miércoles, 16 de enero de 2008

Horror en Kenia, lo que está viviendo un sacerdote enmedio de la guerra civil

Me llegó esto por correo y considero importante que se difunda este mensaje para podernos unir en oración por lo que está pasando en Kenia.


Muchos de nosotros, estamos enterados a través de los periódicos de la difícil situación de Kenia, de la guerra civil por la que atraviesa. Quiero compartir con ustedes el testimonio de "soldado de Cristo" que esta dando nuestro hermano el Padre Javier Hinojosa, quien se encuentra en aquel golpeado país; viviendo esta amarga experiencia desde la trinchera de la fe y la esperanza en Cristo nuestro Señor. Rodeado de tanta violencia, su único cobijo es la promesa de victoria de Cristo.

Por favor tómense unos minutos para leer sus cartas, y comprender, cuan necesitado esta el mundo del amor de Dios; ya que viviendo sin él, el hombre es capaz de grandes atrocidades; al mismo tiempo, esto ayude a poner a los sacerdotes en el digno lugar que Cristo les dio. Estamos tan acostumbrados a leer solo cosas malas de ellos (que si pasan, pero son los menos); ya es tiempo de que se les haga justicia a su labor pastoral.

Pidamos por este hermano, y todos aquellos que sufren esta situación de guerra en todo el mundo. Pocas cosas tan poderosas como la oración. Hagamos Iglesia y comunión en y por Cristo.

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. Ef 4,5-6

El Padre Javier Hinojosa, Misionero mexicano de Monterrey, Nuevo León, México está en Kenia y nos pide rezar por él y por los feligreses que tiene a su cuidado, así como por los misioneros de otras denominaciones cristianas que están tratando de escapar de las matanzas que están llevándose a cabo en Kenia. El Padre Javier ha aceptado la voluntad de Dios y está dispuesto a morir por Cristo en ese país africano donde está su misión. (Transcribimos sus cartas, acabadas de recibir esta noche) En Kenia son las 6:15 de la mañana del sábado 5 de enero; las ciudades están cubierta de llamas y el sonido de las armas y de las balas está muy cercano a los que tratan de salvar sus vidas.

****** PRIMERA CARTA *****
"Estoy en una situación terrible, estallo una guerra civil en Kenya por el resultado de las elecciones presidenciales y quede atrapado en una ciudad Kisumu, estoy refugiado con los misioneros de Mill Hill y no se lo que va a pasar, hay decenas de muertos, cientos de heridos. Pero se que Dios no me deja, solo que me cuesta mucho vivir esta violencia. Te pido rezes por mi, por la paz en Kenya y en el mundo.
Se que Jesus es el Senor y que nada nos puede separar del amor de Dios. Un abrazo. Hasta que Dios quiera.

Tu amigo.

Padre Javier Hinojosa"


****** SEGUNDA CARTA *****
"Gracias por tus palabras de aliento. La violencia continua. Sigo atrapado en esta ciudad Kisumu sin poder salir, la ciudad esta semidestruida y 70,000 gentes estan huyendo para escapar de la muerte pues los luos, cuyo candidato perdio las elecciones estan locos de rabia vengandose y asesinando. Anoche quemaron una iglesia con 50 gentes adentro, ninos y mujeres. Dios mio: como puede el hombre ser tan cruel con sus hermanos?
"Pero sigo creyendo en el triunfo del amor sobre el odio. Jesus es el Senor. Despues de la cruz viene la resurreccion. No me arrepiento de haber venido a Africa.Parte del ser misionero es acompanar a su gente en su dolor y es lo que hago: orar, llorar, seguir creyendo en jesus, esperar, amar, perdonar........ Pero llevo mi tesoro en vasos de barro. Ya es el sexto dia de estar refugiado con los padres de mill hill y no se ve para cuando se resuelva la situacion pues la violencia aumenta. Tal vez me toque dar la vida por este pueblo. Estoy dispuesto.

"No nos dejen en sus oraciones pues creo en la fuerza de lam intercesion y del triunfo del Inmaculado Corazon de Maria. Sigan rezando por nosotros. Un abrazo.

Tu amigo.

Padre Javier"


****** TERCERA CARTA *******
"Muy querido hermano y amigo: Paz. Saludos desde Kenya. Me has emocionado tanto con tu Mail que he llorado y sigo llorando. Gracias por hablarme como amigo. Gracias por decirme que estas conmigo. Se que el tiempo y la distancia no impiden la comunicacion, la comunion, la intimidad entre dos seres y ejame decirte que yo tambien te siento ahora como uno de mis mejores amigos. Te conozco en foto, espero tu hayas recibido ya mi carta con mi foto que hace semanas te mande.
"Dejame abrirte mi corazon: estoy todavia sumamente asustado. esta situacion solo la habia visto en peliculas de guerra pero ahora estoy en medio de una guerra. Tengo aqui conmigo en el hotel desde donde escribo a un grupo numeroso de misioneros metodistas que como yo estan huyendo de la violencia para evitar la muerte. Son 70,000 las personas que estan huyendo hacia Uganda con nada mas que lo que llevan puesto.
Esto es terrible. Como no voy a sufrir? Son mis hermanos. Los amo. Por ellos vine a su pais. Por ellos estoy aqui. La mayoria son creyentes.
Ciertamente son inocentes sin mas crimen que pertenecer a otra tribu.
"Gracias por tus palabras, gracias por tus oraciones, me confortan, me animan a seguir llevando esta cruz tan pesada de vivir en medio de esta violencia inhumana y sin sentido. Pero te repito: sigo creyendo en la fuerza del amor.
Se que es Dios, no el hombre quien tiene el control de nuestras vidas y de la historia. Pido por la conversion de las personas con ansias desmedidas de poder que estan causando este dolor. Perdonalos Senor porque no saben lo que hacen!.

"Comparte este Mail con muchos hermanos porque debemos ser una familia unida en la alegria y el dolor. Recuerda que Pablo dice en nombre de Dios: Llorad con los que lloran, estad alegres con los que estan alegres. Te amo, hermano, en Jesus, con Jesus, para Jesus.

Te bendice tu hermano misionero.

Padre Javier Hinojosa"


****** CUARTA CARTA *****
"Querido hermano, amigo, tocayo: Gracias de nuevo por tus palabras y por hacerme sentir la fuerza de la union y de la solidaridad de mis hermanos en Argentina y otras partes del mundo.
Somos de verdad un cuerpo y cuando un miembro sufre todo el cuerpo sufre. Jesus lloro sobre Jerusalen y ahora llora sobre Kenya, sobre esta ciudad Kisumu donde me encuentro, como dices, en el ojo del huracan pues en todos los rostros se ve el temor, el miedo, la angustia. La violencia continua. Ya no hay distincion de denominaciones. Estoy en este pequeno hotel con un grupo numeroso de misioneros metodistas que corren por salvar sus vidas y estan ansiosos por salir del pais. La verdad yo quisiera hacer lo mismo pero algo me detiene: el pastor no abandona a sus ovejas cuando ve venir el lobo.
Se que mi lugar es aqui, me toque o no me toque morir porque ya son cientos de muertos. Dios los tenga en su gloria como al buen ladron que le dijo desde la cruz: Hoy estaras conmigo en el paraiso!. La vida para el cristiano no termina, se transforma y disuelta nuestra moada terrenal se nos prepara una mansion eterna en el Cielo.
Esta es nuestra fe. esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar. Pero somos humanos. La vida es sagrada. Nadie la debe arrebatar. Nos toca defenderla. Una cosa es ser martir, otra cosa es ser loco y salir a que lo maten a uno pues los padres de mill hill con los que estamos nos insisten que no salgamos ni tratemos de huir, no hay ninguna seguridad!.
"Mi fe me sigue diciendo que es Dios y no el hombre quien tiene el contro(l) de la historia humana y nuestra propia historia personal.
Gracias por su oracion. Les sigo pidiendo su oracion.

Comparte este Mail con muchos hermanos, te lo voy a agradecer. Sigo oyendo balazos, tal vez tenga que huir ya.

Un abrazo.

Tu amigo. Javier"

Muy queridos David y Blanca:

Paz. Saludos desde mi segunda patria, Kenya un país que sigue desangrándose en agonía.

Gracias por su Mail. Tengo un ratito libre en este cyber que encontré abierto en Kisumu donde seguimos atrapados y quiero abrirles mi corazón.

No me considero un héroe por estar aquí. Aquí me ha plantado Dios por ahora y aquí debo florecer. Preferiría estar en Monterrey pero no cambiaria por nada la experiencia de dolor que estoy viviendo en medio de esta terrible guerra civil que se esta librando aquí. Mi dolor no es tanto físico pues aparte del calor que hace sin abanico ni aire acondicionado y los miles de mosquitos que pululan del lago Victoria y tanto molestan y la comida un poco racionada, físicamente estoy bien. Mi agonía es espiritual. Dios me dio un corazón de carne que siente y creo estar viviendo una billonesima parte de lo que Jesús vivió en el Huerto cuando sudo sangre al ver cuanta gente no se iba a convertir y haría sufrir a los demás como lo están haciendo aquí. Es horrible contemplar tantos cadáveres de niños, mujeres, ancianos arrojados como costales al lado del camino y ver lo que están sufriendo miles de familias. Robert, un amigo africano que iba a venir a un retiro del P. Joe y mió me hablo para decirme que le quemaron su casa y tuvo que huir con su esposa y 4 niños y que siguen escondidos en el bosque para salvar sus vidas pero que ya casi no tienen comida. Es Jesús que continúa su pasión en estos inocentes: como no conmoverme, como no llorar. Pero bien dices: estoy aquí para ser un signo del amor fiel de Dios que no nos abandona. No puedo hacer más al momento que rezar y lo hago con fervor.

Gracias por acompañarme desde allá, los siento muy cercanos a mi corazón y lo están a pesar del tiempo y la distancia. Pueden compartir este mail con quien quieran, simplemente porque necesito de cuanta oración puedan hacer y en el EM me enseñaron no a callar y ocultar sino a identificar y expresar mis sentimientos y es lo que he hecho con Uds. y con la familia del EM que quiera escucharme.

Un abrazo.

domingo, 13 de enero de 2008

Benedicto XVI: El Bautismo nos abre el cielo

ntervención antes de rezar la oración mariana del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 13 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI después de haber administrado el sacramento del Bautismo en la Capilla Sixtina a 13 niños y antes de rezar la oración mariana del Ángelus.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

Con la fiesta de hoy, el Bautismo de Jesús, concluye el tiempo litúrgico de la Navidad. El Niño, a quien desde Oriente fueron a adorar los Magos en Belén ofreciéndole dones simbólicos, se presenta ahora en edad adulta, en el momento en el que es bautizado en el río Jordán por el gran profeta Juan (cf. Mateo 3, 13). El Evangelio observa que cuando Jesús recibió el bautismo, salió agua, se abrieron los cielos y descendió sobre él el Espíritu Santo como una paloma (Cf. Mateo 3,16). Se escuchó entonces una voz desde el cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mateo 3, 17).

Fue su primera manifestación pública, después de unos treinta años de vida escondida en Nazaret. Fueron testigos oculares del acontecimiento, además del Bautista, sus discípulos, algunos de los cuales se convirtieron entonces en seguidores de Cristo (Cf. Juan 1, 35-40). Se trató al mismo tiempo de una «cristofanía» y de una «teofanía»: ante todo, Jesús se manifestó como el «Cristo», término griego para traducir el hebreo «Mesías», que significa «ungido»: no fue ungido con el aceite, como era el caso de los reyes y sumos sacerdotes de Israel, sino más bien con el Espíritu Santo. Al mismo tiempo, junto al Hijo de Dios, aparecieron los signos del Espíritu Santo y del Padre celestial.

¿Cuál es el significado de este hecho que Jesús quiso realizar --a pesar de la resistencia del Bautista-- para obedecer a la voluntad del Padre (Cf. Mateo 3, 14-15)? El sentido profundo emergerá sólo al final de la vida terrena de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección. Al hacerse bautizar por Juan junto a los pecadores, Jesús comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como el Cordero de Dios que «quita» el pecado del mundo (Cf. Juan 1, 29). Tarea que llevó a cumplimiento en la cruz, cuando recibió también su «bautismo» (Cf. Lucas 12, 50).

De hecho, al morir, se «sumergió» en el amor del Padre y difundió el Espíritu Santo para que los creyentes en Él pudieran renacer gracias a ese manantial inagotable de vida nueva y eterna. Toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo para liberarnos de la esclavitud de la muerte y «abrirnos el cielo», es decir, el acceso a la vida auténtica y plena, que será «sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría» (Spe salvi, 12).

Es lo que les ha sucedido también a los trece niños a quienes he administrado el sacramento del Bautismo esta mañana en la Capilla Sixtina. Invocamos para ellos y para sus familiares la maternal protección de María santísima. Y rezamos por todos los cristianos para que puedan comprender cada vez más el don del Bautismo y se comprometan a vivir con coherencia, testimoniando el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

[Después del Ángelus el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

Hoy se celebra la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que este año centra su atención en los jóvenes emigrantes. De hecho, muchos jóvenes por diferentes motivos tienen que vivir lejos de sus familias y países. Corren particular riesgo las muchachas y los menores. Algunos niños adolescentes han nacido y crecido en campos de refugiados: ¡también ellos tienen derecho a un futuro! Manifiesto mi aprecio a cuantos se comprometen a favor de los jóvenes refugiados, de sus familias y de su integración laboral y escolar.

Invito a las comunidades eclesiales a acoger con simpatía a los jóvenes y a los más pequeños, junto con sus padres, tratando de comprender sus historias y de favorecer la integración. Queridos jóvenes emigrantes: comprometeos por construir junto a vuestros coetáneos una sociedad más justa y fraterna, cumpliendo con vuestros deberes, respetando las leyes y no dejándoos llevar nunca por la violencia. Os encomiendo a todos vosotros a María, Madre de toda la humanidad.

[En español, dijo:]

Dirijo mi cordial saludo a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana, especialmente a los fieles provenientes de las diócesis de Asidonia-Jerez y Cádiz y Ceuta. Con este Domingo se termina el tiempo litúrgico de Navidad y Epifanía. En la fiesta del Bautismo del Señor que hoy se celebra, la Iglesia invita a sus hijos, renacidos del agua y del Espíritu Santo, a que perseveren en la escucha de la Palabra de Cristo, el Unigénito de Dios Padre, en el fiel cumplimiento de la voluntad divina y en el testimonio de la caridad. ¡Muchas gracias!

Predicador del Papa: Necesitamos «dosis masivas de Espíritu Santo»

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo


ROMA, viernes, 11 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del próximo domingo, Bautismo del Señor.

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Bautismo del Señor
Isaías 42, 1-4.6-7; Hechos 10, 34-38; Mateo 3, 13-17

«Me ha consagrado con la unción»



Jesús mismo dio una explicación de lo que ocurrió en Él en el bautismo en el Jordán. De regreso, en la sinagoga de Nazaret se aplicó a sí mismo las palabras de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí: me ha consagrado con la unción...». El mismo término de unción utiliza Pedro en la segunda lectura, hablando del bautismo de Jesús: «Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder».

Se trata de un concepto fundamental para la fe cristiana. Basta decir que el nombre Mesías en hebreo y Christos en griego significan exactamente eso: Ungido. Nosotros mismos, decían los antiguos Padres, nos llamamos cristianos porque hemos sido ungidos a imitación de Cristo, el Ungido por excelencia. La palabra «ungido», en nuestro lenguaje, tiene muchos significados, no todos positivo. En la antigüedad la unción era un elemento importante de la vida. Se ungían con aceite los atletas para estar sueltos y ágiles en las carreras, y se ungían con aceite perfumado hombres y mujeres para tener el rostro bello y resplandeciente. Actualmente, con estos mismos objetivos, hay a disposición una infinidad de productos y cremas en gran parte derivados de distintos tipos de aceites.

En Israel el rito tenía un significado religioso. Se ungía a los reyes, a los sacerdotes y a los profetas con un ungüento perfumado y éste era el signo de que estaban consagrados al servicio divino. En Cristo todas estas unciones simbólicas se hacen realidad. En el bautismo en el Jordán Él es consagrado rey, profeta y sacerdote eterno por Dios Padre. Pero no con un aceite físico, sino con el aceite espiritual que es el Espíritu del Señor, «el óleo de alegría», como lo define un salmo. Esto explica por qué la Iglesia da tanta importancia a la unción con el santo crisma. Existe un rito de unción en el bautismo, en la confirmación y en la ordenación sacerdotal; existe una unción de los enfermos (en un tiempo llamada «extremaunción»). Es porque a través de estos ritos se participa en la unción de Cristo, esto es, en su plenitud de Espíritu Santo. Se es literalmente «cristiano», esto es, ungido, consagrado, persona llamada -dice Pablo-- «a difundir en el mundo el buen olor de Cristo».

Procuremos ver qué nos dice todo ello a los hombres de hoy. Actualmente está de moda hablar de aromaterapia. Se trata del empleo de aceites esenciales (o sea, los que exhalan perfume) para el mantenimiento de la salud o para la terapia de algunos trastornos. Internet está lleno de anuncios de aromaterapia. No se contenta con prometer con ellos bienestar físico. Existen también «perfumes del alma», por ejemplo «el perfume de la paz interior».

No me corresponde dar un juicio sobre esta medicina alternativa. Si embargo veo que los médicos invitan a desconfiar de esta práctica que no está científicamente probada y que incluso implica en algunos casos contraindicaciones. Lo que deseo expresar es que existe una aromaterapia segura, infalible, que excluye toda contraindicación: ¡la que está hecha a base del aroma especial, del ungüento perfumado, que es el Espíritu Santo!

Esta aromaterapia hecha de Espíritu Santo cura las enfermedades del alma y a veces, si Dios quiere, también las del cuerpo. Hay un canto spiritual afro-americano en el que no se hace más que repetir continuamente estas pocas palabras: «Hay un bálsamo en Gilead que cura las almas heridas» (There is a balm in Gilead / to make the wounded whole...). Gilead, o Galaad, es una localidad famosa en el Antiguo Testamento por sus perfumes y ungüentos (Jr 8,22). El canto prosigue, diciendo: «A veces me siento desalentado y pienso que todo es en vano, pero entonces el Espíritu Santo reaviva el alma mía» (Some times I feel discouraged and think my work's in vain but then the Holy Spirit revives my soul again). Gilead es para nosotros la Iglesia, y el bálsamo que sana es el Espíritu Santo. Él es la estela de perfume que Jesús ha dejado tras de sí, al pasar por esta tierra.

El Espíritu Santo es especialista en las enfermedades del matrimonio. El matrimonio consiste en darse el uno al otro; es el sacramento de hacerse don. Y el Espíritu Santo es el don hecho persona: la donación del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Donde llega Él renace la capacidad de hacerse don y con ella la alegría y la belleza de vivir juntos.

El filósofo Heidegger lanzó un juicio alarmado sobre el futuro de la sociedad humana: «Sólo un dios nos puede salvar», dijo. Pues yo digo que este Dios que nos puede salvar existe: es el Espíritu Santo. Nuestra sociedad necesita dosis masivas de Espíritu Santo.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago.]

martes, 1 de enero de 2008

La familia, «principal “agencia” de paz», según Benedicto XVI

Quien daña a la familia daña la paz, advierte


CIUDAD DEL VATICANO, martes, 1 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI explicó en la Jornada Mundial de la Paz que el lenguaje de la paz se aprende en familia, de modo que quien daña a la familia daña también a la paz.

El Papa comenzó el primer día del año con una solemne celebración eucarística, en la Basílica de San Pedro, en la solemnidad de María, Madre de Dios, invocando la paz sobre las familias y sobre el mundo entero.

Después, al rezar el Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro, comentó el tema de la Jornada de este año: «Familia humana, comunidad de paz».

«El mismo amor que edifica y mantiene unida a la familia, célula vital de la sociedad, favorece esas relaciones de solidaridad y de colaboración entre los pueblos de la tierra, que son propias de los miembros de la única familia humana», explicó el obispo de Roma.

«Quien obstaculiza la institución familiar, aunque sea inconscientemente --dijo citando el Mensaje para la Jornada de la Paz--, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea frágil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal "agencia" de paz».

«No vivimos unos al lado de otros por casualidad --advirtió--; todos estamos recorriendo un mismo camino como hombres y, por tanto, como hermanos y hermanas».

Por este motivo, subrayó, «es verdaderamente importante que cada quien se asuma su responsabilidad ante Dios y que reconozca en Él el manantial originario de la existencia propia y el de la de los demás».

«De esta conciencia mana un compromiso para hacer de la humanidad una auténtica comunidad de paz, regida por una ley común, que ayude a la libertad a ser realmente ella misma..., y que proteja al débil del abuso del más fuerte», propuso.

Al comenzar el año 2008, en el que se celebra «el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre», el Papa invitó a la comunidad internacional, «a emprender un camino de auténtica solidaridad y de paz estable».

Más de dos millones en Madrid «por la familia cristiana»

Un encuentro sin precedentes convocado por la arquidiócesis de la capital


MADRID, martes 1 enero 2008 (ZENIT.org).- Más de dos millones de personas se congregaron este domingo en la plaza Colón de Madrid para expresarse a favor de «la familia cristiana», en un acto organizado por la arquidiócesis de Madrid con el apoyo de movimientos eclesiales y organizaciones de apoyo a la familia y la vida.


Benedicto XVI, antes de rezar el Ángelus desde la plaza de San Pedro del Vaticano, dirigió en español un saludo a los manifestantes, en el que alentó a dar «testimonio ante el mundo de la belleza del amor humano, del matrimonio y la familia».

«Ésta --aclaró--, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural».

Los presentes, bajo un mediodía de sol, pudieron seguir las palabras del obispo de Roma a través de las nueve pantallas colocadas en la plaza Colón y en calles aledañas. En el acto se evitó en todo momento toda manipulación política.

«Por eso, los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos, en la fe y en los valores que dignifican la existencia humana --siguió diciendo el Papa--. Vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser más precioso creado por Dios».

Entre los manifestantes, destacaban millares de niños de todas las edades, acompañados de sus padres y abuelos, en un encuentro sin precedentes en España y que ha seguido los pasos del «Family day», convocado por la Iglesia en Italia el 12 de mayo en la plaza de San Juan de Letrán en Roma.

Se unieron al encuentro la gran mayoría de los cardenales y obispos españoles, dirigentes de los movimientos y otras organizaciones laicas, como el Foro de la Familia.

En el acto, el cardenal Antonio María Ruoco, pronunció una homilía en la que afirmó que la familia «se presenta como el problema objetivamente más grave e inquietante ante el que se encuentran las sociedades europeas y, por supuesto, la española».

El arzobispo de Madrid constató que «se relativiza radicalmente la idea del matrimonio y la familia» fomentando «desde las edades más tempranas prácticas y estilos de vida» que son «opuestos al valor del amor indisoluble entre un hombre y una mujer».

Ante estas circunstancias, el cardenal aseguró que en España «el ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas» que reconocía y establecía «que la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado».

«¡Urge la respuesta cristiana a esta pregunta crucial para nuestro futuro, el de España, el de Europa y el de toda la humanidad!», agregó.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Bilbao, al ver a la multitud, afirmó que «era posible vivir la fidelidad en la familia» y que es posible trasmitir la vida gracias a la esperanza y la fe en Dios.

Aplausos acogieron sus alusiones a la «familia tradicional» que se quiere desacreditar frente a la llamada «familia moderna».

Por su parte, el cardenal Agustín García Gasco, arzobispo de Valencia, denunció a los poderes públicos que socavan y denigran a la familia en lugar de protegerla, definiendo el laicismo como un fraude que conduce a la desesperación como se ve con el aborto, la ley del divorcio express o la educación en ideologías que van en contra de la Constitución...

También el cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo y primado de España, intervino para decir que la familia es una escuela de paz, de esperanza y de seguridad por lo que, en la medida que existe la familia, España tiene futuro...

Otras intervenciones fueron las de Francisco Ayuga, de Acción Católica; Manuel Carracedo, de Renovación Carismática; un mensaje leído de Chiara Lubich, del movimiento de Focolares; Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia; Kiko Argüello, fundador de las Comunidades Neocatecumenales y uno de los inspiradores de la celebración; Julián Carrón, de Comunión y Liberación y Andrea Ricardi, de Comunidad de San Egidio, llegado expresamente de Roma.

El acto concluyó con la procesión de la Virgen, con los cantos de los distintos coros, así como con la liberación de centenares de globos blancos y amarillos.

Predicador del Papa: Debemos imitar a María concibiendo a Cristo en el corazón

Comentario del padre Cantalamessa a la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios


ROMA, lunes, 31 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia de la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios -1 de enero--.

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Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios
Números 6, 22-27; Gálatas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21

Madre por la fe

El primer día del año la Iglesia celebra la solemnidad de María Santísima «Madre de Dios». Un título que expresa uno de los misterios y, para la razón, una de las paradojas más elevadas del cristianismo. Ha llenado de estupor la liturgia de la Iglesia, que exclama: «¡Lo que los cielos no pueden contener, se ha encerrado en tu seno, hecho hombre!».

Con motivo la Iglesia nos lleva a celebrar la fiesta de María Madre de Dios en la octava de Navidad. Fue en Navidad, de hecho, en el momento en que «dio a luz a su hijo primogénito» (Lucas 2,7), no antes, que María se convirtió verdadera y plenamente en Madre de Dios. Madre no es un título como los demás, que se añade desde fuera, sin incidir sobre el ser mismo de la persona. Se es madre pasando por una serie de experiencias que dejan esta huella para siempre y modifican no sólo la conformación del cuerpo de la mujer, sino también la conciencia que tiene de sí misma.

Al hablar de la maternidad divina de María, la Escritura pone constantemente de relieve dos elementos o momentos fundamentales que se corresponden, por lo demás, a los que la experiencia común humana considera esenciales para que se tenga una verdadera y plena maternidad. Son concebir y dar a luz. «He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo» (Lc 1,31). Aquél que se «concibe» en ella procede del Espíritu Santo, y ella «dará a luz» un hijo (Mt 1,20 s). La profecía de Isaías, en la que todo ello se había preanunciado, se expresaba de igual forma: «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo» (Is 7,14). He aquí por qué sólo en Navidad, cuando da a luz a Jesús, María se convierte, en sentido pleno, en Madre de Dios. El primer momento, concebir, es común tanto al padre como a la madre, mientras que el segundo, dar a luz, es exclusivo de la madre.

Madre de Dios es el más antiguo e importante título dogmático de la Virgen. Es el fundamento de toda su grandeza. Por eso María no es, en el cristianismo, sólo objeto de devoción, sino también de teología; o sea, entra en el discurso mismo sobre Dios, porque Dios está directamente implicado en la maternidad divina de María. Es también el título más ecuménico que existe, en cuanto que es compartido y acogido indistintamente, al menos en línea de principio, por todas las confesiones cristinas.

En el Nuevo Testamento no hallamos explícitamente el título «Madre de Dios» dado a María, pero encontramos afirmaciones que, en la atenta reflexión de la Iglesia, bajo la guía del Espíritu Santo, mostrarán, a continuación, que contienen ya, como in nuce, tal verdad. María es llamada corrientemente en los Evangelios: «madre de Jesús», «madre del Señor», o sencillamente «la madre» y «su madre». De estos datos partió la Iglesia en el Concilio ecuménico de Éfeso, en el año 431, para definir como verdad de fe la divina maternidad de María y el título de Theotokos, Madre de Dios. Tal proclamación determinó una explosión de veneración hacia la Madre de Dios que no decayó jamás, ni en Oriente ni en Occidente, y que se traduce en fiestas litúrgicas, iconos, himnos y en la construcción de innumerables iglesias dedicadas a Ella, como Santa María la Mayor en Roma.

La maternidad física o real de María, con la relación excepcional y única que crea entre Ella y Jesús, y entre Ella y toda la Trinidad, es y sigue siendo, desde el punto de vista objetivo, lo más grande y el privilegio inigualable, pero es tal porque encuentra una respuesta subjetiva en la fe humilde de María. «María -dice San Agustín-- concibió a Cristo por fe en su corazón antes de concebirlo físicamente en su cuerpo». No podemos imitar a María en concebir a Cristo en el cuerpo; sin embargo podemos y debemos imitarla en concebirlo en el corazón, o sea, en creer.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]

domingo, 30 de diciembre de 2007

Un año nuevo, no es cualquier cosa - catholic.net

Todos desean a los demás y a sí mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo.
Un año nuevo, no es cualquier cosa


Empezar un nuevo año, como si fuera cualquier cosa, es una enorme torpeza. Un año de vida es un regalo demasiado grande para echarlo a perder.

¿Alguna vez has sentido en lo más hondo de tu ser ese deseo profundo y enorme de mejorar o de cambiar? Si es así, no dejes que el deseo se escape, porque no todos los días lo sentirás. Si hoy sientes esa llamada a querer ser otro, a ser distinto, atrápala con fuerza y hazla realidad.

El inicio de un nuevo año es el momento para reunir las fuerzas y toda la ilusión para comenzar el mejor año de la vida, porque el que se proponga convertir éste en su mejor año, lo puede lograr.

El año nuevo es una oportunidad más para transformar la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto. «Quiero algo diferente, voy a comenzar bien; así será más fácil seguir bien y terminar bien. Quizá el año pasado no fue mi mejor año, me dejó un mal sabor de boca. Éste va a ser distinto, quiero que así sea; es un deseo, es un propósito, y no lo voy a echar a perder.

Tengo otra oportunidad que no voy a desperdiciar, porque la vida es demasiado breve».

¿Quién es capaz de decir?: "Desde hoy, desde este primer día, todo será distinto" En mi hogar me voy a arrancar ese egoísmo que tantos males provoca; voy a estrenar un nuevo amor a mi cónyuge y a mi familia; seré mejor padre o madre. Seré también distinto en mi trabajo, no porque vaya a cambiar de trabajo, sino de humor. En él incluso voy a desempolvar mi fe, esa fe arrumbada y llena de polvo; voy a poner un poco más de oración, de cielo azul, de aire puro en mi jornada diaria. Ya me harté de vivir como he vivido, de ser egoísta, tracalero, injusto. Otro estilo de vida, otra forma de ser. ¿Por qué no intentarlo?”

En los ratos más negros y amargos, llenos de culpa, piensas: «¿Por qué no acabar con todo? Pero en esos mismos momentos se puede pensar otra cosa: ¿Por qué no comenzar de nuevo?».

Algunos ven que su vida pasada ha sido gris, vulgar y mediocre, y su gran argumento y razón para desesperarse es: «He sido un Don Nadie, ¿qué puedo hacer ya?» Pero otros sacan de ahí mismo el gran argumento, la gran razón para el cambio radical positivo: «No me resigno a ser vulgar; quiero resucitar a una vida mejor, quiero luchar, voy a trabajar, quiero volver a empezar».

Un año recién salido de las manos del autor de la vida es un año que aún no estrenas. ¿Qué vas a hacer con él? El año pasado ¿no te gustó?, ¿no diste la medida? Con éste ¿qué vas a hacer? Un nuevo año recién iniciado: todo comienza, si tú quieres; todo vuelve a empezar...

Yo me uno a los grandes insatisfechos, a los que reniegan de la mediocridad, a los que, aún conscientes de sus debilidades, confían y luchan por una vida mejor.

Todos desean a los demás y a sí mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo. Prefiero ser de los segundos.


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  • P. Mariano de Blas LC

    Fiesta de la Sagrada Familia

    31 de diciembre. Dios quiso nacer dentro de una familia y así ha santificado la familia humana

    Fiesta de la Sagrada Familia
    Fiesta de la Sagrada Familia
    La sagrada Familia

    En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era.

    Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Por eso nosotros veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos.

    ¿Cómo era la Sagrada Familia?

    María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara, tal como lo hacen todos los buenos padres por sus hijos.

    José era carpintero, Jesús le ayudaba en sus trabajos, ya que después lo reconocen como el “hijo del carpintero”.

    María se dedicaba a cuidar que no faltara nada en la casa de Nazaret.

    Tal como era la costumbre en aquella época, los hijos ayudaban a sus mamás moliendo el trigo y acarreando agua del pozo y a sus papás en su trabajo. Podemos suponer que en el caso de Jesús no era diferente. Jesús aprendió a trabajar y a ayudar a su familia con generosidad. Él siendo Todopoderoso, obedecía a sus padres humanos, confiaba en ellos, los ayudaba y los quería.

    ¡Qué enseñanza nos da Jesús, quien hubiera podido reinar en el más suntuoso palacio de Jerusalén siendo obedecido por todos! Él, en cambio, rechazó todo esto para esconderse del mundo obedeciendo fielmente a María y a José y dedicándose a los más humildes trabajos diarios, el taller de San José y en la casa de Nazaret.

    Las familias de hoy, deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia: sencillez, bondad, humildad, caridad, laboriosidad, etc.

    La familia debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor hermosa y delicada. Enseñar a los niños el camino hacia Dios, llevar estas almas al cielo. Esto se hace con amor y cariño.

    “La familia es la primera comunidad de vida y amor el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.” (Juan Pablo II, Encuentro con las Familias en Chihuahua 1990).

    El Papa Juan Pablo II en su carta a las familias nos dice que es necesario que los esposos orienten, desde el principio, su corazón y sus pensamientos hacia Dios, para que su paternidad y maternidad, encuentre en Él la fuerza para renovarse continuamente en el amor.

    Así como Jesús creció en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres, en nuestras familias debe suceder lo mismo. Esto significa que los niños deben aprender a ser amables y respetuosos con todos, ser estudiosos obedecer a sus padres, confiar en ellos, ayudarlos y quererlos, orar por ellos, y todo esto en familia.

    Recordemos que “la salvación del mundo vino a través del corazón de la Sagrada Familia”.
    La salvación del mundo, el porvenir de la humanidad de los pueblos y sociedades pasa siempre por el corazón de toda familia. Es la célula de la sociedad.

    Oración

    “Oremos hoy por todas las familias del mundo para que logren responder a su vocación tal y como respondió la Sagrada Familia de Nazaret.
    Oremos especialmente por las familias que sufren, pasan por muchas dificultades o se ven amenazadas en su indisolubilidad y en el gran servicio al amor y a la vida para el que Dios las eligió” (Juan Pablo II)

    “Oh Jesús, acoge con bondad a nuestra familia que ahora se entrega y consagra a Ti, protégela, guárdala e infunde en ella tu paz para poder llegar a gozar todos de la felicidad eterna.”

    “Oh María, Madre amorosa de Jesús y Madre nuestra, te pedimos que intercedas por nosotros, para que nunca falte el amor, la comprensión y el perdón entre nosotros y obtengamos su gracia y bendiciones.”

    “Oh San José, ayúdanos con nuestras oraciones en todas nuestras necesidades espirituales y temporales, a fin de que podamos agradar eternamente a Jesús. Amén.”

    Fuente: www.catholic.net

    sábado, 29 de diciembre de 2007

    Predicador del Papa: Derecho y deber de transmitir el ideal del matrimonio

    Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo


    ROMA, viernes, 28 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del próximo domingo, festividad de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.

    * * *

    Domingo después de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia


    Sirácida 3, 2-6.12-14; Colosenses 3, 12.21; Mateo 2, 13-15.19-23

    «Hombre y mujer los creó»


    El domingo después de Navidad se celebra la festividad de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. En la segunda lectura san Pablo dice: «Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados». En este texto se presentan las dos relaciones fundamentales que, juntas, constituyen la familia: la relación esposa-esposo y la relación padres-hijos.

    De las dos relaciones la más importante es la primera, la relación de pareja, porque de ella depende en gran parte la segunda, la de los hijos. Leyendo con perspectiva moderna aquellas palabras de Pablo, de inmediato salta a la vista una dificultad. Pablo recomienda al marido que «ame» a la mujer (y esto está bien), pero después recomienda a la mujer que sea «sumisa» al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y justamente) consciente de la igualdad de sexos, parece inaceptable.

    Sobre este punto san Pablo está, al menos en parte, condicionado por la mentalidad de su tiempo. Con todo, la solución no es eliminar de las relaciones entre marido y mujer la palabra «sumisión», sino en todo caso hacerla recíproca, como recíproco debe ser también el amor. En otras palabras: no sólo el marido debe amar a la mujer, sino que también la mujer al marido; no sólo la mujer debe ser sumisa al marido, sino también el marido a la mujer. La sumisión no es sino un aspecto y una exigencia del amor. Para quien ama, someterse al objeto del propio amor no humilla, sino que le hace feliz. Someterse significa, en este caso, no decidir solo; saber a veces renunciar al propio punto de vista. En resumen, recordar que se ha pasado a ser «cónyuges», o sea, literalmente, personas que están bajo «el mismo yugo» libremente acogido.

    La Biblia plantea una relación estrecha entre ser creados «a imagen de Dios» y el hecho de ser «hombre y mujer» (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es único y solo, pero no es solitario. El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú». Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas. Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios. La familia humana es reflejo de la Trinidad. Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo corazón, una sola alma, aún en la diversidad de sexo y de personalidad. Los esposos están uno ante otro como un «yo» y un «tú», y están frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un «nosotros», como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. «Nosotros», o sea, «tu madre y yo», «tu padre y yo». Así habló María a Jesús, después de encontrarle en el templo.

    Sabemos bien que éste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, más humilde y más compleja, a veces incluso trágica. Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no está mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y después en el cristiano. ¡Ay de llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estaría marcado. Los jóvenes tiene derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no sólo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracción que posee el ideal.

    [Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]

    lunes, 24 de diciembre de 2007

    14 razones por las que Jesús es mejor que Santa Claus

    - Santa vive en el Polo Norte
    - Jesús vive en tu corazón

    - Santa se pasea en trineo
    - Jesús se pasea por el viento y camina sobre las aguas

    - Santa viene una vez al año
    - Jesús está siempre en tu vida

    - Santa llena tus calcetines con regalitos
    - Jesús atiende todas tus necesidades

    - Santa baja por tu chimenea sin invitación
    - Jesús toca a tu puerta y entra a tu corazón

    - Para ver a Santa tienes que hacer fila
    - Jesús está cerca siempre que haces una oración

    - Santa te deja sentarte en sus piernas
    - Jesús te deja descansar en sus brazos

    - Santa no sabe tu nombre, solo dice: "Hola pequeño, cómo te llamas?"
    - Jesús sabe tu nombre desde antes de que nacieras. Él sabe tu historia y tu futuro.

    - Santa tiene una barriga enorme
    - Jesús tiene un corazón lleno de amor

    - Todo lo que Santa puede ofrecer es un Ho, Ho, Ho.
    - Jesús ofrece salud, ayuda, esperanza y la vida eterna.

    - Santa dice: "No llores".
    - Jesús dice: "Deja tus preocupaciones en mí que Yo cuidaré de tí"

    - Los pequeños ayudantes de Santa hacen juguetes
    - Jesús da vida, repara corazones lastimados y une hogares rotos.

    - Santa Puede hacerte sonreír
    - Jesús te da alegría en tu vida

    - Santa deja regalos debajo del árbol
    - Jesús es nuestro regalo y murió en la cruz para darnos la salvación.

    Es obvio que no puede haber una comparación real.
    Necesitamos recordar a quien verderamente le da sentido a la Navidad
    Necesitamos poner a Jesús de regreso en esta Navidad

    "JESÚS ES LA VERDADERA RAZON DE ESTA ÉPOCA"


    Visto en el boletín dominical de la Parroquia de San Antonio de Padúa en Chihuahua, México.