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sábado, 15 de marzo de 2008

Los médicos católicos preparan un documento sobre los métodos anticonceptivos

Revela el presidente de la FIAMC, el doctor José María Simón Castellví


BARCELONA, jueves, 13 marzo 2008 (ZENIT.org).- La Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC) está preparando un documento a nivel mundial sobre el uso de métodos anticonceptivos que se hará público antes del verano, probablemente en Roma, con motivo del cuadragésimo aniversario de la encíclica «Humanae Vitae» de Pablo VI.

El actual presidente de FIAMC, el doctor español José María Simón Castellví, ha explicado a Zenit que «el documento está dirigido a los médicos, católicos o no, que comparten los principios éticos y antropológicos de la cultura de la vida».

«Somos conscientes, como profesionales, de la dificultad de promover esta doctrina, y después de cuarenta años aceptamos el reto», reconoce.

«El tema del documento es la anticoncepción y la regulación de la natalidad, porque no olvidemos que los medios aceptados por la Iglesia, llamados "naturales" porque respetan los ciclos naturales de la mujer, no sólo sirven para espaciar los nacimientos sino también para buscarlos».

«La encíclica, por tanto, no debe ser vista desde el punto de vista exclusivamente negativo, como rechazo de la anticoncepción», aclara.

El doctor aclara que existen tres tipos de píldora: la Ru-486, la del día después y la anticonceptiva.

«Sobre la primera el juicio está claro, se trata de un combinado producido para provocar una muerte, y ni siquiera merece el nombre de medicamento. La píldora del día después es un fármaco que, en el 70% de las veces en que actúa, lo hace para eliminar un óvulo humano fecundado, y por tanto es también abortiva. La píldora anticonceptiva tiene otra valoración porque no produce la muerte del embrión. La valoración no es positiva, pero no tiene la misma gravedad moral que las anteriores», aclara.

«Como médico debo decir que ninguno de los tres tipos de píldora es inocuo para el organismo femenino, al contrario. La Ru-486 puede llegar a producir la muerte; la píldora del día después tiene también muchos efectos secundarios», informa.

Respecto a la píldora anticonceptiva, indica, «lo que produce es una alteración hormonal para evitar la ovulación, y esto a largo plazo puede estar asociado a fenómenos de trombosis, hipertensión o depresiones».

«De todas formas el juicio moral negativo no se remite a los efectos secundarios, porque si el día de mañana se diseñara una píldora que no los tuviera, el juicio seguiría siendo negativo».

«En el documento que estamos preparando, y que estamos haciendo con mucho cariño --concluye--, afronta muchas de estas cuestiones, porque entendemos que la responsabilidad no recae sólo sobre nuestros pastores: sin la opinión cualificada de los médicos católicos, la cuestión de la defensa de la vida quedaría un poco coja».

En la sección entrevistas puede leerse la entrevista concedida a Zenit por el doctor Simón.

Por Inmaculada Álvarez

jueves, 21 de febrero de 2008

Primer caso de muerte por aborto legal


El DF fue escenario de la primera muerte de una mujer a causa de un aborto legal después de haber solicitado la interrupción de acuerdo a la legislación aprobada por la Asamblea Legislativa de la capital (ALDF). La adolescente de 15 años falleció en el Hospital Balbuena el pasado 15 de febrero.

La causa: una hemorragia que se complicó durante el procedimiento, justo cuando removían al niño. La joven además había llegado a la clínica con una anemia aguda, situación que colaboró para que perdiera la vida.

De acuerdo con el diario capitalino El Universal, “este único deceso registrado hasta ahora se da a pesar de las cifras exitosas que se habían logrado”, si es que se puede llamar una cifra exitosa la muerte de 5 mil 845 niños, que es el número de abortos que se realizaron en la ciudad, hasta la semana pasada, de los cuales, 264 fueron solicitados por jóvenes menores de edad.

Y continúa: “entre funcionarios del gobierno de la ciudad se mostró preocupación por las repercusiones de este único caso, registrado a casi un año de las reformas, pues se estima que los opositores a esta práctica médica lo usarán como bandera para asegurar que las modificaciones legales son perniciosas, sin tomar en cuenta los más de 5 mil casos exitosos”.

Argumento completamente falso, ya que independientemente del resultado de este caso, los defensores pro vida han acusado la anticonstitucionalidad del aborto y lo han calificado como un asesinato, no sólo por el peligro al que se exponen las madres que realizan esta práctica, sino también por las vidas de los pequeños que llevan en el vientre. El daño no radica sólo en la posible muerte de las progenitoras, o en los efectos psicológicos que puedan adquirir, sino en las vidas inocentes que son arrebatadas.

Según la Secretaría de Salud del DF, el médico que realizó el aborto no corroboró el tiempo de gestación del bebé, pues lo practicó cuando la madre tenía 16 semanas de embarazo, 4 semanas más del tiempo permitido por la ley. Las reformas que realizó la ALDF, indican que el plazo máximo para que un aborto proceda son 12 semanas.

La menor, Vianey “N”, acudió al hospital el 12 de febrero acompañada de su madre. Ambas le aseguraron al doctor que la joven tenía menos de 12 semanas de embarazo. Presuntamente, el médico se apegó a estas declaraciones y pasó por alto la aplicación de un ultrasonido que indicara la edad gestacional del niño, procedimiento que fue estipulado en las reformas del Código Penal del DF.

Por ello, la secretaría evalúa la posibilidad de deslindar responsabilidades al médico, pues su obligación era cerciorarse del tiempo que la adolescente tenía de embarazo.

Al respecto, la diputada local Carmen Peralta del PVEM, e integrante de la Comisión de Salud, declaró: “Anticipamos sobre el riesgo que traería el no reconocer que no todas las mujeres son candidatas a realizarse el aborto y que la legalidad de esta práctica no acabaría con la muerte de las mujeres en las planchas quirúrgicas. Toda vez que aunque hoy sólo sea un caso, ello representa lo riesgoso de esa práctica".

Este puede ser el primer caso de muchas muertes de mujeres por prácticas de aborto legal, práctica que algunos quieren vender como segura.

Mabel Salinas
msalinas@yoinfluyo.com

jueves, 29 de noviembre de 2007

Los nuevos descubrimientos genéticos dan razón a los médicos católicos

La clonación humana deja de ser interesante, reconoce el padre de la oveja Dolly


ROMA, miércoles, 28 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Los nuevos descubrimientos científicos sobre células madre (o estaminales) adultas, que no implican la eliminación de vidas humanas, han dado razón a la batalla ética librada desde hace años por los médicos católicos.

El doctor Josep Maria Simón, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), aplaude los resultados de un equipo japonés y un equipo estadounidense que han logrado transformar células de piel humana en células madre, que son capaces de evolucionar en células nerviosas, cardíacas o en cualquiera de los 220 tipos de células del cuerpo humano.

La nueva técnica, aunque lejos de estar perfeccionada, es tan prometedora que el científico que logró clonar la primera oveja del mundo, Ian Wilmut, anunció que dejará de lado la clonación de embriones para focalizarse en las células madre derivadas de células de la piel.

«Parece que la Providencia nos está marcando el camino a los médicos y demás investigadores. Dios aprieta pero no ahoga. Se cierra una puerta y se abre otra», reconoce en declaraciones a Zenit el doctor Simón.

«Los médicos católicos tenemos aún algunas dificultades para que muchas personas comprendan y acepten que la vida humana naciente es digna de todo respeto. Sin embargo, sólo la investigación y los tratamientos con base en las células madre adultas está dando resultados», añade.

«Al tratar con ellas no se destruyen embriones y encima tenemos resultados --constata--. Y los resultados se valoran mucho en nuestras sociedades occidentales desarrolladas y eficacistas».

El presidente de los médicos católicos confiesa: «¡No sé qué hubiera sido de nuestra capacidad para comunicar si las embrionarias hubieran dado resultados! La Providencia nos ha ahorrado lo duro que hubiera sido decir: “Usted se podría curar con embriones pero debe seguir así ya que su destrucción es inmoral”».

«En esa línea iba el Papa cuando nos dirigió el famoso discurso hace un año a los participantes del congreso organizado por la FIAMC y la Pontificia Academia por la Vida», recuerda el doctor en referencia al encuentro que todavía puede visitarse en www.stemcellsrome2006.org.

«No quisiéramos podernos medallas, pero ya entonces dijimos que habíamos invitado a los mejores. Y ahora ha sido el equipo japonés que invitamos el que ha demostrado los grandes resultados con las células adultas», concluye el doctor Simón.

El obispo Elio Sgreccia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, es de la misma opinión.

«Ahora que no hay necesidad de embriones ni de la clonación terapéutica --supuestamente terapéutica--, se cierra una página de polémicas agudas», reconoce.

«La Iglesia la había afrontado por motivos éticos, alentando a los investigadores a continuar con las células madre adultas y declarando ilícita la inmolación del embrión», ha explicado monseñor Sgreccia a los micrófonos de «Radio Vaticano».

«La ética que respeta al hombre es útil también para la investigación y confirma que no es verdad que la Iglesia esté en contra de la investigación: está en contra de la mala investigación, de la que es dañina para el hombre»¸ concluye Sgreccia constatando que todos los millones destinados a investigar con células embrionarias se han convertido en un «derroche».

Por Miriam Diez i Bosch

lunes, 26 de noviembre de 2007

Médico personal reitera que Juan Pablo II no pidió interrumpir su tratamiento

.- El médico personal del difunto Papa Juan Pablo II,

Renato Buzzonetti, declaró al diario italiano Il Messagero, que el Pontífice no pidió analgésicos ni

reclamó interrumpir su tratamiento durante los últimos días de su vida.

"Nunca dijo basta", explicó Buzzonetti descartando tajantemente que el Papa haya considerado alguna vez la eutanasia.

El médico también reveló que "nunca pidió analgésicos u otros fármacos para aliviar el dolor o poder dormir mejor. Soportaba el dolor con un valor sobrehumano".

Buzzonetti también señaló que Juan Pablo II decidió no ser hospitalizado por tercera vez porque "había comprendido que se acercaba el final y no quería que llegase fuera de su casa".

"Era demasiado inteligente como para saber que la batalla estaba perdida. A veces las batallas en medicina se pierden", añadió y explicó que "se hizo todo lo posible" para mejorar las condiciones del Papa pero "cuando se ve que todo está perdido también el médico se tiene que rendir".

Las declaraciones del médico se publicaron a raíz de las acusaciones de una médica italiana que deslizó la posibilidad de que a Juan Pablo II se le hubiera practicado la eutanasia. Durante el fin de semana, el Papa Benedicto XVI aseguró que su predecesor siempre exhortó a los científicos y médicos "a que se empeñasen en la investigación para prevenir y curar las enfermedades de la vejez, pero sin caer en la tentación de recurrir a prácticas para abreviar la vida anciana y enferma, que resultarían de hecho formas de eutanasia".