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viernes, 7 de noviembre de 2008

Obispos de Estados Unidos sopesan la victoria de Obama

Llamamiento a la oración y protección de los no nacidos


WASHINGTON, 6 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Hay que rezar por el presidente electo y por nuestro país. Este fue el mensaje que el arzobispo Donald Wuerl envió a los fieles de la capital, Washington.


"Ofrecemos nuestra plegarias hoy por nuestro país y por nuestros recién elegidos líderes, incluyendo al presidente electo Obama, en el momento en que asumen nuevas responsabilidades", dijo el arzobispo del distrito federal de Washington, el día después de que el senador por Illinois Barack Obama ganara las elecciones contra el senador de Arizona John McCain.

El arzobispo reconoció el "histórico momento" de la elección del primer afroamericano a la presidencia y dijo que se alegra "con el resto de nuestro país por su significado".

El arzobispo Wuerl expresó el deseo de que los nuevos líderes "sean guiados en sus decisiones por la sabiduría y la compasión".

Repitiendo un tema de preocupación para más de cincuenta líderes de diócesis en este año electoral, que hicieron declaraciones públicas a favor de la protección de la vida de los no nacidos, el arzobispo dijo que él también espera ver en la nueva administración "un profundo respeto por y un compromiso hacia la santidad y dignidad de toda vida humana y apoyo hacia los más vulnerables entre nosotros".

El obispo William Murphy de Rockville Centre, Nueva York, también comentó el día de la elección, calificándolo de "momento histórico" en la historia de Estados Unidos.

En declaraciones a "Radio Vaticano", el obispo Murphy consideró al presidente electo "hombre inteligente" que es capaz de "mover a un grupo con su visión".

"Este país está cansado de muchas cosas y desea una voz fresca y pienso que él representa ampliamente esto", afirmó el obispo.

El obispo Murphy reconoció que el tema del aborto es un "reto importante" para este presidente, quien, dice, "no es pro-elección sino pro-aborto".

El prelado aludió al "horror de los 40 ó 50 millones de bebés abortados" en el país y dijo que se ha "excluido sistemáticamente a una parte de nuestra ciudadanía por compartir [el derecho a la vida]".

"Esta es una tremenda mancha oscura en la nación estadounidense y contradice lo que proclamamos ser: un pueblo para el que la libertad, la justicia y la búsqueda de la felicidad, que significa estar fundado sobre la vida, se permite, se da a cada uno", dijo.

Pero no dando al no nacido el derecho a la vida, "no estamos viviendo lo que proclamamos ser", dijo.

Refiriéndose a Obama, el obispo Murphy dijo que el recorrido del presidente electo contra la vida ha sido "muy claro" y que los "obispos le urgirán a repensar esto. Le urgiremos a no avivar el fuego de las divisiones culturales, que divida ulteriormente al país en este tema tan importante".

Aseguró que "le urgirá replantear estas posiciones y a tratar de reflexionar sobre el amplio sentimiento de que el aborto a petición no es algo bueno en sí mismo, porque mata a niños, y que no es una buena cosa para nuestro país, porque ataca al auténtico meollo de una buena sociedad".

El obispo de San Antonio llamó a los fieles a rezar por una cultura de la vida. En un mensaje publicado en el sitio web diocesano, el arzobispo José H. Gómez de San Antonio y el obispo auxiliar Oscar Cantú, reconocieron el récord de número de votantes que fueron a las urnas para elegir al primer presidente afroamericano.

"Oremos --añadieron-- para que Dios le dé sabiduría y compasión que para conformar una cultura de la vida en esta tierra y que pueda hacer un giro hacia políticas que protejan a los más vulnerables de entre nosotros".

martes, 13 de noviembre de 2007

Benedicto XVI visitará Nueva York y Washington en abril de 2008

En respuesta a una invitación de las Naciones Unidas


BALTIMORE, martedì, 13 novembre 2007 (ZENIT.org).- Del 15 al 20 de abril, Benedicto XVI viajará a los Estados Unidos, según ha confirmado el nuncio apostólico en ese país, el arzobispo Pietro Sambi.

La visita tiene lugar después de que el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, invitara al Papa a visitar la sede de esa institución en Nueva York.

El Santo Padre llegará a Washington el 15 de abril. Al día siguiente, en el que cumplirá 81 años, recibirá la bienvenida oficial en la Casa Blanca. En la tarde dirigirá un discurso a la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos.

El 17 de abril, tras celebrar misa en el estadio de Washington, tendrá un encuentro en la Universidad Católica de América.

En Nueva York, además de visitar la ONU en la mañana del 17 de abril, participará en un encuentro ecuménico. Su estancia en la ciudad prevé además una misa en la catedral de San Patricio, el 19 de abril, en el aniversario de su elección como Papa, y un encuentro con los jóvenes.

El 20 de abril, el Santo Padre visitará Ground Zero, donde se encontraban las torres gemelas del World Trade Center abatidas en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. En la tarde, el viaje concluirá oficialmente con la misa en el Yankee Stadium.

«Es un momento bendito para nuestra nación», declaró monseñor William Skylstad, obispo de Spokane, presidente de la Conferencia Episcopal. «El Papa Benedicto XVI no es sólo el guía de los católicos, sino también un hombre que es motivo de inspiración para todos los que trabajan por la paz».

El cardenal Edward Egan de Nueva York considera que la respuesta de la gente de su arquidiócesis «ha sido de alegría y de acción de gracias por la presencia del sucesor de Pedro entre nosotros. Le he asegurado al Santo Padre que recibirá una bienvenida calurosa y llena de oraciones. Esperamos su visita con gusto y conmoción».

El arzobispo Donald Wuerl de Washington afirmó por su parte: «Personalmente, y en nombre de todo el clero, los religiosos y los fieles de la arquidiócesis, expreso la más calurosa bienvenida, renovando al mismo tiempo nuestro amor y lealtad a nuestro Santo Padre. Esperamos su visita como un momento de renovación de nuestra fe y de nuestro ministerio pastoral y como una oportunidad para confirmar nuestra solidaridad a la Iglesia universal, hecha visible entre nosotros por el sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI».