viernes, 21 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD¡¡

Desde este humilde espacio en la red, me permito dirigirme a cualquiera que por interés, casualidad o "Dioscidencia" visita esta página, para desearles de todo corazón que esta Navidad sea para ustedes un verdadero regalo de Dios, como le fue el nacimiento de nuestro Salvador, esperamos que recreando este milagro, el niño Dios nazca en nuestro corazón, y que mediante Él, podamos seguir un camino de Santidad, trabajando en el crecimiento del Reino y viviendo la Vida en Abundancia que Jesús nos dejó.

Muchas Felicidades y que Dios nuestro Señor los siga llenando de Bendiciones a cada uno de ustedes¡

Atte

Octavio Hernández
Gálatas Dos Veinte

Mensaje de Navidad del patriarca latino de Jerusalén

Su Beatitud Michel Sabbah


JERUSALÉN, viernes, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).-Publicamos el «Mensaje de Navidad» que ha escrito Su Beatitud Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén.

* * *

¡Feliz y santa fiesta de Navidad!

1. «La gracia y el amor de Dios han aparecido a los hombres» (Tito 3,4). Celebramos Navidad con alegría. En la alegría fundada sobre nuestra esperanza de ver días mejores, con la ayuda de Dios, por nuestra contribución en todos los campos de la vida pública y por nuestro compartir todos los sacrificios que ella exige. Es por esto que, con ocasión de la Navidad, renovamos nuestra fe en Aquel en quien hemos creído, el Verbo de Dios hecho hombre, Jesús nacido en Belén, Príncipe de la paz y Salvador de la humanidad. El se ha hecho hombre para conducirnos a Dios nuestro Creador, a fin que sepamos que no estamos solos, que no estamos abandonados a nosotros mismos de frente a los múltiples desafíos de esta Tierra Santa. Dios está con nosotros: es por esto que nuestra esperanza permanece viva en nosotros, en medio de todas las dificultades cotidianas, bajo la ocupación y en la inseguridad y las privaciones que de ello provienen. Dios está con nosotros, para recordarnos que el mandamiento del amor que nos fue dado por Jesús, nacido en Belén, continúa siendo válido hoy, en nuestros difíciles días: nuestro amor de unos para con otros y por todos. Un amor que consiste en ver el Rostro de Dios en toda persona humana, de toda religión y de toda nacionalidad; un amor que es al mismo tiempo la capacidad de perdonar y la valentía de reclamar todos nuestros derechos, sobre todo aquellos que son dados por Dios a la persona y a toda la comunidad, tales como son el don de la vida, de la dignidad, de la libertad y de la tierra. Un amor que consiste en llevar las preocupaciones de todos, y por tanto de trabajar con todos por la construcción de la paz. Un amor que es don y un compartir con todos aquellos que sufren privaciones y pobreza, a fin que la vida, que es un don de Dios para todos nosotros de igual modo, sea una vida plenamente vivida, la «vida abundante» que Jesús ha venido a darnos.

2. Celebramos Navidad este año aún mientras nos encontramos en la constante búsqueda de una paz que parece imposible. No obstante, nosotros creemos que la paz es posible. Palestinos e israelíes son capaces de vivir juntos en paz, cada uno en su territorio, cada uno gozando de su seguridad, de su dignidad y de sus derechos. Pero para llegar a la paz, hace falta también creer que israelíes y palestinos son iguales en todo, con los mismos derechos y los mismos deberes y que, finalmente, hace falta tomar las sendas de Dios que no son las sendas de la violencia sea del Estado o del extremismo.

Toda la región, a causa del conflicto en Tierra Santa, está convulsionada. En el Líbano, en Irak, como aquí, parece que las fuerzas del mal están desencadenadas y decididas a continuar su marcha por las sendas de la muerte, de la exclusión y de la dominación. A pesar de todo eso, creemos que Dios no nos ha abandonado a todas estas fuerzas del mal: todo esto es una llamada a cada hombre y mujer de buena voluntad a retornar hacia las sendas de Dios a fin de establecer el reino del bien entre los hombres, el sentido y el respeto de toda persona humana. Creemos que Dios es bueno. El es nuestro Creador y nuestro Salvador y ha puesto su bondad en el corazón de cada persona humana. Todos son pues capaces de obrar por el bien y la paz en la tierra.

Un nuevo esfuerzo de paz ha sido comenzado en estas últimas semanas. Para que el mismo tenga éxito, hace falta que haya una voluntad decidida de hacer la paz. Hasta ahora, no ha habido paz, sencillamente por falta de voluntad de hacerla: «Ellos dicen paz, paz, en tanto que no hay paz» (Jer 6,14). El fuerte, que tiene todo en la mano, aquel que impone la ocupación a la otra parte, tiene la obligación de ver lo que es justo para todos y de tener valentía de cumplirlo. «¡Oh Dios, da al rey tu juicio!» concede tu justicia a nuestros gobernantes para que gobiernen tu pueblo con rectitud (Cf. Sal 71).

3. En estos días, algunos han hablado de la creación de estados religiosos en esta tierra. En la tierra, santa para las tres religiones y para los dos pueblos, Estados religiosos no pueden establecerse, porque un Estado religioso excluiría o pondría en condiciones de inferioridad a los creyentes de las otras religiones. Todo Estado que excluya al otro o discriminase contra él no es conveniente para la tierra hecha por Dios santa para toda la humanidad.
Los jefes religiosos e políticos deben empezar por comprender la vocación universal de esta tierra, en la que Dios nos ha reunido en el curso de la historia. Tienen que saber que la santidad de esta tierra consiste no en la exclusión de una u otra de las religiones, sino en la capacidad de cada religión, con todas las diferencias, de acoger, de respetar y de amar a todos aquellos que habitan esta tierra.

La santidad y la vocación universal de esta tierra exigen también el deber de acoger a los peregrinos del mundo, aquellos que vienen por una breve visita y aquellos que vienen para residir, bien sea para la oración, para el estudio o para ejercer el ministerio religioso requerido a cada fiel de toda religión. Desde hace años, no dejamos de sufrir un problema jamás resuelto, el de las visas de entrada en el país para los sacerdotes, los religiosos y las religiosas que tienen, por su fe, en esta tierra, obligaciones y derechos. Todo Estado en este país no es un Estado como los otros, porque él tiene deberes particulares que provienen de la santidad de esta tierra y de su vocación universal. Un Estado en esta tierra debe comprender que la tierra le es confiada para respetar dichos deberes y promover su vocación universal, teniendo pues la capacidad de acogida correspondiente.

4. Le pido a Dios, que la gracia de Navidad, del Dios presente con nosotros, pueda iluminar a todos los gobernadores de esta tierra. Para todos nuestros fieles, en todas las partes de nuestra diócesis, que la Navidad sea una gracia que renueve su fe y les ayude a vivir mejor, y particularmente a vivir mejor todas sus obligaciones en sus sociedades.

Feliz y santa fiesta de Navidad para todos.

+ Michel Sabbah, Patriarca
Jerusalén, 19.12.2007

No es posible ser discípulo de Cristo sin evangelizar, aclara el Papa

En diálogo y con pleno respeto por los demás


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- No es posible ser discípulo de Jesucristo sin ser «misionero, mensajero del Evangelio», aclara Benedicto XVI.

Así lo explicó en el discurso que dirigió a sus colaboradores en el Curia romana con motivo de la Navidad en el que repasó algunos de los grandes acontecimientos eclesiales de 2007, como la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Brasil sobre el tema: «Discípulos y misioneros de Cristo; para que en Él tengan la vida».

En su amplio análisis el pontífice recalcó la importancia del testimonio de la evangelización, subrayando al mismo tiempo la necesidad del diálogo y del pleno respeto de las creencias de los demás.

«Es indiscutible que todos tenemos que convivir y cooperar en la tolerancia y en el respeto recíprocos», aclaró, y la Iglesia católica «se compromete en esto con gran energía».

En este sentido, recordó la carta que le enviaron el 13 de octubre 138 líderes religiosos musulmanes «para testimoniar su compromiso común en la promoción de la paz en el mundo».

«Con alegría he respondido expresando mi adhesión convencida a estos nobles propósitos, , subrayando al mismo tiempo la urgencia de un compromiso común para la tutela de los valores del respeto recíproco, del diálogo y de la colaboración», dijo en alusión a la respuesta que ha enviado a los representantes musulmanes (Cf. Zenit, 29 de noviembre de 2007).

«El reconocimiento compartido de la existencia de un único Dios, Creador y Juez universal del comportamiento de cada uno, constituye el requisito para una acción común en defensa del efectivo respeto de la dignidad de todas las personas para construir una sociedad más justa y solidaria», observó.

El Santo Padre se preguntó, por tanto, si esta voluntad de diálogo y de colaboración significa que «ya no podemos transmitir el mensaje de Jesucristo, si ya no podemos proponer a los hombres y al mundo esta llamada y la esperanza que deriva de ella».

«¿Es todavía lícito evangelizar hoy? ¿No deberían más bien todas las religiones y concepciones del mundo convivir pacíficamente y tratar de hacer juntas lo mejor por la humanidad, cada una a su manera?», preguntó.

El obispo de Roma respondió indicando que «quien ha reconocido una gran verdad, quien ha encontrado una gran alegría, debe transmitirla, no puede guardársela».

Dones tan grande, de hecho, «nunca son destinados a una sola persona».

En Jesucristo «ha surgido para nosotros una gran luz» y «no podemos ponerla bajo el celemín, sino que tenemos que elevarla sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en casa».

«Para llegar a su cumplimiento, la historia tiene necesidad del anuncio de la Buena Nueva a todos los pueblos, a todos los hombres».

La evangelización, por tanto, se plantea como un elemento fundamental también hoy, dijo, explicando los motivos de la publicación de la reciente «Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización» de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Benedicto XVI llama a defender la creación, «mensaje» de Dios

En su discurso a la Curia con motivo de Navidad


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Al recibir este viernes en audiencia a los miembros de la Curia romana en vísperas de Navidad, Benedicto XVI lanzó un llamamiento a defender la creación como «mensaje» de Dios.

La oportunidad para lanzar su propuesta se la brindó el recuerdo de la visita que realizó a la «Hacienda de la Esperanza» «Fazenda da Esperança», en Guaratinguetá (Brasil), en mayo pasado, donde «personas caídas en la esclavitud de la droga vuelven a encontrar libertad y esperanza».

La visita fue una de las etapas del primer viaje del pontífice a ese país para inaugurar la Quinta Conferencia General del Episcopado de América Latina y del Caribe, que tuvo lugar en el Santuario mariano de Aparecida.

Llegando a la Fazenda, recordó Benedicto XVI, «en primer lugar, percibí de una manera nueva la fuerza regeneradora de la creación de Dios».

«Montañas verdes rodean el amplio valle; invitan a dirigir la mirada hacia lo alto, y al mismo tiempo, dan un sentido de protección. Desde el tabernáculo de la iglesita de las carmelitas surge un manantial de agua limpia que recuerda la profecía de Ezequiel sobre el agua que, manando del Templo, desintoxica la tierra salada y hacer crecer árboles que dan vida».

«Tenemos que defender la creación no sólo pensando en su utilidad para nosotros, sino por sí misma, como mensaje del Creador, como don de belleza, que es promesa y esperanza», declaró.

«El hombre tiene necesidad de la trascendencia», añadió, recordando las palabras de santa Teresa de Ávila: «Sólo Dios basta».

«Si Él falta, entonces el hombre tiene que tratar de superar con sus propias fuerzas los confines del mundo, de abrirse camino ante si en el espacio sin fronteras para el que ha sido creado».

En este contexto, «la droga se convierte casi en una necesidad», pero «muy pronto descubre que es una liberación ilusoria, podría decirse una burla que le hace el diablo al hombre».

«Allí, en la Fazenda da Esperança, las fronteras del mundo son verdaderamente superadas, se abre la mirada hacia Dios, hacia la amplitud de nuestra vida, y así tiene lugar la regeneración», concluyó el Papa.

El Papa destaca el papel protagonista de los jóvenes y pobres en la Iglesia

En el discurso con motivo de la felicitación por la Navidad a la Curia romana


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI destacó el papel protagonista que tienen los jóvenes y los pobres en la Iglesia al felicitar este viernes por la Navidad a los miembros de la Curia romana.

Al recorrer «velozmente» los grandes acontecimientos de la vida de la Iglesia en este año, el Papa subrayó en primer lugar el viaje que realizó a Brasil, del 9 al 13 de mayo, para inaugurar la Quinta Conferencia General del Episcopado de América Latina y del Caribe, acogida en el Santuario mariano de Aparecida.

Los pobres tuvieron un lugar particular en esa ocasión, recordó, evocando cómo la música «inolvidable» que acompañó el encuentro del Papa con los obispos brasileños en la catedral de San Paulo, fue interpretada por «un coro y una orquesta formados por jóvenes pobres de esa ciudad».

«Aquellas personas nos ofrecieron de este modo la experiencia de la belleza que forma parte de esos dones por medio de los cuales se superan los límites de la vida cotidiana del mundo y nos permiten percibir realidades más grandes que nos dan la seguridad de la belleza de Dios».

La pobreza fue mencionada nuevamente por el Papa al recordar la historia de la pequeña estatura de la Virgen de Aparecida, confesando que «me impresionó de manera totalmente particular».

«Unos pobres pescadores, que repetidamente habían echado las redes sin éxito sacaron la pequeña estatua de las aguas del río y después finalmente tuvo lugar una pesca abundante», explicó.

«Es la Virgen de los pobres, convertida ella misma en pobre y pequeña. De este modo, precisamente a través de la fe y del amor de los pobres, se formó alrededor de esta figura el gran Santuario, que haciendo referencia todavía hoy a la pobreza de Dios, a la humildad de la Madre, constituye día tras día una casa y un refugio para las personas que rezan y esperan».

Los hermanos y hermanas desfavorecidos fueron también los protagonistas de la «solemne vigilia» con los jóvenes en el estadio de Sao Paulo.

«A pesar de las temperaturas frías, nos encontramos todos unidos por una gran alegría interior, por una experiencia viva de comunión y por la clara voluntad de ser, en el Espíritu de Jesucristo, siervos de la reconciliación, amigos de los pobres y de los que sufren, y mensajeros del bien, cuyo esplendor hemos encontrado en el Evangelio».

«Hay encuentros masivos que sólo tienen el efecto de una autoafirmación; en ellos uno se deja arrastrar por la borrachera del ritmo y de los sonidos, acabando por sacar alegría sólo de nosotros mismos. Allí, sin embargo -aclaró--, se abrió precisamente el espíritu».

«La profunda comunión que en aquella noche se creó espontáneamente entre nosotros, el hecho de estar los unos con los otros implicó el ser los unos para los otros. No fue una huida de la vida cotidiana, sino que se convirtió en la fuerza para aceptar la vida de nuevo».

El sucesor de Pedro dio «las gracias de corazón a los jóvenes, que animaron aquella noche, por ser estar-con, por su cantar, hablar, rezar, que nos purificó interiormente, nos mejoró, nos hizo mejores también para los demás».

«Lectio divina» en Internet

Iniciativa de los carmelitas bajo la dirección del biblista Carlos Mesters


ROMA, viernes, 21 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Coincidiendo con el tiempo de Adviento de 2007, la Orden del Carmen ha lanzado la «lectio divina» completa, para los tres años litúrgicos, en red, en tres idiomas, informa a Zenit Anthony Cilia, carmelita y webmaster del sitio oficial de la Orden.

«Conscientes del hecho que ‘el Carmelo es una riqueza para toda la comunidad cristiana', como afirmó Juan Pablo II --informa el padre Cilia--, la "Lectio divina on-line" nació fundamentalmente para responder a la pregunta: ¿cómo podemos comunicar nosotros los carmelitas nuestro carisma, y evangelizar al mismo tiempo a los pueblos, a través de Internet?».

Ya desde 1997, por medio del sitio web de la Orden (www.ocarm.org), se ha ido comunicando una amplia variedad de información y documentación acerca de la Familia Carmelita pero, con el pasar de los años, añade el webmaster de los carmelitas, «sentimos la necesidad de compartir con nuestros usuarios algo que fuera más actual, es decir, alguna experiencia de nuestra vida cotidiana».

En septiembre de 2001, la Orden celebró su capítulo general y durante el mismo fue elegido consejero general el padre Carlos Mesters, «biblista carmelita de fama internacional», indica el padre Cilia.

Aprovechando este hecho, el webmaster del sitio de la Orden, le propuso y dialogó con él sobre la posibilidad de ofrecer a los usuarios la «Lectio divina on-line», o sea, el método de oración cotidiana recomendado por la Regla Carmelita.

Establecieron empezar la experiencia tomando los textos evangélicos del domingo, con el fin de ayudar a todos aquellos que deseaban vivir la Palabra de Dios más intensamente.

La iniciativa, además del padre Carlos Mesters, cuenta con la colaboración de otros muchos religiosos y religiosas carmelitas: Tiberio Scorrano, María Teresa della Croce, María Anastasia di Gerusalemme, Charlò Camilleri, Cosimo Pagliara, Marianerina de Simone, Bruno Secondin, Alexander Vella, Roberto Toni, y de los traductores padres Manuel Anguiano y Anthony Scerri.

El proyecto fue acogido con entusiasmo y durante los tres primeros años, la Lectio fue presentada cada dos semanas, y, en los tres años siguientes, los textos restantes de los domingos, incluidas las solemnidades. Con el Año Litúrgico C (2006-2007), fue completada la Lectio sobre todos los textos evangélicos de los domingos para los tres años litúrgicos.

Además de las frecuentes exhortaciones de Benedicto XVI a todos los cristianos a ampliar su conocimiento de Cristo a través de la práctica de la «Lectio divina», en los mensajes recibidos por el sitio web, muchos de los usuarios se muestran «contentos con este método de oración» y, explica el padre Cilia, «nos pidieron continuar en nuestro empeño, incluso después de haber completado los textos evangélicos de los domingos».

«Impulsados por estos signos de los tiempos, por la sed de la Palabra de Dios y por el empuje del nuevo prior general, desde este Adviento hemos comenzado la "Lectio divina on-line" cotidiana sobre el evangelio del día», añade.

El webmaster comenta que «es difícil decir hasta dónde llega y cuántas personas hacen uso de nuestra "Lectio", ya que la Palabra de Dios navega velozmente por Internet, sin barreras y en silencio».

Los contadores electrónicos dicen que cada semana unos cuatro mil usuarios de todo el mundo visitan el sitio para orar o para descargar la «Lectio» en sus lenguas: Inglés (www.ocarm.org/lectio/lecteng2.php), español (www.ocarm.org/lectio/lectesp2.php), italiano (www.ocarm.org/lectio/lectita2.php), y utilizarla después personalmente o en grupo.

Además, asegura el padre Anthony Cilia, «los textos de nuestra "Lectio" han sido divulgados, no solamente a través de nuestro sitio y de otros muchos links en sitios religiosos, sino también en la prensa».

La Casa Editorial Carmelita está considerando la propuesta de publicar todos los textos en las tres lenguas. Otras casas editoriales italianas han publicado una selección de textos, mientras que otros están en vías de ser publicados.

De este modo, concluye, «también aquellas personas que no tienen acceso a Internet, o prefieren asimilar la Palabra de Dios de otro modo, pueden aprovecharse de esta riqueza que ofrece el Carmelo».

Predicador del Papa: La «Esperanza» «tiene por autor y garante a Dios mismo»

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo


ROMA, jueves, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del próximo domingo, IV de Adviento.

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IV Domingo de Adviento [A]
Isaías 7, 10-14; Romanos 1, 1-7; Mateo 1, 18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera


Hay algo que une las tres lecturas de este domingo: en cada una se habla de un nacimiento: «He aquí que una Virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, Dios-con-nosotros» (I lectura); «Jesucristo... nacido de la estirpe de David, según la carne» (II lectura); «El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera...» (Evangelio). ¡Podríamos llamarlo «domingo de los nacimientos»!

Es inevitable plantearse inmediatamente la pregunta: ¿por qué nacen tan pocos niños en Italia y en otros países occidentales? El principal motivo de la escasez de nacimientos no es de tipo económico. Los nacimientos deberían aumentar a medida que se camina hacia las franjas más elevadas de la sociedad, o según se va del Sur al Norte del mundo, y en cambio sabemos que ocurre exactamente lo contrario.

El motivo es más profundo: es la falta de esperanza, con lo que implica: confianza en el futuro, impulso vital, creatividad, poesía y alegría de vivir. Si casarse es siempre un acto de fe, traer al mundo un hijo es siempre una acto de esperanza. Nada se hace en el mundo sin esperanza. Necesitamos de la esperanza como del aire para respirar. Cuando una persona está a punto de desmayarse, se grita a quienes están cerca: «¡Dadle aire!». Lo mismo se debería hacer con quién está a punto de dejarse ir, de rendirse ante la vida: «¡Dadle un motivo de esperanza!». Cuando en una situación humana renace la esperanza, todo parece distinto, aunque nada, de hecho, haya cambiado. La esperanza es una fuerza primordial. Literalmente hace milagros.

El Evangelio tiene algo esencial que ofrecer a nuestra gente, en este momento de la historia: la Esperanza con mayúsculas, virtud teologal, o sea, que tiene por autor y garante a Dios mismo. La esperanzas terrenas (casa, trabajo, salud, el éxito de los hijos...), aunque se realicen, inexorablemente desilusionan si no hay algo más profundo que las sustente y las eleve. Miremos lo que sucede con la tela de araña; es una obra de arte, perfecta en su simetría, elasticidad, funcionalidad, tensa desde todos los puntos por hilos que tiran de ella horizontalmente. Se sujeta en el centro por un hilo desde arriba, el hilo que la araña ha tejido descendiendo. Si uno desprende uno de los filamentos laterales, la araña sale, lo repara rápidamente y vuelve a su sitio. Pero si se rompe ese hilo de lo alto, todo se distiende. La araña sabe que no hay nada que hacer y se aleja. La Esperanza teologal es el hilo de lo alto en nuestra vida, lo que sustenta toda la trama de nuestras esperanzas.

En este momento en que sentimos tan fuerte la necesidad de esperanza, la fiesta de Navidad puede representar la ocasión para una inversión de marcha. Recordemos lo que dijo un día Jesús: «Quien recibe a un niño en mi nombre, a mí me recibe». Esto vale para quien acoge a un niño pobre y abandonado, para quien adopta o alimenta a un niño del Tercer Mundo; pero vale sobre todo para los padres cristianos que, amándose, en fe esperanza, se abren a una nueva vida. Muchas parejas que, cuando se anunció el embarazo, se han visto por un momento llenas de confusión, estoy seguro de que sentirán que pueden hacer propias las palabras de la profecía navideña de Isaías: «¡Acrecentaste el gozo, hiciste grande la alegría, porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado!».


[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]

Primer libro interactivo sobre la Navidad

«El viaje de los Reyes Magos»


MADRID, viernes, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- «El viaje de los Reyes Magos» se ha convertido en el primer libro interactivo sobre la Navidad.

La historia comienza hace más de dos mil años con tres Reyes Magos que no se conocían. Una noche descubrieron una estrella que cambió sus vidas.

Ahora bien, el texto, pensado para niños de cinco a doce años, es en realidad el relato de un viaje, que sólo podrán leer capítulo por capítulo en el día que corresponde de las festividades navideñas. Al mismo tiempo, en el diario, podrán relatar cada noche su propia Navidad, convirtiéndose en auténticos escritores.

De esta manera, gracias a la interactividad, el volumen une dos historias: la del viaje de los Reyes Magos y la de la Navidad del lector que les acompañará hasta Belén.

El libro ha sido escrito por Federico Fernández de Buján y ha sido publicado por Libros Libres (www.libroslibres.com).

Una italiana de seis años podría ser la beata no mártir más joven

Reconocidas las virtudes heroicas de la niña Antonia Meo


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 19 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La niña italiana Antonia Meo, que murió heroicamente de un tumor en los huesos con seis años y medio, llamada familiarmente «Nennolina», podría llegar a ser la beata más joven no mártir de la historia de la Iglesia.

El pasado 17 de diciembre, Benedicto XVI autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar los decretos que reconocen las virtudes heroicas de ocho siervos de Dios que podrían llegar al honor de los altares, entre los que se encuentra la pequeña Antonia.

Antonietta Meo nació en Roma, el 15 de diciembre de 1930, en una familia de sólidos principios morales y religiosos, en la que se recitaba el rosario todos los días. Era una niña muy avispada, siempre alegre y a la que gustaba cantar.

Un día, se cayó golpeándose la rodilla con una piedra. Pero el dolor parecía no remitir. Los médicos al principio no llegaban a determinar el origen del dolor hasta que le fue diagnosticado un «osteosarcoma», cáncer de huesos.

Hubo que amputarle una pierna. Nennolina, que entonces tenía poco más de cinco años, tuvo que llevar una pesada prótesis ortopédica, pero su vivacidad siguió siendo la misma de siempre. Es más, multiplicó sus oraciones y tomó la costumbre de poner a los pies del crucifijo, cada tarde, una cartita que primero dictaba a su madre y luego escribía ella misma.

De este modo, dejó un diario, más de cien mensajes a Jesús, María, Dios Padre y el Espíritu Santo, que desvelan una vida entretejida de un gran misticismo pero también un «pensamiento» teológico sorprendente, que se esconde detrás de frases muy sencillas.

Nennolina, a pesar de sus pocos años, comprendió que, en el calvario, María sufrió con Jesús y por Jesús, y escribe: «Querido Jesús, Tú que has sufrido tanto en la cruz: quiero hacer muchos ofrecimientos y permanecer siempre en el calvario cerca, cerca de ti y de tu mamá». (28 de enero de 1937).

«Querido Jesús --escribe en otra ocasión--, yo te amo mucho, me quiero abandonar en tus manos (...) me quiero abandonar en tus brazos, y haz de mí lo que tú quieras»; «tú ayúdame con tu gracia, ayúdame tú, que sin tu gracia no puedo hacer nada».

Las cartas a Nuestra Señora están llenas de afecto: «Querida Virgencita, eres tan buena, coge mi corazón y llévalo a Jesús. Oh Virgencita tú eres la misma de nuestro corazón» (18 de septiembre de 1936). Ante ella hace el propósito de ser siempre obediente como Jesús: «Quiero recibir a Jesús de tus manos para ser más digna».

Durante las frecuentes hospitalizaciones, pedía que la llevaran en silla de ruedas todos los días ante una imagen de Nuestra Señora para recitar oraciones y poner ante sus pies flores campestres recogidas por su madre.

El día de la Inmaculada de 1936, cuando se acercaba su última Navidad, Nennolina escribía: «¡Estoy contenta porque hoy es tu fiesta, querida Virgencita! (...) Otra vez que sea tu fiesta y la de Jesús haré pequeños sacrificios, y di a Jesús que me haga morir ¡antes que cometer un pecado mortal!».

Consumida por el tumor, tras largos sufrimientos, Nennolina se apagó el 3 de julio de 1937, a los siete años no cumplidos, en sábado, en una clínica romana a dos pasos del monte Celio.

Tras la muerte de Nennolina, se produjeron conversiones y gracias, y su fama de santidad se difundió por todas partes. A los dos años, sus biografías empezaban ya a circular incluso fuera de Italia.

A los cinco años exactos de su muerte, el centro nacional de la Juventud Femenina de Acción Católica, presidido entonces por Armida Barelli, se constituyó en promotor de la causa de beatificación y canonización.

El 22 de abril de 1968, se abrió la fase diocesana del proceso que concluyó el 23 de marzo de 1972. Pero su poca edad creó no pocas dificultades y retrasos en la causa hasta que se abrió la vía al reconocimiento canónico de la santidad de los niños por parte de la Iglesia.

En 1981, la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos abolió la restricción según la cual el ejercicio heroico de las virtudes debiera darse por un «periodo duradero». La medida liberadora llevó después, en el Jubileo de 2000, a la beatificación de los dos pastorcillos de Fátima, Jacinta y Francisco Marto.

La causa de Antonietta Meo se reanudó en 1999, cuando se constituyó en Roma la «Asociación Nennolina» (http://www.nennolina.it), que además de apoyar materialmente el proceso canónico di beatificación promueve estudios e investigaciones sobre la vida y el pensamiento de la niña.

El cuerpo de Antonia descansa ahora en una pequeña capilla adyacente a la que conserva las reliquias de la pasión de Jesús, dentro de la basílica de la Santa Cruz en Jerusalén, en la que fue bautizada y que se encuentra en el barrio de Roma en el transcurrió su breve vida.

Por Mirko Testa, traducido del italiano por Nieves San Martín

«La santidad es para todas las edades», asegura el Papa

Al recibir a niños y jóvenes de la Acción Católica


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 20 diciembre 2007 (ZENIT.org).- «La santidad es para todas las edades», aseguró Benedicto XVI al recibir este jueves a un grupo de niños y jóvenes de la Acción Católica Italiana.

En el tradicional intercambio de felicitaciones con motivo de Navidad --también Juan Pablo II acogía en estas fechas a los chicos y chicas de este movimiento--, el Papa les presentó como ejemplo de Antonia Meo, llamada familiarmente «Nennolina», quien falleció en 1937 sin haber cumplido los siete años.

Esta niña, cuyas virtudes heroicas fueron reconocidas el lunes por un decreto promulgado con la aprobación del Santo Padre, enferma de cáncer de huesos, vivió una profunda unión con Jesús y su «mamá», María.

«Espero que su causa de beatificación pueda clausurarse pronto con éxito», confesó el Papa. Para ello se necesita el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión de la niña.

«Su existencia, tan sencilla y al mismo tiempo tan importante, demuestra que la santidad es para todas las edades: para los niños y los jóvenes, para los adultos y los ancianos», explicó el Papa.

«Cada estación de nuestra existencia puede ser buena para decidirse a amar en serio a Jesús y para seguirle fielmente», indicó.

En pocos años, siguió diciendo, «Nennolina alcanzó la cumbre de la perfección cristiana que todos estamos llamados a escalar, recorrió velozmente la autopista que lleva a Jesús».

Es más, aclaró, «Jesús es el verdadero "camino" que nos lleva al Padre y a su casa y nuestra casa definitiva que es el Paraíso».

«Sabéis que Antonia ahora vive en Dios, y desde el Cielo está cerca de vosotros: centinela presente con vosotros, en vuestros grupos».

«Aprended a conocerla y a seguir su ejemplo. ¡Creo que ella también estará contenta de seguir participando en la Acción Católica!», concluyó.