Mostrando las entradas con la etiqueta Peregrinaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Peregrinaciones. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de junio de 2008

Gran explosión de libertad: tras las huellas de Pablo

Entrevista con el administrador delegado de Obra Romana de Peregrinaciones


ROMA, jueves, 5 junio 2008 (ZENIT.org).- El encuentro con Jesús Resucitado supuso una experiencia de libertad y de fe que hizo de él un gigante de la evangelización: es la lección de san Pablo que el cristiano de hoy puede revivir con los itinerarios (de y desde Roma) preparados por el Año Paulino.

El Papa abrirá la gran celebración jubilar en la basílica de san Pablo Extramuros el 28 de junio. Durará hasta el 29 de junio del próximo año.

Obra Romana de Peregrinaciones (ORP) acompaña la solicitud del Papa con la acogida de peregrinos y las rutas que ha presentado este jueves, en Roma, para hacer de este año un momento de conversión y unidad. El padre Cesare Atuire -administrador delegado de ORP-ha conversado con Zenit.

Actividad del Vicariato de Roma -órgano de la Santa Sede--, ORP sirve a los peregrinos con el acompañamiento técnico-organizativo por "auténticos itinerarios del espíritu", consciente de que la peregrinación es la forma más antigua y universal de religiosidad, y que puede constituir una ocasión excepcional de encuentro y conocimiento de Cristo.

--San Pablo es el protector por excelencia de Obra Romana de Peregrinaciones...

--P. Cesare Atuire: Sí, porque san Pablo fue un gran peregrino; se dice que viajó entre 14.000 y 16.000 kilómetros en su tiempo. ¿Y qué hace el peregrino? El peregrino, a través de su viaje, mientras camina está evangelizando, y es lo que Pablo hacía: iba, predicaba el Evangelio, era un testigo de la Resurrección en todos los lugares que visitó. Y creo que nosotros también, que estamos tratando de llevar al hombre por las calles del mundo, queremos que nuestro actividad de viajar sea también una forma de evangelización.

--Las rutas romanas paulinas, ¿cómo se han trazado?

--P. Cesare Atuire: En Roma existe toda una tradición y estudios sobre los lugares donde hay una devoción hacia la figura de Pablo, y algunas de estas tradiciones son muy antiguas. Lo que hemos hecho es identificar la historicidad de estas tradiciones para indicar los lugares principales. Por mencionar algunos, sobre todo la basílica de San Pablo Extramuros -donde se custodian los restos del Apóstol--, la Abadía de las Tres Fuentes -el lugar donde Pablo fue decapitado--, la basílica de San Pedro --que no es un punto estrictamente paulino, pero el viaje de los peregrinos a Roma siempre ha sido ad limina apostolorum, y los dos apóstoles, Pedro y Pablo, siempre han ido juntos, y por lo tanto quien viene a Roma también ha de saludar a Pedro, por así decirlo- y la basílica de San Juan de Letrán, donde se conservaban reliquias de los dos santos apóstoles de la ciudad de Roma, Pedro y Pablo, y además es la catedral del Papa; si uno viene, debe ir allí.

--¿Con qué espíritu hay que recorrer el Año y el itinerario paulino? ¿Cómo recomienda prepararse?

--P. Cesare Atuire: Sobre todo hay que leer las cartas de san Pablo, porque era una persona que no conocía a Cristo, igual que nosotros, en el sentido de no encontró a Jesús mientras Él estaba en la tierra; tuvo la experiencia del Resucitado y esta experiencia le transformó la vida; lo vivió como una gran explosión de libertad, y para nosotros, sobre todo en Occidente --donde hay un cierto cansancio en la experiencia de la fe--, redescubrir a Pablo nos da entusiasmo para seguir adelante.

--El itinerario paulino en Roma representa entonces la posibilidad de vivir una explosión de libertad...

--P. Cesare Atuire: Así es. Por eso se han previsto tantas iniciativas, estamos preparándonos para acompañar a tantos jóvenes, hemos ideado esta especie de credencial del peregrino -la "Paolina"--, todo ello pensando siempre en que constituyan momentos de reflexión y de oración, así como momentos de gran encuentro entre personas para compartir este entusiasmo de la fe. Aprovechemos esta oportunidad para conocer a un hombre que no tenía miedo, un hombre que en medio de tantas dificultades no se detenía ante obstáculo alguno porque creía en lo que predicaba, porque quería vivir y dar testimonio de este tesoro que encontró. Y creo que es lo que hoy en día tenemos que hacer también los cristianos.

Información adicional, programas y reservas en : http://www.orpnet.org/ http://www.annopaolino.org y http://www.josp.com/

Por Marta Lago

viernes, 6 de junio de 2008

A punto el itinerario romano por el Año Jubilar dedicado a san Pablo

Propuesta de Obra Romana de Peregrinaciones


ROMA, jueves, 5 junio 2008 (ZENIT.org).- Un recorrido romano en nueve etapas para conocer a san Pablo, redescubrir su figura y revivir su experiencia de fe: es la propuesta de Obra Romana de Peregrinaciones (ORP) para el Año convocado por el Papa -del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009-- para celebrar el bimilenario del nacimiento del Apóstol de las gentes.

Acogiendo la invitación del arcipreste de la basílica de San Pablo Extramuros, el cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, ORP (actividad del Vicariato de Roma, órgano de la Santa Sede) ha preparado y presentado este jueves, en Roma, el itinerario por lugares, más o menos conocidos, ligados al paso del Apóstol por la ciudad eterna, así como las facilidades de las que disfrutarán los peregrinos.

Y es que ORP -como explicó su vicepresidente, monseñor Liberio Andreatta- tiene vocación de acoger a los fieles y de hacerles vivir la experiencia del camino de peregrinación.

Y todo ello a ejemplo de Pablo --añadió--, "el primer apóstol que usó el instrumento del viaje, del encuentro con las diversas comunidades, él que es judío, ciudadano romano, y la personificación del apóstol moderno" "porque se ha movido en la pluralidad de culturas".

4 + "Paolina" + 5

"En camino con san Pablo en Roma" comprende cuatro etapas fundamentales para acercarse al Apóstol y a su anuncio: la basílica papal de San Pablo Extramuros -donde reposa el cuerpo del santo--, la Abadía de las Tres Fuentes -donde fue martirizado--, la basílica de San Pedro -centro de la cristiandad y sede de los sucesores de Pedro- y la basílica de San Juan de Letrán -madre de todas las iglesias de Occidente, que conserva las reliquias de Pedro y Pablo--.

Todos los peregrinos que realicen este itinerario fundamental tendrán una especie de credencial, la "Paolina", siguiendo la tradición de contar con un "testimonio" cuando se realizan los Caminos de Europa. En este caso la "Paolina" será el recuerdo del "Camino a Roma tras las huellas de Pablo".

Cinco etapas más propone el itinerario paulino: dos puntos de residencia de Pablo en Roma -las iglesias de San Paolo alla Regola y de Santa Maria in Via Lata--, la cárcel mamertina -cerca del Foro romano, lugar de la última prisión antes del martirio--, la basílica y las catacumbas de San Sebastián en la Via Appia -donde fueron trasladados los cuerpos de Pedro y Pablo por algunas décadas- y la iglesia de Santa Prisca en Aventino, residencia de los santos Aquila y Priscila, quienes sostuvieron a Pablo y le acompañaron en su misión en Grecia y Asia Menor.

Uno o tres días es el tiempo previsto de recorrido, según el paquete que ha preparado ORP para todos los peregrinos y visitantes, individualmente o en grupo. Incluye transporte en los autobuses abiertos de "Roma Cristiana" y en transporte público -con la "tarjeta del peregrino", un billete electrónico integrado gracias al acuerdo con las autoridades municipales de movilidad--, visitas y asistencia en todos los lugares paulinos y de interés en la Roma cristiana, manual y otros servicios de acogida.

La ORP "promueve la cultura de la acogida, que es parte de la misión intrínseca de la Iglesia en Roma, con una caridad operativa -subrayó el padre Cesare Atuire, administrador delegado de este órgano--. Por eso nos tenemos que esforzar por dar acogida a los peregrinos a fin de que vivan una bella experiencia".

Pablo y ecumenismo

Benedicto XVI indicó al arcipreste de San Pablo Extramuros dos tareas fundamentales en el Año Paulino. En primer lugar, "permitir que se conozca mejor el gigantesco valor de la riqueza de la enseñanza del Pablo, que es poco conocido por los católicos y los cristianos en general", señaló el purpurado; "Pablo es un divulgador, un instrumento elegido por Dios para ser el más profundo divulgaron de la Buena Nueva", "de la acción renovadora que Cristo realizó".

La segunda motivación que el Papa ha atribuido al Año Paulino es el ecumenismo. "Ya de por sí la basílica de San Pablo tenía y tiene una función especial de actividad ecuménica"; se trata de "orar y actuar" por la unidad de los cristianos, añadió el cardenal Cordero Lanza di Montezemolo.

De hecho, el día de la apertura del Año Paulino "el Papa vendrá a la basílica -recalcó su arcipreste-- y celebrará las primeras vísperas junto a diversos representantes de Iglesias cristianas no católicas: el Patriarca ecuménico de Constantinopla ha ya aceptado venir"; estará al lado del Santo Padre. Impedido por serios compromisos, el arzobispo de Caterbury enviará un alto representante.

"El Santo Padre encenderá una llama paulina y la entregará a los monjes de la basílica" para que así la mantengan todo el año, "a fin de demostrar esta vivacidad de fe, de acción y de celebración paulina", siguió el purpurado italiano. A continuación, Benedicto XVI abrirá la puerta paulina, dando paso a la procesión y a la celebración de vísperas.

Despliegue

ORP también prevé, "En camino tras las huellas de Pablo a Roma", rutas en Turquía -donde nació--, Siria -donde vivió su conversión--, Malta -donde naufragó mientras se dirigía a Roma--, Grecia -donde fundo muchas comunidades-- y Chipre -donde llevó a cabo su primer viaje misionero-- en este Año Jubilar.

Y es que "es importante subrayar cómo Pablo logró, en aquel tiempo, difundir el mensaje del Evangelio en Europa a través de Asia Menor -especifica el padre Atuire--. Su figura es emblema de esperanza para el diálogo entre las Iglesias occidentales y orientales, e igualmente es una invitación al diálogo entre culturas diversas".

Como apuntó posteriormente el cardenal arcipreste de San Pablo Extramuros a Zenit, ningún peregrino debe perderse todos los aspectos de organización que se están poniendo en marcha, "espirituales, culturales, técnicos", la diversidad de actividades en basílicas, el material on line, el calendario de eventos y la posibilidad de reservas de grupos para tener capillas disponibles para celebraciones especiales.

Evidencia un despliegue de actividad y un gran esfuerzo "para facilitar que las peregrinaciones se desarrollen bien", concluye.

Detalles y reservas del "Paquete Año Paulino": a través de www.josp.com , en los Open Bus "Roma Cristiana" o en las propias oficinas de ORP frente a la plaza de San Pedro:

OPERA ROMANA PELLEGRINAGGI

Ufficio di S. Pietro - Piazza Pio XII, 9 - 0193 Roma
Horario: 9.00-13.00; 14.30-18.00 (de lunes a viernes)
Teléfono: +39 06 698961 / Fax: +39 06 69885673
E-mail: usp@orpnet.org

Páginas de información adicional: http://www.orpnet.org/ http://www.annopaolino.org/ http://www.josp.com/

Por Marta Lago

martes, 13 de noviembre de 2007

Benedicto XVI visitará Nueva York y Washington en abril de 2008

En respuesta a una invitación de las Naciones Unidas


BALTIMORE, martedì, 13 novembre 2007 (ZENIT.org).- Del 15 al 20 de abril, Benedicto XVI viajará a los Estados Unidos, según ha confirmado el nuncio apostólico en ese país, el arzobispo Pietro Sambi.

La visita tiene lugar después de que el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, invitara al Papa a visitar la sede de esa institución en Nueva York.

El Santo Padre llegará a Washington el 15 de abril. Al día siguiente, en el que cumplirá 81 años, recibirá la bienvenida oficial en la Casa Blanca. En la tarde dirigirá un discurso a la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos.

El 17 de abril, tras celebrar misa en el estadio de Washington, tendrá un encuentro en la Universidad Católica de América.

En Nueva York, además de visitar la ONU en la mañana del 17 de abril, participará en un encuentro ecuménico. Su estancia en la ciudad prevé además una misa en la catedral de San Patricio, el 19 de abril, en el aniversario de su elección como Papa, y un encuentro con los jóvenes.

El 20 de abril, el Santo Padre visitará Ground Zero, donde se encontraban las torres gemelas del World Trade Center abatidas en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. En la tarde, el viaje concluirá oficialmente con la misa en el Yankee Stadium.

«Es un momento bendito para nuestra nación», declaró monseñor William Skylstad, obispo de Spokane, presidente de la Conferencia Episcopal. «El Papa Benedicto XVI no es sólo el guía de los católicos, sino también un hombre que es motivo de inspiración para todos los que trabajan por la paz».

El cardenal Edward Egan de Nueva York considera que la respuesta de la gente de su arquidiócesis «ha sido de alegría y de acción de gracias por la presencia del sucesor de Pedro entre nosotros. Le he asegurado al Santo Padre que recibirá una bienvenida calurosa y llena de oraciones. Esperamos su visita con gusto y conmoción».

El arzobispo Donald Wuerl de Washington afirmó por su parte: «Personalmente, y en nombre de todo el clero, los religiosos y los fieles de la arquidiócesis, expreso la más calurosa bienvenida, renovando al mismo tiempo nuestro amor y lealtad a nuestro Santo Padre. Esperamos su visita como un momento de renovación de nuestra fe y de nuestro ministerio pastoral y como una oportunidad para confirmar nuestra solidaridad a la Iglesia universal, hecha visible entre nosotros por el sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI».

De París a Jerusalén a pie, en luna de miel (II)

ROMA, martedì, 13 novembre 2007 (ZENIT.org).- Mathilde y Edouard Cortès (http://www.enchemin.org), que partieron de París el pasado 17 de junio, han recorrido ya más de 3.700 kilómetros a pie, mendigando albergue y alimento.

Un viaje de luna de miel «por la paz y la unidad de los cristianos», hecho de sacrificios y sufrimientos (fueron agredidos en Turquía) pero también de encuentros inolvidables.

Publicamos un segundo extracto de su carnet de ruta (el primero fue publicado por Zenit el 12 de noviembre de 2007).

Viernes, 24 de agosto, 68 día. 35 kilómetros Gracac-Pribudic.
1.970 kilómetros desde París

Las aldeas abandonadas por sus habitantes serbios se siguen sucediendo. El calor canicular ha invadido la landa agostada. Necesitamos agua. Estamos casi al borde de nuestras reservas y no nos atrevemos a usar los pozos abandonados por miedo a que hayan sido contaminados con cadáveres o envenenados. La landa ondulada y pedregosa no nos puede ofrecer otra cosa que tierra reseca. Pequeños robles nos dan de vez en cuando un poco de sombra. Pero nada de agua. Me duele la cabeza. Mi pañuelo húmedo anudado no me ha protegido lo suficiente de este sol que cae a plomo. La sed aumenta. No hablamos. Caminamos soñando con un pozo. Mi cabeza explota. Estoy al borde de las fuerzas. La lengua me duele, la garganta me arde. Me derrumbo sobre una piedra y me pongo a llorar. Edouard trata de darme ánimos. A lo lejos aparecen tejados de casas. ¿Estarán habitadas?

Casi le salto al cuello a esta anciana que echa el cubo en un pozo de piedra. El agua me resbala por la boca, la garganta, todo el cuerpo. Bebo dos litros de una vez. Ávidamente. Continuamos otra hora pero el aplacante frescor del agua dura poco. No me siento muy bien. Otra aldea serbia desierta. Por suerte, hay una casa habitada, en medio de ruinas. Dos mujeres y un hombre. Vienen del pueblo cercano. «¿Tendrían un pequeño refugio para dormir?» Dudan por largo tiempo... «No, no, no se ve». Hacemos ademán de partir más lejos. Pero la noche cae. No puedo más. Mi cabeza está como en una tenaza. Me derrumbo sobre una piedra ante una casa en ruinas. Las lágrimas corren por mis mejillas y vomito de una vez los dos litros de agua bebidos. Dolores de cabeza, vómitos, frío y calor. Tengo todos los síntomas de la deshidratación. Estamos a kilómetros de una aldea habitada, y todavía a más de un pueblo. Nos giramos hacia estas personas que nos han rechazado. «¿Podemos dormir aquí, en la casa abandonada al lado de la suya?», pregunta Edouard, con la secreta esperanza de que nos inviten a su casa. «Sí, pero cuidado, es peligroso. No entren dentro. Quédense fuera». Me derrumbo delante de ellos, temblando, en mi alfombrilla. Tengo una insolación. No sé bien lo que me pasa. Edouard a mi lado está inquieto. Me vigila y me fuerza a beber con regularidad, despertándome a lo largo de toda la noche. ¿Y si esto se agrava? ¿Qué hacer en este país desierto? ¿Sin teléfono? ¿Sin dinero? ¿A casi cien kilómetros del primer hospital? A nuestro lado, se oyen las risas, los ruidos de cubiertos que llegan de la única casa habitada de la aldea. Mi corazón está triste. En esta landa desierta, ¡tres personas no han entendido la sed que tenemos de su humanidad! Somos pobres. Ninguna moneda es capaz de comprar lo que reconforta una acogida generosa. El cielo está cubierto. No hay estrellas. Tengo sed de un corazón de carne. El suyo está seco. Esta noche, dormimos al lado de su puerta, sobre las piedras y las ruinas de una casa bombardeada. Mi corazón está deshidratado por la indiferencia. Es triste una noche a la intemperie cuando no hay estrellas.

De París a Jerusalén a pie, en luna de miel (I)

El 19 de julio de 2007, publiqué aqui un reportaje sobre Mathilde y Edouard Cortès, pareja que celebró su matrimonio el 19 de julio, y se lanzó, como viaje de luna de miel, en una peregrinación de París a Jerusalén.

Entregó aqui una crónica de su viaje, compartiendo con ustedes un poco más adelante la segunda parte de esta crónica, espero que la disfruten.

De París a Jerusalén a pie, en luna de miel (I)

Crónica de Mathilde y Edouard Cortés


ROMA, lunes, 12 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Mathilde y Edouard Cortés están peregrinando de París a Jerusalén a pié, más de 3.700 kilómetros, mendigando albergue y comida.

Un viaje de luna de miel «por la paz y la unidad de los cristianos», hecho de sacrificios y sufrimientos (fueron agredidos al llegar a Turquía) pero también de encuentros inolvidables. Publicamos un primer extracto de su carnet de ruta.

En una entrevista concedida a Zenit el 25 de junio, al dejar París, Mathilde y Edouard Cortés (Cf. www.enchemin.org) pusieron una dirección electrónica a disposición de los lectores de Zenit, invitándoles a confiar sus intenciones de oración. Ya han recibido más de trescientas intenciones.

«Tal como nos comprometimos tras el inicio de nuestra marcha, rezamos fielmente por todos aquellos que nos han entregado sus intenciones --afirman--. Pueden escribirnos a me.cortes@enchemin.org. Contamos también con sus oraciones».

* * *
Martes 21 de agosto de 2007. 65a jornada. Croacia. 46 kilómetros. 1.884 desde París

A nuestro alrededor, casas derrumbadas, impactos de bala. Me retuerzo en todos los sentidos, necesito pararme… ¡Es urgente! «No aquí, me grita Edouard. ¡Mira!». En el cartel, una calavera sobre fondo rojo indica «minas». El campo sin cultivar está infestado de estos centinelas invisibles, que no cesan de matar incluso en tiempo de paz. Es impresionante. De golpe, nos damos cuenta de que la guerra de 1991 en Yugoslavia tuvo lugar a menos de 1.500 kilómetros de París. El atrio de Notre-Dame que dejamos hace dos meses nos parecía bien lejano.

Al nordeste de Gospic, enfilamos un camino. Atravesamos aldeas desiertas. Las casas abandonadas están acribilladas por los disparos, los tejados volados por las explosiones o los bombardeos. Las señales han servido de diana a los combatientes. ¿Juego o intento de intimidación? No hay nadie. Ostrovica, Polovine, Vrebac… Las aldeas se suceden y se asemejan. Tras las balas y las granadas, la vegetación ha invadido el cemento y la piedra. Se me pone la carne de gallina. Cae la noche. Nunca hay nadie. ¿Dónde están los que se fueron? ¿Por qué tal desierto dieciséis años después de la guerra?

Pronto, al resplandor de nuestra lámpara frontal, comprendemos mejor: un letrero al borde del camino señala el mapa de los terrenos minados. Estamos rodeados. Sólo el trazado de la autovía que pasa un poco más lejos ha sido limpiado de minas, así como la carretera por la que avanzamos.

No tenemos otra opción que seguir avanzando sobre el asfalto, línea de vida, para dejar esta región fantasma. Tenemos el estómago vacío desde ayer por la tarde. Estamos cansados. Tengo miedo. Pero debemos seguir. Nuestra voluntad viene en ayuda de nuestros cuerpos rendidos. La fuerza del caminante está en su cabeza, más que en sus piernas. Debemos avanzar. Ir hasta el fin de nuestras fuerzas. Forzar nuestros límites físicos y psicológicos. Me duele el cuerpo. Pero vive. Tengo el corazón en un puño. Pero palpita. Estoy aterrorizada. Las lágrimas caen dulcemente por mis mejillas. No quiero acabar esta noche de pesadilla pisando una mina. En estos momentos difíciles, no tenemos ningún recurso. Nuestra precariedad de caminantes se acentúa por nuestra pobreza material. No podremos ir a descansar a la próxima ciudad en un albergue. No iremos a comer un bocado en el fogón más próximo. Nuestra única esperanza es encontrar gente abierta. ¿Es demasiada locura? Por primera vez, me entran dudas. ¿Fuimos demasiado locos al formular, en el entusiasmo de nuestro amor naciente, el sueño de alcanzar Jerusalén a pie y sin dinero? Edouard, a mi lado también tiene miedo. Lo noto, aunque no se atreve a demostrarlo demasiado para no desanimarme. Sabe cuánto me apoyo en él en los momentos difíciles. Es mi fuerza en el desánimo, le descubro cada vez más atento y amante. Pero aquí estamos llegando a nuestro límite. Alzamos los ojos al cielo, suplicando a Dios que venga en nuestro auxilio, que se apiade de nosotros y que ponga fin a nuestra jornada de marcha. A lo lejos, vemos brillar lucecitas. Es un cementerio. Parece cuidado, lo que nos asegura que no está minado. Pasamos la verja y encontramos al fondo una pequeña cabaña. Instalamos nuestra pequeña tienda de campaña a la sombra de las tumbas, acabando el camino en compañía de los muertos. Están allí los fantasmas de las aldeas atravesadas. Por esta noche, nos dejan descansar en paz.

Hacia mediodía del día siguiente, nos cruzamos por fin con un hombre mayor al borde del camino. Deja caer los ramajes que estaba quemando y nos hace señas para que le sigamos. Entramos en la primera aldea habitada después de kilómetros. Djuro tiene al menos 70 años. Nos abre la puerta grande. Aquí también la guerra ha golpeado. No quiere hablar de ello y ha escondido bajo una nueva pintura los impactos de las balas que cubrían su casa. Nos deja asearnos y nos ofrece sin tardar higos, uvas y galletas. No hemos comido nada desde hace 36 horas. Hacemos esfuerzos para no lanzarnos sobre el alimento. Djuro va a cambiarse para honrarnos con sus ropas típicas, las más bonitas de su guardarropa. Peina hacia atrás sus hirsutos cabellos blancos, escupiendo en sus manos a guisa de gomina, como un dandy croata. Su corazón festeja la acogida de los vagabundos. Su alegría es comunicativa. Par hacerla aún más perfecta, saca su banjo. Rasga las cuerdas y entona a grito pelado canciones locales adornadas de grandes exclamaciones. Era oportuno para nosotros encontrarnos con un personaje así tras la fantomática noche anterior. Para comprender que hay hombres buenos. Hombres de paz. Hombres. Djuro sirve tres vasos de coca-cola, lanza un gran «giveli» (salud) y traga su vaso con burbujas hasta el fondo. Hacemos lo mismo. Retoma su instrumento y sigue tocando cosas bonitas. Casi bailamos, zapateando con los pies y palmeando con las manos para acompañar al viejo. Sus ojos brillan de felicidad. Los nuestros también. Antes de partir, Djuro llena nuestras cantimploras con agua del pozo. Me abraza, me besa en las mejillas y me dice: «Eres como mi hija, pero “cerka”. Debes volver para ver a tu viejo padre después de tu viaje». Volviéndose a Edouard, acaricia su barba, luego pasa la mano por el mostacho para pensar antes de abrazarle. Escupe en sus manos para repeinarse y darse compostura. Volvemos para los últimos adioses, y vemos lágrimas rodar por sus mejillas. Lágrimas de alegría. La que nos ha dado. Basta un hombre bueno para dar corazón a toda la humanidad. Ese día, para nosotros, lo hizo el viejo Djuro».

viernes, 31 de agosto de 2007

Con vuelo a Lourdes, inauguran en Italia servicio económico para peregrinaciones

Para hacerlos accesibles
Con vuelo a Lourdes, inauguran en Italia servicio económico para peregrinaciones
Destinos incluyen Fátima, Santiago de Compostela y Guadalupe, entre otros


.- Fundada por el actor italiano Bud Spencer en 1981, la línea aérea de carga Mistral Air pertenece ahora al Correo italiano y, gracias a un acuerdo inicial de 5 años con la Obra Romana de Peregrinaje (ORP), lleva desde hace unos días, con precios económicos, a los peregrinos desde Roma hasta diversos santuarios en todo el mundo.

"El peregrinaje cambió de forma. Hoy todo debe funcionar más rápido y, sin embargo, mantiene su espíritu profundo", dijo el Cardenal Camilo Ruini, Presidente de la ORP, en el vuelo inaugural al Santuario Mariano de Lourdes (Francia) en el que él también peregrinó.

De esta manera, explicó el Purpurado, se busca responder "a la creciente demanda de peregrinos que quieren visitar los lugares más importantes para su fe". Si todo marcha según lo previsto, cada año se beneficiarán de esta iniciativa unas 150 000 personas.

En estos vuelos, los peregrinos viajan acompañados de azafatas y religiosos especialmente capacitados. Además, para subrayar el sentido religioso de estos vuelos charter, en los aviones se encuentran salmos como "Busco tu rostro, Señor".

"Desde el principio se creará una atmósfera vinculada al verdadero sentido de este peregrinaje", comentó el director comercial de ORP, Cesare Atuire. "Ofrecer un viaje seguro es nuestra prioridad, así como economizar en el pasaje", explicó.

Poco antes del despegue del vuelo inaugural, el Cardenal Ruini dijo que para que estos vuelos también puedan llegar a Tierra Santa, es necesario que exista "paz, que permitirá a los peregrinos superar sus miedos a viajar a esos lugares".

A partir de 2008 está previsto que las personas vuelen también desde Verona, Bari, Brindisi, Lamezia Terme, Catania y Ancona, entre otros lugares hasta Fátima, Santiago de Compostela en España y a la Basílica de Guadalupe en México.