Saludos
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Y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. Gálatas 2,20
Jesús Adrián Romero es un cantante mexicano, que en lo personal, me gustan mucho sus letras y su voz, esta canción es una de mis favoritas, porque verdaderamente me identifico con el mensaje, quiero decirle a Dios: Señor, no tienes que buscar a nadie más, Aqui estoy yo.
Espero que les guste.
Chuy y Myriam son un matrimonio, que junto con sus hijos sirven a Dios a través de la música, escucharlos es un verdadero regalo de Dios.
Esta canción me gusta mucho y esta versión es una adaptación que realizó Chuy especialmente para los niños con enfermedades terminales, y para todos aquellos que se sienten tristes y sin esperanza. Dios está al final de este camino esperándonos con los brazos abiertos, confía y espera.
www.jesusymyriam.com.mx
| Historia de una alma y de una vocación |
Pronunciado desde el balcón de la Basílica de San Pedro antes unos 200 mil peregrinos
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 12 abril 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI dedicó el mensaje de Pascua que pronunció desde el balcón de la Basílica de San Pedro del Vaticano a mostrar cómo la resurrección de Jesús no es una teoría o un mito, sino el hecho más significativo de la historia.
Ante los doscientos mil fieles que llenaban la plaza de San Pedro y calles adyacentes, el Papa consideró, por este motivo, que el anuncio de la Pascua despeja las zonas oscuras del "materialismo" y del "nihilismo", que parecen extenderse en las sociedades modernas.
En una mañana de cielo cubierto, el Santo Padre recogió "una de las preguntas que más angustian la existencia del hombre": "¿qué hay después de la muerte?".
La celebración de la Pascua, respondió, "nos permite responder a este enigma afirmando que la muerte no tiene la última palabra, porque al final es la Vida la que triunfa".
La resurrección de Jesús, aseguró, "no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el Hombre Jesucristo mediante su "pascua", su "paso", que ha abierto una "nueva vía" entre la tierra y el Cielo".
"No es un mito ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento único e irrepetible: Jesús de Nazaret, hijo de María, que en el crepúsculo del Viernes fue bajado de la cruz y sepultado, ha salido vencedor de la tumba", subrayó.
El obispo de Roma explicó que "el anuncio de la resurrección del Señor ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos", refiriéndose en particular "al materialismo y al nihilismo, a esa visión del mundo que no logra transcender lo que es constatable experimentalmente, y se abate desconsolada en un sentimiento de la nada, que sería la meta definitiva de la existencia humana".
En efecto, aseguró, "si Cristo no hubiera resucitado, el 'vacío' acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria".
Con la resurrección de Cristo, subrayó, "ya no es la nada la que envuelve todo, sino la presencia amorosa de Dios".
Ahora bien, siguió diciendo, si bien es verdad que la muerte ya no tiene poder sobre el hombre y el mundo, sin embargo "quedan todavía muchos, demasiados signos de su antiguo dominio".
Por este motivo, recalcó el Papa, Cristo "necesita no obstante hombres y mujeres que lo ayuden siempre y en todo lugar a afianzar su victoria con sus mismas armas: las armas de la justicia y de la verdad, de la misericordia, del perdón y del amor".
© Innovative Media, Inc.
Excelente Video que realizaron seminaristas de muchos países y que podemos encontrar en el sitio:
http://www.whynotpriest.org/
Ojala más jóvenes se pregunten: ¿Y porqué No?
Recibe en audiencia a los miembros de la Congregación para el Culto Divino
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 13 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI subrayó este jueves la importancia de profundizar en el misterio de la Eucaristía, aumentando la conciencia de los fieles y especialmente de los futuros sacerdotes sobre la realidad de la Presencia Real de Cristo en las especies eucarísticas.
Esta preocupación fue el tema central de su discurso a los participantes en la plenaria de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que han dedicado el tema de su reunión a la práctica de la adoración eucarística.
El Papa agradeció en este sentido que para el dicasterio que actualmente preside el cardenal Antonio Cañizares, administrador apostólico de Toledo, "la insistencia sobre el tema de la Eucaristía como fuente inextinguible de santidad ha sido una urgencia de primer orden".
En la actualidad es necesario, subrayó el Papa, "promover la fe en la presencia real del Señor en la Santa Eucaristía y asegurar a la celebración de la Santa Misa toda la dimensión de la adoración", para lo cual la práctica de la adoración eucarística supone un recurso pastoral importante.
Esta clarificación es importante, subrayó, sobre todo por las "desviaciones que han quizás contaminado la renovación litúrgica post-conciliar, revelando una comprensión demasiado reduccionista del misterio eucarístico".
Esta preocupación estuvo muy presente en el Sínodo de 2005, en el que "los Padres sinodales no habían dejado de manifestar preocupación por una cierta confusión generada después del Concilio Vaticano II, sobre la relación entre Misa y adoración del Santísimo Sacramento", explicó el Papa.
Ante esto, el Papa recuerda que la doctrina de la transubstanciación del pan y del vino y de la presencia real "son verdades de fe evidentes ya en la propia Sagrada Escritura y confirmadas después por los Padres de la Iglesia".
Adoración de amor
El pontífice quiso también especificar el sentido que el término "adoración" debe tener para los cristianos, y que no es el de la mera sumisión, sino que "la palabra latina ad-oratio, en cambio, denota el contacto físico, el beso, el abrazo, que está implícito en la idea del amor".
"El aspecto de la sumisión prevé una relación de unión, porque aquel a quien nos sometemos es Amor. De hecho, en la Eucaristía la adoración debe convertirse en unión: unión con el Señor vivo y después con su Cuerpo místico", explica.
Recordó sus propias palabras en la explanada de Marienfeld, durante la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia: en la Eucaristía se vive la "profunda transformación de la violencia en amor, de la muerte en vida; ella arrastra consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y Sangre".
"Esta profundización será posible sólo a través de un mayor conocimiento del misterio en plena fidelidad a la sagrada Tradición, e incrementando la vida litúrgica dentro de nuestra comunidades", añade el Papa, citando la Spiritus et Sponsa de Juan Pablo II.
En este sentido, animó también a redescubrir otras prácticas ligadas a la Eucaristía, como el ayuno, especialmente en esta Cuaresma, "no sólo como práctica ascética, sino también como preparación a la Eucaristía y como arma espiritual para luchar contra todo eventual apego desordenado a nosotros mismos".
"Este periodo intenso de la vida litúrgica nos ayude a alejar todo aquello que distrae el espíritu y a intensificar lo que nutre el alma, abriéndola al amor a Dios y al prójimo", concluyó.
Por Inma Álvarez
| Tiempo litúrgico que recuerda los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. Es un tiempo de reconciliación. | |||
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Habla el padre Juan José Ángel Luna Erreguerena, nuevo superior general
MÉXICO, miércoles, 11 marzo 2009 (ZENIT.org-El Observador).- México se ha convertido en un país exportador de misioneros. Prueba de ello son los Misioneros de Guadalupe (MG), una sociedad de vida apostólica fundada en 1949 por el episcopado mexicano para la misión ad gentes.
Después de los turbulentos años de la persecución religiosa en México, este instituto misionero es fruto de la madurez de fe de los católicos de estas tierras que se comparte hoy en día en Corea, Japón, Hong Kong, Angola, Kenia, Mozambique, Brasil, Cuba, Guatemala, Perú y Estados Unidos, con más de 160 misioneros.
El padre Juan José Ángel Luna Erreguerena, recientemente reelegido como superior general, habla con ZENIT-El Observador sobre el estado actual de los Misioneros de Guadalupe y sus proyectos de futuro, sobre todo, a la luz del documento de Aparecida en donde se llama a todos los pueblos de América Latina a llevar a cabo una la Misión Continental.
--Los Misioneros de Guadalupe es la única orden misionera constituida por el episcopado mexicano; ¿es vigente la intuición misionera con que fueron fundados en 1949?
-P. Juan José Luna Erreguerena: Han cambiado ciertas cosas, porque los tiempos han cambiado. La fundación nace de la unión misional del clero y del episcopado mexicano que decide integrarse a la misión para los no cristianos de una manera nueva. La evangelización por muchos siglos se hizo por las órdenes religiosas.
El Espíritu Santo integra a los misioneros de Guadalupe en la misión ad gentes de la Iglesia, como una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio, misionera y clerical. La idea de los obispos en aquel tiempo era formar sacerdotes mexicanos para enviarlos a las misiones extranjeras para formar el clero de esos lugares y que la Iglesia pudiera establecerse. En 1949 era tiempos preconciliares; el Concilio Vaticano II nos abre una perspectiva inmensa y nueva: la Iglesia no es solamente la jerarquía sino que incluye a los laicos; nosotros vamos abriendo nuestro espacio para recibir a laicos como asociados y tanto sacerdotes como laicos mexicanos vamos a la misión ad gentes y allá promovemos y formamos agentes de evangelización, es decir ayudamos a las iglesias particulares a crecer y madurar y a ser autosuficientes.
--¿Hay una diferencia en los Misioneros de Guadalupe con otros institutos misioneros por el hecho de surgir del catolicismo mexicano que se cristalice en su modo de misionar?
--P. Juan José Luna Erreguerena: Yo diría que sí, sobre todo por el hecho guadalupano. La Virgen de Guadalupe es María de Nazaret que Dios envía a México y América para traernos de parte de Él un mensaje, la evangelización, hablándonos en nuestro propio lenguaje y revistiéndose en su imagen de símbolos culturales que al final dicen más que las palabras para los indígenas; su forma de misionar es acercándose con cariño a la gente en sus necesidades. Diez años después de haber sido derrotados, con la pérdida de su visión cultural, la Virgen viene con el evangelio y da esperanza. Todas estas actitudes de la virgen de Guadalupe deben ser propias de un misionero de Guadalupe, de manera que nosotros, como sacerdotes seculares o como misioneros tenemos las mismas características que otros en el mundo, pero en cuanto guadalupanos somos únicos del mundo.
--¿Cuáles son los grandes retos que enfrentan en los lugares de misión?
--P. Juan José Luna Erreguerena: Asia es el continente donde han nacido las grandes religiones y donde hay que encontrar el camino para anunciar a Cristo ante personas que conocen a Dios, que creen en él de una u otra manera, pero que no conocen a Jesucristo, la plenitud de la Revelación. Ahí la evangelización va en la línea del diálogo interreligioso.
En África el reto es cómo evangelizar las culturas y como inculturar el evangelio. A los misioneros les toca evangelizar las culturas en profundidad y a los cristianos de allá, les toca el otro paso que es la inculturación del evangelio en la cultura propia.
En América las cuestiones sociales son las que aparecen como reto; encontrar caminos para que el Evangelio llegue a la vida y a la sociedad, que es lo que se llama Justicia y Paz.
En Europa implica cómo presentar a Jesús como la plenitud del ser humano y de los pueblos a partir de las grandes interrogantes que nacen del corazón de todo ser humano.
--¿América sigue siendo el continente de la esperanza o ésta ha migrado a África y Asia?
--P. Juan José Luna Erreguerena: La esperanza de la humanidad no es un continente sino Jesucristo, donde quiera que lo tengamos y lo compartamos a los demás y sepamos hacerlo, será anunciar al mundo la esperanza más plena que tenemos. Se habla de continente de la esperanza por el numero de católicos, pero, si este número no tiene calidad, no es signo de esperanza.
--¿Cómo están los Misioneros de Guadalupe en cuestión de vocaciones?
--P. Juan José Luna Erreguerena: En los últimos seis años tuvimos un periodo de disminución que en los últimos dos años revertimos; actualmente tenemos 96 muchachos en diferentes niveles. El problema de la vocación viene desde que Jesús vio las muchedumbres y dijo "La mies es mucha y los operarios pocos"; pero nos dio la clave: "recen, pidan al dueño de la mies que envíe trabajadores". A nosotros nos interesa que a los que él envíe los podamos formar bien, que es un reto más complicado.
--¿Cuáles son los pasos principales para ser misionero?
--P. Juan José Luna Erreguerena: Es fundamental encontrar a Jesucristo en la propia vida como respuesta a las propias preguntas; Jesús como camino verdad y vida. Es importante también ponerse a la escucha del Señor que nos llama; por ejemplo en la lectio divina, y en la oración ir descubriendo lo que el Señor espera de mí; la vocación no es lo que quiero ser yo, sino para qué Dios me creó, para qué estoy en este mundo.
Además de este encuentro personal y en Iglesia, es importante estar atento a las necesidades de la sociedad que nos rodea; esa sensibilidad puede llevar a alguien a escuchar la voz del Señor que dice: "yo quiero que tú me hagas presente delante de los hermanos que no me conocen".