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domingo, 11 de noviembre de 2007

Los obispos mexicanos analizan la aplicación del «Documento de Aparecida»

MÉXICO, viernes, 9 noviembre 2007 (ZENIT.org-El Observador).- Los obispos de México participarán del 12 al 16 de noviembre de 2007 en la 84 Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en la que se discutirá la puesta en práctica, en la segunda Iglesia más numerosa del mundo, del documento de la más reciente reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en Aparecida, Brasil..

El objetivo de esta Asamblea será, según el anuncio hecho el pasado 1 de noviembre: «ofrecer un acercamiento al acontecimiento de Aparecida, en vista a impulsar la nueva evangelización en México, la conversión de los agentes de pastoral, la dimensión misionera, como esencial al ser de la Iglesia y la responsabilidad de las Comisiones Episcopales en la actual estructura de la CEM».

En diversas ocasiones, en entrevistas con Zenit-El Observador, el presidente de la CEM, monseñor Carlos Aguiar Retes, ha insistido en que Aparecida debe motivar, en la Iglesia latinoamericana, «una conversión pastoral».

En la más reciente reunión nacional de Acción Católica Mexicana, celebrada en la ciudad de Querétaro, monseñor Aguiar Retes dijo a este respecto que, en la Iglesia católica, «ya no podemos estar en una atención clientelar: que venga el cliente, el fiel, sino que tenemos que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde no han escuchado la buena nueva del Reino, hacia quienes deseándolo y anhelándolo -porque hay en nuestros pueblos ese deseo y esa sed de Dios-no van a venir a buscarlo en las formas tradicionales que tenemos de trabajar».

«Entonces --añadió el presidente de la CEM-- con gran creatividad, tenemos que ver cómo nos hacemos presentes en los ambientes de la sociedad. Y hacer que nuestras estructuras pastorales, las mismas parroquias sean instancias que lancen a la misión en esos ambientes; es decir, no dejar que cada laico, que cada feligrés haga la lucha por su cuenta».

«Como Iglesia, tenemos que coordinar, tenemos que articular, tenemos que promover, tenemos que formar para ir, para ser discípulos y misioneros de Cristo en el mundo de hoy», dijo monseñor Aguiar Retes, quien cumple un año al frente de la CEM.

La Asamblea de la CEM se llevará a cabo con la presencia del arzobispo de Québec, el cardenal Marc Ouellet, quien invitará a las diócesis de todo el país a participar en el Congreso Eucarístico Internacional, a celebrarse en esa ciudad canadiense del 15 al 22 de junio de 2008.

Además se tratarán --por primera vez-- el «Documento de Aparecida» y las líneas de acción que de él emanan en torno a la Gran Misión Continental.

La apertura de la Asamblea será en la celebración Eucarística en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, el lunes 12 de noviembre a las 16:30 horas y los trabajos se desarrollarán en la sede de la CEM en Lago de Guadalupe, Estado de México.

viernes, 31 de agosto de 2007

El cardenal Errázuriz presenta oficialmente el «Documento de Aparecida»

Exponentes cristianos reconocen que abre espacios de diálogo


SANTIAGO DE CHILE, viernes, 31 agosto 2007 (ZENIT.org).- Este 30 de agosto el cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo de Santiago de Chile, y uno de los presidentes de legados de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe presentó el «Documento de Aparecida», en el que se recogen las conclusiones aprobadas por el Papa de esa cumbre episcopal celebrada en Brasil.

En el acto, que tuvo lugar el salón de honor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, participaron también exponentes de la sociedad civil, así como representantes de otras Iglesias, quienes reconocieron que este texto abre grandes espacios de diálogo.

En el resto de los países latinoamericanos, en estos días, cardenales, obispos y participantes en aquella Conferencia están presentando el «Documento». La aprobación del Papa se comunicó a la opinión pública mundial el 11 de julio.

El documento ha sido ahora impreso en formato libro y su distribución acaba de comenzar.

La necesidad de recomenzar desde Cristo, la vocación de sus discípulos misioneros, la mirada realista y al mismo tiempo esperanzadora de la vida, fueron algunos de los temas que destacó el cardenal Errázuriz, junto con valorar la gran respuesta de las diferentes diócesis del país en el proceso de participación que antecedió a la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe.

«A mi parecer es un “Documento” lleno de esperanza, con un fuerte anclaje en sus raíces bíblicas, lleno de realismo y pedagogía pastoral, cuya publicación fue autorizada por el Papa quien dijo “yo no lo voy a aprobar, sino que solamente voy a autorizar la publicación porque no quiero mezclar el Magisterio pontificio con el Magisterio de los obispos que aprecio; y quiero que sea un Documento del Magisterio episcopal»», manifestó.

El cardenal explicó que el «Documento» fue elaborado en 15 días por 260 personas. «Cada uno podría decir “esta frase es mía», pero primero hicimos un trabajo general con los grandes temas. Todos conversaron sobre la situación que estamos viviendo en nuestro tiempo en nuestros países. En una segunda fase todos conversamos de qué significa ser discípulos y misioneros de Jesucristo hoy, en este tiempo».

Mencionó que hubo cuatro versiones antes del Documento definitivo, las cuales fueron votadas de manera individual. La Comisión de Redacción tuvo que revisar las 2400 peticiones de modificación para incorporar todo lo que le parecía congruente para el escrito. Finalmente fue aprobado por unanimidad, con dos votos en contra y dos abstenciones.

«En su línea fundamental es un “Documento” claro, orientador e inconfundible. Éste es el Documento de Aparecida, no es de Santo Domingo ni de Puebla ni de ninguna conferencia anterior. Es inseparable del espíritu con el cual lo elaboramos, y que claramente fue un espíritu de extraordinaria comunión y participación, algo que realmente nunca habíamos vivido de esa manera. Cuando digo comunión estoy pensando en comunión con Dios y en comunión con los hombres», señaló el Cardenal Errázuriz.

Y agregó el arzobispo de Santiago: «Un secreto de este “Documento” es apelar a la coherencia, y no que cada uno diga “yo tengo un gran espíritu humano cuando me encuentro con un par de personas pobres cerca, pero me da lo mismo cuando se trata de fijar el salario”. El cristiano debe ser coherente en el amor de Jesucristo, quien vino para que todos en Él tengan vida y la tengan en abundancia».

Apertura ecuménica
En la presentación participó el arzobispo metropolitano de la Iglesia ortodoxa de Antioquía, monseñor Sergio Abad, quien dijo que el documento «abre al hombre y a la Iglesia una esperanza muy grande». Desatacó la necesidad de «una comunión no solamente como Iglesia, como pastores, como cristianos fieles, sino en todos los campos, abriéndonos a todos los problemas del hombre de hoy, de la pobreza, de la educación, de la salud, de todo».

El pastor Juan Sepúlveda, de la Misión Iglesia Pentecostal, que participó en la V Conferencia en calidad de observador, dijo que el documento final «abre muchas posibilidades de diálogo». Y subrayó que el documento de Aparecida, «junto con hacer un llamado al despertar misionero de la Iglesia Católica, también reconoce y valora la presencia de otras iglesias cristianas en América Latina».

Agregó que el texto «tiene una explícita invitación a que esa misión sea en diálogo, de tal manera que los cristianos de la Iglesia de Cristo -que históricamente está dividida- puedan dar un testimonio común, para que el mensaje del Evangelio llegue efectivamente como un mensaje de vida para nuestros pueblos.

Agregó que «en medio de las injusticias, divisiones, fragmentaciones de nuestro tiempo es muy importante que el testimonio de Cristo sea un estímulo unido de las iglesias. Conversar entre las iglesias sobre una nueva visión ecuménica de la misión es un desafío que se deriva del documento y me parece muy importante».

jueves, 12 de julio de 2007

El Papa autoriza el Documento de la V Conferencia del episcopado latinoamericano

E impulsa la «Misión Continental», fruto del encuentro en Aparecida (Brasil)

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 11 julio 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha autorizado la publicación del Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, la gran cita eclesial que él mimo inauguró y que se celebró en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo.

La aprobación del que ya se llama «Documento de Aparecida» la ha difundido este miércoles la Oficina de Información de la Santa Sede, justo en los inicios de la Asamblea Ordinaria del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano: representa a las 22 Conferencias Episcopales de Latinoamérica y el Caribe) en La Habana (Cuba).

La reunión episcopal en marcha tiene como tarea fundamental la aplicación de las conclusiones de la Conferencia de Aparecida y el impulso de la misión en el continente que ha pedido la misma Conferencia.

«Conservo vivo el grato recuerdo de dicho encuentro [de Aparecida. Ndr], en el que he estado unido con vosotros en el mismo afecto por vuestros queridos pueblos y en la misma solicitud por ayudarles a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él tengan vida», dice el Papa en su carta a todos los obispos de esa región del mundo.

Reconociendo «el espíritu de comunión que ha caracterizado dicha Conferencia General», el Santo Padre declara: «Autorizo la publicación del Documento Conclusivo, pidiendo al Señor que, en comunión con la Santa Sede y con el debido respeto por la responsabilidad de cada Obispo en su propia Iglesia particular, sea luz y aliento para una fecunda labor pastoral y evangelizadora en los años venideros».

El Documento Conclusivo contiene «numerosas y oportunas indicaciones pastorales, motivadas con ricas reflexiones a la luz de la fe y del contexto social actual», resume el Papa.

Todo su contenido se desgrana en más de medio millar de puntos a lo largo de 130 páginas.

«He leído con particular aprecio las palabras que exhortan a dar prioridad a la Eucaristía y a la santificación del Día del Señor en los programas pastorales», reconoce Benedicto XVI, aludiendo a los puntos 251 y 252 del Documento.

Igualmente recalca la importancia, recogida en el texto, de «reforzar la formación cristiana de los fieles en general y de los agentes de pastoral en particular».

«En este sentido, ha sido para mí motivo de alegría conocer el deseo de realizar una "Misión Continental" que las Conferencias Episcopales y cada diócesis están llamadas a estudiar y llevar a cabo –confirma el Papa-, convocando para ello a todas las fuerzas vivas, de modo que caminando desde Cristo se busque su rostro».

El «Documento de Aparecida» se puede descargar íntegramente desde el enlace http://www.celam.info/download/Documento_Conclusivo_Aparecida.pdf

lunes, 4 de junio de 2007

Crónica de un Obispo en Aparecida

Crónica de un Obispo en Aparecida
Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México)
APARECIDA, sábado, 26 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la crónica que ha envido monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México), desde la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

* * *Aparecida es una pequeña población a varios cientos de kilómetros entre Sao Paolo y Rio de Janeiro. El ritmo de vida de la población -poco menos de 40 mil habitantes- gira prácticamente en torno al santuario de Nuestra Señora Aparecida, patrona nacional de Brasil, a donde acuden diariamente, especialmente los fines de semana, peregrinos de todo el país y de otros países. Quienes estamos participando en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, tenemos oportunidad de encontrarnos con algunos de los peregrinos, sobre todo en la Eucaristía, que es abierta a todos.

Ahí vemos los rostros y sentimos la cercanía de los corazones de muchos que desde todos los países de Latinoamérica y El Caribe están pendientes de los trabajos y frutos de esta Conferencia, quienes nos ayudan y motivan a tener en cuenta a favor de quíénes estamos orando, estudiando y dialogando a lo largo de estos días. Desde luego que cada obispo, sacerdote, religiosa o laico participante, tiene también en cuenta los rostros concretos de quienes conoce en su propia diócesis, parroquia o comunidad de donde viene.

El trabajo ha sido intenso. Ya hemos recibido el primer borrador del documento final que hemos ido elaborando y en los días siguientes iremos dando aportaciones para mejorarlo. Anhelo que sigamos siendo dóciles al Espíritu Santo, para plasmar en dicho documento lo que se requiera hoy en nuestras Diócesis. Pero, para quienes estamos participando en esta Conferencia, además nos estamos nutriendo del tema y su espíritu, mediante la oración y el diálogo espontáneo o formal. Efectivamente, queremos asumir el tema central: encontrarnos con Jesucristo, convencidos de que es nuestro Camino, nuestra Verdad, nuestra Vida. Sin Cristo no podemos nada; en cambio con Cristo damos fruto, porque Él ha venido a darnos vida y en abundancia. Y queremos encontrarnos con Cristo Jesús para ser discípulos suyos, estando con Él, siguiéndolo, conociéndolo cada vez más, entrando en amistad, en comunión con Él.

Quien entra en relación intensa con Cristo Jesús no puede quedar indiferente, no puede callar, sino que se ve impulsado a darlo a conocer; fascinado por la Persona de Cristo Jesús, quiere que los demás también lo conozcan y lo sigan, se hagan sus amigos, sus discípulos. Muchos en Latinoamérica y El Caribe han sido bautizados; pero pocos se han convertido en discípulos de Jesús; la razón es que no han llegado a conocerlo verdaderamente. De esta Conferencia que está teniendo lugar en Aparecida, brotará una misión grande e importante, para compartir la fascinación por Cristo Jesús, Quien se nos da totalmente y nos invita para que lo imitemos, dándonos de la misma manera. Esto es comprometedor, pero también apasionante.

Es la pasión con que actuaron los discípulos de la Iglesia primitiva y también los primeros misioneros en la Nueva España y en toda América Latina y El Caribe. Es la pasión con que estamos llamados a anunciar hoy a Jesús, lo cual tiene que notarse en una transformación personal, familiar y social. Invito a usted a que se siga uniendo en oración por esta V Conferencia General. Quienes estamos participando en ella, nos unimos en oración por usted, por su familia, por su comunidad. Cristo nos ha llamado y Él mismo nos envía y nos acompaña, con la fuerza de su Espíritu.