miércoles, 30 de enero de 2008

Quien está lejos de Dios está lejos de sí, señala el Papa


.- Al retomar en la catequesis de este miércoles la figura de San Agustín de Hipona, el Papa Benedicto XVI destacó que quien está lejos de Dios está lejos de sí mismo, como revela la experiencia de este gran santo.

El Pontífice comenzó recordando la Carta Apostólica que el Papa Juan Pablo II dedicó al Santo de Hipona, Agustinum Hipponensem, y señaló que próximamente abordará el tema de la conversión en San Agustín, para centrarse en esta ocasión en el diálogo entre fe y razón, "tema determinante en la biografía" del Santo.

"Todo el itinerario espiritual e intelectual de San Agustín representa un modelo válido también hoy en la relación entre fe y razón, un tema no solo para los creyentes, sino para todo ser humano que busca la verdad, tema central para el equilibrio y el destino de todos. Estas dos dimensiones -fe y razón- no se deben separar ni contraponer, sino que deben ir juntas", señaló el Pontífice.

Benedicto XVI recordó en este contexto las dos fórmulas agustinas "que expresan esta coherente síntesis entre fe y razón: 'crede ut intelligas' (cree para comprender); creer abre el camino para entrar por la puerta de la verdad; y también, de modo inseparable 'intellige ut credas' (escruta la verdad para poder encontrar a Dios y creer)".

"La armonía entre fe y razón significa, sobre todo, que Dios no está lejos de nuestra razón y de nuestra vida; está cerca de cada ser humano, cerca de nuestro corazón y cerca de nuestra razón si realmente nos ponemos en marcha", agregó.

El Papa señaló luego que "la presencia de Dios en el ser humano, profunda y al mismo tiempo misteriosa, puede ser reconocida y descubierta en nuestro interior" y recordó la famosa frase de San Agustín al inicio de "Las Confesiones": "Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".

"El ser humano, añade el santo, es 'un gran enigma' y 'un gran abismo', enigma y abismo que solo Cristo es capaz de iluminar y colmar. Esto es importante: Quien está lejos de Dios, está lejos de sí, alienado de sí mismo y sólo puede encontrarse si se encuentra con Dios y así ... alcanza su verdadera identidad".

El Santo Padre afirmó que en la obra "La ciudad de Dios", el Santo de Hipona subraya que "el ser humano es sociable por naturaleza, pero antisociable por vicio, y es salvado por Cristo, único mediador entre Dios y la humanidad y "camino universal de la libertad y de la salvación".

Refiriéndose de nuevo a la carta apostólica "Augustinum Hipponensem", Benedicto XVI señaló que Juan Pablo II "quiso preguntar al mismo Santo qué podía decir a los hombres de hoy y responde sobre todo con las palabras que Agustín confió a una carta dictada poco después de su conversión: 'Me parece que se debe llevar a los hombres a la esperanza de encontrar la verdad'; 'aquella verdad que es Cristo, Dios verdadero'".

"Agustín -concluyó el Papa- encontró a Dios y durante toda su vida experimentó su presencia, de tal manera que esta realidad, que es sobre todo encuentro con una persona, Jesús, cambió su vida, como cambia la de las mujeres y los hombres que tienen la gracia de encontrarlo en todos los tiempos. Pidamos al Señor que nos conceda esta gracia para encontrar así su paz".

Cardenal mexicano presenta renuncia al Papa y espera confiado su decisión

.- El Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, anunció que en los próximos días presentará su renuncia al Papa Benedicto XVI, por haber alcanzado el límite de edad establecido en el Derecho Canónico para ser obispo.

"Voy a cumplir 75 años el 28 de marzo próximo, le voy a presentar al Santo Padre mi renuncia, me pondré a su disposición y estaremos a lo que él nos diga, si nos deja o no dependerá de él", señaló el Purpurado en recientes declaraciones a Notimex.

Asimismo, el Cardenal Sandoval Íñiguez preciso que como establece el Derecho Canónico todos los obispos deben "presentar su dimisión al puesto al llegar el límite de edad".

"Yo quiero lo que Dios quiera, presento mi renuncia sin más; ya los demás podrán juzgar, no quiero juzgar mi trabajo", manifestó el Arzobispo de Guadalajara y agregó que "hay muchas cosas que hacer todavía, pero si no las hago yo que las haga quien venga, siempre se sigue adelante".

El Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, fue promovido a la Arquidiócesis de Guadalajara el 21 abril de 1994 por el Papa Juan Pablo II, para suceder al Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, asesinado en marzo de ese mismo año. Recibió la birreta roja y el título de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe Mártir en Via Aurelia, el 26 de noviembre de 1994.

Arzobispo: Texto vaticano puede impulsar resurrección de escuelas católicas en EEUU

Mons. José H. Gomez, Arzobispo de San Antonio (Estados Unidos)

.- Mons. José H. Gomez, Arzobispo de San Antonio, en el estado norteamericano de Texas, ha señalado que un reciente documento del Vaticano puede ayudar a resucitar la presencia y eficacia de las escuelas católicas en Estados Unidos.

En una columna publicada en el periódico arquidiocesano, el Arzobispo recordó la larga historia de la educación católica en San Antonio, que se remonta a los años 1850 y 1860, con la llegada de congregaciones religiosas como los Hermanos Marianistas, las Hermanas Ursulinas, de la Divina Providencia y del Verbo Encarnado.

"Pero los tiempos han cambiado –señala Mons. Gomez– y ahora la educación católica está principalmente en las manos de los laicos, quienes comparten la misión educadora de la Iglesia con un pequeño número de consagrados".

"Con esta consciencia, y para que podamos responder a los desafíos que se nos presentan, la Congregación para la Educación Católica del Vaticano ha publicado en septiembre del año pasado, un documento llamado ‘Educar juntos en la escuela católica’", señala el Arzobispo.

Mons. Gomez señala que este documento aborda un tema crucial: "la necesidad de que todos los que trabajan en las escuelas católicas crean que su vocación es la de ser verdaderos maestros de la fe".

Los profesores católicos, ya sean laicos o religiosos, siguen las huellas de Cristo… y también comparten la misión que Cristo dejó a su Iglesia: ‘Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes… enseñándoles a guardar todo los que yo les he mandado’ (Mt 28, 19-20)", agrega.

"El nuevo documento del Vaticano –señala– habla de la necesidad de una ‘formación del corazón’. Lo que quiere decir con esto es que los profesores necesitan cultivar una profunda relación con Cristo a través de la oración, de la lectura de las Sagradas Escrituras y de la participación en los Sacramentos".

El Arzobispo de San Antonio agrega que "también es esencial que los profesores estén constantemente creciendo en su fe y en su conocimiento de Jesucristo y sus enseñanzas. No podemos enseñar lo que no conocemos. Por lo tanto, debemos conocer y amar cada vez más a Jesús y a su Iglesia".

"No importa la materia que enseñen, los profesores deben ser testigos de Jesucristo. Pueden ayudar a abrir los ojos de sus alumnos para que vean a Cristo en su vida y en su mundo. Pueden ayudarlos a conocer a Jesús como Señor de la historia, Señor de la creación, y también como la fuente de toda sabiduría y felicidad", señala el Prelado.

"El amor a Jesús debe ser siempre acompañado por un profundo compromiso de fidelidad a la verdad del Evangelio. Nuestro Señor nos ha pedido que enseñemos todo lo que nos mandó, no solo una parte, no solo nuestras propias interpretaciones de su enseñanza. Los profesores, entonces, tienen el deber de saber todo lo que la Iglesia enseña, y también de transmitirlo fielmente a sus alumnos", dice Mons. Gomez.

"Usando las palabras del nuevo documento, recemos para que sean verdaderas ‘escuelas de fe’, donde los corazones sean formados para el evangelio, ‘de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de una nueva humanidad’", concluye.


martes, 29 de enero de 2008

Nueva generación de jóvenes pro-vida rechaza el aborto en EEUU

.- Una nueva generación de activistas pro-vida refleja la creciente desaprobación del aborto que tienen los jóvenes en Estados Unidos, según informa Los Angeles Times.

Las encuestas del Pew Research Center han revelado durante una década que los jóvenes entre 18 y 29 años favorecen más que la población general que existan límites más estrictos para la práctica del aborto. Una encuesta de este centro realizada en el verano de 2007 mostró que 22 por ciento de jóvenes adultos apoyaban la prohibición total del aborto, mientras que la generación de sus padres solo lo hacía en un 15 por ciento.

De otro lado una encuesta Gallup de 2003 dio como resultado que 72 por ciento consideraba el aborto como inmoral, mientras que el 32 por ciento indicaba que debía estar prohibido en toda circunstancia.

Pese a la gran cantidad de abortos que se producen en Estados Unidos, muchas iniciativas pro-vida aparecen cada día. "Ves las fotos de las marchas y las multitudes son cada vez más y más jóvenes", dice Derrick Jones, un consejero de National Teens for Life (Adolescentes de EEUU por la Vida).

Claire Levis, una joven de 17 años de Pennsylvania, perteneciente al grupo Generation Life (Generación Vida), comenta que se siente "como si fuéramos sobrevivientes del aborto". "El aborto lo sentimos más personal nosotros", dice por su parte Kristan Hawkins, quien supervida 400 clubs universitarios en el grupo Students for Life of America.

Además, son muchos más quienes han visto los videos pro-vida en Youtube.com, como aquel en donde un estudiante de segundo año de la Universidad de California graba a un empleado de una clínica abortista sugiriéndole a una adolescente que mienta sobre su edad en un formulario para que su novio no sea acusado de violación.

Captura de "Popeye" no resuelve caso Posadas, aclara Arquidiócesis de México

.- El vocero de la Arquidiócesis de México, P. Hugo Valdemar Romero, aclaró a la prensa que la reciente captura del sicario Alfredo Araujo, alias "Popeye", a quien se le acusa del crimen del Cardenal Juan Jesús Posadas, no resuelve este caso y mas bien dijo que existe falta de interés por parte de las autoridades para llegar a la verdad de los hechos.

"No hemos recibido una respuesta satisfactoria; han pasado tres presidentes, estamos en el cuarto y hasta ahora la Iglesia no se da por satisfecha por las explicaciones, que resultan ridículas, de la confusión del asesinato infame y sacrílego del cardenal Posadas", señaló el sacerdote al término de la Misa dominical.

Con respecto a la captura de "Popeye", el vocero del Arzobispado indicó que la detención de éste delincuente "no resuelve nada"."No sé si sea un chivo expiatorio (la captura de Araujo). Es seguir con esa trama inverosímil, ridícula que los obispos no han aceptado", afirmó.

Asimismo, tras expresar el deseo de la Iglesia de que "salga a la luz la verdad, sea cuál sea, caiga quien tenga que caer", recordó que existen "muchas dudas y preguntas en el aire que no se han podido contestar y se ha dado una respuesta satisfactoria".

Reconciliación fue clave en obra y conversión al catolicismo de líder anglicano

ROMA, 26 Ene. 08 / 11:01 am (ACI).- La reconciliación de todos los cristianos fue el hilo conductor de la vida de fe de Paul Wattson, el líder episcopaliano (rama anglicana de EEUU) fundador de la "Society of Atonement" (Comunidad de los hermanos y hermanas de la Penitencia), quien inició el octavario por la unidad de los cristianos en 1907 y que finalmente se convirtiera al catolicismo junto con los miembros de su comunidad.

Según relata en un extenso artículo en el diario del Vaticano, L'Osservatore Romano, James F. Puglisi, actual Ministro general de la comunidad fundada por Wattson, este importante converso del anglicanismo llegó a la conclusión de que en torno a la reconciliación debía girar este nuevo grupo que fundaría años más tarde, tras leer el capítulo 5, versículo 11 de la Carta de San Pablo a los romanos: "Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación".

"La nueva comunidad, fundada en el seno de la iglesia episcopaliana, debía desarrollar el ministerio de la reconciliación, es decir oración y acción por la reconciliación de los cristianos y sus iglesias para hacerla 'una', como don de Cristo a la Iglesia, por obra del Espíritu Santo. Esto era lo que el padre Wattson tenía en mente en 1893", cuenta Puglisi.

En los años posteriores, Wattson mantendría una intensa correspondencia con Lurana White, co-fundadora en 1898 de la Society of Atonement, a quien conocería años más tarde y a quien le explica "su sueño de fundar una comunidad religiosa" bajo la inspiración de San Francisco que "tendría como objetivo la unidad de los cristianos y la obra misionera", prosigue Puglisi.

Ese mismo año deciden comenzar su obra en la ciudad de Garrison. El 15 de diciembre de 1898 se abre la casa para las hermanas y asumen esta fecha como la de la fundación de la comunidad. "El padre Wattson hizo sus votos con el nombre de Paul. Lo mismo hizo White, quien conservó su nombre de bautismo, Lurana", añade Puglisi.

"Su vocación era ciertamente la unidad de la Iglesia según las palabras de Jesús 'que todos sean uno'. Pero tal convicción debía concretizarse según su modo de entender la Iglesia teniendo en cuenta su fe en la Iglesia de Roma. Para el padre Paul y la madre Lurana, la única Iglesia de Cristo encontraba su continuación en la Iglesia Católica, en la comunión anglicana y en la Iglesia Ortodoxa", continúa Puglisi. Para ambos "la Sede de Roma representaba, por voluntad divina, el centro de la unidad de la Iglesia", añade.

Pese a las distintas incomprensiones que encontraron y encontrarían después entre los anglicanos, no dieron marcha atrás. En este proceso, Paul Wattson predica, dando un interesante giro hacia el catolicismo, el 28 de octubre de 1900 en Graymoor que "la fe transmitida a los santos una vez y para siempre, no era otra que la fe de la Santa Iglesia Católica Romana. Grande fue la sorpresa de la pequeña congregación el día en que afirmó que la Cátedra de Pedro, era por institución divina, el centro de toda la cristiandad. Otros puntos sobre los que los fundadores estaban de acuerdo era la doctrina de la infalibilidad del Papa, la jurisdicción universal del Sucesor de Pedo y la Inmaculada Concepción de María", relata Puglisi.

En febrero de 1903, Wattson y White fundan el diario "The Lamp" (la lámpara) en el que siguen dando a conocer esta perspectiva, debido a que muchas puertas de los anglicanos se cerraron debido a sus convicciones que no eran bien recibidas por la comunión anglicana.

"Según muchos lectores de 'The Lamp' los cofundadores de la Society of Atonement estaban definitivamente orientados a Roma. Ambos públicamente proclamaron que la unidad de la Iglesia era imposible sin la reunificación con la Sede de Roma", dice Puglisi. Tras el "movimiento de púlpito abierto", una decisión de los episcopalianos de escuchar en sus templos a ministros de otras iglesias, el camino hacia el catolicismo se hacía más claro todavía, relata Puglisi.

El octavario de la unidad

Entre 1907 y 1909, Wattson inició lo que sería "uno de sus más grandes apostolados: el octavario por la unidad de la Iglesia", cuenta Puglisi. Originalmente sugirió el 29 de junio como fecha de inicio para celebrarlo, pero tras comentarlo con un amigo inglés, Spencer Jones, optó por comenzar el 18 de enero, día de la Cátedra de San Pedro en Roma; y terminar el 25 de enero, día de la conversión de San Pablo. En la primera edición, más de dos mil personas participaron, católicos y episcopalianos.

"No podíamos imaginar, padre Paul y madre Lurana, que la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos sería luego una jornada celebrada universalmente por las mayores iglesias cristianas", comenta Puglisi.

Tras haber sido criticados por anglicanos; que no entendían su apoyo al Papa; y por católicos que precisaban que su posición no podía considerarse del todo católica pese a su claro cariz que apuntaba a ella, Paul Wattson y Lurana White comprenden en 1909 que su posición es "absolutamente insostenible", relata Puglisi.

"En mayo de ese año el Obispo Frederick Kinsman de Delaware, quien hacía poco se había convertido en el inspector episcopal de la Society of Atonement, se encontró con el padre Paul y pudo constatar directamente la fidelidad de la comunidad más a la Iglesia Católica que a la anglicana. Dos meses después en una carta enviada al padre Paul de fecha 5 de julio de 1909 el Obispo Kinsman provocó lo que luego sería la recta final que llevaría al padre Paul y la madre Lurana a adherirse a la Iglesia Católica", explica el actual Ministro general de la Society of Atonement.

El 30 de octubre de 1909, "el padre Paul y la madre Lurana, junto a otro hermano y dos hermanas, dos novicios y diez laicos, hicieron su sumisión a la Iglesia latina. Su profesión de fe fue acogida por Mons. Joseph Conroy, Vicario General de la diócesis de Ogdensburg, come representantes personal del Arzobispo John Farley", finaliza Puglisi.

Mensaje del Papa para la Cuaresma 2008

«Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre» (2 Corintios 8,9)


CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha enviado Benedicto XVI con motivo de la Cuaresma 2008 con el tema: «Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre» (2 Corintios 8,9).

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¡Queridos hermanos y hermanas!

1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales. Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas, lo afirma Jesús de manera perentoria: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Lc 16,13).

La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ).

2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un medio de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404).

En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: «Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?» (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.

3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que ser en secreto. «Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha», dice Jesús, «así tu limosna quedará en secreto» (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa de los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo vaya a mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la óptica evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. ¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de sostén al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que «Dios ve en el secreto» y en el secreto recompensará no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.

4. Invitándonos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, la Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría. Y hay más: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. «La caridad -escribe- cubre multitud de pecados» (1P 4,8). Como a menudo repite la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece, a los pecadores, la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.

5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: «Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo» (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee sino lo que es. Toda su persona.

Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días inmediatamente precedentes a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se ha hecho pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos empuja a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándole conseguimos estar dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.

6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a «entrenarnos» espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar» (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, que este tiempo esté caracterizado por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor. María, Madre y Sierva fiel del Señor, ayude a los creyentes a llevar adelante la «batalla espiritual» de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial Bendición Apostólica.

Vaticano, 30 de octubre de 2007

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducción distribuida por la Santa Sede

El Papa convoca una Cuaresma centrada en la generosidad hacia necesitados

.- En el Mensaje por la Cuaresma 2008, el Papa Benedicto XVI invitó a los fieles del mundo a centrar su atención en la caridad, específicamente en la generosidad material a favor de los necesitados.

En el mensaje titulado “Cristo se ha hecho pobre por nosotros” (2 Cor 8,9), que por ahora la Santa Sede solo ha hecho disponible en italiano, el Pontífice recuerda los medios que acompaña tradicionalmente al cristiano en el tiempo de Cuaresma "en el proceso de renovación interior: ellos son la oración, el ayuno y la limosna".

"Este año -prosigue-, en el habitual Mensaje cuaresmal, quiero detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa un modo concreto para salir al encuentro de quien se encuentra en necesidad, y al mismo tiempo, un ejercicio ascético para librarse del apego a los bienes terrenos".

El Pontífice destaca que la limosna "nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a salir al encuentro de la necesidad del prójimo y a compartir con los otros cuanto poseemos por bondad divina.

El Papa recordó que "no somos propietarios sino administradores de los bienes que poseemos: ellos por tanto no son considerados como propiedad exclusiva, sino como medios a través de los cuales el Señor llama a cada uno de nosotros a hacerse transmisores de su providencia hacia el prójimo".

Benedicto XVI subraya también en el mensaje la necesidad de responder al pedido de las mayorías que padecen hambre y necesidad. "Con mayor elocuencia suena el llamado al compartir en los países cuya población está compuesta en su mayoría por cristianos, siendo aún más grave su responsabilidad frente a las multitudes que sufren en la indigencia y el abandono".

"Socorrerlas es un deber de justicia antes aún que un acto de caridad", agrega el Papa.

El Santo Padre recuerda además "una característica típica de la limosna cristiana: debe hacerse escondida". "Todo debe ser hecho para gloria de Dios y no para la nuestra. Que esta conciencia acompañe, queridos hermanos y hermanas, cada gesto de ayuda al prójimo que se transforme en un medio para ponernos en evidencia a nosotros mismos".

El Papa advierte que la limosna evangélica "no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, en imitación a Jesucristo".

"Cada vez que por amor a Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado, experimentamos que la plenitud de la vida viene del amor y todo nos regresa como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría", señala el Mensaje. "Dios nos ofrece a nosotros pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir tal don".

El Papa recuerda, en este punto, "a cuantos sufren el peso del mal realizado y, precisamente por esto, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a Él. La limosna, al acercarnos a otros, nos acerca Dios y se puede convertir en instrumento de auténtica conversión y reconciliación con Él y con los hermanos".

El Papa destaca también en su mensaje que "la limosna nos educa a la generosidad en el amor", y al referirse al ejemplo conmovedor de la Viuda del Evangelio, recuerda que "la Cuaresma, a través de la práctica de la limosna nos impulsa a seguir su ejemplo. En su escuela podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total".

Finalmente, el Papa señala que "con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los otros con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera".

"Que este periodo esté por tanto caracterizado por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor", concluye el Pontífice.

Obispos mexicanos lanzan dramático llamado para combatir crimen organizado

.- En una extensa Carta Pastoral, el Arzobispo del famoso balneario de Acapulco y los demás obispos del estado mexicano de Guerrero lanzaron un dramático llamado a poner fin al creciente flagelo del crimen organizado en la región.

"En los últimos años –dice la carta– se ha recrudecido en nuestra región la violencia causada por organizaciones criminales". Esta violencia, agregan "está marcada por la crueldad, por el ajuste de cuentas, por la exhibición de poder y por la intención de intimidar a los rivales y a toda la sociedad".

Los obispos señalan que "además del atraso económico, político y social que estigmatiza la vida de los guerrerenses, tenemos que reconocer la presencia y la actuación del crimen organizado que hace más difícil aún la vida de los habitantes de esta región".

El documento identifica "algunas de las actividades más comunes de estas organizaciones criminales: el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el lavado de dinero, el robo de autos y las ejecuciones".

Al respecto, señalan que "el narcotráfico es una de las formas más antiguas y difundidas del crimen organizado en nuestra región. Desde hace aproximadamente cuatro décadas ya se promovía el cultivo de drogas en el campo guerrerense al tiempo que se iban tejiendo redes de traficantes contando con las correspondientes complicidades oficiales". "Se presume que en algunas regiones, los narcotraficantes han llegado a tener en sus manos el poder económico y que van ahora por el poder político", advierten.

Tras hablar del secuestro y de las ejecuciones, los obispos advierten contra la trata de personas "un delito contra los derechos humanos considerado como la esclavitud del siglo XXI"; y el lavado de dinero.

"Es necesario ubicar las causas de estas diversas formas de crimen organizado. Hay que señalar causas estructurales que corresponden a nuestro sistema económico y político. En particular podemos pensar en las deficiencias del sistema educativo que durante mucho tiempo ha carecido de una formación humanista y ética, el desempleo que cada día crece más, la corrupción política y la protección policíaca, el abandono del campo, y la búsqueda de dinero fácil", señala el comunicado.

Los obispos señalan, en un tono de esperanza que "nosotros no vemos al crimen organizado como un mal invencible, sino como una expresión del pecado personal que se estructura a partir de relaciones ilegales, ilícitas e inmorales por el daño que causan a personas, a familias y a pueblos enteros".

"La lucha contra el crimen organizado –agregan– es un desafío que sobrepasa las fuerzas humanas y que apela al recurso de la esperanza cristiana. Con la certeza de que el mal no prevalecerá, el cristiano cultiva una esperanza indómita que lo ayuda a promover la justicia y la paz".

Por eso, "el conocimiento del Dios verdadero proporciona al creyente la posibilidad de abandonar la idolatría y todas sus consecuencias, como pueden ser las actitudes criminales que se desarrollan y se vinculan a través de organizaciones ilícitas e ilegales".

Los Obispos señalan luego que "al pronunciarnos como pastores ante la compleja problemática desarrollada a partir del crimen organizado en nuestra región, queremos contribuir con nuestra palabra y nuestro esfuerzo pastoral para animar el compromiso de todos a favor de la paz y de la edificación de nuestra sociedad basada en la búsqueda del bien común y del respeto a la ley".

Al respecto, señalan que "la autoridad tiene que llevar a cabo el saneamiento de los cuerpos de seguridad y las instancias de procuración de justicia para que sean confiables y garanticen una lucha a fondo contra el narcotráfico y toda forma de delincuencia organizada. Tiene que desaparecer cualquier señal de corrupción y de complicidad bajo la forma de protección política y policíaca a los criminales que tanto daño hacen a la sociedad. En el caso particular del narcotráfico, la autoridad tiene que promover una lucha integral contra el mismo que considere la prevención, el combate con la fuerza pública y la rehabilitación de las adicciones".

El comunicado se dirige luego a quienes se han involucrado en las diversas formas de crimen organizado: "Dios los está llamando a la conversión y su perdón está siempre dispuesto. Pero en tanto no den ustedes muestras de arrepentimiento y de cambio de vida para abandonar el sendero del crimen".

"La sociedad –agregan– puede participar, a través de sus organizaciones, vigilando y verificando que las autoridades combatan de raíz al crimen organizado, atendiendo a las causas sociales, económicas, políticas y culturales. Sin la participación activa de la sociedad, los gobiernos no tienen la capacidad suficiente para abatir la violencia causada por los criminales que se organizan para hacer daño a la comunidad".

Luego de destacar la importancia de la escuela como ámbito de formación en valores, la carta pastoral advierte que los medios de comunicación social, "tienen una grande responsabilidad a la que no pueden renunciar", y los llaman a "examinar su responsabilidad en el desarrollo de la cultura de la violencia cuando llegan a exhibir a los criminales como si fueran héroes y tienen que orientar sus contenidos con responsabilidad para formar una conciencia de respeto a la persona humana y de búsqueda del bien común que quitarían todo sustento a las prácticas violentas e ilegales del crimen organizado".

Los Obispos recuerdan finalmente la importancia de la familia. "Es necesario apoyar a las familias para que ellas puedan ser esa ‘agencia de paz’ que imprima en cada uno de sus miembros los sentimientos, las actitudes y los valores que los dispongan a trabajar por el bien común y por la paz".

"También tenemos otros recursos en la Iglesia para nuestra lucha contra el crimen organizado: además del anuncio del Evangelio, necesitamos alzar nuestra voz para hacer una denuncia profética de los graves males que afligen a la comunidad exigiendo cambios y, sobre todo, una conversión espiritual que lleve a un cambio de vida", concluyen los obispos en la carta firmada por Mons. Felipe Aguirre Franco, Arzobispo de Acapulco y los cuatro obispos del estado de Guerrero.

Madre coraje inglesa entregó su vida por salvar a su hijo

LONDRES, 29 Ene. 08 / 06:30 am (ACI).- "Si voy a morir, mi bebé vivirá". Con estas palabras, Lorraine Allard, una madre inglesa de 33 años de edad, respondió a los médicos que le plantearon abortar al hijo que esperaba para someterla a un tratamiento de quimioterapia contra el avanzado cáncer que padecía.

Lorraine y Martyn Allard tenían tres niñas: Leah, Amy y Courtney, de diez, ocho y casi 2 años respectivamente, cuando supieron que el hijo por nacer sería varón.

A los cuatro meses de embarazo, Lorraine comenzó a padecer fuertes dolores de estómago. Las pruebas arrojaron que tenía varios tumores en el hígado, producto de un cáncer que había avanzado en silencio por años. La noticia fue devastadora.

"Lo médicos dijeron que no podían hacer nada contra la enfermedad porque estaba embarazada. Ella les dijo inmediatamente que no se desharía del bebé", recuerda Martyn.

El pequeño Liam nació el 18 de noviembre pasado, a las 25 semanas de gestación.

Se programó una cesárea en el Hospital de la Universidad Norfolk y Norwich, pero Liam nació una semana antes de la fecha prevista por parto natural. Pesó poco más de 500 gramos y recibió un beso de su madre antes de ser introducido en la incubadora.

A pesar de su estado prematuro extremo, los médicos confían en que saldrá adelante. Lorraine comenzó un agresivo tratamiento contra el cáncer tras el parto, pudo sostener a su hijo en brazos en varias ocasiones pero falleció el 18 de enero pasado.

"Lorraine siempre mantuvo una actitud positiva, tuvo fuerza para sostenernos a ambos. Siempre supimos que las cosas no estaban bien, pero permitir que Liam naciera fue su máxima alegría", agrega.

Martyn asegura que Lorraine "estaba decidida a darle la mejor oportunidad para sobrevivir y la alegró mucho el hecho de no ser sometida a una cesárea porque no necesitó recuperarse de la operación, pudo someterse a la quimioterapia sin ser hospitalizada y visitó a Liam varias veces".

Liam ha respondido bien a los cuidados y se espera que pueda llegar a casa a principios de marzo.

"Los médicos nos dijeron que el cáncer no tenía cura, aunque trataron de disminuir los tumores. El día que murió, Lorraine llevaba dos semanas sin comer y no podía beber. Su muerte fue muy pacífica, me tomó la mano y nos abrazamos, su corazón se apagó", recuerda Martyn y asegura que ha decidido que cuando Liam crezca no le dirá que su madre murió por él, sino que se aseguró de darle la oportunidad de vivir.