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lunes, 24 de mayo de 2010

La Santidad

He aprendido que cuando me invitan a participar con alguna plática en un retiro o curso, no es porque sea muy bueno sobre el tema, sino porque Dios me pide que profundice más al respecto en mi vida, este fin de semana, tuve el gusto de participar como expositor en el Retiro de la Santidad, retiro correspondiente al 3er año de nuestra formación en Vivir en Cristo, el movimiento en el que estamos mi esposa y un servidor, al reflexionar sobre el tema de la Santidad, pienso que es un tema que muchos de los católicos vemos en forma muy lejana, pensamos en los santos como gente muy distinta a nosotros, como gente que vivió en otro tiempo y en otras circunstancias que hacían más sencillo ser santos, sin embargo, pocas veces pensamos en la santidad como algo de nuestro tiempo y mucho menos, como algo a nuestro alcance.

Esto es particularmente importante hoy hermanos, porque no solo debemos de ver la santidad como algo posible, sino que tenemos que decidir (con todo lo que implica la palabra) ser santos.

El mundo necesita hoy más que nunca de nuestra santidad, de nuestro esfuerzo diario para llevar el mensaje de Amor de Dios a tanta gente que se siente perdida, que se siente sin rumbo, que no sabe ni que esperar del día de mañana.



Hermanos, hay que tomar decisiones, hay que tener como objetivo el ser santos, hay que luchar por tener no solo en mundo que nos gustaría sino el mundo que Dios nos manda tener.

En 1 Cor 15, 28, San Pablo nos dice: “Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios, que es quien sometió a Él todas las cosas. Así, Dios será todo e todo.”

Para que todo quede sometido a Cristo, tiene que ser una labor de su Iglesia y debemos tener muy claro que Iglesia somos todos, que es nuestra responsabilidad el hacer que el plan magnifico de salvación se lleve a cabo, tenemos que hacer que todo se someta a Cristo y eso solo lo lograremos, primero con nuestro testimonio de vida y luego, no quedándonos en nuestras casas, no quedándonos en los templos, sino saliendo al mundo a formar más discípulos, más santos.

Dios los bendice¡¡

jueves, 15 de octubre de 2009

El Halloween y el Cristianismo

A propósito de la epoca del año en la que estamos y viendo que esta costumbre está muy extendida, me permito compartirles este documento elaborado por el Padre Ernesto Caro, sobre los orígenes de esa celebración pagana y el porque los Cristianos no lo festejamos, espero que tengas la Fe y el valor suficientes para ir en contra de todo el mundo y no celebrar algo que no no corresponde, solo "porque todo el mundo lo hace".
Saludos

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EL HALLOWEEN Y EL CRISTIANISMO

Es impresionante el poder de la publicidad en nuestro medio la cual nos lleva a comprar, a pensar y a vivir de una manera en la que ni siquiera hemos reflexionado. 
Cuando nos damos cuenta estamos atrapados por el consumismo el cual no respeta edad, nacionalidad o creencia religiosa.   
Se vale de cualquier elemento para atraer nuestra atención con el fin de vender. 
El problema es que muchas veces, los que salimos más perjudicados con esto somos los cristianos.





Entre los ejemplos que podríamos mencionar están la Navidad y la fiesta de Todos los Santos. 
En la primera nos damos cuenta, con bastante tristeza, que el día de Navidad, estamos llenos de regalos, sin un centavo en la bolsa y lo peor, es que nuestro actividad "compradora" ha dejado de lado la preparación espiritual para la fiesta del "nacimiento de Cristo". 
Se ha cambiado su figura por un Santa Claus y la cena de Navidad consiste en el intercambio de regalos y una exquisita cena (si ésta es posible dado que ya se gastó uno todo el aguinaldo y las tarjetas de crédito están hasta el tope). 


De manera que nuestra fiesta cristiana, poco a poco se ha ido transformando en una fiesta comercial, en la que muchas veces el único ausente es precisamente el festejado: Cristo.





Caso semejante sucede con la celebración de "Todos los Santos" en donde vemos que al aproximarse el 31 de Octubre las tiendas se ven llenas de: mascaras, trajes de monstruos, atuendos de brujas, calabazas con expresiones terroríficas, etc., en fin, de artículos que poco tendrían que ver con nuestra fe y con la fiesta que se celebrará.





Dado que nos acercamos a esta fecha, quisiera compartir contigo algunos elementos de reflexión que nos lleven a valorar nuestra fe y a no dejarnos influenciar por el mercantilismo que puede incluso cambiar o destruir nuestra fe y nuestras costumbres.





UN POCO DE HISTORIA





Podemos considerar que celebración del Halloween tiene dos orígenes que en el transcurso de la historia se fueron mezclaron.





a. Origen Pagano





Por un lado encontramos que el origen paganos de la celebración podríamos atribuirlo a la celebración Celta, llamada "Samhain" y que tenía como objetivo dar culto a los muertos. 
La invasión de los Romanos (46 A.C) a las Islas Británicas dio como resultado la mezcla de la cultura Celta, la cual con el tiempo terminó por desaparecer. Su religión llamada Druidismo, con la evangelización terminó por desaparecer en la mayoría de las comunidades Celtas a finales del siglo II.





Sobre la religión de los Druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se pasaba de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 y el 7 de


Noviembre (a la mitad del equinoccio de verano y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de "los muertos" y con ello se iniciaba el año nuevo Celta. 
Esta fiesta de los muertos ere una de sus fiestas principales pues celebraban lo que para nosotros sería el "cielo y la tierra" (conceptos que llegaron solo con el cristianismo). 
Para ellos el lugar de los muertos era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. 
Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales, los sacerdotes druidas, sirviendo como "médium",  se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. 
Se dice que los "espíritus" de los muertos venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.





b. Origen Cristiano





Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a "Todos los Mártires". Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV (+615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a "Todos los Santos", a todos aquellos que nos habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de Mayo, pero fue el Papa Gregorio III (+741) quien la cambió de fecha al 1º de Noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de "Todos los Santos" se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" para prepara la fiesta (31 de Octubre). 
Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura Inglesa se tradujo al inglés como: "All Hallow's Even" (Vigilia de Todos los Santos). 
Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a "All Hallowed Eve", posteriormente cambio a "All Hallow Een" para terminar en la palabra que hoy conocemos "Halloween".





Por otro lado ya desde el  año 998, San Odilo, abad del monasterio de Cluny, en el sur de Francia, había añadido la celebración del 2 de Noviembre, como una fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada fiesta de los "Fieles Difuntos" la cual se difundió en Francia y luego en toda Europa.





HALLOWEEN EN NUESTROS DIAS





Si analizamos la actual celebración del Halloween veremos que poco tiene que ver con sus orígenes. De ellos solo ha quedado el hecho de la celebración de los muertos pero dándole un carácter TOTALMENTE  distinto al que tuvo en sus orígenes y agregándole poco a poco una serie de elementos que han distorsionado totalmente la fiesta sea "de los muertos (difuntos)" como de "todos los santos".





Entre los elementos que se le han agregado, tenemos por ejemplo, la tradición de "disfrazarse" la cual muy posiblemente nació en Francia entre los siglos XIV y XV durante la celebración de la Fiesta de "Todos los Santos". 
Durante esta época Europa fue flagelada por la plaga bubónica o "peste bubónica" (también conocida como "la muerte negra") en la cual murió alrededor de  la mitad de la población. 
Esto creó en los Católicos un gran temor a la muerte y una gran preocupación por ésta. Se multiplicaron las "misas" en la fiesta de los "Fieles Difuntos" (2 de Noviembre) y nacieron muchas representaciones artísticas que le recordaban a la gente su propia mortalidad.





Estas representaciones eran conocidas como la "Danza de la Muerte". Dado el espíritu "burlesco" de los franceses, en la víspera de la fiesta de los "Fieles Difuntos", se adornaban las paredes de los cementerios con imágenes en las cuales se veía al diablo guiando una cadena de gente: Papas, reyes, damas, caballeros, monjes, campesinos, leprosos, etc. (la muerte no respeta a nadie), y los conducía hacia la tumba. 
Estas representaciones eran hechas también a base de cuadros plásticos, con gente disfrazada de personalidades


famosas y en las distintas etapas de la vida, incluida la muerte a la que todos debían de llegar.





Al parecer la tradición "dulce o travesura" (Trick or Treat), tiene su origen en la persecución que hicieron los protestantes en Inglaterra (1500-1700) contra los católicos. 
En este periodo en Inglaterra los católicos no tenían


derechos legales: No podían ejercer ningún puesto público y los perseguían con multas, impuestos elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados.





Un incidente, producto de esta persecución y de la defensa del catolicismo fue el intento de hacer volar al rey protestante Jaime I y su Parlamento con "pólvora de cañón", marcando así el inicio de un levantamiento católico


contra sus opresores. Sin embargo el "Plan pólvora de cañón" ("Gunpowder Plot") fue descubierto en Noviembre 5, 1605, cuando el que cuidaba la pólvora, un convertido descuidado, llamado Guy Fawkes, fue capturado y ahorcado. 
Esto generó una fiesta que muy pronto se convirtió en una gran celebración en Inglaterra (incluso hasta nuestros días). Muchas bandas de protestantes, ocultos con máscaras, celebraban esta fecha visitando a los católicos de la localidad y exigiéndoles cerveza y pasteles para su celebración, diciéndoles: "Trick or Treat". Más tarde el "Día de Guy Fawkes" llegó a las colonias con los primeros colonos que llegaron a América trasladándose al 31 de octubre para unirla con la fiesta del Halloween.





Podemos entonces darnos cuenta que la actual fiesta del "Halloween" es producto de la mezcla de muchas tradiciones que los inmigrantes trajeron a los Estados Unidos desde los inicios del 1800, tradiciones que ya han quedado olvidadas en Europa pues solo tienen sentido en la integración que la cultura americana le ha dado en esta celebración.





NUEVOS ELEMENTOS DEL HALLOWEEN





Muy posiblemente, producto de su identificación con la fiesta de los Druidas, en la cual se "invocaba" a los muertos y los mismos sacerdotes servían de médium, esta celebración del 31 de Octubre, se ha ido identificando con diversos grupos "neo paganos" y peor aun con celebraciones satánicas y ocultistas.





El  festival a "Samhain" llamado hoy en día el "festival de la muerte" es hoy reconocido por todos los satanistas, ocultistas y adoradores del diablo como víspera del año nuevo para la brujería. 
Anton LaVey, autor de la "La Biblia Satánica" y sumo sacerdote de la Iglesia de Satanás, dice que hay tres días importantes para los satanistas:
(1).  Su  cumpleaños; 
(2).  El 30 de Abril y


(3). Y el mas importante el Halloween. 
LaVey dice que es en esta noche que los poderes satánicos, ocultos y de brujería están en su nivel de potencia más alto. Y que cualquier brujo u oculista que ha tenido dificultad con un hechizo o maldición  normalmente puede tener éxito el 31 de Octubre, porque Satanás y sus poderes están en su punto más fuerte esta noche.





Por otro lado el 31 de Octubre, de acuerdo a la enciclopedia "World Book" Halloween, es la víspera del año nuevo para la brujería y dice que es el principio  de todo lo que es "frío, oscuro y muerto".





Hollywood ha contribuido también a la distorsión de esta fiesta creando una serie de películas como "Halloween" en las cuales la violencia gráfica, los asesinatos, etc., crean en el espectador en estado de angustia y ansiedad (No podemos decir que estas películas son solo para adultos, pues es una realidad que dada nuestra cultura y el relajamiento en la censura pueden ser vistas, muchas de estas, incluso en la televisión comercial creando en los niños miedo y sobre todo una idea errónea de la realidad).





Esta fiesta se ha ligado de tal manera al ocultismo que es un hecho comprobado que la noche del 31 de Octubre en  Irlanda, Estados Unidos, México y en muchos otros piases se realizan misas negras, cultos espiritistas, y otras reuniones relacionadas con el mal y el ocultismo.





Podemos darnos cuenta, entonces que queriendo o no estos elementos, se han mezclado también en la celebración actual del Halloween y como producto de esta influencia, se han agregado a los disfraces, las tarjetas y todos los elementos comerciales: las brujas, los gatos negros, los vampiros, los fantasmas y toda clase de Monstruos terroríficos muchos de ellos con expresiones verdaderamente satánicas.





PARA NUESTRA REFLEXION





Ante todos estos elementos que componen hoy la fiesta del "Halloween" nos preguntamos:





1. ¿Es que, en aras de la diversión podemos aceptar que los niños, al visitarlas casas de los vecinos, éstos les EXIJAN dulces a cambio de no hacerles un daño (rayar las paredes, romper huevos en las puertas, etc.)?



2. ¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que  para"divertirse" ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás > personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral y ni que decir de la fe y los valores del evangelio (paz , justicia, amor, lealtad, bondad, etc.)?



3. ¿Cómo podríamos justificar como padres de una familia cristiana que nuestros hijos, en el día de Halloween, hagan daño a las propiedades ajenas?



¿No seríamos totalmente incongruentes con la educación que hemos venido proponiendo en la cual se debe respetar a los demás y que las travesuras omaldades no son buenas? ¿No sería esto aceptar que una vez al año se puedehacer lo prohibido?



4. Con los disfraces y la identificación que tienen estos con Hollywood, ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el demonio son solo fantasías, parte de un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan?



5. ¿Que experiencia religiosas o moral, queda después de la fiesta del Halloween?



6. ¿No es esta otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristiana se vean debilitadas?



7. Si aceptamos todas estas ideas, y las relativizamos, en "aras de la diversión de los niños", ¿cómo podremos corregir y hacerle ver a nuestros hijos el mal que se esconde detrás del "juego" de la "Ouija" que pone en grave peligro su vida espiritual? ¿O que diremos al joven que durante toda su infancia "jugó" al Halloween, cuando éste visita a los brujos, hechiceros, médium, y los que leen las cartas, todos estos contrarios a la fe y a la vida


cristiana?



8. Es que nosotros como cristianos, mensajeros de la paz, del amor, de la justicia, portadores de la luz para el mundo, ¿podamos identificarnos con esta fiesta en donde todos sus elementos, hoy por hoy, hablan de temor,


injusticia, miedo, y oscuridad?





Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a nuestra fe y a los valores del Evangelio, tendríamos que concluir que la ACTUAL fiesta del"Halloween" no solo no tiene nada que ver con la celebración que le dioorigen, sino que incluso es nociva y contraria a la fe y la vida cristiana.





Ante esta realidad que inunda nuestro medio y que es promovida sin medida por el consumismo en el que estamos envueltos nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer? ¿Taparnos los ojos para no ver la realidad? ¿Buscar buenas excusas para justificar su presencia y no darle mayor importancia, que al cabo que es un juego mientras que ésta se sigue esparciendo por el mundo como un reguero de pólvora ? ¿Prohibirles a nuestros hijos, que no participen en ella mientras que muchos de sus vecinitos, y amigos ese día estarán en la calle y ellos no? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y el por qué de nuestra negativa a la vivencia de la fiesta?





Creo que la respuesta no es sencilla, sin embargo Jesús nos dijo: "Sean mansos como la paloma y astutos como la serpiente". Por ello quisiera proponerte una experiencia que realizamos en mi parroquia y que nos dio muy


buen resultado para devolverle el sentido original a la fiesta del "All Hallow's eve".





1. Lo primero que hicimos es organizar una catequesis con los niños en los días anteriores a la fiesta, haciéndoles ver la importancia de celebrar a nuestros santos, como vencedores de la fe, como verdaderos "héroes" del cristianismo. 
Cómo para ellos no fue fácil el ser buenos cristianos, pero que con la gracias de Dios es posible. Por ello nosotros los celebramos el día 1º de Noviembre.



2. Les hicimos ver lo negativo que hay en la fiesta del Halloween de la manera en que se festeja actualmente. Les dijimos que así no era al principio. 
Que muchos elementos contrarios a nuestra fe y a nuestros valores


cristianos se habían mezclado en ella. 
Les hicimos ver que Dios quiere que


seamos buenos y que no nos identifiquemos ni con las brujas ni con los monstruos pues nosotros somos sus hijos. 
Les leímos a los niños algunos de los pasajes en los cuales Jesús expulsa a los demonios para hacerles ver que


esto es malo y contrario a nuestra fe.



3. Para la  fiesta del Halloween invitamos a que todos se disfrazaran de algún personaje bíblico o de alguna persona que ellos supieran que había sido buena y que por lo tanto seguramente estaría ya en el cielo (Por supuesto que no faltaron trajes de Superman, Batman, etc.). Cada uno de los participantes debía dar una explicación de por que había venido vestido de esta manera.





4. A cada uno de los niños les dimos una bolsita de dulces los cuales deberían repartir en las casas que se iban a visitar. 
Les hicimos ver que Jesús nos enseñó a dar, pues el mismo se dio hasta la misma muerte, que nosotros y todos los santos, los hombres buenos tienen más alegría en dar que en recibir. 
Al llegar a la casa que se habría de visitar, se saludaba a la gente diciéndoles: "Dios te ama" y se les daba un caramelo.


5. Al final, hubo una gran fiesta con los papás, y con toda la gente que participó en el Halloween. Se dieron premios a los mejores disfraces y a las mejores explicaciones de "por qué" se habían disfrazado de esta manera. La fiesta fue todo un éxito y todos salimos con una experiencia muy positiva y sobre todo muy cristiana.





De esta manera, reintegramos el valor verdadero de la fiesta, celebrando la "Vigilia de Todos los Santos" o "Halloween".


 



Estamos aun a 10 días de la fiesta. ¿No podrías tú hacer los mismo y juntar a los vecinitos, primos y amiguitos de tus hijos y organizar un verdadero "Halloween" en tu barrio? Alguien tiene que empezar a cambiar nuestra cultura y reintegrarle el carácter cristiano que ha ido perdiendo. 
En estos tiempos de crisis Jesús nos exige comprometernos con él y con su evangelio. 

Cada uno tiene que tomar su puesto en la reevangelización de nuestra cultura. No nos podemos quedar cruzados de brazos viendo cómo nuestra familia se hunde poco a poco y de manera casi imperceptible en el relativismo, en el materialismo y el paganismo práctico.





No permitamos que la comercialización y las fuerzas contrarias a nuestra fe nos lleven a vivir cosas que, lejos de ayudarnos, ponen en riesgo nuestra felicidad y la de nuestra familia. 
Recobremos nuestros valores para ser cristianos auténticos, aunque para ello tengamos que ir en contra del mundo y sus ideas. Recordemos que el mismo Jesús oró a su Padre para que lo pudiéramos hacer:





"Padre, yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del Maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad". Jn 17,14-17

 

viernes, 21 de diciembre de 2007

«La santidad es para todas las edades», asegura el Papa

Al recibir a niños y jóvenes de la Acción Católica


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- «La santidad es para todas las edades», aseguró Benedicto XVI al recibir este jueves a un grupo de niños y jóvenes de la Acción Católica Italiana.

En el tradicional intercambio de felicitaciones con motivo de Navidad --también Juan Pablo II acogía en estas fechas a los chicos y chicas de este movimiento--, el Papa les presentó como ejemplo de Antonia Meo, llamada familiarmente «Nennolina», quien falleció en 1937 sin haber cumplido los siete años.

Esta niña, cuyas virtudes heroicas fueron reconocidas el lunes por un decreto promulgado con la aprobación del Santo Padre, enferma de cáncer de huesos, vivió una profunda unión con Jesús y su «mamá», María.

«Espero que su causa de beatificación pueda clausurarse pronto con éxito», confesó el Papa. Para ello se necesita el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión de la niña.

«Su existencia, tan sencilla y al mismo tiempo tan importante, demuestra que la santidad es para todas las edades: para los niños y los jóvenes, para los adultos y los ancianos», explicó el Papa.

«Cada estación de nuestra existencia puede ser buena para decidirse a amar en serio a Jesús y para seguirle fielmente», indicó.

En pocos años, siguió diciendo, «Nennolina alcanzó la cumbre de la perfección cristiana que todos estamos llamados a escalar, recorrió velozmente la autopista que lleva a Jesús».

Es más, aclaró, «Jesús es el verdadero "camino" que nos lleva al Padre y a su casa y nuestra casa definitiva que es el Paraíso».

«Sabéis que Antonia ahora vive en Dios, y desde el Cielo está cerca de vosotros: centinela presente con vosotros, en vuestros grupos».

«Aprended a conocerla y a seguir su ejemplo. ¡Creo que ella también estará contenta de seguir participando en la Acción Católica!», concluyó.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Cardenal Saraiva: «La prueba de que el cristianismo funciona son los santos»

El purpurado define los santos «modelos cargados de sentido»


ROMA, domingo, 2 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La prueba de que el cristianismo «funciona» no es la vitalidad de la Iglesia sino «el santo, el que aplicando literalmente el Evangelio ha demostrado a todos que Cristo tenía y continúa teniendo razón».

Es la conclusión a la que llega el prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins, CMF, al reflexionar sobre el papel que hoy tienen los santos.

El purpurado portugués, autor de 29 libros y de más de 400 artículos, ofreció una conferencia sobre este tema en la Embajada de la República Argentina ante la Santa Sede y la Soberana Orden de Malta el 26 de septiembre, recogida ahora en un cuaderno de conferencias de la representación diplomática.

En su charla, el cardenal, que desde el 30 de mayo del año 1998 es prefecto sobre la Congregación para la Causa de los Santos, destacó cómo «ser santos hoy, si somos realistas, no parece el primer interés de las personas».

Es más --confesó-- «decir de alguien que es un santo no es siempre un piropo», ya que «la palabra santo parece implicar algo demasiado sacro, demasiado lejano, incluso inhumano».

Para el purpurado, «los santos hacen pensar en una idea de perfección, de ascesis represiva, de contemplación estática y de heroísmo», con lo cual enseguida uno se pregunta «Entonces, los santos hoy, ¿son figuras inútiles?».

La respuesta del cardenal es tajante: «Necesitamos modelos de vida, ejemplos cargados de sentido».

Refiriéndose concretamente a los santos de Latinoamérica, destaca que «los siervos y siervas de Dios están caracterizados por una piedad eucarística y cristocéntrica» y de las causas que están en estudio en este subcontinente «más de 40 de 100 son mujeres».

Hablando de los santos proclamados en época de Juan Pablo II, recordó que en total fueron 1.820, 482 santos y 1338 beatos, de los cuales 522 son laicos (248 santos y 274 beatos).

Por Miriam Díez i Bosch

lunes, 5 de noviembre de 2007

Un mártir carmelita mexicano entre los nuevos beatos

Gabriel Escoto estuvo casado y junto a su mujer abrazó la vida religiosa


MADRID, domingo, 4 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Entre los mártires beatificados el 28 de octubre en Roma, es curiosa la peripecia personal del mexicano Gabriel Escoto Ruiz, que en la vida religiosa eligió el nombre de José María.

Carmelita descalzo originario de Atotonilco el Alto, en el occidental estado de Jalisco, México, estuvo casado y, junto a su mujer, ambos decidieron abrazar la vida religiosa. Tenía 57 años cuando murió fusilado en Lérida, España.

Nació el 10 de agosto de 1878, en el rancho Agua Caliente. En 1900 se mudó a la Ciudad de México y en 1926 se casó con Rosa Orozco.

Tras ocho años de matrimonio, Gabriel y Rosa decidieron iniciar la vida religiosa y viajaron a Roma para obtener un indulto apostólico, el cual les fue otorgado en marzo de 1935.

Gabriel ingresó en la Orden de los Carmelitas Descalzos. El 14 de octubre de 1935, vistió por primera vez el hábito de novicio y esperaba profesar sus votos un año después, pero la persecución religiosa se lo impidió.

Tuvo que abandonar el convento, fue apresado y fusilado el 28 de julio de 1936, a la edad de 57 años, junto con sus compañeros de comunidad en la localidad de Clot dels Aubins, Lérida.

La causa de beatificación de este grupo de 17 carmelitas martirizados en Cataluña toma el nombre de Ángel María Prat Hostench, el primero de la lista.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Todo ser humano está llamado a la santidad, asegura el Papa

Afirma en el Ángelus de la solemnidad de Todos los Santos


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 2 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Todo ser humano está llamado a la santidad, afirmó Benedicto XVI este jueves, día en el que la Iglesia celebraba la solemnidad de Todos los Santos.

Y la santidad, aclaró el Papa, al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, «consiste en vivir como hijos de Dios».

En esa tradicional fiesta de precepto en muchos países católicos, el Papa invitó a los creyentes a dilatar el corazón, «sobrepasando los confines del tiempo y del espacio» para ampliarse «hacia las dimensiones del Cielo».

El cristiano, reconoció, «ya es santo, pues el Bautismo le une a Jesús y a su misterio pascual, pero al mismo tiempo tiene que llegar a ser santo, conformándose con Él cada vez más íntimamente».

Por eso, advirtió ante el peligro de caer en un equívoco: «A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos --advirtió--. En realidad, ¡llegar a ser santo es la tarea de cada cristiano, es más, podríamos decir, de cada hombre!».

«Todos los seres humanos están llamados a la santidad que, en última instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en esa “semejanza” a Él, según la cual, han sido creados», subrayó.

Según el Papa, «todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos tienen que llegar a ser lo que son, a través del camino exigente de la libertad».

«Dios les invita a todos a formar parte de su pueblo santo. El “Camino” es Cristo, el Hijo, el Santo de Dios: nadie puede llegar al Padre si no por Él», aclaró.

En la tarde de este viernes, conmemoración de los fieles difuntos, Benedicto XVI debía recogerse en oración en las grutas de la Basílica vaticana para rezar, en privado, por los sumos pontífices allí sepultados y por todos los difuntos.

En el Ángelus del día precedente había alentado a los cristianos «a rezar por ellos, ofreciendo también los sufrimientos y los cansancios cotidianos para que, completamente purificados, puedan gozar para siempre de la luz y la paz del Señor».

miércoles, 29 de agosto de 2007

Plena realización del hombre consiste en la santidad, dice el Papa

Audiencia General del miércoles
Plena realización del hombre consiste en la santidad, dice el Papa


.- Al abordar la vida de San Gregorio de Niza durante la Audiencia General del día miércoles, el Papa Benedicto XVI señaló que la plena realización del hombre consiste en la santidad, en una vida vivida en amistad con Dios.

El Pontífice señaló que luego de hablar anteriormente de dos grandes doctores de la Iglesia del siglo IV, Basilio y Gregorio Nacianceno, dedica esta catequesis al hermano de San Basilio, Gregorio de Niza, “un hombre de carácter meditativo, con gran capacidad de reflexión y de una vivaz inteligencia” que nació alrededor de 335.

Tras relatar los largos estudios del santo bajo el auspicio de su hermano Basilio, el Santo Padre recordó que Gregorio fue nombrado Obispo de Niza, desde donde combatió, como sus coetáneos, las herejías del momento.

“Como ‘columna de la ortodoxia’, fue un protagonista del Concilio de Constantinopla del 381, que definió la divinidad del Espíritu Santo”, explicó el Papa.

“Gregorio expresa con claridad la finalidad de sus estudios, el fin supremo al que mira en su labor de teólogo: no emplear la vida en cosas vanas, sino encontrar la luz que permita discernir aquello que es verdaderamente útil. Encontró este bien supremo en el cristianismo, gracias al cual es posible ‘la imitación de la naturaleza divina’”.

Benedicto XVI destacó además que Gregorio de Niza “comentó la Sagrada Escritura, deteniéndose en la creación del hombre. Esto era para él el tema central: la creación. Él veía en la creatura el reflejo del Creador y encontraba en ella el camino hacia Dios”.

Gregorio escribió también un libro sobre Moisés “a quien presenta como hombre en camino hacia Dios: este ascenso al Monte Sinaí se convierte para él en una imagen de nuestro ascenso en la vida humana hacia la verdadera vida, hacia el encuentro con Dios”, explicó el Papa.

El Santo Padre señaló que toda la teología de Gregorio de Niza “no era una reflexión académica, sino expresión de una vida espiritual, de una vida de fe vivida.... Comentando la creación del hombre, Gregorio pone en evidencia que Dios, ‘el mejor de los artistas, forja nuestra naturaleza de manera de hacerla para el ejercicio de la realiza. A través de la superioridad establecida del alma, y por medio de la misma conformación del cuerpo, Él dispone las cosas de modo que el hombre sea realmente idóneo para el poder real’”.

Y el Papa sugiere: “meditemos este elogio del hombre. Veamos también cómo el hombre es degradado por el pecado. Y busquemos retornar a la grandeza original: solo si Dios está presente, el hombre alcanza su verdadera grandeza”.

“Por tanto –prosiguió– lavar las fealdades que se han depositado en nuestro corazón es reencontrar en nosotros mismos la luz de Dios”.

“El hombre tiene como fin de la contemplación de Dios. Sólo en ella podrá encontrar su plenitud. Para anticipar de alguna manera tal objetivo ya en esta vida, debe progresar incesantemente hacia una vida espiritual, una vida en diálogo con Dios. En otras palabras, la plena realización del hombre consiste en la santidad, en una vida vivida en el encuentro con Dios, que así se vuelve luminosa incluso para los otros, y también para el mundo”, concluyó el Papa.