jueves, 5 de junio de 2008

La perenne lección de humildad de san Gregorio Magno, según el Papa

Propone a todos el modelo de su predecesor en la sede petrina


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- "Íntimamente impresionado por la humildad de Dios, que en Cristo se hizo nuestro siervo", san Gregorio Magno --Papa del año 590 al 604-- hizo de esta virtud su propia vida y la mostró como clave en el itinerario cristiano, especialmente en la vocación episcopal y en la lectura de las Escrituras, recuerda Benedicto XVI.

En la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre continuó con su catequesis sobre este Padre y Doctor de la Iglesia que había vivido profundamente su vocación monacal, pero que, llamado a la sede petrina, "por amor a Dios supo hacerse servidor de todos en un tiempo lleno de tribulaciones y de sufrimientos".

"Supo hacerse 'siervo de los siervos' --recalcó Benedicto XVI--. Precisamente porque lo fue, es grande y nos muestra también a nosotros la medida de su verdadera grandeza".

Riquísimo en obras y escritos, san Gregorio sin embargo jamás quiso trazar una doctrina original; "quiere sencillamente ser la boca de Cristo y de su Iglesia en el camino que se debe recorrer para llegar a Dios", apuntó.

"Humildad" era una palabra que el Papa Gregorio invocaba, por ejemplo, para acercarse a la Biblia, de la que fue "apasionado lector", describió Benedicto XVI.

"De la Sagrada Escritura pensaba que el cristiano debe sacar no tanto conocimientos teóricos, sino más bien el alimento cotidiano para su alma, para su vida de hombre en este mundo" --añadió--, de manera que insiste en que "aproximarse a la Escritura simplemente para satisfacer el propio deseo de conocimiento significa ceder a la tentación del orgullo".

"La humildad intelectual es la regla primaria para quien intenta penetrar en las realidades sobrenaturales partiendo del Libro Sagrado", subrayó Benedicto XVI; sólo con la actitud interior de humildad "se escucha realmente y se percibe por fin la voz de Dios".

Pero "cuando se trata de la Palabra de Dios, comprender no es nada" "si no conduce a la acción", profundizó el Papa siguiendo a san Gregorio, cuyo "ideal moral" consiste en la "armoniosa integración entre palabra y acción, pensamiento y compromiso, oración y dedicación a los deberes del propio estado" como camino hacia Dios.

"Humildad" fue también la clave que llevó a este gran Padre de la Iglesia a "trazar la figura del obispo ideal, maestro y guía de su rebaño" --señaló el Santo Padre--: como "predicador" por excelencia, el obispo "debe ser sobre todo ejemplo" para los demás.

"Una acción pastoral eficaz requiere asimismo que conozca a los destinatarios y adapte sus intervenciones a la situación de cada uno", continuó.

De hecho, san Gregorio Magno así lo hizo, e insistió "en el deber de que el pastor " reconozca "cada día la propia miseria, de manera que el orgullo no haga vano, a los ojos del Juez Supremo, el bien realizado".

San Gregorio Magno cultivó las relaciones con los patriarcas de Antioquía, de Alejandría y de Constantinopla, preocupándose siempre "de reconocer y respetar los derechos, guardándose de toda interferencia que limitara la legítima autonomía de aquellos", especificó Benedicto XVI.

En el contexto de la situación histórica, san Gregorio "se opuso al título de 'ecuménico' por parte del Patriarca de Constantinopla"; pero "no lo hizo por limitar o negar esta legítima autoridad --aclaró el Papa--, sino porque estaba preocupado por la unidad fraterna de la Iglesia universal".

Una vez más, "lo hizo sobre todo por su profunda convicción de que la humildad debía ser la virtud fundamental de todo obispo --subrayó--, más aún de un Patriarca", y porque seguía siendo monje en su corazón, y por lo tanto, "contrario a los grandes títulos".

El que eligió para sí fue "siervo de los siervos de Dios", usado desde entonces por sus sucesores. Más allá de una fórmula, expresa verdaderamente "su modo de vivir y de actuar", concluyó Benedicto XVI.

Por Marta Lago

El papel de la religión en el espacio público a debate en el Parlamento Europeo

ROMA, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- La visibilidad de la religión en el espacio público europeo estuvo en el centro del segundo encuentro de la serie de seminarios de diálogo dedicados a "Islam, cristianismo y Europa", organizados por la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), la Conferencia de las Iglesias Europeas (KEK) y la Fundación Adenauer.

El encuentro tuvo lugar el pasado 29 de mayo en el Parlamento Europeo sobre el tema "La visibilidad de la religión en el espacio público europeo: la cuestión de los lugares de culto y el uso de símbolos religiosos".

Un centenar de participantes, elegidos y funcionarios de instituciones europeas o miembros de organizaciones y comunidades religiosas, asistieron al seminario y participaron en el debate.

Con la presencia acrecentada de ciudadanos y residentes de confesión musulmana en nombre de países europeos, subraya un comunicado de la COMECE, "la cuestión del uso de símbolos religiosos ha dado lugar a un debate social en varios países".

Más recientemente, la edificación de lugares de culto musulmanes se ha convertido en un asunto público y ha suscitado resistencias en numerosas ciudades a lo largo de Europa.

"Aunque los países europeos estén dotados de regímenes jurídicos que garantizan la libertad religosa, y por tanto la libertad de culto, esto plantea la cuestión de la visibilidad de la religión en el espacio público europeo", reconoce la COMECE.

El diputado europeo László Surján de Hungría ha puesto en guardia contra el retorno "a las catacumbas" de los cristianos y de otros creyentes del viejo continente, a ejemplo de lo que vivieron los cristianos de la Europa del Este durante los 40 años de dictadura comunista.

Chantal Saint-Blancat, profesora de Sociología en la Universidad de Padua, ha subrayado por su parte que la edificación de nuevos lugares de culto es un problema para el espacio urbano, que nos es ya familiar, y que esto suscita debates, incluso tensiones, entre musulmanes por un lado, vecinos y autoridades locales por otro.

Estima sin embargo, prosigue el comunicado de la COMECE, que de estas tensiones pueden emerger oportunidades: "El reconocimiento mutuo de las comunidades, la ocasión para los musulmanes de comprender el contexto secularizado europeo, y la posibilidad de transformar el espacio urbano en ‘escenario de experimentación del pluralismo' para nuestras sociedades multiculturales".

La reverenda Berit Schelde Christensen, de la Iglesia Evangélica Luterana de Dinamarca, recordó que las religiones contribuyen a la cohesión de la sociedad y que la construcción de lugares de culto es importante para acoger la búsqueda de sentido de los ciudadanos.

"Hay que reconocer la búsqueda espiritual de cada ser humano", afirmó, lamentando que el lenguaje religioso no sea ya comprendido por nuestros contemporáneos debido a una fuerte secularización de la sociedad.

Al mismo tiempo hizo un llamamiento a los creyentes ciudadanos de Europa a reflexionar sobre la manera de utilizar el principio de trascendencia para participar positivamente en el bien común.

Traducido del francés por Nieves San Martín

Hace falta una “nueva mentalidad” ante la crisis alimentaria, afirma la Santa Sede

Intervención de monseñor Tomasi en el Consejo de Derechos Humanos


GINEBRA, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- Frente a la crisis provocada por el rápido y vertiginoso aumento del precio de los alimentos, que está doblegando las economías de los países más débiles, la Santa Sede pide una "nueva mentalidad" para afrontar la emergencia.

Interviniendo el 22 de mayo en Ginebra, en la Séptima Sesión Especial del Consejo de Derechos Humanos sobre el Derecho al Alimento, monseñor Silvano M. Tomasi pidió cumplir con decisiones dictadas por la voluntad de perseguir el bien común.

En el debate "complejo y urgente" sobre el derecho al alimento, indicó el observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, "hace falta una nueva mentalidad" que "ponga a la persona humana en el centro y no se concentre sólo en el beneficio económico".

Actualmente, constató, nos encontramos ante el "aplastante desafío de nutrir adecuadamente a la población mundial, en un momento en el que se ha verificado un aumento global de los precios de los alimentos que amenaza la estabilidad de muchos países en vías de desarrollo".

Esta situación "exige una urgente acción internacional concertada", subrayó.

La crisis, indicó monseñor Tomasi, hace lanzar una alarma sobre las consecuencias negativas que afectan al sector agrícola mucho tiempo descuidado, aunque "más de la mitad de la población mundial lucha por sobrevivir a través de esta ocupación".

Del mismo modo, llama la atención sobre las disfunciones del sistema comercial global, dado que cuatro millones de personas cada año se unen a los 854 millones que sufren hambre crónica.

El prelado auspició que la sesión del Consejo "abra los ojos de la opinión pública sobre el coste mundial del hambre, que a menudo provoca carencias sanitarias y a nivel de instrucción, conflictos, migraciones incontroladas, degradación ambiental, epidemias e incluso terrorismo".

Conferencias y declaraciones que se han sucedido en los años, recordó monseñor Tomasi, han reconocido el derecho a la alimentación concluyendo que "el hambre se debe no a la falta de alimento, sino más bien a la falta de acceso, tanto físico como financiero, a los recursos agrícolas".

Aunque el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio mira a reducir a la mitad el número de personas que viven en extrema pobreza y oprimidas por el hambre antes de 2015, el prelado observó que "la sociedad debe afrontar la dura evidencia de que los objetivos establecidos muy a menudo no son acompañados por políticas coherentes".

El aumento de los precios del alimento tiene consecuencias devastantes sobre los países pobres, porque mil millones de personas están obligadas a gastar casi toda su renta diaria de un dólar en procurarse alimentos.

"La grave tarea que nos espera es proyectar y establecer políticas, estrategias y acciones eficaces que lleven a una cantidad de alimentos suficientes para todos", propuso monseñor Tomasi.

El problema de una adecuada producción alimentaria, observó, "es más que una emergencia temporal". "Es estructural por naturaleza y debería ser afrontado en el contexto de un crecimiento económico que sea justo y sostenible".

A este fin, "exige medidas que tengan que ver no sólo con la agricultura y el desarrollo rural, sino también con la salud, la educación, el buen gobierno, el dominio de la ley y el respeto a los derechos humanos".

El impacto del comercio internacional sobre el derecho al alimento y la liberalización del comercio relativo a los productos agrícolas, añadió, tienden a favorecer a las multinacionales y por tanto a dañar la producción para las pequeñas realidades locales, que son la base de la seguridad alimentaria en los países en vías de desarrollo.

Frente a esto, es necesario "un renovado empeño respecto a la agricultura, sobre todo en África", y a tal fin son fundamentales las inversiones en agricultura y el desarrollo rural, así como hay que reconocer "el deber de solidaridad respecto a los miembros más vulnerables de la sociedad".

Entre las propuestas adelantadas por el prelado, figuran dar prioridad a la producción de alimentos, la eliminación de los subsidios injustos en agricultura, la organización de estructuras cooperativas y el equilibrio "no por parte del mercado sino por obra de mecanismos que respondan al bien común", del uso de la tierra para producir alimentos y para otros fines.

"Demasiados pobres mueren cada día a causa de la falta de alimento, mientras que se destinan enormes recursos para las armas", denunció.

"La comunidad internacional debe ser impulsada a la acción. El derecho al alimento afecta al futuro de la familia humana, así como la paz en la comunidad global".

Por Roberta Sciamplicotti, traducido por Nieves San Martín

miércoles, 4 de junio de 2008

Religiosos movilizados contra el tráfico de personas

Un negocio de tres mil millones de dólares que en un 70% afecta a mujeres


ROMA, martes, 3 junio 2008 (ZENIT.org).- Se ha abierto este lunes en Roma un Congreso internacional, organizado de manera conjunta por la Organización Mundial de las Migraciones (OIM) y por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), con la participación de 50 religiosas de 31 congregaciones y 20 países.

En los últimos cinco años, UISG y OIM han colaborado para organizar sesiones de formación para las religiosas sobre la lucha contra la trata en las diversas partes del mundo, que hasta ahora han registrado más de cuatro mil participantes.

El proyecto está sostenido por la Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede y financiado por la Oficina para los Refugiados y Migrantes del Gobierno estadounidense.

Los principales objetivos del Congreso, que concluye el 6 de junio, son: reforzar las redes existentes tanto de carácter nacional como regional; crear las bases para una red internacional; identificar los recursos necesarios para dar continuidad a la red.

En su ponencia introductoria, la presidenta de la UISG, sor Louis Madore, de las Hijas de la Sabiduría, ha declarado que "el tráfico de personas no es una cuestión que acaba en sí misma. Está estrechamente conectado con las cuestiones globales derivadas de las relaciones políticas y económicas injustas y de explotación entre los países con el creciente empobrecimiento de enteras poblaciones".

"Esto tiene graves consecuencias sobre las mujeres y vemos la creciente feminización de la pobreza y de la migración -añadió--. Tales situaciones junto al aumento de la comercialización del sexo y las prácticas sociales y culturales profundamente radicadas de discriminación de las mujeres y niñas, las hacen fáciles presas de los traficantes".

"El tráfico de personas --insistió sor Madore-- es un fenómeno muy complejo, y por tanto trabajar en este campo no es una opción sino una necesidad si queremos estar, de modo estratégico, de parte de los más indefensos".

"Como religiosos profundamente arraigados en el Evangelio y en el carisma de nuestras congregaciones --subrayó--, estamos impresionados por este fenómeno que causa un sufrimiento enorme a las mujeres y a los niños".

Según algunos estudios, presentados en la primera jornada de trabajos, las cifras sobre las víctimas del tráfico transnacional giran cada año en torno a entre 600.000 y 820.000. Además, cerca del 70% de quienes caen en la red de los explotadores está formado por mujeres y chicas jóvenes; entre estas, el 50% son menores.

Un mercado, ligado en su mayoría a la explotación sexual y que tiene beneficios estimados en tres mil millones de dólares, aunque la naturaleza ilegal del tráfico y las diferentes metodologías no hacen fácilmente calculable su dimensión.

Sólo en Canadá, sin embargo, el tráfico de extranjeras para la prostitución se estima que produce cada año en torno a los 400 millones de dólares estadounidenses.

Los países interesados hasta ahora en los cursos de formación son Italia, Nigeria, Rumanía, Albania, Tailandia, República Dominicana, Filipinas, Brasil, Portugal y Sudáfrica.

Para este año, en cambio, el programa es organizar una sesión de formación para África occidental, en Senegal, con la participación de los siguientes países: Mali, Burkina Faso, Togo, Benin, Costa de Marfil, Sierra Leona, Nigeria, Guinea y Chad.

Traducido del italiano por Nieves San Martín

Un Congreso internacional analizará el viaje de san Pablo a España

Un viaje que motivó la Carta a los Romanos, según el vicepresidente del Congreso


TARRAGONA, martes, 3 junio 2008 (ZENIT.org).- La ciudad de Tarragona se prepara para acoger el Congreso Internacional "Pablo, Fructuoso y el cristianismo primitivo en Tarragona (siglos I-VIII)" para los próximos días 19, 20 y 21 de junio. El Congreso discutirá sobre si san Pablo viajó o no a España.

Según explica a Zenit el vicepresidente del Congreso, Joseph M. Gavaldà, la intención de viajar a Hispania fue el motivo central de la Carta a los Romanos.

Todo está ya en marcha y van llegando las diferentes ponencias de los participantes al Congreso, informa el Instituto Superior Ciencias Religiosas San Fructuoso.

La expectativa de este congreso va creciendo a medida que pasan los días ya que sobre la mesa empiezan a barajarse las cartas sobre si Pablo vino o no a España.

Ciertamente que no se trata de sacar el polvo a viejos motivos que honraron en su tiempo a las Iglesias de la Península, ni de excitar de nuevo los eslóganes de la España católica. Más bien, los objetivos son otros.

"Éstos vienen impulsados por la exégesis alemana, entre ellos Rainer Riesner, Heike Omerzu o Wayne A. Meeks, los cuáles ven con interés el tema de éste viaje misionero del Apóstol al final de sus días", explica a Zenit Joseph M. Gavaldà Ribot, vicepresidente del Congreso.

También profesores como Ulrich Luz, de Suiza, añade Gavaldà, "empiezan a leer la Carta a los Romanos desde la perspectiva de un hombre que tenía el fuerte deseo de llevar el Evangelio a todos los pueblos y al que sólo le faltaba llegar a Hispania para cumplir con su misión. Por ello escribe a los romanos una carta, aquella que todos los exegetas están de acuerdo en considerar su carta magna, la exposición más sistemática e importante que Pablo hizo de su visión teológica. El profesor Ulrich Luz comenta que sólo por ello, la cristiandad debería estar agradecida a España ya que fue la intención de viajar a la Península el motivo central para que Pablo escribiese la Carta a los Romanos".

"El proyecto de viajar a Hispania no fue una opción más entre otras posibles para el Apóstol --afirma Gavaldà--. Según Rainer Riesner y otros, esta opción significaba para san Pablo el cumplimiento de su misión de llevar el Evangelio de un extremo a otro de la tierra, tal y como profetizaba Isaías (Is 49,6; 66,19). En el trasfondo Pablo vivía su vocación misionera en continuidad con la misión del "Siervo del Señor" y sentía una exigencia personal de ser él quién tenía que anunciar el Evangelio a aquellos pueblos que aún lo desconocían (Rm 15,19-21). Por ello es necesario que alguien vaya a predicar (Rm 10,14-15), y él es el escogido por Jesucristo para anunciar la fe a todos los pueblos, y entre ellos los romanos de la parte occidental del imperio (Rm 1,6-6). Pablo es el mensajero de buenas noticias que Is 52,7 anunciaba y que él mismo recoge en su carta a los romanos 10,15".

Lo más importante de todo ello, señala el vicepresidente del Congreso, "es que Pablo vivía intensamente la espera de la segunda venida de Jesucristo y con ella la realización plena de la salvación universal. Pero conocía bien la tradición anterior de Marcos según la cual esta salvación final y universal estaba condicionada a que antes fuese anunciado el evangelio a todos los pueblos (Mc 13,10). Sin duda alguna, Pablo anhelaba ese momento y habiendo cumplido su misión evangelizadora por todo el Mediterráneo oriental, como él mismo argumenta en la carta a los romanos (15,23), sólo le faltaba ir a la isla más extrema, hasta el momento conocida, de la parte occidental del Mediterráneo, Hispania".

Llevar el Evangelio a Hispania significaba para Pablo, indica Gavaldà, "el cumplimiento total del requisito esencial para la segunda venida de Jesucristo. En la mente de Pablo estaba la salvación universal a través de la fe en Jesucristo, tanto para los pueblos paganos como para los judíos. La Carta a los Romanos no se puede leer sin ésta perspectiva esencial del Apóstol que infatigablemente estaba preparando al Señor los caminos para su manifestación final".

"No se trata pues --concluye el vicepresidente del Congreso-- de reivindicar los honores de las Iglesias, que como Tarragona, siempre han creído que fueron evangelizadas por san Pablo, sino de elucidar y comprender mejor aquello que movía el corazón del Apóstol en su deseo ferviente de viajar hasta España".

Más información en: http://congres.pau-fructuos.arquebisbattarragona.cat

Por Nieves San Martín

Medios de comunicación, el nuevo instrumento el Papa para promover ecumenismo y diálogo

Ecumenismo y diálogo El portavoz explica el servicio que prestan al ministerio de Benedicto XVI


TORONTO, martes, 3 junio 2008 (ZENIT.org).- Una de las máximas prioridades de Benedicto XVI es la búsqueda de la unidad de los cristianos, y las instituciones de medios de comunicación de la Santa Sede están para apoyar este objetivo, afirma el portavoz vaticano.

El jesuita Federico Lombardi, director de la Oficina de Información vaticana, de "Radio Vaticano" y del Centro Televisivo Vaticano, ilustró este viernes la acción de estos instrumentos de comunicación de la Iglesia en el "Desayuno de Líderes de Empresa Católicos" celebrado en Toronto.

"Desde su primer discurso en la Capilla Sixtima, a la mañana siguiente a su elección --dijo--, Benedicto XVI afirmó claramente que el ecumenismo --la búsqueda de la unidad con otras denominaciones cristianas-- es una de las mayores prioridades de su pontificado".

El portavoz dijo que el viaje del Papa en 2006 a Estambul, en el que se encontró con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, "fue el signo más evidente de este propósito ecuménico" y la cobertura que ofrecieron los medios vaticanos lo confirma.

El padre Lombardi indicó que "todas las celebraciones, incluyendo el encuentro entre el Papa y el patriarca, fueron transmitidas mundialmente desde el Centro Televisivo Vaticano con comentario en directo en seis lenguas diferentes".

Este es el "ejemplo perfecto de cómo nosotros podemos poner las comunicaciones sociales al servicio del ecumenismo", añadió, explicando que en los comentarios participaron tanto católicos como ortodoxos.

Respecto al diálogo ecuménico con el Patriarcado Ortodoxo de Rusia, el padre Lombardi dijo que a pesar de las dificultades, hay "muchas relaciones en ciernes a partir de las cuales podemos alimentar la esperanza de que un día pronto llegaremos a un encuentro al más alto nivel".

Compartió su implicación en la emisión de un documental de una hora sobre Benedicto XVI en la televisión nacional de Rusia: "Este documental fue una coproducción entre ortodoxos y católicos, y contenía un mensaje en ruso pronunciado por el mismo Papa para el pueblo ruso".

"Naturalmente, una producción de esta clase era una "absoluta primicia", y no podría haber sucedido sin el consentimiento del Patriarca ortodoxo de Moscú, reveló el portavoz.

En cuanto a las relaciones con el Judaísmo y el Islam, el padre Lombardi dijo que Benedicto XVI "desea un sincero diálogo, que no esconda los verdaderos problemas".

Subrayó las visitas del Pontífice a dos sinagogas --en Colonia y en Nueva York--, y sus visitas al campo de exterminio de Auschwitz y al memorial de las víctimas judías del nazismo en Viena.

"Me gustaría recordar que, en sus 24 años de pontificado, Juan Pablo II visitó una sinagoga, la sinagoga de Roma, mientras que Benedicto XVI en tres años ya ha visitado dos. Por consiguiente, está haciendo progresos en el camino allanado por su predecesor", dijo el padre Lombardi.

"Esto es también verdad respecto a las mezquitas: Juan Pablo II visitó una después de 20 años de pontificado; Benedicto ya ha visitado una después de un año y medio", añadió.

Reconociendo que la relación con el Islam se hizo difícil a causa de las interpretaciones del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona en 2006, el padre Lombardi observó que ahora la crisis se ha superado y se ha provocado "una intensa reflexión dentro del mundo musulmán".

El jesuita compartió también "un signo positivo y entusiasmante de esperanza" procedente de la relación del Vaticano con China: el concierto del 7 de mayo en el Vaticano, donde la Orquesta Filarmónica de China y el Coro de la Ópera de Shangai ofrecieron un concierto al Papa emitido por la televisión china.

"No se puede ignorar que este evento --dijo el portavoz--, más allá de su significado cultural, representó un importante signo de buena relación y amistad. La orquesta china eligió interpretar una pieza importante, a la vez occidental y religiosa; el "Réquiem" de Mozart, así como una breve y bella canción popular china: "Flores de Jazmín".

"Hasta hace algunos años habría sido impensable que una orquesta china interpretara una pieza occidental y religiosa en un escenario internacional. El Papa asistió al concierto e hizo un breve pero significativo discurso sobre el arte como vehículo del diálogo entre pueblos y culturas, recordando con afecto a los católicos chinos".

Días después un terremoto letal golpeó a China y el Papa manifestó públicamente su simpatía y dolor. "El embajador chino en Roma me dijo que las palabras del Papa tuvieron un amplio impacto en todo el país -revela el padre Lombardi--. El Papa ya no es un extraño para el pueblo chino, sino una gran personalidad rodeada de atención y respeto".

"No se puede negar --concluye--, que este momento marca un signo concreto de esperanza".

Para ver la intervención del padre Lombardi en inglés: www.zenit.org/article-22778?l=english.

Traducido del inglés por Nieves San Martín

miércoles, 21 de mayo de 2008

Corpus Christi

El milagro de Bolsena

En el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en ese momento de la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada. Cuando estaba celebrando la Misa junto a la tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada y salpicó sus manos, el altar y el corporal.

El sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo. Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía el Papa Urbano IV.
El Papa escuchó al sacerdote y mandó a unos emisarios a hacer una investigación. Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el corporal con las gotas de sangre.

Se organizó una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con las manchas de sangre se exhibe con reverencia en la Catedral de Orvieto.

A partir de entonces, miles de peregrinos y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer donde ocurrió el milagro.

En Agosto de 1964, setecientos años después de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional. Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.

Tradiciones mexicanas de Corpus Christi

Esta fiesta tradicional data del año 1526. Se acostumbra rendir culto al Santísimo Sacramento en la Catedral de México. El centro de la festividad era la celebración solemne de la Misa, seguida de una imponente procesión que partía del Zócalo, en la que la Sagrada Eucaristía, portada por el arzobispo bajo palio, era escoltada por autoridades virreinales, cabildo, cofradías, ejército, clero y pueblo. Había también representaciones teatrales alusivas, música y vendimia especial.

Los campesinos traían en sus mulas algunos frutos de sus cosechas para ofrecérselas a Dios como señal de agradecimiento. Esto dio origen a una gran feria que congregaba artesanos y comerciantes de distintos rumbos del país, que traían mercancías a lomo de mula (frutos de la temporada y artesanías que transportaban en guacales).

Cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un jueves de Corpus le pidió a Jesucristo que le enviara una señal. Al Pasar el Santísimo Sacramento frente a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: "Si ahí estuviera presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían" y, en ese mismo instante, la mula del hombre se arrodilló. Ignacio interpretó esto como señal y entregó su vida a Dios en el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a los demás las riquezas de la Eucaristía.

Así fue como surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de diversos tamaños.
Ponerse una mulita en la solapa o comprar una mulita para adornar la casa, significa que, al igual que la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo en ella la presencia de Dios.

Esta fiesta se celebra cada año el jueves después de la Santísima Trinidad. Se lleva a cabo en la Catedral y los niños se visten de inditos para agradecer la infinita ternura de Jesús. Se venden mulitas con gran colorido.

Diversas maneras de celebrar esta fiesta

Participar en la procesión con el Santísimo

La procesión con el Santísimo consiste en hacer un homenaje agradecido, público y multitudinario de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Se acostumbra sacar en procesión al Santísimo Sacramento por las calles y las plazas o dentro de la parroquia o Iglesia, para afirmar el misterio del Dios con nosotros en la Eucaristía.
Esta costumbre ayuda a que los valores fundamentales de la fe católica se acentúen con la presencia real y personal de Cristo en la Eucaristía.

La Hora Santa

Es una manera práctica y muy bella de adorar a Jesús Sacramentado. El Papa Juan Pablo II la celebra, al igual que la mayoría de las Parroquias de todo el mundo, los jueves al anochecer, para demostrar a Cristo Eucaristía amor y agradecimiento y reparar las actitudes de indiferencia y las faltas de respeto que recibe de uno mismo y de los demás hombres.

Consiste en realizar una pequeña reflexión evangélica, en presencia de Jesús Sacramentado y, al final, se rezan unas letanías especiales para demostrarle a Jesús nuestro amor.

Se puede celebrar de manera formal con el Santísimo Sacramento solemnemente expuesto en la custodia, con incienso y con cantos, o de manera informal con la Hostia dentro del Sagrario. Cualquiera de las dos maneras agrada a Jesús.
Se inicia con la exposición del Santísimo Sacramento o, en su defecto, con una oración inicial a Jesucristo estando todos arrodillados frente al Sagrario.

A continuación, se procede a la lectura de un pasaje del Evangelio y al comentario del mismo por parte de alguno de los participantes.
Luego, se reflexiona adorando a Jesús, Rey del Universo, en la Eucaristía.

Se termina con las invocaciones y las letanías correspondientes y, en el caso de que la Hora Eucarística se haya hecho delante del Santísimo solemnemente expuesto, el sacerdote da la bendición con el Santísimo; en caso contrario, se finaliza la Hora Santa con una plegaria conocida de agradecimiento.

Recordar en familia lo que es la Eucaristía


  1. ¿Qué es la Eucaristía?
    La Eucaristía es uno de los siete Sacramentos. Nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para estar sana. Cristo dijo: "El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día."

  2. ¿En qué nos ayuda la Eucaristía?

    Todos queremos ser buenos, ser santos y nos damos cuenta de que el camino de la santidad no es fácil, que no bastan nuestras fuerzas humanas para lograrlo. Necesitamos fuerza divina, de Jesús. Esto sólo será posible con la Eucaristía. Al comulgar, nos podemos sentir otros, ya que Cristo va a vivir en nosotros. Podremos decir, con San Pablo: "Vivo yo, pero ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí."

  3. ¿En qué parte de la Misa se realiza la Eucaristía?

    Después de rezar el Credo, se llevan a cabo: el ofertorio, la consagración y la comunión.
    Ofertorio: Es el momento en que el sacerdote ofrece a Dios el pan y el vino que serán convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Nosotros podemos ofrecer, con mucho amor, toda nuestra vida a Dios en esta parte de la Misa.
    Consagración: Es el momento de la Misa en que Dios, a través del sacerdote, convierte el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. En este momento nos arrodillamos como señal de amor y adoración a Jesús, Dios hecho hombre, que se hace presente en la Eucaristía.
    Comunión: Es recibir a Cristo Eucaristía en nuestra alma, lo que produce ciertos efectos en nosotros:

    1. nos une a Cristo y a su Iglesia,
    2. une a los cristianos entre sí,
    3. alimenta nuestra alma,
    4. aumenta en nosotros la vida de gracia y la amistad con Dios,
    5. perdona los pecados veniales,
    6. nos fortalece para resistir la tentación y no cometer pecado mortal.


  4. ¿Qué condiciones pone la Iglesia para poder comulgar?

    La Iglesia nos pide dos condiciones para recibir la comunión:

    1. Estar en gracia, con nuestra alma limpia todo pecado mortal.
    2. Cumplir el ayuno eucarístico: no comer nada una hora antes de comulgar.


  5. ¿Cada cuánto puedo recibir la Comunión Sacramental?

    La Iglesia recomienda recibir la Comunión siempre que vayamos a Misa. Es obligación recibir la Comunión, al menos, una vez al año en el tiempo de Pascua, que son los 50 días comprendidos entre el Domingo de Resurrección y el Domingo de Pentecostés.

  6. ¿Qué hacer después de comulgar?

    Se recomienda aprovechar la oportunidad para platicarle a Dios, nuestro Señor, todo lo que queramos: lo que nos alegra, lo que nos preocupa; darle gracias por todo lo bueno que nos ha dado; decirle lo mucho que lo amamos y que queremos cumplir con su voluntad; pedirle que nos ayude a nosotros y a todos los hombres; ofrecerle cada acto que hagamos en nuestra vida.

  7. ¿Qué hacer cuando no se puede ir a comulgar?

    Se puede llevar a cabo una comunión espiritual. Esto es recibir a Jesús en tu alma, rezando la siguiente oración:

    "Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar.
    Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma,
    pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente,
    ven al menos espiritualmente a mi corazón.
    Quédate conmigo y no permitas que me separe de ti.
    Amén"

Sobre la Fiesta de Corpus Christi

Fiesta del Corpus Christi

(Fiesta del Cuerpo de Cristo)

Esta fiesta se celebra en la Iglesia Latina el Jueves siguiente al Domingo de Trinidad para conmemorar solemnemente la institución de la Sagrada Eucaristía.

Del Jueves Santo, que conmemora este gran evento, se hace mención como Natalis Calicis (Nacimiento del Cáliz) en el Calendario de Polemio (448) para el 24 de Marzo, siendo el día 25 de Marzo considerado en algunos lugares como el día de la muerte de Cristo. Este día, sin embargo, estaba en Semana Santa, un tiempo de tristeza, durante el cual se espera que las mentes de los fieles se ocupen con pensamientos de la Pasión del Señor. Más aún, tantos otros actos tenían lugar en este día que el acontecimiento principal casi se perdía de vista. Esto se menciona como la razón principal para la introducción de la nueva fiesta, en la Bula “Transiturus”.

El instrumento de que se valió la Divina Providencia, fue Santa Juliana de Monte Cornillon, en Bélgica. Ella nació en 1193 en Retines cerca de Lieja. Huérfana a temprana edad, fue educada por las monjas Agustinianas de Monte Cornillon. Allí, andando el tiempo hizo su profesión religiosa y más tarde llegó a ser superiora. Intrigas de diversas clase la condujeron en varias ocasiones fuera del convento. Murió el 5 de Abril de 1258 en la Casa de las monjas Cisterciences en Fosses, y fue sepultada en Villiers.

Juliana, desde su temprana juventud, tuvo una gran veneración por el Santísimo Sacramento, y siempre anheló una fiesta especial en su honor. Se afirma haberse incrementado este deseo por una visión de la Iglesia bajo la apariencia de la luna llena que tenía un punto negro, el cual significaba la ausencia de tal solemnidad. Ella hizo conocer sus ideas a Robert de Thirete, entonces Obispo de Lieja, al erudito Dominico Hugo, más tarde cardenal legado en los Países Bajos, y a Jacques Pantaléon, entonces Archidiácono de Lieja, después Obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén, y finalmente Papa Urbano IV. El Obispo Robert quedó favorablemente impresionado, y, puesto que los obispos ya tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, convocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se realizara el siguiente año, también que un monje llamado Juan escribiera el Oficio para la ocasión. El decreto se conserva en Binterim (Denkwürdigkeiten, V, 1, 276), junto con partes del Oficio. El Obispo Robert no vivió para ver la ejecución de su orden, pues murió el 16 de Octubre de 1246; pero la fiesta fue celebrada por primera vez por los cánones de San Martín de Lieja. Jacques Pantaléon se convirtió en papa el 29 de Agosto de 1261. La hermitaña Eva, con quien Juliana había pasado algún tiempo, y quien también era una ferviente adoradora de la Sagrada Eucaristía, ahora recomendó encarecidamente a Enrique de Guelders, Obispo de Lieja, que solicitara al papa extender la celebración al mundo entero. Urbano IV, siempre un admirador de la festividad, publicó la Bula “Transiturus” (8 de Septiembre de 1264), en la cual, después de haber ensalzado el amor de Nuestro Señor como se expresaba en la Sagrada Eucaristía, ordenó la celebración anual de Corpus Christi en el Jueves siguiente al Domingo de Trinidad, concediendo al mismo tiempo muchas indulgencias a los fieles por su asistencia a la Misa y al Oficio. Este Oficio, compuesto a solicitud del papa por el Doctor Angélico Santo Tomás de Aquino, es uno de los más bellos en el Breviario Romano y ha sido admirado aún por los Protestantes.

La muerte del Papa Urbano IV (2 de Octubre de 1264), poco después de la publicación del decreto, obstruyó un poco la difusión de la festividad. Clemente V tomó de nuevo el asunto en sus manos y, en el Concilio General de Viena (1311), una vez más ordenó la adopción de la fiesta. Publicó un nuevo decreto que incorporaba el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, recomendó con insistencia su observancia.

Ningún decreto habla de la procesión teofórica como una característica de la celebración. Esta procesión, ya celebrada en algunos lugares, fue dotada con indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV.

La fiesta ha sido aceptada en 1306 en Colonia; Worms la adoptó en 1315; Estrasburgo en 1316. En Inglaterra fue introducida desde Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y algunos otro países la solemnidad se celebra en el Domingo siguiente al de Trinidad.

En la Iglesia Griega la fiesta del Corpus Christi se conoce en los calendarios de los Sirios, Armenios, Coptos, Melquitas, y en los Rutenianos de Galicia, Calabria y Sicilia.

GUÉRANGER, The Liturgical Year (tr. Worcester, s.d.) ; BUTLER, Feast and Fasts; KELLNER, Heortologie (2nd ed., Freiburg, 1906); Der Katholic (Aug., 1898), 151; BÄUMER Gesch. des Breviers (Freiburg, 1895).

FRANCIS MERSHMAN
Transcrito por Stephen M. LaChance
Traducido del Inglés por Daniel Reyes V.

Fuente: Enciclopedia Católica

martes, 13 de mayo de 2008

Fiesta de Nuestra Señora de Fátima

Fiesta de Nuestra Señora de Fátima
En el año 1916, cuando la guerra se había extendido sobre Europa y Portugal, en una de las colinas que rodean Fátima, tres pequeños campesinos portugueses: Lucía de 9 años, Francisco de 8 y Jacinta de 6, se encontraron con una resplandeciente figura que les dijo: "Soy el Angel de la Paz". Durante aquel año vieron dos veces la misma aparición. Los exhortó a ofrecer constantes "plegarias y sacrificios" y a aceptar con sumisión los sufrimientos que el Señor les envíe como un acto de reparación por los pecados con los que El es ofendido.

El 13 de mayo de 1917, se les apareció una "Señora toda de blanco, más brillante que el sol", a quien Lucía preguntó de dónde venía; ella respondió: "Vengo del cielo". Les pidió que regresaran al mismo lugar durante seis meses seguidos, los días trece.

El hambre, la sed, las burlas de los que no creían en las apariciones (incluyendo a la familia de Lucía), los ofrecían como la Señora lo había pedido, por la conversión de los pecadores.

El 13 de junio de ese año, mientras se celebraba a San Antonio, patrono de Fátima, Nuestra Señora se apareció nuevamente a los tres niños. Alrededor de 50 personas se encontraban con ellos en Cova. La Señora dijo que Jacinta y Francisco irían pronto al cielo, que Lucía permanecería para ayudar a establecer el culto al "Sagrado Corazón de María" El 13 de julio de 1917, se trató de impedir que Lucía asistiera a este encuentro que fue uno de los más extensos y en el cual los niños tuvieron una visión del infierno que les despertó un anhelo de oración y penitencia incontenibles. Además les fue prometido que en octubre se realizaría un milagro para demostrar la verdad de las apariciones. En agosto de ese mismo año, el anticlerical administrador de Ourem, con engaños alejó a los tres pastores de Fátima y logró impedir que asistieran a la cita del día trece.

El 13 de octubre de 1917 alrededor de 70,000 personas habían llegado al lugar para presenciar el milagro de Fátima. Ese día, el sol se podía mirar sin cerrar los ojos y como un prisma gigantesco, cubría el cielo con franjas de colores. Luego giró 3 veces y se precipitó en "zig zag" hacia la multitud. La gente quedó conmovida y convencida de la veracidad de las apariciones. Antes de que pasaran tres años, Jacinta y Francisco habían muerto ya. Lucía fue religiosa con las hermanas de Santa Dorotea desde 1925.


* Visite nuestro especial en
http://www.aciprensa.com/Maria/Fatima/index.html

lunes, 12 de mayo de 2008

El Evangelio de Hoy Lunes 12 de Mayo 2008 - Cortesía de www.evangelizacion.org.mx

Nuevas cada mañana
Lecturas del día:

La Buena Nueva, ahora para llevar.


Primera Lectura (Lectio Divina)
Santiago 1, 1-11
Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo, el Señor, saluda a las doce tribus, dispersas por el mundo.

Hermanos míos: Cuando se vean asediados por toda clase de pruebas y tentaciones, ténganse por dichosos, sabiendo que las pruebas a que se ve sometida su fe les dará fortaleza, y esta fortaleza los llevará a la perfección en las buenas obras y a una vida íntegra e irreprochable.

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios y él se la dará; porque Dios da a todos con generosidad y sin regatear. Pero tiene que pedírsela con fe y sin dudar; pues el que duda se parece a las olas del mar, que van y vienen, agitadas por el viento. Quien es inconstante e indeciso en su vida, no recibirá nada del Señor.

Que el hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición, pues se acabará como las flores del campo. Porque sale el sol y con su calor quema las hierbas; se caen las flores y se acaba la belleza. Así se marchitará el rico, en medio de todas sus empresas.

+ Meditatio

Uno de los pensamientos comunes entre los hermanos es pensar que las pruebas, el sufrimiento, y en general cualquier clase de inconveniencia en la vida, es un castigo de Dios, o al menos producto de un alejamiento de Dios hacia ellos. Este pasaje del Apóstol Santiago nos aclara que no es así, ya que estas experiencias dolorosas son el elemento por medio del cual Dios "templa" nuestra fe y nuestro carácter. Es precisamente en medio de las pruebas cuando tenemos la oportunidad de probarle verdaderamente a Dios, que nuestra amistad no es una amistad interesada que solamente se mantiene fiel en los momentos buenos y agradables de la vida, sino que precisamente en estos momentos difíciles lo continuamos considerando nuestro amigo y nuestro Señor. Son también estos momentos en los cuales Dios se hace presente con su amor y misericordia, dándonos las gracias necesarias para superarlos. Es por ello, que como resultado de estas dos acciones (la de Dios y la del hombre), el cristiano sale fortalecido en su fe, su esperanza y su caridad. Si vemos de esta manera las pruebas y dificultades de la vida, no cesaremos de darle gracias a Dios por las oportunidades que nos brinda para crecer en su amor y madurar en nuestra fe.

+ Oratio

Señor, gracias por todas las veces que con amor pruebas mi alma y la cincelas con delicadeza cual buen escultor. Sigue dándome forma de tal manera que sea cada vez más precioso a tus ojos y útil para servirte. En verdad me enorgullezco de mi alta dignidad delante tuyo, a pesar de mis pobrezas físicas o de carácter, pues sé muy bien que de esas carencias tú sacarás grandes cosas para mi vida, pues conozco de ti que llamas a lo que era nada para que sea.

+ Operatio

Hoy buscaré en la biblia Sabiduría 9 y la oraré varias veces a lo largo del día para pedirle a Dios la sabidría que viene de Él.



El Evangelio de hoy
Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

+ Reflexión

Una de las ideas del fariseismo era el que esperaban un Mesías "triunfalista" en donde los milagros no fueran el signo de la liberación del hombre del pecado, del dolor y de la angustia, sino el signo del poder de Dios sobre sus enemigos. Por ello San Marcos tiene siempre presente en su evangelio presentarnos la correcta imagen de Jesús. Los fariseos quieren una señal prodigiosa. El problema es que ya se les ha dado pero no la han reconocido. Esta actitud se mantiene aún en muchos cristianos, que continúan buscando un "súper Mesías" que sea capaz de cumplir todos sus caprichos. Un Mesías que les resuelva la vida a base de milagros y hechos prodigiosos. Son hermanos que siempre andan a la caza de milagros, de apariciones, de todo lo que suena a "extraordinario".

Debemos recordar que nuestro Mesías, Jesús, el Hijo de Dios, se manifiesta de manera discreta en medio de nuestra vida y que ha escogido precisamente lo débil para confundir a los poderosos. ¿Seremos todavía de los que piden a Jesús una señal para creer o para amarlo?


Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.

Pbro. Ernesto María Caro







Lunes 12 de Mayo del 2008
VI Semana del Tiempo Ordinario
Ciclo "A" Año Par
Feria
Lit. de las Horas: T. III
II Semana del Salterio
Salmo: Salmo 118
Aprende esta semana:
Preguntar para Saber
¿Qué sucede después de la muerte?

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