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lunes, 5 de mayo de 2008

San Angel, Mártir

Fue uno de los primeros miembros de la Orden del Carmelo. Sus padres fueron judíos convertidos al cristianismo gracias a una aparición de la Santísima Virgen. Desde la infancia mostró extraordinarios dones para lo espiritual y lo intelectual. A los 15 años hablaba ya el griego, el latín y el hebreo. Durante cinco años vivió como ermitaño en el Monte Carmelo. SAN ANGEL, mártir
En Sicilia, convirtió a muchos con su predicación y milagros y en Palermo convirtió a más de 200 judíos. Cuando se encontraba predicando a una multitud, en Locata, fue acuchillado por una banda de malhechores. Herido de muerte, cayó de rodillas y oró por todo el pueblo y en particular por los que lo habían herido.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Cardenal Saraiva: «La prueba de que el cristianismo funciona son los santos»

El purpurado define los santos «modelos cargados de sentido»


ROMA, domingo, 2 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La prueba de que el cristianismo «funciona» no es la vitalidad de la Iglesia sino «el santo, el que aplicando literalmente el Evangelio ha demostrado a todos que Cristo tenía y continúa teniendo razón».

Es la conclusión a la que llega el prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins, CMF, al reflexionar sobre el papel que hoy tienen los santos.

El purpurado portugués, autor de 29 libros y de más de 400 artículos, ofreció una conferencia sobre este tema en la Embajada de la República Argentina ante la Santa Sede y la Soberana Orden de Malta el 26 de septiembre, recogida ahora en un cuaderno de conferencias de la representación diplomática.

En su charla, el cardenal, que desde el 30 de mayo del año 1998 es prefecto sobre la Congregación para la Causa de los Santos, destacó cómo «ser santos hoy, si somos realistas, no parece el primer interés de las personas».

Es más --confesó-- «decir de alguien que es un santo no es siempre un piropo», ya que «la palabra santo parece implicar algo demasiado sacro, demasiado lejano, incluso inhumano».

Para el purpurado, «los santos hacen pensar en una idea de perfección, de ascesis represiva, de contemplación estática y de heroísmo», con lo cual enseguida uno se pregunta «Entonces, los santos hoy, ¿son figuras inútiles?».

La respuesta del cardenal es tajante: «Necesitamos modelos de vida, ejemplos cargados de sentido».

Refiriéndose concretamente a los santos de Latinoamérica, destaca que «los siervos y siervas de Dios están caracterizados por una piedad eucarística y cristocéntrica» y de las causas que están en estudio en este subcontinente «más de 40 de 100 son mujeres».

Hablando de los santos proclamados en época de Juan Pablo II, recordó que en total fueron 1.820, 482 santos y 1338 beatos, de los cuales 522 son laicos (248 santos y 274 beatos).

Por Miriam Díez i Bosch

miércoles, 14 de noviembre de 2007

El Papa ora ante las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 14 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI se recogió en oración este miércoles, en su capilla privada, para rezar ante las reliquias de santa Teresa de Lisieux.

Al final de la audiencia general de este miércoles, el Papa recordó a los peregrinos hablando en francés que hace 120 años «Teresita vino a encontrarse con el Papa León XIII, para pedirle permiso para entrar en el Carmelo, a pesar de ser demasiado joven».

«Hace 80 años --siguió recordando--, el Papa Pío XI la proclamaba patrona de las misiones y, en 1997, el Papa Juan Pablo II la declaraba doctora de la Iglesia».

«Después de esta audiencia, tendré la alegría de rezar ante sus reliquias, al igual que pueden hacerlo numerosos fieles durante toda la semana en las diferentes iglesias de Roma», confesó.

La peregrinación con las reliquias de la santa a Roma estaba encabezada por el obispo de Bayeux y Lisieux, monseñor Pierre Pican y por el rector de la basílica de Lisieux, monseñor Bernard Lagoutte.

En estos últimos años las reliquias de la santa, han sido veneradas en numerosos países y lugares, a menudo custodiadas en monasterios carmelitas. Esta vez las reliquias permanecerán en Italia hasta el próximo 27 de diciembre.

Miles de personas de todo el mundo, unas 80 mil, se reunieron el 19 de octubre de 1997 para participar en la celebración en la que Juan Pablo II proclamó a santa Teresa de Lisieux doctora de la Iglesia.

En su homilía el Papa Karol Wojtyla dijo: «Todos percibimos que hoy se está realizando algo sorprendente. Santa Teresa de Lisieux no pudo acudir a universidades ni realizar estudios sistemáticos. Murió muy joven y, a pesar de ello, desde hoy tendrá el honor de ser doctora de la Iglesia, un notable reconocimiento que la exalta en la estima de toda la comunidad cristiana más de lo que pudiera hacer un "título académico"».

jueves, 1 de noviembre de 2007

Predicador del Papa: quiénes son y qué hacen los santos

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia de la Solemnidad de todos los santos


ROMA, miércoles, 31octubre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia de la Solemnidad de todos los santos, que la Iglesia celebra el 1 de noviembre.

* * *

Solemnidad de todos los santos
Apocalipsis 7, 2-4.9-14; 1 Juan 3, 1-3; Mateo 5, 1-12a

Quiénes son los santos

Hace tiempo que los científicos envían señales al cosmos en espera de respuestas de parte de seres inteligentes en algún planeta perdido. La Iglesia desde siempre mantiene un diálogo con los habitantes de otro mundo, los santos. Es cuanto proclamamos al decir: «Creo en la comunión de los santos». Aunque existieran habitantes fuera del sistema solar, la comunicación con ellos sería imposible porque entre la pregunta y la respuesta pasarían millones de años. Aquí en cambio la respuesta es inmediata porque existe un centro de comunicación y de encuentro común que es Cristo Resucitado.

Tal vez también por el momento del año en que cae, la Solemnidad de todos los santos tiene algo especial que explica su popularidad y las numerosas tradiciones ligadas a ella en algunos sectores de la cristiandad. El motivo está en lo que dice Juan en la segunda lectura. En esta vida «somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos»; somos como el embrión en el seno de la madre que anhela nacer. Los santos han «nacido» (la liturgia llama «día del nacimiento», dies natalis, al día de su muerte); contemplarles es contemplar nuestro destino. Mientras a nuestro alrededor la naturaleza se desnuda y caen las hojas, la fiesta de todos los santos nos invita a mirar a lo alto; nos recuerda que no estamos destinados a marchitarnos en tierra para siempre, como las hojas.

El pasaje del Evangelio es el de las Bienaventuranzas. Una en particular ha inspirado la elección del pasaje: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados». Los santos son aquellos que han tenido hambre y sed de justicia, esto es, en lenguaje bíblico, de santidad. No se han resignado a la mediocridad, no se han contentado con medias tintas.

Nos ayuda a entender quiénes son los santos la primera lectura de la Solemnidad. Son «los que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero». La santidad se recibe de Cristo; no es de producción propia. En el Antiguo Testamento ser santos quería decir «estar separados» de todo lo que es impuro; en la acepción cristiana quiere decir más bien lo contrario, o sea, «estar unidos», se entiende que a Cristo.

Los santos, esto es, los salvados, no son sólo los que enumera el calendario o el santoral. Existen también los «santos desconocidos»: quienes arriesgaron su vida por los hermanos, los mártires de la justicia y de la libertad, o del deber, los «santos laicos», como alguien les ha llamado. Sin saberlo, también sus vestiduras han sido lavadas en la sangre del Cordero, si han vivido según la conciencia y les ha importado el bien de los hermanos.

Surge espontáneamente una pregunta: ¿qué hacen los santos en el paraíso? La respuesta está, también aquí, en la primera lectura: los salvados adoran, echan sus coronas ante el trono, gritando: «Alabanza, honor, bendición, acción de gracias...». Se realiza en ellos la verdadera vocación humana, que es la de ser «alabanza de la gloria de Dios» (Ef 1,14). Su coro es guiado por María, que en el cielo continúa su canto de alabanza: «Proclama mi alma la grandeza del Señor». Es en esta alabanza donde los santos encuentran su bienaventuranza y su gozo: «Se alegra mi espíritu en Dios». El hombre es aquello que ama y aquello que admira. Amando y alabando a Dios uno se ensimisma con Dios, se participa de su gloria y de su propia felicidad.

Un día, un santo, San Simeón el Nuevo Teólogo, tuvo una experiencia mística de Dios tan fuerte que exclamó para sí: «Si el paraíso no es más que esto, ¡me basta!». Pero la voz de Cristo le dijo: «Eres bien mezquino si te contentas con esto. El gozo que has experimentado en comparación con el del paraíso es como un cielo pintado en papel respecto al verdadero cielo».

[Traducción del original italiano realizada por Zenit.]

jueves, 19 de julio de 2007

La Iglesia proclamará en septiembre cuatro nuevos beatos

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 19 julio 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha aprobado la beatificación de cuatro nuevos beatos que tendrá lugar en diócesis de Francia y Polonia durante el mes de septiembre.

Según revela el calendario de las celebraciones presididas por Benedicto XVI para los dos próximos meses, publicado este jueves por la Oficina de Información de la Santa Sede,

El sábado 15 de septiembre, a las 16,00 horas, en el Centro Antarés de Le Mans (Francia), será beatificado Basile-Antoine Marie Moreau, sacerdote y fundador de la Congregación de la Santa Cruz (1799-1873).

El domingo 16 de septiembre, en el santuario mariano de Lichen-Wloclawek (Polonia), tendrá lugar la beatificación de Estanislao de Jesús María (Jan Papczynski), polaco, sacerdote y fundador de la Congregación de los Clérigos Marianos bajo el título de la Inmaculada Concepción de la Virgen María (1631-1701).

Ese mismo domingo, a las 16.00, en la catedral de Burdeos (Francia), será beatificada Marie-Céline de la Présentation (Jeanne Germaine Castang), francesa, monja de la Segunda Orden de San Francisco (1878-1897).

Por último, el 30 de septiembre, a las 10.00 horas, en la iglesia de Santiago y Santa Inés de Nysa (Opole-Polonia), será beatificada Maria Merckert.