BARCELONA, martes, 5 junio 2007 (ZENIT.org).- Acaba de publicarse como libro digital «Matrimonio y bien común», la traducción española de «Marriage and the Public Good: Ten Principles», publicado en 2006 por el Witherspoon Institute.
Este volumen es el resultado de una serie de intercambios académicos apoyados por el Social Trends Insititute (STI) y el Witherspoon Institute, que se iniciaron en 2004 en una reunión en Princeton, New Jersey.
Estructurado en 10 principios, este libro da una visión clara, detallada pero breve de por qué el matrimonio es un aspecto clave de nuestra sociedad. Constituye una rica fuente de información así como una herramienta útil para todos aquellos que estén trabajando para defender el matrimonio.
El Social Trends Institute es una fundación sin ánimo de lucro, establecida en Estados Unidos y con delegación en Cataluña. Su labor es fomentar la investigación y difusión de conocimiento científico en cuatro grandes áreas: familia, cultura y estilos de vida, gobierno corporativo y biotecnología.
Ambas versiones, en español e ingles, pueden ser bajadas de la web del Social Trends Institute a través del siguiente enlace: http://www.stinewyork.org/subfam.php?subid=24&i2=5.
Y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. Gálatas 2,20
martes, 5 de junio de 2007
¿Hasta donde se puede modernizar la Iglesia?
Este artículo me pareció muy interesante ya que retrata un tema de gran actualidad, el de las personas que piensan que la Iglesia Católica debería de ser más condescendiente para poder atraer a más personas.
Algunos "analistas" perciben un supuesto debilitamiento de la Iglesia católica, basada en cifras referentes al paso de muchos fieles a las llamadas sectas. Argumentan que los católicos se decepcionan de la Iglesia y deducen que la iglesia debe cambiar.
Por Carlos Villa Roiz
A partir de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y de la visita del papa Benedicto XVI a Brasil, algunos analistas perciben un supuesto debilitamiento exclusivo de la Iglesia católica, basada en cifras referentes al paso de muchos fieles a las llamadas sectas.
Argumentan que los católicos se decepcionan de la Iglesia y deducen que la iglesia debe cambiar. La Iglesia católica, ciertamente, en mucho puede cambiar y en varios rubros modernizarse; debe evitar errores y todos sus integrantes deberíamos apegarnos a los más nobles modelos de santidad pero, la Iglesia católica no puede ni debe cambiar en su doctrina que es la razón de su existencia.
Por más que antropólogos, sociólogos, grupos de presión, cuerpos legislativos y muchas personas y grupos más quisieran que la Iglesia abandonara algunos de los más elementales principios evangélicos que afectan intereses particulares, el principal compromiso de la Iglesia es con su fundador; Jesús de Nazareth, y en este sentido, ni siquiera el Papa tiene facultad para modificar una sola letra del contenido bíblico.
Sin embargo, algunos analistas insisten que la Iglesia podría conservar a los fieles disidentes o atraer más personas si modifica su doctrina, por ejemplo, permitiendo el aborto, las uniones de personas del mismo sexo, autorizando divorcios, etc.
Todo pareciera que el aspecto cuantitativo concediera a la Iglesia su legitimidad y verdad.
La Iglesia no es un sindicato o un partido político. Cristo pidió a sus seguidores que tomara cada quien su cruz y lo siguiera.
Estadísticas publicadas por la Santa Sede en su Anuario Pontificio señalan que “d e una población mundial de 6 mil 388 millones, los católicos son 1.098 millones, según los cálculos efectuados en el período que va del 2003 al 2004.
Se registra un aumento, en absoluto, de 12 millones de fieles (un porcentaje del 1,1%) si bien comparando estos datos con la evolución de la población mundial que en el mismo período pasó de 6.301 a 6.388 millones, la presencia relativa de los católicos disminuye una milésima parte, pasando de 17,2 católicos por cada 100 habitantes en 2003 a 17,1 en 2004.
”La experiencia demuestra que quienes abandonan la Iglesia católica es por apatía hacia Dios o porque buscan una experiencia religiosa distinta, más “light”, sin compromisos y acorde a egoístas intereses de vida, apegados más al materialismo y apoyados en falsos valores que obedecen a intereses y políticas de mercado.
El Doctor Guzmán Carriquiry, especialista en ciencias sociales y primer laico católico nombrado por Paulo VI como Jefe de departamento en uno de los ministerios de la Iglesia en Roma, escribió en “Globalización e identidad católica de América Latina” que quien cree en la cita evangélica “Yo soy la verdad… corre el riesgo de ser tildado de fundamentalista, factor de intolerancia y violencia potencial… en una sociedad multicultural, todo ha de quedar reducido a nivel de opiniones individuales y preferencias subjetivas en el supermercado global.
Habría lugar tan solo para un cristianismo sofá, livianito, conforme a la cultura posmoderna, despojado de sus dogmas, sobrenaturalismos y jerarquías, sin fundadas, objetivas y razonables pretensiones de verdad, movido por gratificaciones espirituales, buenos sentimientos y acciones humanitarias.
”En este tenor apunta la descristianización, no tan solo de América Latina sino del mundo entero, afectando también a todas las religiones históricas.
Quienes abandonan su fe por comodidad o intereses de vida, jamás han entendido y posiblemente tampoco lo harán, desde la comodidad de una secta, que Jesús, tomó su cruz por amor a la humanidad, y pidió a sus seguidores que la tomaran con Él.
Cristo no pidió que paráramos de sufrir, sino que sufriéramos con Él, es decir, que asumiéramos un compromiso de vida y muerte apegado a los Mandamientos.
El Evangelio del Buen Pastor es claro: son las ovejas quienes reconocen la voz de Jesús; quien no forma parte del redil, tiene la libertad de seguir otros caminos pero, también advierte que muchos son los llamados y pocos los escogidos.
El camino del catolicismo no es fácil de seguir, no obstante pudiera ser mucho menos riguroso que las múltiples prohibiciones contempladas por el Levitico para el judaísmo o las exigencias que impone el Islam.
Tratar de adaptar cualquier religión histórica a los intereses personales, cuando estos son contrarios a la doctrina, es engañarse a uno mismo.
Allí está la diferencia entre una iglesia comprometida con su fundador y una secta, que ofrece trajes a la medida de los intereses personales.
Ante este fenómeno, la Iglesia católica trata de llegar a todos a pesar de sus limitaciones materiales, pero a nadie puede obligar a adoptar un modelo de conducta apegado a la revelación evangélica.
Hay quienes con su actitud se alejan de Dios y de la Iglesia porque no están de acuerdo con la defensa que hace de la cultura de vida impuesta por Dios en el V Mandamiento; otros se van porque no están de acuerdo con la sacralizad del Matrimonio; unos más porque niegan la voluntad de Cristo de elegir a Pedro como cabeza de la Iglesia a quien le confirió el poder de atar y desatar en la tierra para el cielo… La Iglesia, siempre, llorará el abandono de cualquier persona y saldrá a su encuentro como el Buen Pastor, pero a nadie puedo obligar a permanecer en su seno.
Quienes inventan iglesias y doctrinas para atrapar un mercado de fieles, ofertando fantasías y supersticiones, materialismo y libertinaje, el New Age que supone que todas las religiones son iguales, y que la misericordia de Dios perdonará toda falta no arrepentida, se alejan cada vez más con sus seguidores de la voluntad de Dios, bajo el escudo de hacer libres interpretaciones de la Biblia que van aparejados de múltiples intereses privados y con ello, se alejan de la verdad.
El fruto tangible del abandono de Dios, -falso orgullo de muchos intelectuales- es el materialismo imperante y la transposición de valores, la deshumanización de la vida y del mercado, la explosión del narcotráfico que ofrece puertas equivocadas para huir de la realidad, los altos índices de delincuencia y violencia, el suicidio de miles de personas como rápida huida de un mundo que construyen el ateismo, e incluso personas bautizadas que no quieren comprometerse ni con Dios ni con sus mandatos.
La descristianización de nuestra cultura es uno de los temas que abordarán los obispos en Aparecida, Brasil, y más que como un problema que afecta a la iglesia, como una señal de alarma para un sector de la sociedad que quiere subordinar la voluntad de Dios a los intereses de los hombres.
Publicado en católico digitaljueves, 10 de mayo de 2007
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Modernización de la Iglesia,
sectas
lunes, 4 de junio de 2007
Jueves de Corpus Christi
Este próximo jueves celebraremos la Fiesta de Corpus Christi, por lo que les comparto esta información de catholic.net sobre esta festividad
Jueves de Corpus Christi
Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.
Jueves de Corpus Christi
Explicación de la fiesta
Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.Este día, recordamos la institución de la Eucaristía, que se llevó a cabo el Jueves Santo, durante la Última Cena al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.
Origen de la fiesta:
Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.
Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión.
El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.
Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio.
Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta.
Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.
La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.
El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos.
En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección de Nuestro Señor Jesucristo.
Fuente: www.corazones.org
El milagro de Bolsena
En el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en ese momento de la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada.
Cuando estaba celebrando la Misa junto a la tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada y salpicó sus manos, el altar y el corporal. El sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo. Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía el Papa Urbano IV.
El Papa escuchó al sacerdote y mandó a unos emisarios a hacer una investigación. Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el corporal con las gotas de sangre.Se organizó una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con las manchas de sangre se exhibe con reverencia en la Catedral de Orvieto.
A partir de entonces, miles de peregrinos y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer donde ocurrió el milagro.En Agosto de 1964, setecientos años después de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional. Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.
Tradiciones mexicanas de Corpus Christi
Esta fiesta tradicional data del año 1526. Se acostumbra rendir culto al Santísimo Sacramento en la Catedral de México. El centro de la festividad era la celebración solemne de la Misa, seguida de una imponente procesión que partía del Zócalo, en la que la Sagrada Eucaristía, portada por el arzobispo bajo palio, era escoltada por autoridades virreinales, cabildo, cofradías, ejército, clero y pueblo.
Había también representaciones teatrales alusivas, música y vendimia especial. Los campesinos traían en sus mulas algunos frutos de sus cosechas para ofrecérselas a Dios como señal de agradecimiento. Esto dio origen a una gran feria que congregaba artesanos y comerciantes de distintos rumbos del país, que traían mercancías a lomo de mula (frutos de la temporada y artesanías que transportaban en guacales).Cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un jueves de Corpus le pidió a Jesucristo que le enviara una señal. Al Pasar el Santísimo Sacramento frente a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: "Si ahí estuviera presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían" y, en ese mismo instante, la mula del hombre se arrodilló.
Ignacio interpretó esto como señal y entregó su vida a Dios en el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a los demás las riquezas de la Eucaristía. Así fue como surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de diversos tamaños.Ponerse una mulita en la solapa o comprar una mulita para adornar la casa, significa que, al igual que la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo en ella la presencia de Dios.
Esta fiesta se celebra cada año el jueves después de la Santísima Trinidad. Se lleva a cabo en la Catedral y los niños se visten de inditos para agradecer la infinita ternura de Jesús. Se venden mulitas con gran colorido.
Diversas maneras de celebrar esta fiesta:
Participar en la procesión con el Santísimo
La procesión con el Santísimo consiste en hacer un homenaje agradecido, público y multitudinario de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Se acostumbra sacar en procesión al Santísimo Sacramento por las calles y las plazas o dentro de la parroquia o Iglesia, para afirmar el misterio del Dios con nosotros en la Eucaristía. Esta costumbre ayuda a que los valores fundamentales de la fe católica se acentúen con la presencia real y personal de Cristo en la Eucaristía.
La Hora Santa
Es una manera práctica y muy bella de adorar a Jesús Sacramentado. El Papa Juan Pablo II la celebra, al igual que la mayoría de las Parroquias de todo el mundo, los jueves al anochecer, para demostrar a Cristo Eucaristía amor y agradecimiento y reparar las actitudes de indiferencia y las faltas de respeto que recibe de uno mismo y de los demás hombres.
Consiste en realizar una pequeña reflexión evangélica, en presencia de Jesús Sacramentado y, al final, se rezan unas letanías especiales para demostrarle a Jesús nuestro amor.Se puede celebrar de manera formal con el Santísimo Sacramento solemnemente expuesto en la custodia, con incienso y con cantos, o de manera informal con la Hostia dentro del Sagrario.
Cualquiera de las dos maneras agrada a Jesús. Se inicia con la exposición del Santísimo Sacramento o, en su defecto, con una oración inicial a Jesucristo estando todos arrodillados frente al Sagrario. A continuación, se procede a la lectura de un pasaje del Evangelio y al comentario del mismo por parte de alguno de los participantes. Luego, se reflexiona adorando a Jesús, Rey del Universo, en la Eucaristía. Se termina con las invocaciones y las letanías correspondientes y, en el caso de que la Hora Eucarística se haya hecho delante del Santísimo solemnemente expuesto, el sacerdote da la bendición con el Santísimo; en caso contrario, se finaliza la Hora Santa con una plegaria conocida de agradecimiento.
Recordar en familia lo que es la Eucaristía
¿Qué es la Eucaristía?La Eucaristía es uno de los siete Sacramentos. Nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para estar sana. Cristo dijo: "El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día."
¿En qué nos ayuda la Eucaristía?
Jueves de Corpus Christi
Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.
Jueves de Corpus Christi
Explicación de la fiesta
Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.Este día, recordamos la institución de la Eucaristía, que se llevó a cabo el Jueves Santo, durante la Última Cena al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.
Origen de la fiesta:
Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.
Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión.
El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.
Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio.
Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta.
Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.
La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.
El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos.
En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección de Nuestro Señor Jesucristo.
Fuente: www.corazones.org
El milagro de Bolsena
En el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en ese momento de la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada.
Cuando estaba celebrando la Misa junto a la tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada y salpicó sus manos, el altar y el corporal. El sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo. Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía el Papa Urbano IV.
El Papa escuchó al sacerdote y mandó a unos emisarios a hacer una investigación. Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el corporal con las gotas de sangre.Se organizó una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con las manchas de sangre se exhibe con reverencia en la Catedral de Orvieto.
A partir de entonces, miles de peregrinos y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer donde ocurrió el milagro.En Agosto de 1964, setecientos años después de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional. Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.
Tradiciones mexicanas de Corpus Christi
Esta fiesta tradicional data del año 1526. Se acostumbra rendir culto al Santísimo Sacramento en la Catedral de México. El centro de la festividad era la celebración solemne de la Misa, seguida de una imponente procesión que partía del Zócalo, en la que la Sagrada Eucaristía, portada por el arzobispo bajo palio, era escoltada por autoridades virreinales, cabildo, cofradías, ejército, clero y pueblo.
Había también representaciones teatrales alusivas, música y vendimia especial. Los campesinos traían en sus mulas algunos frutos de sus cosechas para ofrecérselas a Dios como señal de agradecimiento. Esto dio origen a una gran feria que congregaba artesanos y comerciantes de distintos rumbos del país, que traían mercancías a lomo de mula (frutos de la temporada y artesanías que transportaban en guacales).Cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un jueves de Corpus le pidió a Jesucristo que le enviara una señal. Al Pasar el Santísimo Sacramento frente a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: "Si ahí estuviera presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían" y, en ese mismo instante, la mula del hombre se arrodilló.
Ignacio interpretó esto como señal y entregó su vida a Dios en el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a los demás las riquezas de la Eucaristía. Así fue como surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de diversos tamaños.Ponerse una mulita en la solapa o comprar una mulita para adornar la casa, significa que, al igual que la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo en ella la presencia de Dios.
Esta fiesta se celebra cada año el jueves después de la Santísima Trinidad. Se lleva a cabo en la Catedral y los niños se visten de inditos para agradecer la infinita ternura de Jesús. Se venden mulitas con gran colorido.
Diversas maneras de celebrar esta fiesta:
Participar en la procesión con el Santísimo
La procesión con el Santísimo consiste en hacer un homenaje agradecido, público y multitudinario de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Se acostumbra sacar en procesión al Santísimo Sacramento por las calles y las plazas o dentro de la parroquia o Iglesia, para afirmar el misterio del Dios con nosotros en la Eucaristía. Esta costumbre ayuda a que los valores fundamentales de la fe católica se acentúen con la presencia real y personal de Cristo en la Eucaristía.
La Hora Santa
Es una manera práctica y muy bella de adorar a Jesús Sacramentado. El Papa Juan Pablo II la celebra, al igual que la mayoría de las Parroquias de todo el mundo, los jueves al anochecer, para demostrar a Cristo Eucaristía amor y agradecimiento y reparar las actitudes de indiferencia y las faltas de respeto que recibe de uno mismo y de los demás hombres.
Consiste en realizar una pequeña reflexión evangélica, en presencia de Jesús Sacramentado y, al final, se rezan unas letanías especiales para demostrarle a Jesús nuestro amor.Se puede celebrar de manera formal con el Santísimo Sacramento solemnemente expuesto en la custodia, con incienso y con cantos, o de manera informal con la Hostia dentro del Sagrario.
Cualquiera de las dos maneras agrada a Jesús. Se inicia con la exposición del Santísimo Sacramento o, en su defecto, con una oración inicial a Jesucristo estando todos arrodillados frente al Sagrario. A continuación, se procede a la lectura de un pasaje del Evangelio y al comentario del mismo por parte de alguno de los participantes. Luego, se reflexiona adorando a Jesús, Rey del Universo, en la Eucaristía. Se termina con las invocaciones y las letanías correspondientes y, en el caso de que la Hora Eucarística se haya hecho delante del Santísimo solemnemente expuesto, el sacerdote da la bendición con el Santísimo; en caso contrario, se finaliza la Hora Santa con una plegaria conocida de agradecimiento.
Recordar en familia lo que es la Eucaristía
¿Qué es la Eucaristía?La Eucaristía es uno de los siete Sacramentos. Nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para estar sana. Cristo dijo: "El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día."
¿En qué nos ayuda la Eucaristía?
Todos queremos ser buenos, ser santos y nos damos cuenta de que el camino de la santidad no es fácil, que no bastan nuestras fuerzas humanas para lograrlo. Necesitamos fuerza divina, de Jesús. Esto sólo será posible con la Eucaristía. Al comulgar, nos podemos sentir otros, ya que Cristo va a vivir en nosotros. Podremos decir, con San Pablo: "Vivo yo, pero ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí."
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El Papa y el presidente de México hablan sobre emigración, poblaciones indígenas y narcotráfico
El Papa y el presidente de México hablan sobre emigración, poblaciones indígenas y narcotráfico
Calderón por primera vez en el Vaticano desde que llegó a la presidencia
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 3 junio 2007 (ZENIT.org).- La emigración, la situación de las poblaciones indígenas, y la lucha contra la violencia y el narcotráfico se convirtieron en temas centrales de la audiencia que este lunes concedió Benedicto XVI al presidente de México, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
Tras conversar en privado durante 22 minutos en español con el Papa, en su biblioteca privada, Calderón, que visita por primera vez el Vaticano desde su llegada a la presidencia, el 1 de diciembre de 2006, se encontró con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las relaciones con los Estados.
El presidente de México renovó al obispo de Roma la invitación a visitar su país.
En los encuentros del mandatario mexicano con el Papa y sus colaboradores, informa una nota emitida por la Oficina de Información de la Santa Sede, «se analizaron ante todo algunos aspectos de la vida» de México, «como la emigración, las poblaciones indígenas, la lucha contra la violencia y el narcotráfico, el ambiente».
«Se habló además de la situación de la Iglesia católica, considerando sobre todo los significativos pasos, ya realizados o que hay que realizar en las relaciones con el Estado», añade la nota vaticana.
En los encuentros, definidos por la Santa Sede como «cordiales», tuvo lugar además «un intercambio de opiniones sobre temas relativos a la actualidad internacional», prestando atención especial a «la inminente Cumbre del G-8, en la que el presidente Calderón participará como invitado especial».
El presidente llegó acompañado de su esposa, Margarita Zavala, y de sus tres hijos María, Luis Felipe y Juan Pablo.
En el momento del intercambio de dones, el presidente mexicano le regaló al Santo Padre dos candelabros de cobre del artesanado indígena de Michoacán y una fotografía de cuando Calderón asumió la presidencia, acompañado por su familia. El pontífice, por su parte, le regaló las medallas de su pontificado.
Calderón por primera vez en el Vaticano desde que llegó a la presidencia
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 3 junio 2007 (ZENIT.org).- La emigración, la situación de las poblaciones indígenas, y la lucha contra la violencia y el narcotráfico se convirtieron en temas centrales de la audiencia que este lunes concedió Benedicto XVI al presidente de México, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
Tras conversar en privado durante 22 minutos en español con el Papa, en su biblioteca privada, Calderón, que visita por primera vez el Vaticano desde su llegada a la presidencia, el 1 de diciembre de 2006, se encontró con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las relaciones con los Estados.
El presidente de México renovó al obispo de Roma la invitación a visitar su país.
En los encuentros del mandatario mexicano con el Papa y sus colaboradores, informa una nota emitida por la Oficina de Información de la Santa Sede, «se analizaron ante todo algunos aspectos de la vida» de México, «como la emigración, las poblaciones indígenas, la lucha contra la violencia y el narcotráfico, el ambiente».
«Se habló además de la situación de la Iglesia católica, considerando sobre todo los significativos pasos, ya realizados o que hay que realizar en las relaciones con el Estado», añade la nota vaticana.
En los encuentros, definidos por la Santa Sede como «cordiales», tuvo lugar además «un intercambio de opiniones sobre temas relativos a la actualidad internacional», prestando atención especial a «la inminente Cumbre del G-8, en la que el presidente Calderón participará como invitado especial».
El presidente llegó acompañado de su esposa, Margarita Zavala, y de sus tres hijos María, Luis Felipe y Juan Pablo.
En el momento del intercambio de dones, el presidente mexicano le regaló al Santo Padre dos candelabros de cobre del artesanado indígena de Michoacán y una fotografía de cuando Calderón asumió la presidencia, acompañado por su familia. El pontífice, por su parte, le regaló las medallas de su pontificado.
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Nadie te ama como Yo - Martín Valverde
Otra de mis canciones favoritas, que comparto con ustedes, por cierto, gracias a este video me vengo a enterar que está canción, como yo, nacio en Chihuahua (Tierra Santa, jejeje)
Espero que les haga sentir ese inmenso Amor que Dios tiene por nosotros, como me lo hace sentir a mí cada día de mi vida.
Espero que les haga sentir ese inmenso Amor que Dios tiene por nosotros, como me lo hace sentir a mí cada día de mi vida.
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Nada es imposible para Ti - Hermana Glenda
Hace ya 4 años que tuve la oportunidad de conocer la música de la Hermana Glenda (Gracias Rosy por eso), y desde entonces se a convertido en un excelente medio de acercamiento a Dios, una forma de orar y hacer alabanza en muchos momentos de mi día con día, incluso, uno de mis recuerdos más bonitos fue haber tenido la oportunidad de verla en vivo cuando vino a Monterrey.
Cómo he tenido comentarios de algunas personas que no ha tenido la oportunidad de escucharla, les anexo el video de uno de mis temas favoritos, que en momentos difíciles, en esos días en que parece que el mundo se viene encima, me hace recordar que hay nada imposible para Dios y que solo basta con ponernos en sus manos.
Cómo he tenido comentarios de algunas personas que no ha tenido la oportunidad de escucharla, les anexo el video de uno de mis temas favoritos, que en momentos difíciles, en esos días en que parece que el mundo se viene encima, me hace recordar que hay nada imposible para Dios y que solo basta con ponernos en sus manos.
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Crónica de un Obispo en Aparecida
Crónica de un Obispo en Aparecida
Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México)
APARECIDA, sábado, 26 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la crónica que ha envido monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México), desde la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
* * *Aparecida es una pequeña población a varios cientos de kilómetros entre Sao Paolo y Rio de Janeiro. El ritmo de vida de la población -poco menos de 40 mil habitantes- gira prácticamente en torno al santuario de Nuestra Señora Aparecida, patrona nacional de Brasil, a donde acuden diariamente, especialmente los fines de semana, peregrinos de todo el país y de otros países. Quienes estamos participando en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, tenemos oportunidad de encontrarnos con algunos de los peregrinos, sobre todo en la Eucaristía, que es abierta a todos.
Ahí vemos los rostros y sentimos la cercanía de los corazones de muchos que desde todos los países de Latinoamérica y El Caribe están pendientes de los trabajos y frutos de esta Conferencia, quienes nos ayudan y motivan a tener en cuenta a favor de quíénes estamos orando, estudiando y dialogando a lo largo de estos días. Desde luego que cada obispo, sacerdote, religiosa o laico participante, tiene también en cuenta los rostros concretos de quienes conoce en su propia diócesis, parroquia o comunidad de donde viene.
El trabajo ha sido intenso. Ya hemos recibido el primer borrador del documento final que hemos ido elaborando y en los días siguientes iremos dando aportaciones para mejorarlo. Anhelo que sigamos siendo dóciles al Espíritu Santo, para plasmar en dicho documento lo que se requiera hoy en nuestras Diócesis. Pero, para quienes estamos participando en esta Conferencia, además nos estamos nutriendo del tema y su espíritu, mediante la oración y el diálogo espontáneo o formal. Efectivamente, queremos asumir el tema central: encontrarnos con Jesucristo, convencidos de que es nuestro Camino, nuestra Verdad, nuestra Vida. Sin Cristo no podemos nada; en cambio con Cristo damos fruto, porque Él ha venido a darnos vida y en abundancia. Y queremos encontrarnos con Cristo Jesús para ser discípulos suyos, estando con Él, siguiéndolo, conociéndolo cada vez más, entrando en amistad, en comunión con Él.
Quien entra en relación intensa con Cristo Jesús no puede quedar indiferente, no puede callar, sino que se ve impulsado a darlo a conocer; fascinado por la Persona de Cristo Jesús, quiere que los demás también lo conozcan y lo sigan, se hagan sus amigos, sus discípulos. Muchos en Latinoamérica y El Caribe han sido bautizados; pero pocos se han convertido en discípulos de Jesús; la razón es que no han llegado a conocerlo verdaderamente. De esta Conferencia que está teniendo lugar en Aparecida, brotará una misión grande e importante, para compartir la fascinación por Cristo Jesús, Quien se nos da totalmente y nos invita para que lo imitemos, dándonos de la misma manera. Esto es comprometedor, pero también apasionante.
Es la pasión con que actuaron los discípulos de la Iglesia primitiva y también los primeros misioneros en la Nueva España y en toda América Latina y El Caribe. Es la pasión con que estamos llamados a anunciar hoy a Jesús, lo cual tiene que notarse en una transformación personal, familiar y social. Invito a usted a que se siga uniendo en oración por esta V Conferencia General. Quienes estamos participando en ella, nos unimos en oración por usted, por su familia, por su comunidad. Cristo nos ha llamado y Él mismo nos envía y nos acompaña, con la fuerza de su Espíritu.
Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México)
APARECIDA, sábado, 26 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la crónica que ha envido monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México), desde la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
* * *Aparecida es una pequeña población a varios cientos de kilómetros entre Sao Paolo y Rio de Janeiro. El ritmo de vida de la población -poco menos de 40 mil habitantes- gira prácticamente en torno al santuario de Nuestra Señora Aparecida, patrona nacional de Brasil, a donde acuden diariamente, especialmente los fines de semana, peregrinos de todo el país y de otros países. Quienes estamos participando en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, tenemos oportunidad de encontrarnos con algunos de los peregrinos, sobre todo en la Eucaristía, que es abierta a todos.
Ahí vemos los rostros y sentimos la cercanía de los corazones de muchos que desde todos los países de Latinoamérica y El Caribe están pendientes de los trabajos y frutos de esta Conferencia, quienes nos ayudan y motivan a tener en cuenta a favor de quíénes estamos orando, estudiando y dialogando a lo largo de estos días. Desde luego que cada obispo, sacerdote, religiosa o laico participante, tiene también en cuenta los rostros concretos de quienes conoce en su propia diócesis, parroquia o comunidad de donde viene.
El trabajo ha sido intenso. Ya hemos recibido el primer borrador del documento final que hemos ido elaborando y en los días siguientes iremos dando aportaciones para mejorarlo. Anhelo que sigamos siendo dóciles al Espíritu Santo, para plasmar en dicho documento lo que se requiera hoy en nuestras Diócesis. Pero, para quienes estamos participando en esta Conferencia, además nos estamos nutriendo del tema y su espíritu, mediante la oración y el diálogo espontáneo o formal. Efectivamente, queremos asumir el tema central: encontrarnos con Jesucristo, convencidos de que es nuestro Camino, nuestra Verdad, nuestra Vida. Sin Cristo no podemos nada; en cambio con Cristo damos fruto, porque Él ha venido a darnos vida y en abundancia. Y queremos encontrarnos con Cristo Jesús para ser discípulos suyos, estando con Él, siguiéndolo, conociéndolo cada vez más, entrando en amistad, en comunión con Él.
Quien entra en relación intensa con Cristo Jesús no puede quedar indiferente, no puede callar, sino que se ve impulsado a darlo a conocer; fascinado por la Persona de Cristo Jesús, quiere que los demás también lo conozcan y lo sigan, se hagan sus amigos, sus discípulos. Muchos en Latinoamérica y El Caribe han sido bautizados; pero pocos se han convertido en discípulos de Jesús; la razón es que no han llegado a conocerlo verdaderamente. De esta Conferencia que está teniendo lugar en Aparecida, brotará una misión grande e importante, para compartir la fascinación por Cristo Jesús, Quien se nos da totalmente y nos invita para que lo imitemos, dándonos de la misma manera. Esto es comprometedor, pero también apasionante.
Es la pasión con que actuaron los discípulos de la Iglesia primitiva y también los primeros misioneros en la Nueva España y en toda América Latina y El Caribe. Es la pasión con que estamos llamados a anunciar hoy a Jesús, lo cual tiene que notarse en una transformación personal, familiar y social. Invito a usted a que se siga uniendo en oración por esta V Conferencia General. Quienes estamos participando en ella, nos unimos en oración por usted, por su familia, por su comunidad. Cristo nos ha llamado y Él mismo nos envía y nos acompaña, con la fuerza de su Espíritu.
Cardenal Rivera apoya denuncia contra el aborto de Comisión de Derechos Humanos
MEXICO DF, 03 Jun. 07 / 11:57 pm (ACI).- En diálogo con la prensa al concluir la Misa dominical, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo primado de México, expresó su apoyo a la decisión de dos funcionarios públicos de denunciar la ley que legalizó el aborto en Ciudad de México ante el Poder Judicial.
La semana pasada, mientras el Cardenal participaba en Aparecida (Brasil) de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el Ombusman nacional, José Luis Soberanes y Eduardo Medina-Mora, de la Procuraduría General de la República (PGR), interpusieron acciones de inconstitucionalidad contra las reformas que despenalizan el aborto en el Distrito Federal.
“La ciudadanía, a través del titular de la PGR y del ombudsman, tiene el derecho a proclamar la defensa de la vida humana”, dijo el Cardenal, al expresar su apoyo a dos nuevos pedidos contra la legalización del aborto, que se han sumado a otros presentados por organizaciones de la sociedad civil.
“Soberanes, como titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, tiene el deber de defender el derecho fundamental de la vida humana y ha procedido como le corresponde”, agregó el Purpurado.
Finalmente, el Cardenal señaló que espera que sea “muy positivo para la vida México” el encuentro de este lunes entre el Presidente Felipe Calderón Hinojosa y el Papa Benedicto XVI.
La semana pasada, mientras el Cardenal participaba en Aparecida (Brasil) de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el Ombusman nacional, José Luis Soberanes y Eduardo Medina-Mora, de la Procuraduría General de la República (PGR), interpusieron acciones de inconstitucionalidad contra las reformas que despenalizan el aborto en el Distrito Federal.
“La ciudadanía, a través del titular de la PGR y del ombudsman, tiene el derecho a proclamar la defensa de la vida humana”, dijo el Cardenal, al expresar su apoyo a dos nuevos pedidos contra la legalización del aborto, que se han sumado a otros presentados por organizaciones de la sociedad civil.
“Soberanes, como titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, tiene el deber de defender el derecho fundamental de la vida humana y ha procedido como le corresponde”, agregó el Purpurado.
Finalmente, el Cardenal señaló que espera que sea “muy positivo para la vida México” el encuentro de este lunes entre el Presidente Felipe Calderón Hinojosa y el Papa Benedicto XVI.
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jueves, 31 de mayo de 2007
Curso de Biblia
La página de Evangelización Activa, dirigida por el Pbro. Ernesto María Caro, este ofreciendo un curso de Biblia por correo electrónico, puedes inscribirte AQUI.
Adjunto el plan de estudios para este curso, que tiene una duración de 4 años:
Plan de estudios
La Escuela de Biblia de Evangelización Activa quiere ofrecerte una formación completa y profunda sobre la Palabra de Dios, donde no solo te acerques a la lectura y meditación, sino, que desde el estudio de la misma, seas capaz de actualizar su mensaje. Para ello ofrecemos la siguiente estructura de estudios bíblicos con duración de cuatro años.
- Primer año: Curso básico de Sagradas Escrituras Panorama general de la Biblia, revisando tanto Antiguo como Nuevo Testamento. Acercamiento espiritual a las Sagradas Escrituras, a través de la práctica de la Lectio Divina (lectura orante de la Palabra). Conocimiento de los temas teológicos más importantes de la Biblia. La base de este curso es el libro: “Para leer la Biblia” de J.P. Bagot y J.CI. Dubs, de editorial Verbo Divino (www.verbodivino.es); que puedes adquirir en cualquier distribuidora de dicha editorial de tu país.
- Segundo año: Evangelios sinópticos y Hechos de los apóstoles Este curso busca profundizar en cada uno de los libros sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas y Hechos de los apóstoles), a través del análisis de tres diferentes dimensiones: Literaria, histórica y teológica. El alumno desarrollará además dentro de este curso el conocimiento del método exegético histórico-crítico-espiritual (método de estudio científico de la Biblia). El libro base para este curso es: “Evangelios sinópticos y Hechos de los apóstoles” de Rafael Aguirre Monasterio y Antonio Rodríguez Carmona de Editorial Verbo Divino.
- Tercer año: Escritos paulinos En este curso se profundiza el cada una de las cartas de san Pablo, accediendo a ellas desde sus dimensiones literaria, histórica y teológica. También entramos en el estudio profundo de los temas teológicos más representativos del pensamiento paulino. Para este curso tomamos como base el libro: “Escritos paulinos” de Jordi Sánchez Bosch de Editorial Verbo Divino y el libro de: “Teología de san Pablo” de J.M. Bover de Editorial B.A.C. (http://www.bac-editorial.com/).
- Cuarto año: Escritos joánicos y cartas católicas Este año, nos muestra el cúlmen de toda la teología bíblica, ya que en este curso realizamos el estudio del Evangelio según san Juan, el cual nos ofrece el más elevado de los pensamientos teológicos. El método de acercamiento es el mismo que en los cursos anteriores: a través de sus diferentes dimensiones (literaria, histórica y teológica). Así mismo vemos el resto de los escritos del Nuevo Testamento: cartas de Juan, cartas de Pedro, carta de Judas, carta de Santiago y Apocalipsis. El texto base de esta curso es: “Escritos joánicos y cartas católicas” de Joseph-Oriol Tuñi y Xavier Alegre de Editorial Verbo Divino.
Como puedes darte cuenta, cada uno de los cursos tiene como base un libro de texto. Nuestra recomendación es que, si se encuentra dentro de tus posibilidades, adquieras estos libros, ya que serán muy útiles para tu estudio, así como un excelente elemento dentro de tu biblioteca personal.
La Escuela de Biblia de Evangelización Activa quiere ofrecerte una formación completa y profunda sobre la Palabra de Dios, donde no solo te acerques a la lectura y meditación, sino, que desde el estudio de la misma, seas capaz de actualizar su mensaje. Para ello ofrecemos la siguiente estructura de estudios bíblicos con duración de cuatro años.
- Primer año: Curso básico de Sagradas Escrituras Panorama general de la Biblia, revisando tanto Antiguo como Nuevo Testamento. Acercamiento espiritual a las Sagradas Escrituras, a través de la práctica de la Lectio Divina (lectura orante de la Palabra). Conocimiento de los temas teológicos más importantes de la Biblia. La base de este curso es el libro: “Para leer la Biblia” de J.P. Bagot y J.CI. Dubs, de editorial Verbo Divino (www.verbodivino.es); que puedes adquirir en cualquier distribuidora de dicha editorial de tu país.
- Segundo año: Evangelios sinópticos y Hechos de los apóstoles Este curso busca profundizar en cada uno de los libros sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas y Hechos de los apóstoles), a través del análisis de tres diferentes dimensiones: Literaria, histórica y teológica. El alumno desarrollará además dentro de este curso el conocimiento del método exegético histórico-crítico-espiritual (método de estudio científico de la Biblia). El libro base para este curso es: “Evangelios sinópticos y Hechos de los apóstoles” de Rafael Aguirre Monasterio y Antonio Rodríguez Carmona de Editorial Verbo Divino.
- Tercer año: Escritos paulinos En este curso se profundiza el cada una de las cartas de san Pablo, accediendo a ellas desde sus dimensiones literaria, histórica y teológica. También entramos en el estudio profundo de los temas teológicos más representativos del pensamiento paulino. Para este curso tomamos como base el libro: “Escritos paulinos” de Jordi Sánchez Bosch de Editorial Verbo Divino y el libro de: “Teología de san Pablo” de J.M. Bover de Editorial B.A.C. (http://www.bac-editorial.com/).
- Cuarto año: Escritos joánicos y cartas católicas Este año, nos muestra el cúlmen de toda la teología bíblica, ya que en este curso realizamos el estudio del Evangelio según san Juan, el cual nos ofrece el más elevado de los pensamientos teológicos. El método de acercamiento es el mismo que en los cursos anteriores: a través de sus diferentes dimensiones (literaria, histórica y teológica). Así mismo vemos el resto de los escritos del Nuevo Testamento: cartas de Juan, cartas de Pedro, carta de Judas, carta de Santiago y Apocalipsis. El texto base de esta curso es: “Escritos joánicos y cartas católicas” de Joseph-Oriol Tuñi y Xavier Alegre de Editorial Verbo Divino.
Como puedes darte cuenta, cada uno de los cursos tiene como base un libro de texto. Nuestra recomendación es que, si se encuentra dentro de tus posibilidades, adquieras estos libros, ya que serán muy útiles para tu estudio, así como un excelente elemento dentro de tu biblioteca personal.
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Carta Encíclica EVANGELIUM VITAE del Sumo Pontífice Juan Pablo II
En este momento en el que el derecho a la vida está siendo tan atacado por distintos grupos, quiero compartir con ustedes esta carta encíclica de Juan Pablo II: Evangelium Vitae.
Incluyo el texto de la Introducción y podrás encontrar el documento completo en: Aciprensa
Carta Encíclica EVANGELIUM VITAE del Sumo Pontífice Juan Pablo II
A los Obispos, a los sacerdotes y diáconos,
A los religiosos y religiosas a los fieles laicos
Y a todas las personas de buena voluntad
Sobre el valor y el carácter inviolable de la Vida Humana
Introducción
1. El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada día por la Iglesia, es anunciado con intrépida fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las épocas y culturas.
En la aurora de la salvación, el nacimiento de un niño es proclamado como gozosa noticia:«Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor»(Lc 2, 10-11). El nacimiento del Salvador produce ciertamente esta «gran alegría»; pero la Navidad pone también de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano, y la alegría mesiánica constituye así el fundamento y realización de la alegría por cada niño que nace (cf. Jn 16, 21).
Presentando el núcleo central de su misión redentora, Jesús dice:«Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia»(Jn 10, 10). Se refiere a aquella vida «nueva» y «eterna», que consiste en la comunión con el Padre, a la que todo hombre está llamado gratuitamente en el Hijo por obra del Espíritu Santificador. Pero es precisamente en esa «vida» donde encuentran pleno significado todos los aspectos y momentos de la vida del hombre.
Valor incomparable de la persona humana
Valor incomparable de la persona humana
2. El hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de las dimensiones de su existencia terrena, ya que consiste en la participación de la vida misma de Dios. Lo sublime de esta vocación sobrenatural manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana incluso en su fase temporal.
En efecto, la vida en el tiempo es condición básica, momento inicial y parte integrante de todo el proceso unitario de la vida humana. Un proceso que, inesperada e inmerecidamente, es iluminado por la promesa y renovado por el don de la vida divina, que alcanzará su plena realización en la eternidad (cf. 1 Jn 3, 1-2). Al mismo tiempo, esta llamada sobrenatural subraya precisamente el carácter relativo de la vida terrena del hombre y de la mujer. En verdad, esa no es realidad «última», sino «penúltima»; es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos.
En efecto, la vida en el tiempo es condición básica, momento inicial y parte integrante de todo el proceso unitario de la vida humana. Un proceso que, inesperada e inmerecidamente, es iluminado por la promesa y renovado por el don de la vida divina, que alcanzará su plena realización en la eternidad (cf. 1 Jn 3, 1-2). Al mismo tiempo, esta llamada sobrenatural subraya precisamente el carácter relativo de la vida terrena del hombre y de la mujer. En verdad, esa no es realidad «última», sino «penúltima»; es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos.
La Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rom 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política.
Los creyentes en Cristo deben, de modo particular, defender y promover este derecho, conscientes de la maravillosa verdad recordada por el Concilio Vaticano II:«el Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre». En efecto, en este acontecimiento salvífico se revela a la humanidad no sólo el amor infinito de Dios que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único»(Jn 3, 16), sino también el valor incomparable de cada persona humana.
La Iglesia, escrutando asiduamente el misterio de la Redención, descubre con renovado asombro este valor y se siente llamada a anunciar a los hombres de todos los tiempos este «Evangelio», fuente de esperanza inquebrantable y de verdadera alegría para cada época de la historia. El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la persona y el Evangelio de la vida son un único e indivisible Evangelio.
Por ello el hombre, el hombre viviente, constituye el camino primero y fundamental de la Iglesia.
Por ello el hombre, el hombre viviente, constituye el camino primero y fundamental de la Iglesia.
Nuevas amenazas a la vida humana
3. Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne (cf. Jn 1, 14), es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura (cf. Mc 16, 15).
3. Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne (cf. Jn 1, 14), es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura (cf. Mc 16, 15).
Hoy este anuncio es particularmente urgente ante la impresionante multiplicación y agudización de las amenazas a la vida de las personas y de los pueblos, especialmente cuando ésta es débil e indefensa. A las tradicionales y dolorosas plagas del hambre, las enfermedades endémicas, la violencia y las guerras, se añaden otras, con nuevas facetas y dimensiones inquietantes.
Ya el Concilio Vaticano II, en una página de dramática actualidad, denunció con fuerza los numerosos delitos y atentados contra la vida humana. A treinta años de distancia, haciendo mías las palabras de la asamblea conciliar, una vez más y con idéntica firmeza los deploro en nombre de la Iglesia entera, con la certeza de interpretar el sentimiento auténtico de cada conciencia recta:«Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier género, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacción psicológica; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; también las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables; todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador».
Ya el Concilio Vaticano II, en una página de dramática actualidad, denunció con fuerza los numerosos delitos y atentados contra la vida humana. A treinta años de distancia, haciendo mías las palabras de la asamblea conciliar, una vez más y con idéntica firmeza los deploro en nombre de la Iglesia entera, con la certeza de interpretar el sentimiento auténtico de cada conciencia recta:«Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier género, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacción psicológica; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; también las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables; todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador».
4. Por desgracia, este alarmante panorama, en vez de disminuir, se va más bien agrandando. Con las nuevas perspectivas abiertas por el progreso científico y tecnológico surgen nuevas formas de agresión contra la dignidad del ser humano, a la vez que se va delineando y consolidando una nueva situación cultural, que confiere a los atentados contra la vida un aspecto inédito y -podría decirse- aún más inicuo ocasionando ulteriores y graves preocupaciones: amplios sectores de la opinión pública justifican algunos atentados contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual, y sobre este presupuesto pretenden no sólo la impunidad, sino incluso la autorización por parte del Estado, con el fin de practicarlos con absoluta libertad y además con la intervención gratuita de las estructuras sanitarias.
En la actualidad, todo esto provoca un cambio profundo en el modo de entender la vida y las relaciones entre los hombres. El hecho de que las legislaciones de muchos países, alejándose tal vez de los mismos principios fundamentales de sus Constituciones, hayan consentido no penar o incluso reconocer la plena legitimidad de estas prácticas contra la vida es, al mismo tiempo, un síntoma preocupante y causa no marginal de un grave deterioro moral. Opciones, antes consideradas unánimemente como delictivas y rechazadas por el común sentido moral, llegan a ser poco a poco socialmente respetables. La misma medicina, que por su vocación está ordenada a la defensa y cuidado de la vida humana, se presta cada vez más en algunos de sus sectores a realizar estos actos contra la persona, deformando así su rostro, contradiciéndose a sí misma y degradando la dignidad de quienes la ejercen. En este contexto cultural y legal, incluso los graves problemas demográficos, sociales y familiares, que pesan sobre numerosos pueblos del mundo y exigen una atención responsable y activa por parte de las comunidades nacionales y de las internacionales, se encuentran expuestos a soluciones falsas e ilusorias, en contraste con la verdad y el bien de las personas y de las naciones.
El resultado al que se llega es dramático: si es muy grave y preocupante el fenómeno de la eliminación de tantas vidas humanas incipientes o próximas a su ocaso, no menos grave e inquietante es el hecho de que a la conciencia misma, casi oscurecida por condicionamientos tan grandes, le cueste cada vez más percibir la distinción entre el bien y el mal en lo referente al valor fundamental mismo de la vida humana.
En comunión con todos los obispos del mundo
En comunión con todos los obispos del mundo
5. El Consistorio extraordinario de Cardenales, celebrado en Roma del 4 al 7 de abril de 1991, se dedicó al problema de las amenazas a la vida humana en nuestro tiempo. Después de un amplio y profundo debate sobre el tema y sobre los desafíos presentados a toda la familia humana y, en particular, a la comunidad cristiana, los Cardenales, con voto unánime, me pidieron ratificar, con la autoridad del Sucesor de Pedro, el valor de la vida humana y su carácter inviolable, con relación a las circunstancias actuales y a los atentados que hoy la amenazan.
Acogiendo esta petición, escribí en Pentecostés de 1991 una carta personal a cada Hermano en el Episcopado para que en el espíritu de colegialidad episcopal, me ofreciera su colaboración para redactar un documento al respecto.
Estoy profundamente agradecido a todos los Obispos que contestaron, enviándome valiosas informaciones, sugerencias y propuestas. Ellos testimoniaron así su unánime y convencida participación en la misión doctrinal y pastoral de la Iglesia sobre el Evangelio de la vida.
Acogiendo esta petición, escribí en Pentecostés de 1991 una carta personal a cada Hermano en el Episcopado para que en el espíritu de colegialidad episcopal, me ofreciera su colaboración para redactar un documento al respecto.
Estoy profundamente agradecido a todos los Obispos que contestaron, enviándome valiosas informaciones, sugerencias y propuestas. Ellos testimoniaron así su unánime y convencida participación en la misión doctrinal y pastoral de la Iglesia sobre el Evangelio de la vida.
En la misma carta, a pocos días de la celebración del centenario de la Encíclica Rerum novarum, llamaba la atención de todos sobre esta singular analogía:«Así como hace un siglo la clase obrera estaba oprimida en sus derechos fundamentales, y la Iglesia tomó su defensa con gran valentía, proclamando los derechos sacrosantos de la persona del trabajador, así ahora, cuando otra categoría de personas está oprimida en su derecho fundamental a la vida, la Iglesia siente el deber de dar voz, con la misma valentía, a quien no tiene voz. El suyo es el clamor evangélico en defensa de los pobres del mundo y de quienes son amenazados, despreciados y oprimidos en sus derechos humanos».
Hoy una gran multitud de seres humanos débiles e indefensos, como son, concretamente, los niños aún no nacidos, está siendo aplastada en su derecho fundamental a la vida. Si la Iglesia, al final del siglo pasado, no podía callar ante los abusos entonces existentes, menos aún puede callar hoy, cuando a las injusticias sociales del pasado, tristemente no superadas todavía, se añaden en tantas partes del mundo injusticias y opresiones incluso más graves, consideradas tal vez como elementos de progreso de cara a la organización de un nuevo orden mundial.
La presente Encíclica, fruto de la colaboración del Episcopado de todos los Países del mundo, quiere ser pues una confirmación precisa y firme del valor de la vida humana y de su carácter inviolable, y, al mismo tiempo, una acuciante llamada a todos y a cada uno, en nombre de Dios:¡respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana!¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!
¡Que estas palabras lleguen a todos los hijos e hijas de la Iglesia!¡Que lleguen a todas las personas de buena voluntad, interesadas por el bien de cada hombre y mujer y por el destino de toda la sociedad!
¡Que estas palabras lleguen a todos los hijos e hijas de la Iglesia!¡Que lleguen a todas las personas de buena voluntad, interesadas por el bien de cada hombre y mujer y por el destino de toda la sociedad!
6. En comunión profunda con cada uno de los hermanos y hermanas en la fe, y animado por una amistad sincera hacia todos, quiero meditar de nuevo y anunciar el Evangelio de la vida, esplendor de la verdad que ilumina las conciencias, luz diáfana que sana la mirada oscurecida, fuente inagotable de constancia y valor para afrontar los desafíos siempre nuevos que encontramos en nuestro camino.
Al recordar la rica experiencia vivida durante el Año de la Familia, como completando idealmente la Carta dirigida por mí «a cada familia de cualquier región de la tierra», miro con confianza renovada a todas las comunidades domésticas, y deseo que resurja o se refuerce a cada nivel el compromiso de todos por sostener la familia, para que también hoy -aun en medio de numerosas dificultades y de graves amenazas- ella se mantenga siempre, según el designio de Dios, como «santuario de la vida».
Al recordar la rica experiencia vivida durante el Año de la Familia, como completando idealmente la Carta dirigida por mí «a cada familia de cualquier región de la tierra», miro con confianza renovada a todas las comunidades domésticas, y deseo que resurja o se refuerce a cada nivel el compromiso de todos por sostener la familia, para que también hoy -aun en medio de numerosas dificultades y de graves amenazas- ella se mantenga siempre, según el designio de Dios, como «santuario de la vida».
A todos los miembros de la Iglesia, pueblo de la vida y para la vida, dirijo mi más apremiante invitación para que, juntos, podamos ofrecer a este mundo nuestro nuevos signos de esperanza, trabajando para que aumenten la justicia y la solidaridad y se afiance una nueva cultura de la vida humana, para la edificación de una auténtica civilización de la verdad y del amor.
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aborto,
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Juan Pablo II
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