viernes, 11 de julio de 2008

Católicos de Estados Unidos son los más generosos con el Vaticano

Brasil la primera de América Latina

.- El Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede anunció hoy los ingresos generados por el Óbolo de San Pedro a nivel mundial, evidenciando que los católicos de Estados Unidos son los más generosos del mundo, mientras que Brasil ocupa el primer lugar en América Latina.

El 2007, el Óbolo de San Pedro registró un ingreso de 79 millones 837 mil 843 dólares norteamericanos; la mayoría de los cuales fueron utilizados para las obras de caridad del Papa, especialmente en regiones de extrema necesidad o devastadas por calamidades de diversa naturaleza.

Las naciones más generosas fueron Estados Unidos, con 18 millones 725 mil 327; Italia, con 8 millones 632 mil 171; Alemania, con 4 millones 26 mil 308 y España con 2 millones 715 mil 524. en América Latina, Brasil (que figura séptimo en orden mundial), se convirtió en el país más generoso, con 1 millón 441 mil 987.

Además, la Santa Sede recibió la ayuda individual de un donante que quiso permencer en el anonimato, por 14 millones 309 mil 400 dólares.

Las contribuciones según los episcopados del mundo colocan en primer lugar a Alemania, con 9 millones 330 mil 708 de dólares; seguido por Estados Unidos con 8 millones 366 mil 817, Italia con 5 millones 584 mil 912. España figura en el número seis, después de Austria y Canadá, con 939 mil 111 dólares; seguida por Corea (donde los católicos son una minoría), con 681 mil 542 dólares.

miércoles, 9 de julio de 2008

Fwd: Virtudes y Valores - No tengo tiempo

Me pareció una reflexión muy interesante, espero que les guste

Saludos



Virtudes y Valores 09 de julio de 2008
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No tengo tiempo



No tengo tiempo

Fuente: Virtudes y Valores
Autor: Juan Gerardo Fonseca, L.C.




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Había un hombre serrando árboles en un bosque. Trabajaba con mucho entusiasmo y esfuerzo, sin embargo, se angustiaba por el bajo rendimiento que obtenía de su prolongado esfuerzo. Cada día le llevaba más tiempo acabar su tarea, de modo que con frecuencia le sorprendía la noche cuando aún le quedan bastantes troncos por serrar.

En su afán por trabajar cada día más, no se daba cuenta de que esa lentitud se debía a que filo de la sierra que usaba estaba muy desgastado. Un buen día se le acercó un compañero y le preguntó:

- Oye, ¿cuánto tiempo llevas intentando cortar ese árbol?
- Más de dos horas.
- Es raro que lleves tanto tiempo si trabajas a ese ritmo..., ¿por qué no descansas un momento y afilas la sierra?
- No puedo parar, llevo mucho retraso.
- Pero luego irás más deprisa y pronto recuperarás los pocos minutos que supone afilar la sierra.
- Lo siento, pero tengo mucho trabajo pendiente y no puedo perder ni un minuto.- Y así concluyó aquella conversación.

Esta historia me hizo recordar a una persona que conocí hace algunos años. Era un empresario que tenía mucho éxito, un buen coche, una casa muy hermosa, una esposa excelente y tres hijos estupendos. Pero desafortunadamente, con frecuencia le veía angustiado por su trabajo y no podía dedicar mucho tiempo a su familia. Era una persona muy responsable y dedicada; pasaba jornadas enteras trabajando. Creo que la principal motivación de su trabajo era dar lo mejor a su esposa y a sus hijos. Poco a poco, fueron surgiendo problemas con su esposa, no había mucha comunicación entre los dos. Con frecuencia, llegaba muy cansado a su casa y ya no tenía ganas ni para hablar con sus esposa. A sus hijos los veía a penas en algunos momentos durante el día, dado que muchas veces ya dormían cuando llegaba a casa por lo intenso del trabajo.

Cuando cumplió 50 años, por fin podía disponer de tiempo libre. Su empresa gozaba de una buen equipo de trabajo y no era necesario dedicarle tanto tiempo como antes. Sus hijos ya se habían casado y por razones de trabajo y estudio se fueron a vivir al extranjero. Apenas los podía ver una o dos veces al año.

Hacía algunos años que su mujer lo había abandonado por falta de comunicación y entendimiento. Al final de su vida cayó en una profunda crisis y depresión, se sentía angustiado. Ciertamente era un hombre rico, había triunfado en su empresa gracias a su extraordinaria capacidad de trabajo; pero perdió su principal riqueza que era su familia.
Creo que a este buen hombre le pasó lo mismo que al serrador: olvidó lo fundamental, a su familia. Se le olvidó afilar bien la sierra; tener siempre presente la verdadera motivación de su trabajo.

Muchas veces nos puede pasar lo mismo por tener la buena voluntad de ser responsables, cumplidores. Podemos caer en el riesgo de perdernos en las cosas que hacemos y olvidamos del por qué las hacemos. Que fácil es decir que no tenemos tiempo. Tenemos tantas cosas que hacer.

¡Vence el mal con el bien!

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Octavio Hernández Jurado
Monterrey, N.L.

martes, 1 de julio de 2008

Benedicto XVI: “Pablo no es historia pasada, sino que quiere hablar hoy con nosotros”

El Papa inauguró el sábado por la noche el Año Paulino en Roma

ROMA, lunes, 30 de junio de 2008 (ZENIT.org).- San Pablo no es una “historia pasada, irrevocablemente superada”, sino que “Pablo quiere hablar con nosotros, hoy”, afirmó el Papa el pasado sábado, durante la solemne apertura del Año Paulino en la basílica romana de San Pablo Extramueros.

“Por esto he querido convocar este especial "Año paulino": para escucharlo y tomar ahora de él, como nuestro maestro, en la fe y la verdad, en la cual están radicadas las razones de la unidad entre los discípulos de Cristo”.

Precisamente, reflexionar sobre el “Maestro de los Gentiles”, afirma el Papa, abre la mirada “hacia el futuro, hacia todos los pueblos y todas las generaciones. Pablo no es para nosotros una figura del pasado, que recordamos con veneración. Él es también nuestro maestro, apóstol y anunciador de Jesucristo también para nosotros”.

El Papa invitó a reflexionar sobre tres aspectos de la vida del Apóstol: su amor a Cristo y su valentía a la hora de predicar el Evangelio; su experiencia de la unidad de la Iglesia con Jesucristo, y su consciencia de que el sufrimiento va inseparablemente unido a la evangelización.

Respecto al primer aspecto, el Papa reflexionó sobre la confesión de fe contenida en la carta a los Gálatas, en la que muestra que “su fe es la experiencia del ser amado por Jesucristo de manera totalmente personal; es la conciencia del hecho que Cristo ha enfrentado la muerte no por algo anónimo, sino por amor a él- a Pablo- y que, como resucitado, lo ama todavía”.

“Su fe no es una teoría, una opinión sobre Dios o sobre el mundo. Su fe es el impacto del amor de Dios sobre su corazón”.

Esta experiencia es la que le empujaba a través de las dificultades, porque “lo que lo motivaba en lo más profundo, era el ser amado por Jesucristo y el deseo de transmitir a otros este amor. Pablo era alguien capaz de amar, y todo su obrar y sufrir se explica a partir de este centro”.

Ésta es la raíz de su libertad: “la experiencia del ser amado hasta el final por Cristo le había abierto los ojos sobre la verdad y sobre el camino de la existencia humana -esa experiencia abrazaba todo”.

Unidad de la Iglesia

Otro de los pasajes que el Papa comentó fue la manifestación de Cristo en el Camino de Damasco, y la frase de éste, “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”.

“Persiguiendo a la Iglesia, Pablo persigue al mismo Jesús. Jesús se identifica con la Iglesia en un solo sujeto. En esta exclamación del resucitado, que transformó la vida de Saúl, en el fondo está contenida toda la doctrina sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo”.

“Cristo no se ha retirado en el Cielo, dejando sobre la tierra una secuela de seguidores que llevan adelante su causa. La Iglesia no es una asociación que quiere promover una cierta causa”, añadió el Papa. Y esta doctrina es la que transmite Pablo en sus Cartas.

“Continuamente Cristo nos atrae hacia su Cuerpo, edifica su Cuerpo a partir del centro eucarístico, que para Pablo es el centro de la existencia cristiana, en virtud del cual todos, como también cada individuo puede de manera totalmente personal experimentar: Él me ha amado y ha se ha dado por mí”, añadió.

En último término, el Papa reflexionó sobre el sentido del sufrimiento en el Apóstol, a través de la Carta a Timoteo. “El encargo del anuncio y la llamada al sufrimiento por Cristo van inseparablemente juntas. La Llamada a ser el maestro de las gentes es al mismo tiempo e intrínsecamente una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante su Pasión”.

“En un mundo en el que la mentira es potente, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiere esquivar el sufrimiento, tenerlo alejado de sí, tiene alejada la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la verdad y así servidor de la fe”, añadió el Papa.

“No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia de sí mismos, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad. Allí donde no hay nada que valga que por ello se sufra, también la misma vida pierde su valor”, afirmó.

Año Ecuménico

Por otro lado, Benedicto XVI mostró su alegría por el “carácter ecuménico” de este Año Paulino, en cuya apertura estuvieron presentes, además del Patriarca de Costantinopla, Bartolomé I, representantes de las Iglesias de Jerusalén, Antioquia, Chipre, Grecia, así como de otras iglesias y comunidades de Oriente y Occidente.

De hecho, el Patriarca Bartolomé I acompañó al Papa durante la inauguración de la Puerta Paulina. Además, con este sentido, el Papa ha encendido una especial "Llama paulina", que permanecerá encendida durante todo el año, en un especial bracero colocado en el pórtico de la basílica.

domingo, 29 de junio de 2008

El Óbolo de San Pedro permite colaborar con la caridad del Papa

La colecta se celebra el próximo domingo, solemnidad de los santos Pedro y Pablo


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 27 julio 2008 (ZENIT.org).- El próximo 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo (o en otro día cercano indicado por el obispo), se celebrará la Jornada de la Caridad del Papa, en la que cada católico es invitado a colaborar con las obras de ayuda del Santo Padre a favor de los más pobres. Es lo que se llama el Óbolo de San Pedro.

Según los últimos datos que ha podido ver Zenit, el Óbolo de San Pedro, las ofertas de los fieles de todo el mundo a favor de las obras de caridad del Papa, recogió más de cien millones de dólares estadounidenses.

El dato fue revelado el por el Consejo de los Cardenales para el Estudio de los Problemas Organizativos y Económicos de la Santa Sede, que se reunió en el Vaticano el pasado mes de junio.

En los próximos días se harán públicos los datos relativos al año 2007.


«En el año 2006, en su conjunto, han sido 101.900.192,71 dólares estadounidenses , que el Sumo Pontífice ha destinado a las exigencias su ministerio al servicio de la Iglesia universal», revelaba un comunicado emitido por los cardenales.

En el año 2007, según ha podido saber Zenit, estas ayudas han sido destinadas a paliar la situación de poblaciones flageladas por catástrofes naturales, a través del Consejo Pontificio "Cor Unum".

Gracias al óbolo ha sido posible resturcturar la casa de acogida gratuita para peregrinos enfermos o con discapacidades dedicad a Juan Pablo II en Roma, ayudar a crear la Ciudad de los Muchachos Nazaret, en Ruanda, para huérfanos del genocidio de ese país; fiannciar el hospital San Vicente de Paúl, en Sarajevo, la ciudad de los huérfanos del sida en Kenia, el hospital Redemptoris Mater en Armenia.

El Óbolo ha servido también para apoyar la actividad de la Fundación Populorum Progressio para los campesinos e indígenas de América Latina y de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, para luchar contra la desertización en África.

Monseñor Tullio Poli, director de la Oficina del Óbolo de San Pedro de la Santa Sede, explica que esta obra de caridad «manifiesta el afecto de los fieles al Sumo Pontífice y es un acto de solidaridad eclesial con el que los católicos participan en obras buenas que les caracterizan como seguidores del Evangelio».

«La ayuda cristiana a los hermanos no sólo es válida por la ayuda concreta que ofrece, sino también por los efectos espirituales que suscita», explica la declaración enviada por monseñor Poli.



«El Óbolo de San Pedro permite al Papa, signo visible de unidad en la Iglesia, responder a las diferentes necesidades con acción rápida y eficaz», añade.

Se puede recibir más información sobre el Óbolo enviando un mensaje a la dirección de correo electrónico obolo.sp@segstat.va; a la dirección postal: Oficina del Óbolo de San Pedro (00120 Ciudad del Vaticano); llamando al teléfono vaticano +39 06.6988.4851 o enviando un fax al número +39 06.6988.3954.

Igualmente es posible enviar donativos en cualquier momento «on-line» visitando la página www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/obolo_spietro/documents/index_sp.htm.

lunes, 9 de junio de 2008

Ángeles "volantes" de la Jornada Mundial de la Juventud

Un párroco organiza un escuadrón de aviones para ayuda a peregrinos de Timor Oriental


SYDNEY, viernes, 6 junio 2008 (ZENIT.org).- Cuando los ángeles de la tierra se ocupan, pueden hacer cosas asombrosas.

Tomemos por ejemplo al sacerdote y piloto padre John Fowles, que ha dedicado el mes pasado a liderar un escuadrón de "ángeles volantes" por toda Australia en un "maratón volante" para recaudar fondos con los que enviar a diez peregrinos de Timor Oriental a la Jornada Mundial de la Juventud 2008 en Sydney.

El sacerdote preside la "Fly Away to Heaven Initiative", fundada para ayudar a financiar proyectos de ayuda en Timor Este.

El padre Fowles circunnavegó Australia en un avión Jabiru J400, llamado "Alas de Ángel" que construyó él mismo.

Su escuadrón está formado por ocho aeroplanos y todos ellos hicieron parada en las mayores ciudades y pueblos de toda Australia entre el 1 de mayo y el 3 de junio.

Los colegas pilotos del sacerdote, en este viaje de 7.500 kilómetros, tienen variedad de antecedentes y no todos son católicos.

"Estos pilotos lo están haciendo por algo que vale la pena y que les atrae", dijo el padre John, sacerdote de la parroquia del Inmaculado Corazón de María de Thurgoona, Nueva Gales del Sur.

Y aunque no se conoce el recuento final de la colecta, y falta mucho por llegar, se espera que el "maratón volante" llegue a cerca de 500.000 dólares entre donativos y venta de un CD titulado "Earth Angels Care".

El cantante de música country Korey Livy ha acompañado al grupo en diversas paradas para cantar "Earth Angels Care", una canción especialmente compuesta para el "maratón volante".

"Para estos timoreses, la posibilidad de compartir ese día con jóvenes de todo el mundo es sólo un sueño --dijo el padre Fowles--. ‘Fly Away to Heaven' espera hacer realidad ese sueño".

El resto de los donativos irán a otros proyectos del país, siendo una prioridad los orfanatos.

Pero el padre Fowles dice que la parte más importante del proyecto "Fly Away to Heaven" ha sido la oportunidad de hacer crecer la conciencia sobre la situación del pueblo timorés del Este.

"Estamos completamente contentos en este país. No nos falta de nada. Siempre tuve un celo misionero por hacer algo por aquellos menos afortunados que nosotros -dijo--. Nuestro vuelo de ‘buena voluntad' inspirará a otros a asumir el compromiso por los pobres y necesitados".

Por Catherine Smibert, traducido del inglés por Nieves San Martín

domingo, 8 de junio de 2008

La relación entre movimientos y parroquias

Posibilidades y dificultades, según un párroco español


MADRID, viernes, 6 junio 2008 (ZENIT.org).- La irrupción de movimientos y nuevas comunidades en la vida parroquial no siempre es fácil. De ella depende, sin embargo, la nueva evangelización.

Así lo piensa don Francisco Garvía, párroco de Nuestra Señora de las Delicias (Madrid) y autor de la ponencia "Parroquia, comunidades y movimientos" pronunciada en la XVIII Semana de Teología Pastoral del Instituto de Pastoral de Madrid y ahora recogida en "A vueltas con la parroquia, balances y perspectivas", de la editorial Verbo Divino.

Para superar las dificultades que existen en la parroquia, los movimientos, las comunidades y la vida religiosa sería bueno "favorecer el encuentro en libertad, el respeto, la generosidad y el aprecio mutuo" así como "acoger y educar la diversidad", "promover la convivencia" y "trabajar en corresponsabilidad, favoreciendo la participación de todos", sugiere este sacerdote, que no esconde los problemas para que así sea.

"Una dificultad la ofrecemos los mismos pastores: nuestro propio pensamiento, sensibilidad o línea pastoral pueden impedir la presencia en la parroquia de los carismas que proponen los diversos movimientos y las pequeñas comunidades", reconoce.

Don Francisco Garvía sostiene que "el exceso protagonismo del propio pastor, de la comunidad, de uno o de varios movimientos en la parroquia, de manera que acaparen sus acciones pastorales, sus miembros ocupen puestos de responsabilidad y servicio de las mismas".

Otra dificultad sería "la identificación plena de la comunidad parroquial, de tal forma que sólo pueda sentirse miembro corresponsable de la parroquia aquel que pertenezca a la pequeña comunidad o movimiento".

El "enrocamiento o encerramiento sobre sí misma de la que se ha ensimismado" y se ha constituido como el "mejor modelo de comunidad" también dificulta la armonización entre parroquia y movimientos, que a su vez a veces "se repliegan a veces sobre sí mismos y corren el riesgo de confundir a la Iglesia con la experiencia propia de Iglesia que ellos tienen".

"La convicción de una comunidad de que sólo perteneciendo a ella se puede construir parroquia, convirtiéndose ella en el único modelo de comunidad parroquial posible en el barrio donde esté ubicada" es un riesgo, advierte este párroco madrileño.

Otra dificultad que impide la inserción y el trabajo conjunto de parroquias, asociaciones, movimientos y comunidades de vida religiosa es la "desconfianza y el desconocimiento mutuos, que llevan en ocasiones a la exclusión y privan a los seglares de su autonomía".

Sin embargo, existen muchas más posibilidades que dificultades: "Siendo la parroquia el lugar más significativo para manifestar la comunidad cristiana, vendrá bien a los grupos, movimientos y comunidades que estén integrados en la misma, hacerles la propuesta de trabajar la dimensión comunitaria en su formación, invitar a vivir las celebraciones centrales de la vida cristiana en la comunidad parroquial e implicarse en la creación de un clima de comunión".

"Los movimientos y comunidades están llamados a ser elemento integrador en el conjunto de la vida parroquial, por su preocupación y seguimiento de las tareas comunes de la parroquia y por su presencia, animación y participación en los acontecimientos y celebraciones claves", anuncia.

Además, "pueden ser una propuesta de vida cristiana" pues "cuando en la parroquia existen comunidades o movimientos, éstos sirven de referencia a los más jóvenes a quienes se les propone un estilo de vida concreto para realizarse como cristianos".

"Se trata de armonizar las diferentes carismas presentes en una comunidad parroquial, de manera que se encuentren, se conozcan y pongan al servicio de todos lo que a cada movimiento lo hace diferente". Aquí "el equipo sacerdotal y / o el párroco tienen aquí un papel importante", insiste.

"Es de desear que la parroquia sea un lugar abierto a la presencia de diferentes espiritualidades, las presente y promueva" para que "grupos, movimientos y comunidades compartan entre sí y con el resto de la gran comunidad parroquial oración y celebración", concluye.

Por Miriam Díez i Bosch

sábado, 7 de junio de 2008

Benedicto XVI: "¿Por qué es hermoso ser joven?"

Consejos del Papa a los jóvenes de Génova


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 5 junio 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI a miles de jóvenes en la plaza Matteotti de Génova el 18 de mayo durante la visita pastoral a esa ciudad.

* * *

Queridos jóvenes:

Lamentablemente, la lluvia me persigue en estos días, pero aceptémosla como signo de bendición, de fecundidad para la tierra, y también como símbolo del Espíritu Santo, que viene a renovar la tierra, incluida la tierra árida de nuestras almas.

Vosotros sois la juventud de Génova. Me alegra veros aquí. Os abrazo con el corazón de Cristo. Doy las gracias a los dos representantes que han actuado como portavoces vuestros. Y agradezco a todos el trabajo de preparación, no sólo exterior, sino sobre todo espiritual: con la adoración eucarística y la vigilia de oración habéis salido al encuentro del Espíritu Santo y, en el Espíritu, habéis entrado en la fiesta de la Santísima Trinidad, que celebramos hoy. Gracias por este camino que habéis recorrido.

También os agradezco vuestro entusiasmo, que siempre debe caracterizar vuestra alma, no sólo en los años de la juventud, llenos de expectativas y sueños, sino siempre, incluso cuando hayan pasado los años de la juventud y comencéis a vivir otras etapas de vuestra vida. Pero en el corazón todos debemos seguir siendo jóvenes. Es hermoso ser jóvenes. Hoy todos quieren ser jóvenes, permanecer jóvenes, y se disfrazan de jóvenes, aunque el tiempo de la juventud haya pasado de manera visible.

Me pregunto -he reflexionado-: ¿por qué es hermoso ser joven? ¿Por qué el sueño de la juventud perenne? Me parece que son dos los elementos determinantes. La juventud tiene todavía el futuro por delante; todo es futuro, tiempo de esperanza. El futuro está lleno de promesas.

Para ser sinceros, debemos decir que para muchos el futuro también se presenta oscuro, sembrado de amenazas. Hay incertidumbre: ¿encontraré un puesto de trabajo?, ¿encontraré una vivienda?, ¿encontraré el amor?, ¿cuál será mi verdadero futuro?

Y ante estas amenazas, el futuro también puede presentarse como un gran vacío. Por eso, hoy muchos quieren detener el tiempo, por miedo a un futuro en el vacío. Quieren aprovechar al máximo inmediatamente todas las bellezas de la vida. Y así el aceite en la lámpara se consuma cuando la vida debería comenzar. Por eso es importante elegir las verdaderas promesas, que abren al futuro, incluso con renuncias. Quien ha elegido a Dios, incluso en la vejez tiene ante sí un futuro sin fin y sin amenazas.

Por tanto, es importante escoger bien, no arruinar el futuro. Y la primera opción fundamental debe ser Dios, Dios revelado en su Hijo Jesucristo. A la luz de esta opción, que nos ofrece al mismo tiempo una compañía para el camino, una compañía fiable, que no nos abandona nunca, se encuentran los criterios para las demás opciones necesarias. Ser joven implica ser bueno y generoso. Y la bondad en persona es Jesucristo, el Jesús que conocéis o que busca vuestro corazón. Él es el Amigo que no traiciona nunca, fiel hasta la entrega de su vida en la cruz. Rendíos a su amor.

Como lleváis escrito en vuestras camisetas preparadas para este encuentro: "Liberaos" gracias a Jesús, porque sólo él puede libraros de vuestras preocupaciones y de vuestros temores, y colmar vuestras expectativas. Él dio su vida por nosotros, por cada uno de nosotros. ¿Podría defraudar vuestra confianza? ¿Podría llevaros por senderos equivocados? Sus caminos son caminos de vida, llevan a los pastos del alma, aunque sean escarpados y difíciles.

Queridos amigos, os invito a cultivar la vida espiritual. Jesús dijo: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada" (Jn 15, 5). Jesús no hace juegos de palabras; es claro y directo. Todos le entienden y toman posición. La vida del alma es encuentro con él, Rostro concreto de Dios. Es oración silenciosa y perseverante, es vida sacramental, es Evangelio meditado, es acompañamiento espiritual, es pertenencia cordial a la Iglesia, a vuestras comunidades eclesiales.

Pero ¿cómo se puede amar, entrar en amistad con alguien a quien no se conoce? El conocimiento impulsa al amor y el amor estimula el conocimiento. Así sucede también con Cristo. Para encontrar el amor con Cristo, para encontrarlo realmente como compañero de nuestra vida, ante todo debemos conocerlo. Como los dos discípulos que lo siguen después de escuchar las palabras del Bautista y le dicen tímidamente: "Rabbí, ¿dónde vives?" (Jn 1, 38), quieren conocerlo de cerca.

Es el mismo Jesús quien, hablando con los discípulos, distingue: "¿Quién dice la gente que soy yo?" (cf. Mt 16, 13), refiriéndose a los que lo conocen de lejos, por decirlo así "de segunda mano". "Y vosotros ¿quién decís que soy yo?", refiriéndose a los que lo conocen "de primera mano", habiendo vivido con él, habiendo entrado realmente en su vida personalísima hasta convertirse en testigos de su oración, de su diálogo con el Padre.

Así, es importante que tampoco nosotros nos limitemos a la superficialidad de tantos que escucharon algo acerca de él: que era una gran personalidad, etc..., sino que entremos en una relación personal para conocerlo realmente. Y esto exige el conocimiento de la Escritura, sobre todo de los Evangelios, donde el Señor habla con nosotros. Estas palabras no siempre son fáciles, pero entrando en ellas, entrando en diálogo, llamando a la puerta de las palabras, diciendo al Señor: "Ábreme", encontramos realmente palabras de vida eterna, palabras vivas para hoy, tan actuales como lo fueron en aquel momento y como lo serán en el futuro.

Este coloquio con el Señor en la Escritura no debe ser nunca un coloquio individual; ha de hacerse en comunión, en la gran comunión de la Iglesia, donde Cristo está siempre presente, en la comunión de la liturgia, del encuentro personalísimo de la sagrada Eucaristía y del sacramento de la Reconciliación, donde el Señor me dice: "Te perdono".

Un camino muy importante es también ayudar a los pobres, a los necesitados, tener tiempo para los demás. Hay muchas dimensiones para entrar en el conocimiento de Jesús. Naturalmente están también las vidas de los santos. Tenéis numerosos santos aquí, en Liguria, en Génova, que nos ayudan a encontrar el verdadero rostro de Jesús. Sólo así, conociendo personalmente a Jesús, podemos también comunicar esta amistad nuestra a los demás; podemos superar la indiferencia. Porque, aunque parezca invencible -en efecto, a veces, la indiferencia da la impresión de no necesitar a Dios-, en realidad, todos saben qué les falta en su vida.

Sólo cuando descubren a Jesús caen en la cuenta: "Esto era lo que yo esperaba". Y nosotros, cuanto más amigos seamos de Jesús, tanto más podremos abrir el corazón a los demás, para que también ellos sean realmente jóvenes, es decir para que tengan ante sí un gran futuro.

Al final de este encuentro tendré la alegría de entregar el Evangelio a algunos de vosotros como signo de un mandato misionero. Id, queridos jóvenes, a los ambientes de vida, a vuestras parroquias, a los barrios más difíciles, a los caminos. Anunciad a Cristo, el Señor, esperanza del mundo. El hombre, cuanto más se aleja de Dios, su Fuente, tanto más se extravía; la convivencia humana se hace difícil, y la sociedad se disgrega.

Estad unidos entre vosotros, ayudaos a vivir y a crecer en la fe y en la vida cristiana, para que podáis ser testigos intrépidos del Señor. Estad unidos, pero no cerrados. Sed humildes, pero no tímidos. Sed sencillos, pero no ingenuos. Sed sensatos, pero no complicados. Entrad en diálogo con todos, pero sed vosotros mismos. Permaneced en comunión con vuestros pastores: son ministros del Evangelio, de la divina Eucaristía, del perdón de Dios. Para vosotros son padres y amigos, compañeros de camino. Los necesitáis y ellos os necesitan, todos os necesitamos.

Cada uno de vosotros, queridos jóvenes, si permanece unido a Cristo y a la Iglesia, puede realizar grandes cosas. Este es el deseo que formulo para vosotros y que os dejo como consigna. A los que estáis inscritos para participar en el Encuentro mundial de julio en Sydney os digo: "¡Hasta la vista!". Extiendo este saludo a todos, porque todos podéis seguir ese acontecimiento incluso desde aquí. Sé que en esos días las diócesis organizarán con ese motivo momentos comunitarios, para que los jóvenes del mundo entero vivan de verdad un nuevo Pentecostés.

Os encomiendo a la Virgen María, modelo de disponibilidad y de humilde valentía para aceptar la misión del Señor. Aprended de ella a hacer de vuestra vida un "sí" a Dios. Así Jesús vendrá a habitar en vosotros, y lo llevaréis con alegría a todos.



[Traducción distribuida por la Santa Sede.