, el Arzobispo también recordó la ceremonia de canonización presidida por el Papa Juan Pablo II hace cinco años.

Por otro lado, al referirse a la próxima Navidad, el Cardenal Rivera pidió a los feligreses celebrar esta fecha con madurez cristiana y no reducir la fiesta a algo infantil. En ese sentido, los llamó a un profundo cambio de vida y a una auténtica conversión.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Guadalupe batirá records de peregrinos este 12 de diciembre

Siete millones de personas podrían visitar el santuario en cuatro días


MÉXICO, domingo, 9 diciembre 2007 (ZENIT.org-El Observador).- Se encuentra ya todo listo para la gran fiesta de México y de América, el próximo miércoles 12 de diciembre, fecha en la que se conmemorará el 476 aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego, canonizado por Juan Pablo II.

El centro de confluencia de la celebración será --como desde hace cuatro siglos-- el lugar del Valle de México, donde el 12 de diciembre de 1531 tuvo lugar la última de las apariciones de la Virgen a su mensajero, san Juan Diego, indicándole que le llevara una rosas en su ayate (tilma con la que vestían los indígenas) al primer obispo de México, fray Juan de Zumárraga, puesto que ella quería que le fuera construida una casa de oración en las faldas del cerro del Tepeyac.

El ayate de san Juan Diego quedó para siempre con la impresión de la figura de la Virgen de Guadalupe, que ahora se venera por millones de personas en todo el mundo, pero, particularmente, en América Latina y en México.

Cada año visitan la Basílica de Guadalupe entre 18 y 20 millones de peregrinos, siendo el santuario más visitado de la cristiandad y uno de los más visitados por los peregrinos en todo el mundo. Hay días en que la Basílica es visitada hasta por 120 mil personas, número que se acrecienta del 9 al 12 de diciembre de cada año, con motivo de las fiestas de la Virgen.

Las autoridades que llevan el mando eclesiástico de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe esperan que este 2007 se rompan todos los records de asistencia, al llegar a los 7 millones de visitantes en tan sólo cuatro días. Obviamente el 12 de diciembre es el día de mayor visita de peregrinos con casi 2 millones de personas visitando la Basílica.

El santuario guadalupano recibe cerca de dos mil peregrinaciones anuales de compañías, sindicatos, organizaciones, hospitales, comunidades, parroquias, diócesis, seminarios, congregaciones masculinas y femeninas y visitantes de comunidades del extranjero, concretamente de Estados Unidos y de Centro América.

Lejos de disminuir está aumentando el flujo de peregrinos a la Basílica año con año. En diciembre de 2006 se registraron en el libro de la Basílica 429 peregrinaciones oficiales, mientras que en 2007 se tiene el registro de 434. El año pasado llegaron hasta los pies de la «morenita del Tepeyac» 1970 peregrinaciones, mientras que este año lo harán 2196 peregrinaciones.

Por Jaime Septién

sábado, 8 de diciembre de 2007

Un blog sobre la Virgen de Guadalupe

Lanzado por la Red Informática de la Iglesia en América Latina


MÉXICO, jueves, 6 diciembre 2007 (ZENIT.org-El Observador).- La Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) ha elaborado en México para este mes un blog dedicado a la Virgen María de Guadalupe, cuya fecha se celebra el 12 de diciembre.

Su finalidad es ofrecer información y diferentes contribuciones que pueden complementar la vivencia de esta fecha tan especial en México y Latinoamérica, pues Juan Pablo II nombró a la Virgen de Guadalupe como patrona de América.
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El sitio está disponible para todos los visitantes en la siguiente dirección:
http://web.mac.com/riialmexico/iWeb/riial_mexico/esp_guadalupe07/esp_guadalupe07.html

martes, 10 de julio de 2007

México: Guadalupe, santuario católico del mundo más visitado en 2006


MÉXICO, lunes, 9 julio 2007 (ZENIT.org-El Observador).- La Basílica de Guadalupe, en las faldas del cerro del Tepeyac, en la Ciudad de México, fue durante 2006 el santuario católico más visitado del mundo.

El lugar conmemora las apariciones en 1531 de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego, el primer indígena elevado a los altares.

El santuario recibió el año pasado a cerca de 14 millones de fieles, que acudieron a postrarse a los pies de "la morenita del Tepeyac", como llamaba cariñosamente a la Virgen de Guadalupe Juan Pablo II.

La investigación que señala el santuario mariano -donde se expone el lienzo milagroso de la Patrona de las Américas-, fue publicada por el diario estadounidense The Wall Street Journal y reproducida en varios medios del mundo.

Y el flujo de peregrinos que llegan a Guadalupe -desde todos los rincones de la República Mexicana y de muchos sitios del continente y de otros países del mundo- va en aumento.

Esta semana, por ejemplo, llegará a la Basílica la peregrinación a pie más antigua (117 años ininterrumpidos para los hombres, 49 años para las mujeres), la de la diócesis mexicana de Querétaro.