miércoles, 29 de agosto de 2007

Plena realización del hombre consiste en la santidad, dice el Papa

Audiencia General del miércoles
Plena realización del hombre consiste en la santidad, dice el Papa


.- Al abordar la vida de San Gregorio de Niza durante la Audiencia General del día miércoles, el Papa Benedicto XVI señaló que la plena realización del hombre consiste en la santidad, en una vida vivida en amistad con Dios.

El Pontífice señaló que luego de hablar anteriormente de dos grandes doctores de la Iglesia del siglo IV, Basilio y Gregorio Nacianceno, dedica esta catequesis al hermano de San Basilio, Gregorio de Niza, “un hombre de carácter meditativo, con gran capacidad de reflexión y de una vivaz inteligencia” que nació alrededor de 335.

Tras relatar los largos estudios del santo bajo el auspicio de su hermano Basilio, el Santo Padre recordó que Gregorio fue nombrado Obispo de Niza, desde donde combatió, como sus coetáneos, las herejías del momento.

“Como ‘columna de la ortodoxia’, fue un protagonista del Concilio de Constantinopla del 381, que definió la divinidad del Espíritu Santo”, explicó el Papa.

“Gregorio expresa con claridad la finalidad de sus estudios, el fin supremo al que mira en su labor de teólogo: no emplear la vida en cosas vanas, sino encontrar la luz que permita discernir aquello que es verdaderamente útil. Encontró este bien supremo en el cristianismo, gracias al cual es posible ‘la imitación de la naturaleza divina’”.

Benedicto XVI destacó además que Gregorio de Niza “comentó la Sagrada Escritura, deteniéndose en la creación del hombre. Esto era para él el tema central: la creación. Él veía en la creatura el reflejo del Creador y encontraba en ella el camino hacia Dios”.

Gregorio escribió también un libro sobre Moisés “a quien presenta como hombre en camino hacia Dios: este ascenso al Monte Sinaí se convierte para él en una imagen de nuestro ascenso en la vida humana hacia la verdadera vida, hacia el encuentro con Dios”, explicó el Papa.

El Santo Padre señaló que toda la teología de Gregorio de Niza “no era una reflexión académica, sino expresión de una vida espiritual, de una vida de fe vivida.... Comentando la creación del hombre, Gregorio pone en evidencia que Dios, ‘el mejor de los artistas, forja nuestra naturaleza de manera de hacerla para el ejercicio de la realiza. A través de la superioridad establecida del alma, y por medio de la misma conformación del cuerpo, Él dispone las cosas de modo que el hombre sea realmente idóneo para el poder real’”.

Y el Papa sugiere: “meditemos este elogio del hombre. Veamos también cómo el hombre es degradado por el pecado. Y busquemos retornar a la grandeza original: solo si Dios está presente, el hombre alcanza su verdadera grandeza”.

“Por tanto –prosiguió– lavar las fealdades que se han depositado en nuestro corazón es reencontrar en nosotros mismos la luz de Dios”.

El hombre tiene como fin de la contemplación de Dios. Sólo en ella podrá encontrar su plenitud. Para anticipar de alguna manera tal objetivo ya en esta vida, debe progresar incesantemente hacia una vida espiritual, una vida en diálogo con Dios. En otras palabras, la plena realización del hombre consiste en la santidad, en una vida vivida en el encuentro con Dios, que así se vuelve luminosa incluso para los otros, y también para el mundo”, concluyó el Papa.

Los riesgos mortales del aborto selectivo

Entrevista con el padre Fernando Pascual, profesor de filosofía y de bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma)


ROMA/MÉXICO, martes, 28 agosto 2007 (ZENIT.org-El Observador).- La prensa internacional ha publicado el caso de aborto por error de una niña en lugar de su gemela que tenía el síndrome Down.

La noticia ha reabierto el debate sobre el aborto en Italia y en muchos otros países del mundo, donde se ha legislado a favor de esta práctica.

El padre Fernando Pascual L.C., profesor de filosofía y de bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), en esta entrevista concedida a Zenit-El Observador explica los graves riesgos del aborto selectivo.

--¿Podría explicarnos brevemente qué ha reabierto en Italia el debate sobre el aborto?

--P. Fernando Pascual: Se trata del caso de una mujer embarazada de gemelas. A través del diagnóstico prenatal, la mujer supo que una de ellas tenía el síndrome de Down, mientras la otra parecía sana. La madre decidió entonces (en junio de este año) abortar a la hija enferma. El equipo médico del hospital San Paolo (en Milán, Italia) eliminó por error a la hija sana y dejó en vida a la hija Down. Al poco tiempo, la madre pidió también que fuera eliminada la hija que había sobrevivido al aborto de su hermana. Sólo varias semanas después la prensa dio a conocer estos hechos.

--¿Qué reacciones ha producido la noticia?

--P. Fernando Pascual: La publicación de la noticia ha suscitado un fuerte debate. Por un lado, los mismos defensores del aborto se han dado cuenta del gravísimo «error» cometido: un aborto selectivo no eliminó al feto «sentenciado» a morir, sino al feto querido por su madre. Pero necesitan abrir los ojos para darse cuenta de que el «error» es el mismo aborto, siempre, en todos los casos. Por otro lado, muchos han subrayado que es sumamente injusto eliminar a un hijo antes de nacer por tener defectos genéticos, por su ADN: abortar a los niños Down es caer en una mentalidad eugenésica.

El núcleo del problema radica en la maldad intrínseca del aborto. El aborto no es una técnica «médica», sino un acto sumamente injusto, un homicidio perpetrado contra uno de los seres humanos más indefensos, el hijo no nacido.

--Seguramente este hecho no se habría convertido en noticia si los médicos no se hubieran equivocado.

--P. Fernando Pascual: Esto es lo más triste del caso. Para muchos la eliminación sistemática de miles y miles de embriones y fetos no deseados es vista como algo cotidiano: no es ninguna noticia. Incluso hay quienes ven como una práctica rutinaria el aborto que elimina a los hijos con defectos. Lo permite la ley italiana, como otras leyes en diversos lugares del mundo, y por eso no llama la atención a nadie. En realidad, ninguna vida humana vale menos que otra por no tener la perfección exigida por los adultos. El aborto es siempre un homicidio.

--¿Qué piensa sobre el uso, cada vez más extendido, del diagnóstico prenatal? ¿Es correcto que los padres conozcan cómo es su hijo?

--P. Fernando Pascual: El diagnóstico prenatal, como todo diagnóstico, es un medio técnico que ayuda a conocer el estado de salud de un ser humano. Aplicarlo a los embriones y a los fetos es perfectamente válido dentro de una perspectiva terapéutica, es decir, en función del bien del hijo. Existen, además, importantes progresos en la medicina prenatal, que permiten atender algunas enfermedades o problemas del hijo antes o inmediatamente después de nacer.

En cambio, el diagnóstico se convierte en un contrasentido cuando es usado como medio para decidir la eliminación de los hijos no deseados. Nunca un diagnóstico «médico» debería convertirse en una sentencia de muerte.

--¿Todos los diagnósticos prenatales son seguros?

--P. Fernando Pascual: Hay que distinguir entre técnicas y técnicas, y no entramos ahora en detalles. Algunas técnicas de diagnóstico prenatal, si son aplicadas de modo precoz o con poca pericia, pueden provocar daños graves a los embriones. Por eso conviene evitar un uso excesivo de los diagnósticos, en función del respeto que merece todo hijo, sano o enfermo.

--Vivimos en un mundo que ve el aborto como una conquista de la mujer, un triunfo de la «libertad de elección». Si una mujer no ama a su hijo porque está enfermo o porque no es como desearía, ¿puede encontrar alternativas al aborto?

--P. Fernando Pascual: Hay que ir más atrás. Es cierto que nadie, ni siquiera, una madre, está obligado a amar a otro ser humano. Pero hemos de preguntarnos qué ocurre en una cultura en la que existen madres que no son capaces de amar al hijo, venga como venga. La sociedad, por su parte, está llamada a ofrecer apoyo moral y ayuda médica para que cualquier mujer que descubra que su hijo está enfermo no piense en el aborto como «solución». En última instancia, si no es capaz de amar a un hijo que necesita tanto cariño y tantos cuidados humanos y sanitarios, puede darlo en adopción. Gracias a Dios, existen miles de familias dispuestas a adoptar a los niños que no son acogidos por sus madres.

«Jesús de Nazaret» de Benedicto XVI

Por monseñor Demetrio Fernández


TARAZONA, martes, 28 agosto 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, sobre el libro «Jesús de Nazaret» de Benedicto XVI que este martes se ha publicado en España. * * *

Por fin, aparece en español el libro escrito por el Papa sobre Jesús. Cuestiones de tipo técnico en la traducción han retrasado su aparición en la lengua de Cervantes, aunque muchos han podido leerlo en otras lenguas cercanas, desde el 16 abril de este año en que salió a la luz pública, coincidiendo con el 80 cumpleaños de J. Ratzinger y el segundo aniversario de su elección pontifica.

He tenido la posibilidad de leerlo este verano para presentarlo en un curso de formación permanente, y me ha encantado.

Me sitúo, como lo hace el autor, en la perspectiva del teólogo. Es decir, no se trata de un acto de magisterio pontificio, sino de una disertación de quien ha dedicado muchas horas en su vida a buscar el «rostro del Señor». El hecho de que no sea un acto pontificio, no quiere decir que deje de ser el acto de un creyente. Y de un creyente enamorado de su Señor. La fe no es un estorbo para la teología, sino el clima más propicio para penetrar en el misterio con la razón, que busca entender lo que la fe le presenta.

Me ha llamado especialmente la atención su actitud ante el método histórico-crítico, cuyas aportaciones han sido muy importantes, pero que tiene sus propios límites, que el Papa pretende superar. Han corrido ríos de tinta desde la búsqueda de la historia de Jesús en la «old quest» de los siglos XVIII y XIX, pasando por la «new quest» de Barth y Bultmann en el siglo XX, hasta la «third quest» de hace unos 15 años. La ruptura entre la fe y la historia, consolidada por Bultmann, ha producido una situación dramática para la fe en nuestros días y ha llevado a la proliferación de fábulas noveladas sobre Jesús con grandes éxitos editoriales. Se ha creado un clima de nuevo gnosticismo, que disuelve el misterio con relatos que no se ajustan a la historia real.

Por eso, importa -y mucho- la historia de Jesús. Al creyente –y al historiador- le importa la auténtica historia, no la que inventan las novelas de nuestro tiempo. El Papa habla de esa historia, tomando los mejores resultados de la exégesis actual. Jesús es Dios, Jesús vive la conciencia de ser el Hijo único del Padre. En el centro de su evangelio está el Padre y está el mismo Jesús que nos lo revela. La fe del cristiano en Jesús como su Señor no es una invención de la primera comunidad, sino que radica en la conciencia misma de Jesús, que los apóstoles nos han transmitido y ampliado.

«A Dios nadie lo ha visto nunca. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, nos lo ha revelado» (Jn 1,18). Jesús ha llevado a cabo esta revelación desde el seno del Padre, como quien ve al Padre. Esa Palabra del Padre se ha hecho carne, se ha hecho palabra humana, se ha hecho inteligible para los hombres. Los evangelios nos presentan el verdadero rostro de Jesús, no son una novela ni un relato fingido. El libro de J. Ratzinger - Benedicto XVI nos ayudará a conocerlo, porque está escrito por un teólogo que entiende mucho del tema y va presentando de manera sencilla lo que es fruto de muchas horas de investigación, y está escrito por un enamorado que ha encontrado el rostro de Dios y ayudará a nuestros contemporáneos a encontrarlo en Jesús de Nazaret.

+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona

domingo, 26 de agosto de 2007

Intenciones para Oración

Hola, queridos hermanos en Cristo, navegando por internet, me encontré la página de la Agencia Católica de Noticias de México y entre mucha información importante, encontré esto, creo que será de gran ayuda para poder poner nuestras necesidades en manos de Dios, con el apoyo de oración de los hermanos religiosos, espero que desde nuestras casas podamos unirnos en oración por las necesidades de estos hermanos también:


Este nuevo servicio de Agencia Católica de Noticias de México es el regalo que los hermanos religiosos de México hacen a los fieles de nuestro país, de los Estados Unidos, América Latina y el mundo.

Ahora los hermanos religiosos hacen su aporte de servicio a los fieles de manera directa y personal. Sí usted tiene una necesidad en su vida, los hermanos religiosos contemplativos pedirán por usted en sus momentos de oración ante Cristo, en sus monasterios y conventos, sumándose así a las oraciones propias que usted haga ante Dios.

Para hacer su petición haga click en el siguiente enlace:

Intenciones para Oración



Estas peticiones llegarán automáticamente vía correo electrónico a monasterios mexicanos y se hará oración por tus necesidades, acciones de gracias o alabanzas a Dios.

Las intenciones llegarán a:

Monasterio de las Carmelitas Descalzas, en la ciudad de Celaya, Guanajuato. México. Diócesis de Celaya.

Recuerde que la oración es el mejor camino para dialogar con Dios y uno de los primeros efectos de la misma es la paz.

El Señor les dé su paz y la vida eterna.

Paz y Bien.

El arriesgado negocio de la fecundación in vitro

Las preocupantes consecuencias de la reproducción artificial

ROMA, domingo, 26 agosto 2007 (ZENIT.org).- La demanda de fecundaciones in vitro sigue aumentando, igual que la preocupación por las clínicas y sus consecuencias para las familias. Un importante experto británico ha tenido recientemente duras palabras para esta industria, cuyos métodos han sido criticados desde siempre por la Iglesia.

Robert Winston, profesor de estudios de fertilidad en el Imperial College de Londres, afirmaba que las clínicas se han corrompido por el dinero. Y los médicos explotan a las mujeres desesperadas por quedarse embarazadas, informaba el Guardian el 31 de mayo. «Es muy fácil explotar a la gente por el hecho de que están desesperadas y tú tienes la tecnología que ellos quieren, que puede que no funcione», afirmaba.

Cuando se trata del impacto en la vida familiar, uno de los desafíos planteados es la tendencia hacia madres más avanzadas en edad, informaba el periódico Times de Londres el 6 de junio. La proporción de pacientes de fecundación in vitro con edades entre 40 y 45 años ha subido del 10% en los noventa al 15% en el 2006, observaba el artículo. El año pasado un total de 6.174 mujeres de este grupo de edad se sometieron al tratamiento de fertilidad, comparadas con las 596 de 1991.

La media de edad de los pacientes de fertilidad ha aumentado en un año, desde 1996: de los 33,8 a los 34,8 años. La información procede de los datos publicados por la Autoridad de Fertilización y Embriología Humana.

El Times comentaba que el índice de éxitos de los tratamientos en edad avanzada es muy inferior. Para las mujeres entre 40 y 42 años, el índice de nacimientos vivos para el primer ciclo de tratamientos es del 9%. Una vez que cumplen los 44 años o más es del 1%.

Además, a los 40, el riesgo de que se malogre el embarazo es el doble que a los 20, y hay un incremento parecido de embarazos ectópicos, nacimientos prematuros, partos de niños muertos y defectos de nacimiento.

Gemelos a los 60

Poco antes de la publicación de estos datos se supo la noticia de una mujer de 60 años de los Estados Unidos que había dado a luz gemelos, informaba Associated Press el 23 de mayo. Frieda Birnbaum tuvo dos niños en el Centro Médico Universitario Hackensack, de Nueva Jersey.

Otro caso que ha recibido atención es el de la española Carmela Bousada, que dio a luz gemelos a los 67 años, informaba el Times el 29 de enero. Se sometió a tratamiento de fecundación in vitro en el Centro de Fertilidad del Pacífico en Los Angeles (EE. UU.).

El periódico canadiense Ottawa Citizen informaba el 18 de abril del caso de Melanie Boivin, que donó algunos de sus óvulos a su hija Flavie.

La hija, de 7 años de edad, es estéril debido a causas genéticas. El artículo comentaba que si Flavie decide utilizar los óvulos para quedarse embarazada, dará a luz a su hermana genética y Melanie Boivin se convertirá a la vez en madre y abuela.

La moralista Margaret Somerville criticó la actuación de la madre, informaba el periódico. «Tenemos que pensar qué estamos haciendo cuando tratamos con la naturaleza», afirmaba, observando que dicho procedimiento trastoca completamente la transmisión normal de la vida.

Otra práctica que suscita dudas éticas es el uso creciente de madres de alquiler de naciones en desarrollo para tener los hijos de las familias de naciones más ricas. Uno de los países donde está teniendo lugar este fenómeno es la India, explicaba un artículo publicado por Reuters el 4 de febrero.

Una madre de alquiler en los Estados Unidos costaría a una pareja más de 50.000 dólares, declaraba a Reuters Gautam Allahbadi, especialista en fertilidad. En la India, sin embargo, se puede hacer por 10.000 o 12.000 dólares. Las clínicas indias cobran normalmente entre 2.000 y 3.000 dólares por el procedimiento, mientras que a la madre de alquiler cuesta entre 3.000 y 6.000 dólares.

El artículo indicaba que no hay cifras oficiales, pero es posible que entre 100 y 150 bebés nazcan de esta forma cada año en la India.

Sin madre

Las clínicas comienzan también a ofrecer tratamientos dirigidos a la comunidad homosexual. Fertility Institutes de Los Angeles ha lanzado un programa para hombres homosexuales que quieran ser padres, informaba Reuters el 14 de marzo.

Según el director de la clínica, Jeffrey Steinberg, ya se han tratado cerca de 70 parejas gay mientras se prepara el nuevo servicio. También indicó que cerca de tres cuartas partes de las parejas homosexuales pagan un extra para escoger el sexo de su bebé.

Las enrevesadas estructuras parentales creadas por las técnicas de fecundación in vitro también suscitan complejos problemas legales. Una madre de alquiler que no tiene conexión genética alguna con el bebé que ha sacado adelante no puede incluirse como madre en el certificado de nacimiento, dictaminaba el tribunal de apelación de Maryland, los Estados Unidos, según un reportaje de Associated Press del 16 de mayo.

El caso implicaba a unos gemelos nacidos en 2001. La mujer tuvo los gemelos para un padre que había usado el óvulo de una donante, por lo que la madre de alquiler no tendría relación genética con los gemelos.

Otro caso, todavía por decidirse, implica el destino de los embriones congelados de una pareja. Augusta y Randy Roman decidieron seguir adelante con el tratamiento para producir embriones, pero horas antes de que fueran implantado en la mujer, el marido decidió que no quería seguir continuar con el procedimiento, informó el 30 de mayo Los Angeles Times.

Esto tuvo lugar en 2002 y al año siguiente la pareja se divorció. Desde entonces no se han puesto de acuerdo sobre el destino de los embriones congelados y el asunto ha llegado ahora al Tribunal Supremo de Texas. Randy quiere que se destruyan los embriones o que permanezcan congelados.

Los Angeles Times observaba que los altos tribunales de seis estados han dictaminado sobre estos casos. En general han decidido que el derecho de un ex esposo de no procrear triunfa sobre el derecho del otro a procrear.

Gravedad moral

La Iglesia ha advertido desde hace tiempo de los problemas asociados a la fecundación in vitro. En 1987, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba la «Instrucción sobre el Respeto de la Vida Humana Naciente y la Dignidad de la Procreación» («Donum Vitae»).

Desde 1987, las tecnologías implicadas en la fecundación in vitro han cambiado en gran medida, pero muchos de los problemas éticos subyacentes son los mismos. La ciencia y la tecnología son recursos valiosos, reconocía la instrucción. No obstante, es un error considerar que la investigación científica y sus aplicaciones son moralmente neutrales.

Además, explicaba la Congregación de la Doctrina de la Fe, deben ponerse al servicio de la persona humana y deben seguir los criterios de la ley moral. Es un error considerar el cuerpo humano como meramente compuesto de elementos biológicos, sostenía la instrucción. La persona humana tiene tanto una naturaleza corporal como espiritual.

Asimismo, al tratar la cuestión de la transmisión de la vida humana, no es permisible ignorar la naturaleza especial de la persona humana. Desde el momento de la concepción, insistía la instrucción, debe respetarse la vida de todo ser humano. Además, el don de la vida humana debería tener lugar en el contexto de los actos de un marido y una esposa.

La congregación admitía que el deseo de tener hijos y el amor entre los esposos que desean superar problemas de esterilidad «constituyen motivaciones comprensibles», tras el uso de los métodos de fecundación in vitro. No obstante, continuaba la instrucción, es necesario que la existencia de buenas intenciones se coloque dentro de la naturaleza del matrimonio y el respeto de los derechos del niño.

El documento también comentaba que con demasiada frecuencia las técnicas de fecundación in vitro implican la destrucción de embriones humanos. Al actuar de esta forma nos situamos en posición de imponer una «sentencia de muerte», advertía el texto.

La práctica regular de tales actos lleva consigo el riesgo de crear una mentalidad que nos conduzca a una dominación sobre la vida y la muerte de seres humanos, advertía la Congregación.

Por el padre John Flynn, L. C.

sábado, 25 de agosto de 2007

Predicador del Papa: ¿Son muchos o pocos los que se salvan?

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo


ROMA, viernes, 24 agosto 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del próximo domingo, XXI del tiempo ordinario.

* * *
XXI Domingo del tiempo ordinario
Isaías 66, 18-21; Hebreos 12, 5-7.11-13; Lucas 13, 22-30

Entrar por la puerta estrecha

Existe un interrogante que siempre ha agobiado a los creyentes: ¿son muchos o pocos los que se salvan? En ciertas épocas, este problema se hizo tan agudo que sumergió a algunas personas en una angustia terrible. El Evangelio de este domingo nos informa de que un día se planteó a Jesús este problema: «Mientras caminaba hacia Jerusalén, uno le dijo: "Señor, ¿son pocos los que se salvan?"». La pregunta, como se ve, trata sobre el número, sobre cuántos se salvan: ¿muchos o pocos? Jesús, en su respuesta, traslada el centro de atención de cuántos se salvan a cómo salvarse, esto es, entrando «por la puerta estrecha».

Es la misma actitud que observamos respecto al retorno final de Cristo. Los discípulos preguntan cuándo sucederá el regreso del Hijo del hombre, y Jesús responde indicando cómo prepararse para esa venida, qué hacer en la espera (Mt 24, 3-4). Esta forma de actuar de Jesús no es extraña o descortés. Sencillamente es la manera de obrar de alguien que quiere educar a sus discípulos para que pasen del plano de la curiosidad al de la verdadera sabiduría; de las cuestiones ociosas que apasionan a la gente a los verdaderos problemas que importan en la vida.

En este punto ya podemos entender lo absurdo de aquellos que, como los Testigos de Jehová, creen saber hasta el número preciso de los salvados: ciento cuarenta y cuatro mil. Este número, que recurre en el Apocalipsis, tiene un valor puramente simbólico (12 al cuadrado, el número de las tribus de Israel, multiplicado por mil) y se explica inmediatamente con la expresión que le sigue: «una muchedumbre inmensa que nadie podría contar» (Ap 7, 4.9).

Además, si ese fuera de verdad el número de los salvados, entonces ya podemos cerrar la tienda, nosotros y ellos. En la puerta del paraíso debe estar colgado, desde hace tiempo, como en la entrada de los aparcamientos, el cartel de «Completo».

Por lo tanto, si a Jesús no le interesa tanto revelarnos el número de los salvados como el modo de salvarse, veamos qué nos dice al respecto. Dos cosas sustancialmente: una negativa, una positiva; primero, lo que no es necesario, después lo que sí lo es para salvarse. No es necesario, o en cualquier caso no basta, el hecho de pertenecer a un determinado pueblo, a una determinada raza, tradición o institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador. Lo que sitúa en el camino de la salvación no es un cierto título de propiedad («Hemos comido y bebido en tu presencia...»), sino una decisión personal seguida de una coherente conducta de vida. Esto está más claro aún en el texto de Mateo, que contrapone dos caminos y dos entradas, una estrecha y otra ancha (Mateo 7, 13-14).

¿Por qué a estos dos caminos se les llama respectivamente el camino «ancho» y el «estrecho»? ¿Es tal vez el camino del mal siempre fácil y agradable de recorrer y el camino del bien siempre duro y fatigoso? Aquí hay que estar atentos para no caer en la frecuente tentación de creer que todo les va magníficamente bien, aquí abajo, a los malvados, y sin embargo todo les va siempre mal a los buenos. El camino de los impíos es ancho, sí, pero sólo al principio; a medida que se adentran en él, se hace estrecho y amargo. Y en todo caso es estrechísimo al final, porque se llega a un callejón sin salida. El disfrute que en este camino se experimenta tiene como característica que disminuye a medida que se prueba, hasta generar náusea y tristeza. Ello se ve en ciertos tipos de ebriedades, como la droga, el alcohol, el sexo. Se necesita una dosis o un estímulo cada vez mayor para lograr un placer de la misma intensidad. Hasta que el organismo ya no responde y llega la ruina, frecuentemente también física. El camino de los justos en cambio es estrecho al comienzo, cuando se emprende, pero después se transforma en una vía espaciosa, porque en ella se encuentra esperanza, alegría y paz en el corazón.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

La Iglesia en México se vuelca en ayuda a Perú a pesar del huracán

MÉXICO, viernes, 24 agosto 2007 (ZENIT.org-El Observador).- La Iglesia católica en México se ha volcado en ayuda a los damnificados del terremoto que tuvo lugar el pasado 15 de agosto en Perú, mientras se apresta a atender las demandas de miles de personas que han quedado sin casa o sin fuentes de trabajo tras el paso en México del huracán «Dean».

De éste último, la fase de evaluación apenas comienza, puesto que abandonó el territorio nacional apenas el día de ayer por la noche, aunque hay indicios de que la acción de ayuda se concentrará en Veracruz, Hidalgo y Puebla, mientras se desarrolla la logística de prevención y acción efectiva en la península de Yucatán, con la asistencia del ejército mexicano.

Por lo que respecta a Perú, las afectaciones del terremoto, sobre todo en el departamento de Ica y en la provincia de Pisco, las cifras oficiales hablan ya de medio millar de muertos, más de mil heridos graves y un gran total de 80 mil damnificados, con cerca de 16 mil viviendas destruidas por el seísmo de 7.9 grados en la escala de Richter y una duración de dos minutos.

«Ante estos lamentables hechos no podemos quedar inmutables», ha escrito en una carta dirigida a toda la Iglesia mexicana el obispo de Texcoco y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Carlos Aguiar Retes. El purpurado mexicano ha dicho que «la caridad de Cristo nos urge a actuar en favor de estos hermanos y hermanas nuestros».

«Como en otras ocasiones similares hago un llamado a las Iglesias Particulares de nuestra Nación a promover las acciones necesarias para manifestar de manera concreta nuestra solidaridad. Les invito a orar incesantemente al Señor, para que mueva los corazones y allí donde ahora todo es desconcierto, llanto y desesperación, se deje sentir su misericordia», ha escrito monseñor Aguiar Retes.

Al final de su misiva, el presidente de la CEM señala que la mejor forma de ayudar materialmente, de acuerdo con la solicitud de la Iglesia peruana, será enviando aportaciones económicas. Lo destinado a este fin puede depositarse en la cuenta de Emergencias de Caritas Mexicana a nombre de Cáritas Mexicana I. A. P., Banamex, cuenta número 100, sucursal 746.

domingo, 19 de agosto de 2007

Decisivo papel de Cáritas Perú en la ayuda a los damnificados

Decisivo papel de Cáritas Perú en la ayuda a los damnificados
Comienza a preparar la fase de reconstrucción

LIMA, domingo, 19 agosto 2007 (ZENIT.org).- Cáritas Perú está desempeñando un papel decisivo en la ayuda a los damnificados del terremoto del pasado 15 de agosto y ya está analizando la fase de reconstrucción.

La institución de ayuda de la Iglesia ha enviado 120,1 toneladas de ayuda humanitaria a las ciudades de Cañete, Chincha, Pisco e Ica, que se encuentran en la zona afectada por el seísmo, según explica en un comunicado enviado este domingo a Zenit.

«Mientras otros equipos de emergencia de la institución evalúan ya las necesidades de rehabilitación y reconstrucción, tareas éstas que comenzarán cuando se dé por finalizada la etapa de la primera emergencia, cuya duración no se puede determinar todavía», explica la nota.

Para desplazar la carga humanitaria a las zonas afectadas Cáritas Perú cuenta con un avión con capacidad para 10 toneladas y con un equipo integrado por bomberos, rescatistas, médicos y personal sanitario.

Este dispositivo es posible gracias a la conjunción de esfuerzos de Cáritas con empresas y corporaciones que han ofrecido sus medios y su personal con el fin de agilizar la entrega de ayuda a las víctimas.

Más de 200 voluntarios, están colaborando con Cáritas en los puntos de acopio, almacenamiento, clasificación y en las zonas afectadas para canalizar de forma ágil la solidaridad de miles de peruanos que se han dirigido a la institución para realizar sus donaciones.

«Particulares, empresas, bancos, grandes corporaciones, cadenas de supermercados, medios de comunicación cada uno ofrece lo que puede ropa y alimentos o medios de transporte y almacenes como puntos de acopio en todo el país», explica Cáritas.

Las Cáritas diocesanas de Perú han puesto en marcha campañas de solidaridad también diferentes Cáritas de los diferentes continentes han abierto campañas de emergencia para recaudar fondos destinados a la ayuda humanitaria inmediata y a la posterior rehabilitación y reconstrucción.

Benedicto XVI envía ayuda y al cardenal Bertone a Perú

Benedicto XVI envía ayuda y al cardenal Bertone a Perú
«La Iglesia está con vosotros»

CASTEL GANDOLFO, domingo, 19 agosto 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha anunciado este domingo que enviará ayuda y al cardenal Tarciso Bertone, su Secretario de Estado, para transmitir su cercanía a las víctimas del terremoto que ha golpeado Perú.

En su saludo a miles de peregrinos reunidos en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo con motivo del Ángelus, el Santo Padre quiso garantizar a todos los damnificados que «la Iglesia está con vosotros».

«En estos días, nuestro pensamiento y nuestra oración se dirigen constantemente a las poblaciones de Perú, golpeadas por un terremoto devastador», comenzó diciendo.

«Invoco para los numerosos difuntos la paz del Señor, para los heridos la pronta curación, y para quienes se encuentran en condiciones difíciles les aseguro: la Iglesia está con vosotros, con toda su solidaridad espiritual y material», añadió.

«Mi secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, que desde hace tiempo tenía programada una visita a Perú, en los próximos días testimoniará personalmente mis sentimientos y llevará la ayuda concreta de la Santa Sede», explicó el obispo de Roma.

Hablando después en español, el Papa dijo después: «Con constante preocupación y gran afecto me siento muy cercano a tantos hermanos y hermanas tan duramente probados».

«Encomiendo al Señor a las numerosas víctimas y heridos, así como a los que han perdido su vivienda y sus bienes», aseguró.

«Que la intercesión de la Virgen María despierte en todos sentimientos de caridad y solidaridad fraterna que permitan aliviar su difícil situación. A todos os imparto de corazón mi Bendición Apostólica», concluyó.

Los fallecidos por el violento terremoto que asoló el miércoles la costa de Perú son, hasta el momento, 496 y los heridos 1.042, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI).

Datos extraoficiales de los bomberos señalan que son 510 los fallecidos, 1.500 heridos y unos 80.000 damnificados.

La paz de Cristo, «lucha contra el mal», explica el Papa

La paz de Cristo, «lucha contra el mal», explica el Papa

Ser «instrumentos de su paz» quiere decir «vencer al mal con el bien»


CASTEL GANDOLFO, domingo, 19 agosto 2007 (ZENIT.org).- La paz de Cristo no es «ausencia de conflictos» sino «lucha contra el mal», ha explicado este domingo Benedicto XVI.

Por este motivo, aclaró a los peregrinos reunidos en la residencia pontificia de Castel Gandolfo para rezar el Ángelus, ser «instrumentos de su paz», quiere decir «vencer al mal con el bien».

Comentando la pregunta y respuesta de Jesús en el pasaje evangélico de la liturgia del domingo --«¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división»--, el Santo Padre aclaró que esta expresión «significa que la paz que Él vino a traer no es sinónimo de simple ausencia de conflictos».

«Por el contrario --añadió--, la paz de Jesús es fruto de una constante lucha contra el mal. El enfrentamiento que Jesús está decidido a afrontar no es contra hombres o poderes humanos, sino contra el enemigo de Dios y del hombre, Satanás».

«Quien quiere resistir contra este enemigo siendo fiel a Dios y al bien tiene que afrontar necesariamente incomprensiones y en ocasiones auténticas persecuciones», advirtió el Papa.

«Por ello --aseguró--, quienes quieren seguir a Jesús y comprometerse sin compromisos a favor de la verdad tienen que saber que encontrarán oposiciones y se convertirán, aunque no lo quieran, en signo de división entre las personas, e incluso dentro de sus mismas familias».

«El amor a los padres es un mandamiento sagrado, pero para ser vivido auténticamente no puede anteponerse nunca al amor de Dios y de Cristo. De este modo, siguiendo las huellas del Señor Jesús, los cristianos se convierten en “instrumentos de paz”», afirmó citando la famosa expresión de san Francisco de Asís.

«No de una paz inconsistente y aparente, sino real, perseguida con valentía y tenacidad en el compromiso cotidiano por vencer al mal con el bien y pagando el precio que esto comporta», concluyó.

Hablando después en alemán, el Papa añadió que «Cristo no busca conformistas cansados, sino testigos de la fe valiente de quien arde del fuego de su amor».