viernes, 30 de noviembre de 2007

Benedicto XVI: Escuela esencial de esperanza, la oración

Según su segunda encíclica «Spe salvi»


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 30 noviembre 2007 (ZENIT.org).- «Lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración», advierte Benedicto XVI en su segunda encíclica, «Spe salvi», que ha firmado y publicado este viernes.

Su reflexión sobre la «esperanza cristiana» se dirige a las inquietudes del corazón humano, ofreciendo las razones de la certeza que cambia la vida del creyente en Dios.

Y es que la «esperanza» mayor, la que supera todas las dificultades, la que redime al hombre, viene del encuentro real con Dios, que ha manifestados la totalidad de su amor en Cristo Jesús, recuerda el Papa.

Esta verdadera esperanza es necesario reaprenderla --exhorta- para poder ofrecerla al mundo. Y para ello la encíclica acude a algunos testigos de esperanza y a su encuentro personal con Dios.

Benedicto XVI, al comienzo de su encíclica, brinda el ejemplo de la esclava sudanesa canonizada por Juan Pablo II, Josefina Bakhita. Pasó terribles sufrimientos, vendida desde niña, hasta que llegó a conocer al Dios vivo, el Dios de Jesucristo.

Oyó decir que existía un «Señor de todos los señores», «la bondad en persona»; supo que «este Señor también la conocía», «más aún, que la quería», que «había afrontado personalmente el destino de ser maltratado y ahora la esperaba "a la derecha de Dios Padre" -escribe el Papa--. En ese momento tuvo "esperanza"».

«A través del conocimiento de esta esperanza ella fue "redimida" --subraya--, ya no se sentía esclava, sino hija libre de Dios. Entendió lo que Pablo quería decir cuando recordó a los Efesios que antes estaban el mundo sin esperanza y sin Dios; sin esperanza porque estaban sin Dios».

A partir de entonces, sintió el deber de extender «la liberación que había recibido mediante el encuentro con el Dios de Jesucristo; que la debían recibir otros, el mayor número posible de personas», apunta el Santo Padre, rechazando de la esperanza cualquier pretensión de individualismo.

Pues hay otro testigo de que, en una situación de «desesperación aparentemente total», la escucha de Dios y poder hablarle fue una fuerza creciente de esperanza: se trata del siervo de Dios el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyên Van Thuân (1928-2002), una figura inolvidable, dice el Papa.

Trece años en las cárceles vietnamitas; de ellos nueve en aislamiento: su experiencia de esperanza, gracias a la oración, «le permitió ser para los hombres de todo el mundo un testigo de esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de soledad», constata Benedicto XVI.

Por eso, de la mano de estos testigos de esperanza, indica en la oración la escuela de la esperanza mayor.

«El encuentro con Dios despierta mi conciencia» -indica el Papa-- «para que se transforme en capacidad para escuchar el Bien mismo».

Y si la oración debe ser «muy personal» --«una confrontación de mi yo con Dios, con el Dios vivo»--, también debe esta «guiada e iluminada una y otra vez por las grandes oraciones de la Iglesia y de los santos», de forma que siempre haya una «interrelación entre oración pública y oración personal», se lee en la encíclica.

«Así --confirma el Papa- podemos hablar a Dios, y así Dios nos habla a nosotros», y nos vamos purificando, haciéndonos «capaces de Dios e idóneos para servir a los hombres», «capaces de la gran esperanza» y «ministros de la esperanza para los demás», porque ésta es siempre la esperanza en sentido cristiano.


Por Marta Lago

«Spe salvi», una encíclica para dar esperanza a la humanidad

Benedicto XVI: La vida «no acaba en el vacío»


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 30 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este viernes la encíclica «Spe salvi» («Salvados en la esperanza») con la que presenta a una humanidad en ocasiones desengañada la dimensión de la esperanza ofrecida por Cristo.

El documento, de algo menos de 80 páginas, dividido en ocho partes, fue firmado por el Papa en este mismo día en la Biblioteca del Palacio Apostólico, y está dirigida a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos.

Comienza con un pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos, «en esperanza fuimos salvados» (8, 24), y destaca como «elemento distintivo de los cristianos el hecho de que ellos tienen un futuro»: su vida «no acaba en el vacío» (número 2).

La esperanza, un encuentro

«Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza», aclara en el número 3 de la encíclica, la segunda encíclica del Papa, después de «Deus caritas est» («Dios es amor»), publicada en enero de 2006.

El Papa muestra qué es la esperanza cristiana presentando el ejemplo de la esclava sudanesa santa Giuseppina Bakhita, nacida en 1869 en Darfur, quien decía «yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera» (3).

La encíclica explica que Jesús no trajo un «mensaje socio-revolucionario», «no era un combatiente por una liberación política». Trajo «el encuentro con el Dios vivo», «con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo» (4).

Cristo «nos dice quién es en realidad el hombre y qué debe hacer para ser verdaderamente hombre». «Él indica también el camino más allá de la muerte; sólo quien es capaz de hacer todo esto es un verdadero maestro de vida» (6)

Para el Papa está muy claro que la esperanza no es algo, sino Alguien: no se fundamenta en lo que pasa, sino en Dios, que se entrega para siempre (8)

En este sentido, añade, la «crisis actual de la fe» «es sobre todo una crisis de la esperanza cristiana» (17).

Desilusiones
La encíclica muestra las desilusiones vividas por la humanidad en los últimos tiempos, como por ejemplo el marxismo que «ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado».

«Su verdadero error --aclara-- es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables» (20-21).

La fe ciega en el progreso es otra de las desilusiones analizadas, al igual que le del mito, según el cual, el hombre puede ser redimido por la ciencia.

«La ciencia puede contribuir mucho a la humanización del mundo y de la humanidad. Pero también puede destruir al hombre y al mundo si no está orientada por fuerzas externas a ella misma». «No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor». (24-26)

Lugares de la esperanza
El Papa indica cuatro «lugares» de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza.

El primero es la oración: «Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios» (n. 32).

Recuerda el testimonio del cardenal Nguyen Van Thuan, quien durante trece años estuvo en las cárceles vietnamitas, nueve de ellos en aislamiento: «en una situación de desesperación aparentemente total, la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza» (32-34).

El segundo lugar de aprendizaje de la esperanza es el «actuar». «La esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los demás. Y es esperanza activa, con la cual luchamos para que las cosas no acaben en un « final perverso ». Es también esperanza activa en el sentido de que mantenemos el mundo abierto a Dios. Sólo así permanece también como esperanza verdaderamente humana» (35).

El sufrimiento es otro lugar de aprendizaje: «Conviene ciertamente hacer todo lo posible para disminuir el sufrimiento», sin embargo, «Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito» (36-39).

El último lugar de aprendizaje de la esperanza es el Juicio de Dios: «Sí, existe la resurrección de la carne --asegura--. Existe una justicia». «Por eso la fe en el Juicio final es ante todo y sobre todo esperanza, esa esperanza cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos» (41-47).

Pero la esperanza no es egoísta. «Nadie vive solo --constata--. Ninguno peca solo. Nadie se salva solo. En mi vida entra continuamente la de los otros: en lo que pienso, digo, me ocupo o hago. Y viceversa, mi vida entra en la vida de los demás, tanto en el bien como en el mal».

«¿Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza?», se pregunta el Papa y responde «Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal». (48)

La encíclica concluye presentando a «María, estrella de la esperanza». «Madre nuestra --invoca--, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino» (49-50).

El documento fue presentada a la prensa por el cardenal Georges Cottier O.P, teólogo emérito de la Casa Pontificia, y por el padre Albert Vanhoye S.I., profesor de exégesis del Nuevo Testamento en el Pontificio Instituto Bíblico.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, aclaró que la encíclica ha sido escrita totalmente por el Papa y no descartó que tras las escritas sobre el amor y la esperanza, pueda dedicar otra a la fe, la primera de las tres virtudes teologales.

Por Jesús Colina

«Todo pasa; sólo Dios basta»: recuerda el predicador del Papa

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo

ROMA, viernes, 30 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del próximo domingo, primero de Adviento.

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I Domingo de Adviento [A]

Isaías 2, 1-5; Romanos 13, 11-14; Mateo 24, 37-44



¡Velad!

Empieza [el domingo] el primer año del ciclo litúrgico trienal, llamado año A. En él nos acompaña el Evangelio de Mateo. Algunas características de este Evangelio son: la amplitud con la que se refieren las enseñanzas de Jesús (los famosos sermones, como el de la montaña), la atención a la relación Ley-Evangelio (el Evangelio es la «nueva Ley»). Se le considera como el Evangelio más «eclesiástico» por el relato del primado a Pedro y por el uso del término «Ecclesia», Iglesia, que no se encuentra en los otros tres Evangelios.

La palabra que destaca sobre todas, en el Evangelio de este primer domingo de Adviento, es: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor... Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». Se pregunta a veces por qué Dios nos esconde algo tan importante como es la hora de su venida, que para cada uno de nosotros, considerado singularmente, coincide con la hora de la muerte. La respuesta tradicional es: «Para que estuviéramos alerta, sabiendo cada uno que ello puede suceder en sus días» (San Efrén el Sirio). Pero el motivo principal es que Dios nos conoce; sabe qué terrible angustia habría sido para nosotros conocer con antelación la hora exacta y asistir a su lenta e inexorable aproximación. Es lo que más atemoriza de ciertas enfermedades. Son más numerosos hoy los que mueren de afecciones imprevistas de corazón que los que mueren de «penosas enfermedades». Si embargo dan más miedo estas últimas porque nos parece que privan de esa incertidumbre que nos permite esperar.

La incertidumbre de la hora no debe llevarnos a vivir despreocupados, sino como personas vigilantes. El año litúrgico está en sus comienzos, mientras que el año civil llega a su fin. Una ocasión óptima para hacer hueco a una reflexión sabia sobre el sentido de nuestra existencia. La misma naturaleza en otoño nos invita a reflexionar sobre el tiempo que pasa. Lo que decía el poeta Giuseppe Ungaretti de los soldados en la trinchera del Carso, durante la primera guerra mundial, vale para todos los hombres: «Se está / como en otoño / en los árboles / las hojas». Esto es, a punto de caer, de un momento a otro. «El tiempo pasa y el hombre no se da cuenta», decía Dante.

Un antiguo filósofo expresó esta experiencia fundamental con una frase que se ha hecho célebre: «panta rei», o sea, todo pasa. Ocurre en la vida como en la pantalla televisiva: los programas se suceden rápidamente y cada uno anula el precedente. La pantalla sigue siendo la misma, pero las imágenes cambian. Es igual con nosotros: el mundo permanece, pero nosotros nos vamos uno tras otro. De todos los nombres, los rostros, las noticias que llenan los periódicos y los telediarios del día --de mí de ti, de todos nosotros--, ¿qué permanecerá de aquí a algún año o década? Nada de nada. El hombre no es más que «un trazo que crea la ola en la arena del mar y que borra la ola siguiente».

Veamos qué tiene que decirnos la fe a propósito de este dato de hecho de que todo pasa. «El mundo pasa, pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn 2, 17). Así que existe alguien que no pasa, Dios, y existe un modo de que nosotros no pasemos del todo: hacer la voluntad de Dios, o sea, creer, adherirnos a Dios. En esta vida somos como personas en una balsa que lleva un río en crecida a mar abierto, sin retorno. En cierto momento, la balsa pasa cerca de la orilla. El náufrago dice: «¡Ahora o nunca!», y salta a tierra firme. ¡Qué suspiro de alivio cuando siente la roca bajo sus pies! Es la sensación que experimenta frecuentemente quien llega a la fe. Podríamos recordar, como conclusión de esta reflexión, las palabras que santa Teresa de Ávila dejó como una especie de testamento espiritual: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Sólo Dios basta».



Traducción del original italiano realizada por Marta Lago

jueves, 29 de noviembre de 2007

Mensaje del Cardenal Robles Ortega a la Arquidiocesis

El Cardenal Jose Francisco Robles Ortega envia un mensaje a su Arquidiocesis de Monterrey

Cardenal Robles Ortega saluda a fieles mexicanos a través de Internet

.- El recientemente creado Cardenal y Arzobispo de Monterrey, Francisco Robles Ortega, envió desde Roma un saludo en formato de video a los feligreses a través del sitio web de su Arquidiócesis, expresando su cercanía y agradecimiento.

"Muy queridos hermanos y hermanas, fieles de la Iglesia de Monterrey: una vez que ha pasado la celebración del Consistorio en torno al Papa Benedicto XVI, me dirijo a ustedes de nuevo para enviarles un saludo y mi agradecimiento por su cercanía y por acompañarme con su intensa oración", manifestó el Purpurado.

En el video, el Arzobispo les aseguró haberlos tenido "muy presentes en la realización de este acontecimiento (la creación Cardenalicia) con mi oración y con mi afecto".

"Desde aquí los saludos a todos, especialmente a los enfermos, a los que sufren en el lecho del dolor, a los que están solos en sus hogares, a los que están en algún hospital, a los que están en la cárcel, a todos los que sufren por algún motivo los tengo muy cerca de mi corazón", expresó.

En ese sentido, tras saludar a "mi queridísimo hermano, el Señor Arzobispo Emérito, Cardenal Adolfo Suárez Rivera", y a los obispos auxiliares, Mons. José Lizarez Estrada y Mons. Alfonso Hinojosa Berrones; el Purpurado pidió a la Iglesia en Monterrey apoyarlo con la oración.

"Y en la presencia de la Santísima Virgen María de Guadalupe, en esta bella imagen que voy a regalar a nombre de toda la Arquidiócesis al Papa Benedicto XVI, en la presencia de la Santísima Virgen, yo los saludo y los bendigo", concluyó.

El video se encuentra en el sitio web www.arquidiocesismty.org en la sección "Al día desde Roma".

Los nuevos descubrimientos genéticos dan razón a los médicos católicos

La clonación humana deja de ser interesante, reconoce el padre de la oveja Dolly


ROMA, miércoles, 28 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Los nuevos descubrimientos científicos sobre células madre (o estaminales) adultas, que no implican la eliminación de vidas humanas, han dado razón a la batalla ética librada desde hace años por los médicos católicos.

El doctor Josep Maria Simón, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), aplaude los resultados de un equipo japonés y un equipo estadounidense que han logrado transformar células de piel humana en células madre, que son capaces de evolucionar en células nerviosas, cardíacas o en cualquiera de los 220 tipos de células del cuerpo humano.

La nueva técnica, aunque lejos de estar perfeccionada, es tan prometedora que el científico que logró clonar la primera oveja del mundo, Ian Wilmut, anunció que dejará de lado la clonación de embriones para focalizarse en las células madre derivadas de células de la piel.

«Parece que la Providencia nos está marcando el camino a los médicos y demás investigadores. Dios aprieta pero no ahoga. Se cierra una puerta y se abre otra», reconoce en declaraciones a Zenit el doctor Simón.

«Los médicos católicos tenemos aún algunas dificultades para que muchas personas comprendan y acepten que la vida humana naciente es digna de todo respeto. Sin embargo, sólo la investigación y los tratamientos con base en las células madre adultas está dando resultados», añade.

«Al tratar con ellas no se destruyen embriones y encima tenemos resultados --constata--. Y los resultados se valoran mucho en nuestras sociedades occidentales desarrolladas y eficacistas».

El presidente de los médicos católicos confiesa: «¡No sé qué hubiera sido de nuestra capacidad para comunicar si las embrionarias hubieran dado resultados! La Providencia nos ha ahorrado lo duro que hubiera sido decir: “Usted se podría curar con embriones pero debe seguir así ya que su destrucción es inmoral”».

«En esa línea iba el Papa cuando nos dirigió el famoso discurso hace un año a los participantes del congreso organizado por la FIAMC y la Pontificia Academia por la Vida», recuerda el doctor en referencia al encuentro que todavía puede visitarse en www.stemcellsrome2006.org.

«No quisiéramos podernos medallas, pero ya entonces dijimos que habíamos invitado a los mejores. Y ahora ha sido el equipo japonés que invitamos el que ha demostrado los grandes resultados con las células adultas», concluye el doctor Simón.

El obispo Elio Sgreccia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, es de la misma opinión.

«Ahora que no hay necesidad de embriones ni de la clonación terapéutica --supuestamente terapéutica--, se cierra una página de polémicas agudas», reconoce.

«La Iglesia la había afrontado por motivos éticos, alentando a los investigadores a continuar con las células madre adultas y declarando ilícita la inmolación del embrión», ha explicado monseñor Sgreccia a los micrófonos de «Radio Vaticano».

«La ética que respeta al hombre es útil también para la investigación y confirma que no es verdad que la Iglesia esté en contra de la investigación: está en contra de la mala investigación, de la que es dañina para el hombre»¸ concluye Sgreccia constatando que todos los millones destinados a investigar con células embrionarias se han convertido en un «derroche».

Por Miriam Diez i Bosch

Benedicto XVI agradece la difusión mundial de «L’Osservatore Romano»

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 28 noviembre 2007 (ZENIT.org).- El Papa ha hecho público su agradecimiento por la promoción de las enseñanzas pontificias en todo el mundo gracias a «L’Osservatore Romano».

Al finalizar la audiencia general de este miércoles en el Aula Pablo VI –en el Vaticano--, el Santo Padre dirigió su saludo expresamente a los responsables de la difusión mundial del diario, acompañados del director responsable –el profesor Giovanni Maria Vian— y del director general Elio Torrigiani.

«Queridos amigos: os agradezco vuestro empeño en la promoción de las enseñanzas del Papa en todo el mundo y os acompaño con un particular recuerdo en la oración, a fin de que el Señor os llene de abundantes dones espirituales», manifestó Benedicto XVI.

En su edición diaria en italiano –fechada el 29 de noviembre--, ya en circulación vespertina, «L’Osservatore Romano» da relieve a este momento, publicando la fotografía del afectuoso saludo del Papa; junto a los directivos estuvo también presente el redactor-jefe gráfico, Piero Di Domenicantonio, y otros diez profesionales, entre encargados de prensa y colaboradores.

El encuentro reunió a los participantes del segundo curso de práctica de los encargados de prensa, promovido por la dirección general y por la oficina de desarrollo del diario del Papa.

La comunidad de práctica de los encargados de prensa reúne a los representantes de las casas editoras a los que «L’Osservatore Romano» ha confiado la impresión y distribución del periódico en sus países.

El objetivo es favorecer la difusión del diario –se lee en sus páginas--, optimizar sus tiempos de entrega, reducir los costes de impresión e incentivar el conocimiento de este medio.

Particularmente las naciones que engloba esta iniciativa son Argentina, Brasil, India, México, Perú y Estados Unidos, donde se difunden las ediciones en lengua española, portuguesa e inglesa.

Este año –confirma el diario— se ha puesto en marcha además un entorno de red para comunicar y valorar las distintas experiencias entre las comunidades de editores y promover la difusión de «L’Osservatore Romano».

De hecho, la expansión de la prensa católica y en particular de «L’Osservatore Romano» centró algunas intervenciones de carácter informativo de la reunión que mantuvo el Papa con cardenales de todo el mundo el viernes pasado, la víspera del consistorio de creación de 23 nuevos purpurados.

El primer ejemplar de «L'Osservatore Romano» se publicó el 1 de julio de 1861.

Desde entonces «siempre ha difundido las enseñanzas de los Romanos Pontífices y las intervenciones de sus más estrechos colaboradores sobre los problemas cruciales que la humanidad encuentra en su camino», subrayó Benedicto XVI en una carta que envió al profesor Vian el 27 de octubre, primer día al frente del diario como nuevo director.

En su misiva, el Papa recalcó la importancia de la dimensión mundial de «L’Osservatore Romano» «para expresar en verdad la realidad de la Iglesia universal, la comunión de todas las Iglesias locales y su enraizamiento en las distintas situaciones, en un contexto de sincera amistad con las mujeres y los hombres de nuestro tiempo».

Por ello alienta también que el diario busque y cree «ocasiones de diálogo», «mostrando la fecundidad del encuentro entre fe y razón, gracias al cual se hace posible también una cordial colaboración entre creyentes y no creyentes».

Con esta orientación, estas páginas romanas universales mantienen su tarea fundamental «de favorecer en las culturas de nuestro tiempo –apunta el Papa-- esa apertura confiada y, a la vez, profundamente razonable al Trascendente sobre el cual, en última instancia, se funda el respeto de la dignidad y de la auténtica libertad de todo ser humano».

Más información: http://www.vatican.va/news_services/or/home_spa.html

Por Marta Lago

lunes, 26 de noviembre de 2007

Difunden escritos de sacerdote suizo que sufre de lesiones cerebrales graves

.- Los miembros del Movimiento Schoenstatt comenzaron a difundir los escritos del P. Nicolás Schwizer, quien en el año 2000 "sufrió un accidente de carretera que lo ha dejado muy disminuido en todos los aspectos" y "la tendencia, con el tiempo, es que sus impedimentos vayan en aumento".

Los textos, que son enviados cada quince días vía correo electrónico de manera gratuita, están escritos en español y son traducidos al inglés, portugués y alemán, gracias a la colaboración de miembros de Schoenstatt, con lo que llegan a "más de mil 500 personas en todo el mundo", aseguran. "Con sus homilías y retiros se tiene un material abundante y muy rico", indican.

El P. Schwizer nació en Suiza. En 1963 hizo el noviciado con los Padres Palotinos en Morschach (centro de Suiza), al terminarlo estudió teología en la universidad de Friburgo. En 1966 deja a los Padres Palotinos e ingresa a reciente fundada comunidad de los Padres de Schoenstatt.

Para acceder a los escritos ingrese a: http://groups.google.com/group/PNreflexiones

Pareja rusa salvó a sus quintillizas de aborto forzoso


Vavara Artamkin con una de sus quintillizas

.- Vavara Artamkin y su esposo Dimitri nunca pensaron que ocuparían las primeras planas de los principales medios del mundo. Esta humilde pareja de maestros rusos cruzó medio continente para salvar a sus cinco hijas de un aborto inminente. Hoy todos sonríen en un hospital inglés.

Vavara se sometió a un tratamiento de fertilidad y resultó embarazada de quintillizas. Los médicos que la trataron en Rusia pretendieron obligarla a abortar al menos a dos de las niñas para recibir a cambio el debido cuidado en su embarazo.

Los médicos le dijeron que "los abortos selectivos" eran esenciales para dar a los demás bebés la posibilidad de sobrevivir.

Los esposos no deseaban "terminar" con alguna de sus bebés, recibieron ayuda económica de benefactores rusos para viajar a Inglaterra y dar a luz prematuramente. Las niñas nacieron 14 semanas antes de que el embarazo llegara a término en un hospital de Oxford y a pesar de su frágil condición, evolucionan muy bien.

La bisabuela de las quintillizas, Irina Artamkin, declaró al diario Daily Mail desde Rusia que la pareja visitó varios hospitales de maternidad en Rusia pero nadie quiso ayudarlos a menos que aceptaran el aborto.

"Nuestra familia es muy religiosa y la Iglesia (ortodoxa) enseña que el aborto es un asesinato. Varvara y Dimitri querían todas sus hijas y no aceptaban tal condición", indicó la abuela.

Hace algunos años, la pareja ya había visto morir a su primer hijo, un varón, que nació prematuro.

Para la hermana de Dimitri, Maria, que las niñas hayan nacido bien "es un milagro. Todo estuvo en manos de Dios. Iremos a la iglesia y encenderemos un cirio por cada bebé".

Médico personal reitera que Juan Pablo II no pidió interrumpir su tratamiento

.- El médico personal del difunto Papa Juan Pablo II,

Renato Buzzonetti, declaró al diario italiano Il Messagero, que el Pontífice no pidió analgésicos ni

reclamó interrumpir su tratamiento durante los últimos días de su vida.

"Nunca dijo basta", explicó Buzzonetti descartando tajantemente que el Papa haya considerado alguna vez la eutanasia.

El médico también reveló que "nunca pidió analgésicos u otros fármacos para aliviar el dolor o poder dormir mejor. Soportaba el dolor con un valor sobrehumano".

Buzzonetti también señaló que Juan Pablo II decidió no ser hospitalizado por tercera vez porque "había comprendido que se acercaba el final y no quería que llegase fuera de su casa".

"Era demasiado inteligente como para saber que la batalla estaba perdida. A veces las batallas en medicina se pierden", añadió y explicó que "se hizo todo lo posible" para mejorar las condiciones del Papa pero "cuando se ve que todo está perdido también el médico se tiene que rendir".

Las declaraciones del médico se publicaron a raíz de las acusaciones de una médica italiana que deslizó la posibilidad de que a Juan Pablo II se le hubiera practicado la eutanasia. Durante el fin de semana, el Papa Benedicto XVI aseguró que su predecesor siempre exhortó a los científicos y médicos "a que se empeñasen en la investigación para prevenir y curar las enfermedades de la vejez, pero sin caer en la tentación de recurrir a prácticas para abreviar la vida anciana y enferma, que resultarían de hecho formas de eutanasia".