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viernes, 7 de noviembre de 2008

Dolor del Papa por la muerte del secretario de Gobernación mexicano

En un accidente aéreo que ha provocado al menos 13 muertes


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 7 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha manifestado al presidente de México, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, su dolor por el fallecimiento del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño en un accidente aéreo que provocó al menos 13 muertes más y numerosos heridos.

En una carta enviada por el cardenal Tarciso Bertone, secretario de Estado el pontífice confiesa que se siente "vivamente apenado" al conocer la triste noticia y manifiesta al Gobierno, "a todos los familiares y al Pueblo Mexicano su más sentido pesar, así como su paternal cercanía".

En la misiva señala que "Su Santidad ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y ruega al Señor por el pronto restablecimiento de los afectados"

El cardenal Bertone se une, además, "a los sentimientos de dolor del Sumo Pontífice" y renueva al presidente "el testimonio de mi más alta y distinguida consideración".

El presidente del Consejo Pontificio para las Familia, el cardenal Ennio Antonelli, que visitaba México en el momento del accidente para preparar en la capital el Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en enero, también ha transmitido sus condolencias y bendición al Pueblo de México.

sábado, 22 de marzo de 2008

Fallece el Cardenal Suárez Rivera

Adolfo Suárez Rivera.
Foto: Archivo


Informan que la velación del Prelado muy probablemente se realizará a partir de este mediodía, en el Sagrario de la Catedral Metropolitana



Monterrey, México (22/3/2008).- El Cardenal Adolfo Suárez Rivera, Arzobispo emérito de Monterrey, falleció hoy alrededor de la 1:25 horas.

Desde la noche del jueves, el Purpurado, de 81 años, había sido internado en el Hospital Muguerza a causa de un derrame cerebral.

El Padre Juan José Martínez, vocero de la Arquidiócesis de Monterrey, señaló que hoy al mediodía el Cardenal Francisco Robles Ortega ampliará la información sobre el deceso y dará los datos sobre los servicios funerarios.

Martínez dijo que la velación del Prelado muy probablemente se realizará a partir de hoy al mediodía, en el Sagrario de la Catedral Metropolitana.

"Es muy probable que desde este mediodía se realicen los funerales en el Sagrario de la Catedral, sólo estamos esperando la confirmación por parte del Cardenal Francisco Robles Ortega", expresó Martínez

El vocero dijo que de acuerdo a los ritos marcados por el Vaticano se tiene que nombrar un delegado papal para encabezar la eucaristía del funeral del Cardenal, cuyo cuerpo podría estar expuesto por tres días para que la comunidad lo despida.

"El Papa nombra un delegado papal para encabezar los ritos, en este caso puede ser el mismo Cardenal Robles y el funeral es de 2 a 3 días, al mismo asisten los Obispos de México y de varias partes del mundo", indicó Martínez.

El Cardenal fue sometido desde el pasado jueves a una cirugía de cateterismo para desbloquearle la arteria que le estaba impidiendo la irrigación en su cerebro y desde entonces su estado de salud había sido reportado como grave.

El Padre Martínez manifestó que debido a que se atraviesa la Vigilia Pascual, en donde la liturgia marca que no puede haber misa hasta que no se abra la Gloria, y luego el Domingo de Resurrección, es muy probable que esperen hasta el lunes para realizar la misa especial al Cardenal.

"Como hoy no hay misa por la Vigilia Pascual y el domingo es Domingo de Resurrección, es muy probable que la eucaristía solemne del Cardenal se realice hasta el lunes cuando puedan estar presentes la mayoría de los obispos y la misma comunidad regiomontana", explicó Martínez.

Suárez Rivera nació en San Cristóbal de las Casas el 9 de enero de 1927 y recibió la Ordenación Sacerdotal en Roma el 8 de marzo de 1952.

El 12 de enero de 1984 se convirtió en el décimo Arzobispo de Monterrey y el 26 de noviembre de 1994 el Papa Juan Pablo II lo designó Cardenal, el primero para Monterrey.

Estuvo al frente de la Arquidiócesis regia hasta el 25 de enero del 2003, cuando fue sucedido por Robles.

Su último acto público fue el 9 de enero de este año, durante una misa en la Basílica de Guadalupe en la que celebró sus 81 años de edad.

Cortesía de www.elnorte.com

jueves, 31 de enero de 2008

Falleció el P. Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo


P. Marcial Maciel (1920 - 2008)

.- Los Legionarios de Cristo y el Movimiento Regnum Christi informaron que su fundador, el Padre Marcial Maciel Degollado, L.C. falleció el día 30 de enero de 2008 a la edad de 87 años, en los Estados Unidos de Norteamérica, por causas naturales.

“El Padre Maciel transmitió al Padre Álvaro Corcuera, director general de la congregación, su deseo de que su funeral se llevará a cabo en un clima de oración, de forma sencilla y privada”, señala un comunicado oficial divulgado por la congregación.

En el texto, “comparten con dolor la pérdida de su querido padre fundador que fue instrumento de Dios para dar inicio a esta obra al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Deja como legado la congregación de los Legionarios de Cristo y el movimiento de apostolado Regnum Christi, presente en cerca de 40 países del mundo”.

“La Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi piden oraciones por el eterno descanso de su alma y agradecen encarecidamente todas las condolencias, las muestras de aprecio y cariño”, agrega el texto.

En un mensaje enviado a los miembros del Movimiento Regnum Christi, el Padre Corcuera señaló que “lo que todos queremos ahora es el silencio que contempla y agradece, sufre y confía con el gozo del que cree y espera, en medio del dolor que no se puede comunicar con palabras. Unámonos a la Santísima Virgen; Ella guiará nuestras mentes hacia las profundidades del misterio que nos envuelve, y nos llenará siempre de su paz. Expresamente Nuestro Padre me había pedido que, en el momento de su muerte, le acompañase una imagen de la Virgen de Guadalupe, a quien siempre tuvo como Madre fiel y amorosa. Que Ella nos ayude a continuar nuestra misión de servicio total a la Iglesia católica que tanto amamos, en una adhesión plena y filial al Santo Padre”.

Su vida

Marcial Maciel nació en Cotija de la Paz, (Michoacán, México) el 10 de marzo de 1920. Su madre, Maura Degollado Guízar, era sobrina de San Rafael Guízar y Valencia e inculcó a sus hijos la piedad y la caridad cristianas, educándolos a salir al paso de las necesidades materiales y espirituales de los demás.

Cuando estaba para cumplir siete años, llegó a su pueblo el movimiento cristero, un alzamiento armado de católicos en defensa de la libertad religiosa. La inseguridad de la época movió a la familia Maciel a trasladarse a Jamay (Jalisco) y Zamora (Michoacán), donde Marcial recibiría clandestinamente su primera comunión.

A los quince años, predominando todavía un ambiente hostil hacia la Iglesia, ingresó en el seminario que su tío abuelo San Rafael, Obispo de Veracruz, tenía operando clandestinamente en la Ciudad de México.

Con la bendición del entonces Obispo de Cuernavaca, Mons. Francisco González Arias, se estableció el 3 de enero de 1941 una comunidad a modo de seminario menor, constituida por trece adolescentes y el joven fundador de 20 años.

El 26 de noviembre de 1944, Marcial Maciel fue ordenado sacerdote en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Ciudad de México.

Cuatro años después, el Obispo de Cuernavaca, Mons. Alfonso Espino y Silva, erigió canónicamente la Congregación religiosa de los Misioneros del Sagrado Corazón y de la Virgen de los Dolores, que más tarde se llamaría de los Legionarios de Cristo. Años después fundó el Movimiento Regnum Christi.

Dirigió la congregación durante 64 años y en enero de 2005 no aceptó una ulterior reelección como director general. El Capítulo General eligió al P. Álvaro Corcuera Martínez del Río como su sucesor. El P. Maciel pasó sus últimos años en una vida reservada de oración.

viernes, 25 de enero de 2008

Predicador del Papa: Cristo redimió también el sufrimiento y la muerte

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo


ROMA, viernes, 25 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la Liturgia de la Palabra del próximo domingo, III del Tiempo Ordinario.

* * *

III Domingo del Tiempo Ordinario

Isaías 8, 23b-9,3; I Corintios 1, 10-13.17; Mateo 4, 12-23

Curaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo



El pasaje del Evangelio del tercer domingo del tiempo ordinario concluye con las palabras: «Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo». Cerca de un tercio del Evangelio se ocupa de las curaciones obradas por Jesús durante el breve tiempo de su vida pública. Es imposible eliminar estos milagros o darles una explicación natural sin desmembrar todo el Evangelio y hacerlo incomprensible.

Los milagros en el Evangelio tienen características inconfundibles. Jamás están para sorprender o para ensalzar a quien los realiza. Hoy algunos se dejan encantar al oír a ciertos personajes que dicen poseer poderes de levitación, de hacer aparecer o desaparecer objetos y cosas por el estilo. ¿A quién sirve este tipo de milagro, suponiendo que sea tal? A nadie, o sólo a uno mismo para ganar adeptos y dinero.

Jesús realiza milagros por compasión, porque ama a los demás: hace milagros también para ayudarles a creer. Obra curaciones para anunciar que Dios es el Dios de la vida y que al final, junto a la muerte, también la enfermedad será vencida y «ya no habrá luto ni llanto».

Jesús no es el único que sana, sino que ordena a sus apóstoles hacer lo mismo detrás de Él: «Les envió a anunciar el Reino de Dios y a curar a los enfermos» (Lc 9,2); «Predicad que el reino de los cielos está cerca. Curad a los enfermos» (Mt 10,7 s.). Encontramos siempre las dos cosas a la vez: predicar el Evangelio y curar a los enfermos. El hombre tiene dos medios para intentar superar sus enfermedades: la naturaleza y la gracia. Naturaleza indica la inteligencia, la ciencia, la medicina, la técnica; gracia indica el recurso directo a Dios, a través de la fe, la oración y los sacramentos. Estos últimos son los medios que la Iglesia tiene a disposición para «curar a los enfermos».

Lo malo empieza cuando se busca una tercera vía: la de la magia, la que hace palanca en pretendidos poderes ocultos de la persona que no se basan ni en la ciencia ni en la fe. En este caso o estamos ante pura charlatanería o --peor--- ante la acción del enemigo de Dios. No es difícil distinguir cuándo se trata de un verdadero carisma de curación y cuándo de su falsificación en la magia. En el primer caso, la persona jamás atribuye a poderes propios los resultados obtenidos, sino a Dios; en el segundo, la gente no hace más que alardear de sus pretendidos «poderes extraordinarios». Cuando por ello se leen anuncios del tipo: mago tal de no sé quién «llega donde otros fracasan», «resuelve problemas de todo tipo», «poderes extraordinarios reconocidos», «expulsa demonios, aleja el mal de ojo», no hay que dudar ni un instante: son grandes engaños. Jesús decía que los demonios se expulsan «con ayuno y oración», ¡no vaciando el bolsillo de la gente!

Pero debemos hacernos otra pregunta: ¿y quien no se cura? ¿Qué pensar? ¿Qué no tiene fe, que Dios no le ama? Si la persistencia de una enfermedad fuera señal de que una persona carece de fe o del amor de Dios por ella, habría que concluir que los santos eran los más pobres de fe y los menos amados de Dios, porque los hay que pasaron toda la vida postrados. No; la respuesta es otra. El poder de Dios no se manifiesta sólo de una manera -eliminando el mal, curando físicamente--, sino también dando la capacidad, y a veces hasta el gozo, de llevar la propia cruz con Cristo y completar lo que falta a sus padecimientos. Cristo redimió también el sufrimiento y la muerte: ya no es signo del pecado, participación en la culpa de Adán, sino instrumento de redención.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]