viernes, 6 de junio de 2008

Qué sacrificio y misericordia pide Dios, según el predicador del Papa

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo


ROMA, viernes, 6 junio 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del próximo domingo.

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X Domingo del Tiempo Ordinario

Oseas 6,3-6; Romanos 4,18-25; Mateo 9, 9-13

Misericordia quiero y no sacrificios

Hay algo conmovedor en el Evangelio dominical. Mateo no relata algo que Jesús dijo o hizo un día a alguien, sino lo que dijo e hizo personalmente por él. Es una página autobiográfica, la historia del encuentro con Cristo que cambió su vida. "Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: 'Sígueme'. Él se levantó y le siguió".

El episodio, sin embargo, no se cita en los Evangelios por la importancia personal que revestía para Mateo. El interés se debe a cuanto sigue al momento de la llamada. Mateo quiso ofrecer "un gran banquete en su casa" para despedirse de sus antiguos compañeros de trabajo, "publicanos y pecadores". No podía faltar la reacción de los fariseos y la respuesta de Jesús: "No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio". ¿Qué significa esta frase del profeta Oseas que repite Jesús? ¿Acaso que es inútil todo sacrificio y mortificación y que basta con amar para que todo vaya bien? Partiendo de este pasaje se puede llegar a rechazar todo el aspecto ascético del cristianismo, como residuo de una mentalidad aflictiva o maniquea, hoy superada.

Ante todo hay que observar un profundo cambio de perspectiva en el paso de Oseas a Cristo. En Oseas, la expresión se refiere al hombre, a lo que Dios quiere de él. Dios quiere del hombre amor y conocimiento, no sacrificios exteriores y holocaustos de animales. En labios de Jesús, la expresión se refiere en cambio a Dios. El amor del que se habla no es el que Dios exige del hombre, sino el que da al hombre. "Misericordia quiero, que no sacrificio" significa: quiero usar misericordia, no condenar. Su equivalente bíblico es la palabra que se lee en Ezequiel: "No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva". Dios no quiere "sacrificar" a su criatura, sino salvarla.

Con esta puntualización se entiende mejor también la expresión de Oseas. Dios no quiere el sacrificio "a toda costa", como si disfrutara viéndonos sufrir; no quiere tampoco el sacrificio realizado para alegar derechos y méritos ante Él, o por un malentendido sentido del deber. Quiere en cambio el sacrificio que es requerido por su amor y por la observancia de los mandamientos. "No se vive en amor sin dolor", dice la Imitación de Cristo, y la misma experiencia cotidiana lo confirma. No hay amor sin sacrificio. En este sentido, Pablo nos exhorta a hacer de toda nuestra vida "un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios".

Sacrificio y misericordia son ambas cosas buenas, pero pueden hacerse uno y otra perjudiciales si se reparten mal. Son cosas buenas si (como hizo Cristo) se elige el sacrificio para uno y la misericordia para los demás; se vuelven malas si se hace lo contrario y se elige la misericordia para uno y el sacrificio para los demás. Si se es indulgente con uno mismo y riguroso con los demás, dispuestos siempre a excusarnos y a ser despiadados al juzgar a los demás. ¿No tenemos nada que revisar al respecto en nuestra conducta?

No podemos concluir el comentario de la vocación de Mateo sin dedicar un pensamiento afectuoso y agradecido a este evangelista que nos acompaña, con su Evangelio, en el curso de todo este año litúrgico primero. Gracias, Mateo, llamado también Levi. Sin ti, ¡qué pobre sería nuestro conocimiento de Cristo!

[Traducción del original italiano por Marta Lago]

jueves, 5 de junio de 2008

Arzobispo de Nueva York reprende a político abortista que comulgó en Misa papal

Arzobispo de Nueva York, Cardenal Edward Egan / Rudolph Giuliani, ex Alcalde de NY

.- El Arzobispo de Nueva York, Cardenal Edward Egan, reprendió públicamente al ex alcalde neoyorquino, Rudolph Giuliani, por comulgar en la Misa presidida por el Papa Benedicto XVI a pesar de su conocido abortismo.

Ante la polémica causada por Giuliani, el Purpurado publicó una declaración en la que recuerda que el político sabe que la Iglesia considera un grave sacrilegio que una persona que promueve el aborto reciba la Eucaristía.

La Arquidiócesis informó a la agencia LifeSiteNews.com que la declaración se hizo pública porque el hecho "se ha convertido en un asunto público".

"La Iglesia Católica enseña claramente que el aborto es una ofensa grave contra la voluntad de Dios. A lo largo de mis años como Arzobispo de Nueva York, he repetido esta enseñanza en sermones, artículos, discursos y entrevistas", declaró el Purpurado.

"Lamento profundamente que el Sr. Giuliani recibiera la Eucaristía durante la visita papal y espero poder reunirme con él" para tratar el tema, indicó.

En declaraciones a la prensa, tras el anuncio del Cardenal Egan, Giuliani arguyó que su fe "es un asunto profundamente personal y debería ser confidencial".

Por su parte, el Padre Frank Pavone, director nacional de Sacerdotes por la Vida, respondió que "la fe católica no trata simplemente de la relación privada y confidencial de una persona con Dios. Es pública, como se evidencia en el hecho de que el Sr. Giuliani recibió la comunión en público. El apoyo del Sr. Giuliani del aborto legal también es público. Por eso, los comentarios del Cardenal Egan son totalmente apropiados".

La Madre Teresa de Calcuta llegó “a amar la oscuridad”

El padre Kolodiejchuk en la presentación de “Las cartas privadas”


MADRID, 4 de junio de 2008 (ZENIT.org-Veritas).- El postulador para la Causa de beatificación de Madre Teresa, padre Brian Kolodiejchuk, M.C., presentó este miércoles en Madrid el libro "Ven sé mi luz. Las cartas privadas de 'la santa de Calcuta'" (Planeta-Testimonio).


La correspondencia privada de Madre Teresa permite reconstruir "el lado más espiritual" y menos conocido del trabajo que hizo famosa a esta humilde albanesa, según explicó el postulador de su causa, que pudo acceder a las cartas que ahora se publican al iniciarse su proceso de beatificación.

Una de las sorpresas que deparaba esta documentación permanecía oculta a la mayoría de las personas tras la sonrisa permanente de Madre Teresa, y fue sin embargo esencial en su vocación. Se trata de la oscuridad interior que experimentó sobre todo a partir de los años 60, pero que comenzó a sentir mucho antes, alrededor de 1937, cuando era todavía misionera de Loreto, antes de fundar su propia Congregación (Misioneras de la Caridad).

Sin embargo, Madre Teresa pudo armonizar la "alegría por hacer día tras día lo que Dios le pedía" con el "desconsuelo y la soledad". Según el padre Kolodiejchuk, "sonreír" fue su elección. En una de sus cartas, Madre Teresa escribe: "cuando veo a alguien triste, pienso siempre que le está negando algo a Jesús".

Además, la religiosa llegó a "amar la oscuridad", como confiesa en una carta al padre Neuner: "Por primera vez en estos once años-he llegado a amar la oscuridad.-Pues ahora creo que es una parte, una muy, muy pequeña parte de la oscuridad y del dolor de Jesús en la tierra. Usted me ha enseñado a aceptarla como un "lado espiritual de "su obra"" (...) Hoy sentí realmente una profunda alegría-porque Jesús ya no puede sufrir de nuevo la agonía-sino que Él quiere sufrirla en mí-Más que nunca me entrego a Él.-Sí- más que nunca estaré a su disposición".

El padre Kolodiejchuk confesó que tuvo que leer "varias veces las cartas" hasta entender de qué se trataba verdaderamente su "oscuridad"; incluso muchas hermanas que convivían cerca de ella, "no tenían ni idea de lo que pasaba en su interior".

Al ver la ingente obra que Madre Teresa realizó (sobre todo después de su "inspiración" en 1946, cuando recibe "la llamada dentro de la llamada" para trabajar entre los más pobres de los pobres) lo más fácil es pensar que lo hacía apoyada en el consuelo que experimentaba en Dios. Sin embargo, según el postulador de su causa, lo que hizo "heroica" su vida, fue precisamente la fidelidad a Dios a pesar de esta falta de consuelo.

Para Madre Teresa, "la pobreza más grande en el mundo de hoy" era "no sentirse amado", por eso comprendió que experimentar el abandono de su Amado como algo real, le acercaba a sus pobres y la identificaba con el sufrimiento de Jesucristo en el Huerto de Getsemaní y en la Cruz, cuando pregunta al Padre: "¿Por qué me has abandonado?"

Según el padre Kolodiejchuk, la experiencia de Madre Teresa es similar a la de otros santos y más que "crisis" de fe (que hace referencia a algo "más existencial e intelectual"), lo que atravesó la Madre fue una "prueba de fe" hasta alcanzar, como dijo uno de sus confesores, "una fe pura y desnuda, sin sentir nada".

Además, el postulador de la Causa de Madre Teresa ve en esta actitud un ejemplo para los creyentes, que deben saber que "la fe no siempre es fácil" y "tenemos que luchar".

A pesar del deseo de Madre Teresa de que sus escritos fueran destruidos, finalmente han visto la luz, porque la Iglesia considera que aunque se trató de una experiencia "personal", no ha sido una experiencia "privada", porque no fue sólo para ella. Los Misioneros y Misioneras de la Caridad heredaron el "carisma" de Madre Teresa, que consiste no sólo en compartir la pobreza material, sino también "la espiritual".

El postulador de la Causa de beatificación de la religiosa concluyó que el amor que vivió Madre Teresa no es sólo "para admirar", sino que "es posible imitarlo empezando a nuestro alrededor".

Nuevo arzobispo para Tuxpan (México)

Monseñor Domingo Díaz Martínez


CIUDAD DEL VATICANO, 4 de junio de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado nuevo arzobispo para la Arquidiócesis de Tulancingo (México) a monseñor Domingo Díaz Martínez, hasta ahora obispo de Tuxpan, según ha informado este miércoles la Oficina de Información de la Santa Sede.

Sustituye a monseñor Pedro Aranda Díaz-Muñoz, quien cumple el 29 de junio los 75 años de edad.

Monseñor Domingo Díaz Martínez recibirá el Palio de Arzobispo de manos de su Santidad Benedicto XVI, tras haber tomado posesión de la sede arzobispal.

Nació el 4 de agosto del año 1948, en Villa Corregidora, Querétaro. Estudió filosofía y teología en el Seminario de Querétaro y sed licenció en Sociología y Doctrina Social de la Iglesia.

Ordenado sacerdote el 25 de junio del año 1977, Juan Pablo II le nombró obispo de Tuxpan, el 23 de marzo de 2002.

Desde el año 2006 es miembro del Consejo Permanente de la CEM.

La perenne lección de humildad de san Gregorio Magno, según el Papa

Propone a todos el modelo de su predecesor en la sede petrina


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- "Íntimamente impresionado por la humildad de Dios, que en Cristo se hizo nuestro siervo", san Gregorio Magno --Papa del año 590 al 604-- hizo de esta virtud su propia vida y la mostró como clave en el itinerario cristiano, especialmente en la vocación episcopal y en la lectura de las Escrituras, recuerda Benedicto XVI.

En la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre continuó con su catequesis sobre este Padre y Doctor de la Iglesia que había vivido profundamente su vocación monacal, pero que, llamado a la sede petrina, "por amor a Dios supo hacerse servidor de todos en un tiempo lleno de tribulaciones y de sufrimientos".

"Supo hacerse 'siervo de los siervos' --recalcó Benedicto XVI--. Precisamente porque lo fue, es grande y nos muestra también a nosotros la medida de su verdadera grandeza".

Riquísimo en obras y escritos, san Gregorio sin embargo jamás quiso trazar una doctrina original; "quiere sencillamente ser la boca de Cristo y de su Iglesia en el camino que se debe recorrer para llegar a Dios", apuntó.

"Humildad" era una palabra que el Papa Gregorio invocaba, por ejemplo, para acercarse a la Biblia, de la que fue "apasionado lector", describió Benedicto XVI.

"De la Sagrada Escritura pensaba que el cristiano debe sacar no tanto conocimientos teóricos, sino más bien el alimento cotidiano para su alma, para su vida de hombre en este mundo" --añadió--, de manera que insiste en que "aproximarse a la Escritura simplemente para satisfacer el propio deseo de conocimiento significa ceder a la tentación del orgullo".

"La humildad intelectual es la regla primaria para quien intenta penetrar en las realidades sobrenaturales partiendo del Libro Sagrado", subrayó Benedicto XVI; sólo con la actitud interior de humildad "se escucha realmente y se percibe por fin la voz de Dios".

Pero "cuando se trata de la Palabra de Dios, comprender no es nada" "si no conduce a la acción", profundizó el Papa siguiendo a san Gregorio, cuyo "ideal moral" consiste en la "armoniosa integración entre palabra y acción, pensamiento y compromiso, oración y dedicación a los deberes del propio estado" como camino hacia Dios.

"Humildad" fue también la clave que llevó a este gran Padre de la Iglesia a "trazar la figura del obispo ideal, maestro y guía de su rebaño" --señaló el Santo Padre--: como "predicador" por excelencia, el obispo "debe ser sobre todo ejemplo" para los demás.

"Una acción pastoral eficaz requiere asimismo que conozca a los destinatarios y adapte sus intervenciones a la situación de cada uno", continuó.

De hecho, san Gregorio Magno así lo hizo, e insistió "en el deber de que el pastor " reconozca "cada día la propia miseria, de manera que el orgullo no haga vano, a los ojos del Juez Supremo, el bien realizado".

San Gregorio Magno cultivó las relaciones con los patriarcas de Antioquía, de Alejandría y de Constantinopla, preocupándose siempre "de reconocer y respetar los derechos, guardándose de toda interferencia que limitara la legítima autonomía de aquellos", especificó Benedicto XVI.

En el contexto de la situación histórica, san Gregorio "se opuso al título de 'ecuménico' por parte del Patriarca de Constantinopla"; pero "no lo hizo por limitar o negar esta legítima autoridad --aclaró el Papa--, sino porque estaba preocupado por la unidad fraterna de la Iglesia universal".

Una vez más, "lo hizo sobre todo por su profunda convicción de que la humildad debía ser la virtud fundamental de todo obispo --subrayó--, más aún de un Patriarca", y porque seguía siendo monje en su corazón, y por lo tanto, "contrario a los grandes títulos".

El que eligió para sí fue "siervo de los siervos de Dios", usado desde entonces por sus sucesores. Más allá de una fórmula, expresa verdaderamente "su modo de vivir y de actuar", concluyó Benedicto XVI.

Por Marta Lago

El papel de la religión en el espacio público a debate en el Parlamento Europeo

ROMA, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- La visibilidad de la religión en el espacio público europeo estuvo en el centro del segundo encuentro de la serie de seminarios de diálogo dedicados a "Islam, cristianismo y Europa", organizados por la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), la Conferencia de las Iglesias Europeas (KEK) y la Fundación Adenauer.

El encuentro tuvo lugar el pasado 29 de mayo en el Parlamento Europeo sobre el tema "La visibilidad de la religión en el espacio público europeo: la cuestión de los lugares de culto y el uso de símbolos religiosos".

Un centenar de participantes, elegidos y funcionarios de instituciones europeas o miembros de organizaciones y comunidades religiosas, asistieron al seminario y participaron en el debate.

Con la presencia acrecentada de ciudadanos y residentes de confesión musulmana en nombre de países europeos, subraya un comunicado de la COMECE, "la cuestión del uso de símbolos religiosos ha dado lugar a un debate social en varios países".

Más recientemente, la edificación de lugares de culto musulmanes se ha convertido en un asunto público y ha suscitado resistencias en numerosas ciudades a lo largo de Europa.

"Aunque los países europeos estén dotados de regímenes jurídicos que garantizan la libertad religosa, y por tanto la libertad de culto, esto plantea la cuestión de la visibilidad de la religión en el espacio público europeo", reconoce la COMECE.

El diputado europeo László Surján de Hungría ha puesto en guardia contra el retorno "a las catacumbas" de los cristianos y de otros creyentes del viejo continente, a ejemplo de lo que vivieron los cristianos de la Europa del Este durante los 40 años de dictadura comunista.

Chantal Saint-Blancat, profesora de Sociología en la Universidad de Padua, ha subrayado por su parte que la edificación de nuevos lugares de culto es un problema para el espacio urbano, que nos es ya familiar, y que esto suscita debates, incluso tensiones, entre musulmanes por un lado, vecinos y autoridades locales por otro.

Estima sin embargo, prosigue el comunicado de la COMECE, que de estas tensiones pueden emerger oportunidades: "El reconocimiento mutuo de las comunidades, la ocasión para los musulmanes de comprender el contexto secularizado europeo, y la posibilidad de transformar el espacio urbano en ‘escenario de experimentación del pluralismo' para nuestras sociedades multiculturales".

La reverenda Berit Schelde Christensen, de la Iglesia Evangélica Luterana de Dinamarca, recordó que las religiones contribuyen a la cohesión de la sociedad y que la construcción de lugares de culto es importante para acoger la búsqueda de sentido de los ciudadanos.

"Hay que reconocer la búsqueda espiritual de cada ser humano", afirmó, lamentando que el lenguaje religioso no sea ya comprendido por nuestros contemporáneos debido a una fuerte secularización de la sociedad.

Al mismo tiempo hizo un llamamiento a los creyentes ciudadanos de Europa a reflexionar sobre la manera de utilizar el principio de trascendencia para participar positivamente en el bien común.

Traducido del francés por Nieves San Martín

Hace falta una “nueva mentalidad” ante la crisis alimentaria, afirma la Santa Sede

Intervención de monseñor Tomasi en el Consejo de Derechos Humanos


GINEBRA, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- Frente a la crisis provocada por el rápido y vertiginoso aumento del precio de los alimentos, que está doblegando las economías de los países más débiles, la Santa Sede pide una "nueva mentalidad" para afrontar la emergencia.

Interviniendo el 22 de mayo en Ginebra, en la Séptima Sesión Especial del Consejo de Derechos Humanos sobre el Derecho al Alimento, monseñor Silvano M. Tomasi pidió cumplir con decisiones dictadas por la voluntad de perseguir el bien común.

En el debate "complejo y urgente" sobre el derecho al alimento, indicó el observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, "hace falta una nueva mentalidad" que "ponga a la persona humana en el centro y no se concentre sólo en el beneficio económico".

Actualmente, constató, nos encontramos ante el "aplastante desafío de nutrir adecuadamente a la población mundial, en un momento en el que se ha verificado un aumento global de los precios de los alimentos que amenaza la estabilidad de muchos países en vías de desarrollo".

Esta situación "exige una urgente acción internacional concertada", subrayó.

La crisis, indicó monseñor Tomasi, hace lanzar una alarma sobre las consecuencias negativas que afectan al sector agrícola mucho tiempo descuidado, aunque "más de la mitad de la población mundial lucha por sobrevivir a través de esta ocupación".

Del mismo modo, llama la atención sobre las disfunciones del sistema comercial global, dado que cuatro millones de personas cada año se unen a los 854 millones que sufren hambre crónica.

El prelado auspició que la sesión del Consejo "abra los ojos de la opinión pública sobre el coste mundial del hambre, que a menudo provoca carencias sanitarias y a nivel de instrucción, conflictos, migraciones incontroladas, degradación ambiental, epidemias e incluso terrorismo".

Conferencias y declaraciones que se han sucedido en los años, recordó monseñor Tomasi, han reconocido el derecho a la alimentación concluyendo que "el hambre se debe no a la falta de alimento, sino más bien a la falta de acceso, tanto físico como financiero, a los recursos agrícolas".

Aunque el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio mira a reducir a la mitad el número de personas que viven en extrema pobreza y oprimidas por el hambre antes de 2015, el prelado observó que "la sociedad debe afrontar la dura evidencia de que los objetivos establecidos muy a menudo no son acompañados por políticas coherentes".

El aumento de los precios del alimento tiene consecuencias devastantes sobre los países pobres, porque mil millones de personas están obligadas a gastar casi toda su renta diaria de un dólar en procurarse alimentos.

"La grave tarea que nos espera es proyectar y establecer políticas, estrategias y acciones eficaces que lleven a una cantidad de alimentos suficientes para todos", propuso monseñor Tomasi.

El problema de una adecuada producción alimentaria, observó, "es más que una emergencia temporal". "Es estructural por naturaleza y debería ser afrontado en el contexto de un crecimiento económico que sea justo y sostenible".

A este fin, "exige medidas que tengan que ver no sólo con la agricultura y el desarrollo rural, sino también con la salud, la educación, el buen gobierno, el dominio de la ley y el respeto a los derechos humanos".

El impacto del comercio internacional sobre el derecho al alimento y la liberalización del comercio relativo a los productos agrícolas, añadió, tienden a favorecer a las multinacionales y por tanto a dañar la producción para las pequeñas realidades locales, que son la base de la seguridad alimentaria en los países en vías de desarrollo.

Frente a esto, es necesario "un renovado empeño respecto a la agricultura, sobre todo en África", y a tal fin son fundamentales las inversiones en agricultura y el desarrollo rural, así como hay que reconocer "el deber de solidaridad respecto a los miembros más vulnerables de la sociedad".

Entre las propuestas adelantadas por el prelado, figuran dar prioridad a la producción de alimentos, la eliminación de los subsidios injustos en agricultura, la organización de estructuras cooperativas y el equilibrio "no por parte del mercado sino por obra de mecanismos que respondan al bien común", del uso de la tierra para producir alimentos y para otros fines.

"Demasiados pobres mueren cada día a causa de la falta de alimento, mientras que se destinan enormes recursos para las armas", denunció.

"La comunidad internacional debe ser impulsada a la acción. El derecho al alimento afecta al futuro de la familia humana, así como la paz en la comunidad global".

Por Roberta Sciamplicotti, traducido por Nieves San Martín

miércoles, 4 de junio de 2008

Religiosos movilizados contra el tráfico de personas

Un negocio de tres mil millones de dólares que en un 70% afecta a mujeres


ROMA, martes, 3 junio 2008 (ZENIT.org).- Se ha abierto este lunes en Roma un Congreso internacional, organizado de manera conjunta por la Organización Mundial de las Migraciones (OIM) y por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), con la participación de 50 religiosas de 31 congregaciones y 20 países.

En los últimos cinco años, UISG y OIM han colaborado para organizar sesiones de formación para las religiosas sobre la lucha contra la trata en las diversas partes del mundo, que hasta ahora han registrado más de cuatro mil participantes.

El proyecto está sostenido por la Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede y financiado por la Oficina para los Refugiados y Migrantes del Gobierno estadounidense.

Los principales objetivos del Congreso, que concluye el 6 de junio, son: reforzar las redes existentes tanto de carácter nacional como regional; crear las bases para una red internacional; identificar los recursos necesarios para dar continuidad a la red.

En su ponencia introductoria, la presidenta de la UISG, sor Louis Madore, de las Hijas de la Sabiduría, ha declarado que "el tráfico de personas no es una cuestión que acaba en sí misma. Está estrechamente conectado con las cuestiones globales derivadas de las relaciones políticas y económicas injustas y de explotación entre los países con el creciente empobrecimiento de enteras poblaciones".

"Esto tiene graves consecuencias sobre las mujeres y vemos la creciente feminización de la pobreza y de la migración -añadió--. Tales situaciones junto al aumento de la comercialización del sexo y las prácticas sociales y culturales profundamente radicadas de discriminación de las mujeres y niñas, las hacen fáciles presas de los traficantes".

"El tráfico de personas --insistió sor Madore-- es un fenómeno muy complejo, y por tanto trabajar en este campo no es una opción sino una necesidad si queremos estar, de modo estratégico, de parte de los más indefensos".

"Como religiosos profundamente arraigados en el Evangelio y en el carisma de nuestras congregaciones --subrayó--, estamos impresionados por este fenómeno que causa un sufrimiento enorme a las mujeres y a los niños".

Según algunos estudios, presentados en la primera jornada de trabajos, las cifras sobre las víctimas del tráfico transnacional giran cada año en torno a entre 600.000 y 820.000. Además, cerca del 70% de quienes caen en la red de los explotadores está formado por mujeres y chicas jóvenes; entre estas, el 50% son menores.

Un mercado, ligado en su mayoría a la explotación sexual y que tiene beneficios estimados en tres mil millones de dólares, aunque la naturaleza ilegal del tráfico y las diferentes metodologías no hacen fácilmente calculable su dimensión.

Sólo en Canadá, sin embargo, el tráfico de extranjeras para la prostitución se estima que produce cada año en torno a los 400 millones de dólares estadounidenses.

Los países interesados hasta ahora en los cursos de formación son Italia, Nigeria, Rumanía, Albania, Tailandia, República Dominicana, Filipinas, Brasil, Portugal y Sudáfrica.

Para este año, en cambio, el programa es organizar una sesión de formación para África occidental, en Senegal, con la participación de los siguientes países: Mali, Burkina Faso, Togo, Benin, Costa de Marfil, Sierra Leona, Nigeria, Guinea y Chad.

Traducido del italiano por Nieves San Martín

Un Congreso internacional analizará el viaje de san Pablo a España

Un viaje que motivó la Carta a los Romanos, según el vicepresidente del Congreso


TARRAGONA, martes, 3 junio 2008 (ZENIT.org).- La ciudad de Tarragona se prepara para acoger el Congreso Internacional "Pablo, Fructuoso y el cristianismo primitivo en Tarragona (siglos I-VIII)" para los próximos días 19, 20 y 21 de junio. El Congreso discutirá sobre si san Pablo viajó o no a España.

Según explica a Zenit el vicepresidente del Congreso, Joseph M. Gavaldà, la intención de viajar a Hispania fue el motivo central de la Carta a los Romanos.

Todo está ya en marcha y van llegando las diferentes ponencias de los participantes al Congreso, informa el Instituto Superior Ciencias Religiosas San Fructuoso.

La expectativa de este congreso va creciendo a medida que pasan los días ya que sobre la mesa empiezan a barajarse las cartas sobre si Pablo vino o no a España.

Ciertamente que no se trata de sacar el polvo a viejos motivos que honraron en su tiempo a las Iglesias de la Península, ni de excitar de nuevo los eslóganes de la España católica. Más bien, los objetivos son otros.

"Éstos vienen impulsados por la exégesis alemana, entre ellos Rainer Riesner, Heike Omerzu o Wayne A. Meeks, los cuáles ven con interés el tema de éste viaje misionero del Apóstol al final de sus días", explica a Zenit Joseph M. Gavaldà Ribot, vicepresidente del Congreso.

También profesores como Ulrich Luz, de Suiza, añade Gavaldà, "empiezan a leer la Carta a los Romanos desde la perspectiva de un hombre que tenía el fuerte deseo de llevar el Evangelio a todos los pueblos y al que sólo le faltaba llegar a Hispania para cumplir con su misión. Por ello escribe a los romanos una carta, aquella que todos los exegetas están de acuerdo en considerar su carta magna, la exposición más sistemática e importante que Pablo hizo de su visión teológica. El profesor Ulrich Luz comenta que sólo por ello, la cristiandad debería estar agradecida a España ya que fue la intención de viajar a la Península el motivo central para que Pablo escribiese la Carta a los Romanos".

"El proyecto de viajar a Hispania no fue una opción más entre otras posibles para el Apóstol --afirma Gavaldà--. Según Rainer Riesner y otros, esta opción significaba para san Pablo el cumplimiento de su misión de llevar el Evangelio de un extremo a otro de la tierra, tal y como profetizaba Isaías (Is 49,6; 66,19). En el trasfondo Pablo vivía su vocación misionera en continuidad con la misión del "Siervo del Señor" y sentía una exigencia personal de ser él quién tenía que anunciar el Evangelio a aquellos pueblos que aún lo desconocían (Rm 15,19-21). Por ello es necesario que alguien vaya a predicar (Rm 10,14-15), y él es el escogido por Jesucristo para anunciar la fe a todos los pueblos, y entre ellos los romanos de la parte occidental del imperio (Rm 1,6-6). Pablo es el mensajero de buenas noticias que Is 52,7 anunciaba y que él mismo recoge en su carta a los romanos 10,15".

Lo más importante de todo ello, señala el vicepresidente del Congreso, "es que Pablo vivía intensamente la espera de la segunda venida de Jesucristo y con ella la realización plena de la salvación universal. Pero conocía bien la tradición anterior de Marcos según la cual esta salvación final y universal estaba condicionada a que antes fuese anunciado el evangelio a todos los pueblos (Mc 13,10). Sin duda alguna, Pablo anhelaba ese momento y habiendo cumplido su misión evangelizadora por todo el Mediterráneo oriental, como él mismo argumenta en la carta a los romanos (15,23), sólo le faltaba ir a la isla más extrema, hasta el momento conocida, de la parte occidental del Mediterráneo, Hispania".

Llevar el Evangelio a Hispania significaba para Pablo, indica Gavaldà, "el cumplimiento total del requisito esencial para la segunda venida de Jesucristo. En la mente de Pablo estaba la salvación universal a través de la fe en Jesucristo, tanto para los pueblos paganos como para los judíos. La Carta a los Romanos no se puede leer sin ésta perspectiva esencial del Apóstol que infatigablemente estaba preparando al Señor los caminos para su manifestación final".

"No se trata pues --concluye el vicepresidente del Congreso-- de reivindicar los honores de las Iglesias, que como Tarragona, siempre han creído que fueron evangelizadas por san Pablo, sino de elucidar y comprender mejor aquello que movía el corazón del Apóstol en su deseo ferviente de viajar hasta España".

Más información en: http://congres.pau-fructuos.arquebisbattarragona.cat

Por Nieves San Martín

Medios de comunicación, el nuevo instrumento el Papa para promover ecumenismo y diálogo

Ecumenismo y diálogo El portavoz explica el servicio que prestan al ministerio de Benedicto XVI


TORONTO, martes, 3 junio 2008 (ZENIT.org).- Una de las máximas prioridades de Benedicto XVI es la búsqueda de la unidad de los cristianos, y las instituciones de medios de comunicación de la Santa Sede están para apoyar este objetivo, afirma el portavoz vaticano.

El jesuita Federico Lombardi, director de la Oficina de Información vaticana, de "Radio Vaticano" y del Centro Televisivo Vaticano, ilustró este viernes la acción de estos instrumentos de comunicación de la Iglesia en el "Desayuno de Líderes de Empresa Católicos" celebrado en Toronto.

"Desde su primer discurso en la Capilla Sixtima, a la mañana siguiente a su elección --dijo--, Benedicto XVI afirmó claramente que el ecumenismo --la búsqueda de la unidad con otras denominaciones cristianas-- es una de las mayores prioridades de su pontificado".

El portavoz dijo que el viaje del Papa en 2006 a Estambul, en el que se encontró con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, "fue el signo más evidente de este propósito ecuménico" y la cobertura que ofrecieron los medios vaticanos lo confirma.

El padre Lombardi indicó que "todas las celebraciones, incluyendo el encuentro entre el Papa y el patriarca, fueron transmitidas mundialmente desde el Centro Televisivo Vaticano con comentario en directo en seis lenguas diferentes".

Este es el "ejemplo perfecto de cómo nosotros podemos poner las comunicaciones sociales al servicio del ecumenismo", añadió, explicando que en los comentarios participaron tanto católicos como ortodoxos.

Respecto al diálogo ecuménico con el Patriarcado Ortodoxo de Rusia, el padre Lombardi dijo que a pesar de las dificultades, hay "muchas relaciones en ciernes a partir de las cuales podemos alimentar la esperanza de que un día pronto llegaremos a un encuentro al más alto nivel".

Compartió su implicación en la emisión de un documental de una hora sobre Benedicto XVI en la televisión nacional de Rusia: "Este documental fue una coproducción entre ortodoxos y católicos, y contenía un mensaje en ruso pronunciado por el mismo Papa para el pueblo ruso".

"Naturalmente, una producción de esta clase era una "absoluta primicia", y no podría haber sucedido sin el consentimiento del Patriarca ortodoxo de Moscú, reveló el portavoz.

En cuanto a las relaciones con el Judaísmo y el Islam, el padre Lombardi dijo que Benedicto XVI "desea un sincero diálogo, que no esconda los verdaderos problemas".

Subrayó las visitas del Pontífice a dos sinagogas --en Colonia y en Nueva York--, y sus visitas al campo de exterminio de Auschwitz y al memorial de las víctimas judías del nazismo en Viena.

"Me gustaría recordar que, en sus 24 años de pontificado, Juan Pablo II visitó una sinagoga, la sinagoga de Roma, mientras que Benedicto XVI en tres años ya ha visitado dos. Por consiguiente, está haciendo progresos en el camino allanado por su predecesor", dijo el padre Lombardi.

"Esto es también verdad respecto a las mezquitas: Juan Pablo II visitó una después de 20 años de pontificado; Benedicto ya ha visitado una después de un año y medio", añadió.

Reconociendo que la relación con el Islam se hizo difícil a causa de las interpretaciones del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona en 2006, el padre Lombardi observó que ahora la crisis se ha superado y se ha provocado "una intensa reflexión dentro del mundo musulmán".

El jesuita compartió también "un signo positivo y entusiasmante de esperanza" procedente de la relación del Vaticano con China: el concierto del 7 de mayo en el Vaticano, donde la Orquesta Filarmónica de China y el Coro de la Ópera de Shangai ofrecieron un concierto al Papa emitido por la televisión china.

"No se puede ignorar que este evento --dijo el portavoz--, más allá de su significado cultural, representó un importante signo de buena relación y amistad. La orquesta china eligió interpretar una pieza importante, a la vez occidental y religiosa; el "Réquiem" de Mozart, así como una breve y bella canción popular china: "Flores de Jazmín".

"Hasta hace algunos años habría sido impensable que una orquesta china interpretara una pieza occidental y religiosa en un escenario internacional. El Papa asistió al concierto e hizo un breve pero significativo discurso sobre el arte como vehículo del diálogo entre pueblos y culturas, recordando con afecto a los católicos chinos".

Días después un terremoto letal golpeó a China y el Papa manifestó públicamente su simpatía y dolor. "El embajador chino en Roma me dijo que las palabras del Papa tuvieron un amplio impacto en todo el país -revela el padre Lombardi--. El Papa ya no es un extraño para el pueblo chino, sino una gran personalidad rodeada de atención y respeto".

"No se puede negar --concluye--, que este momento marca un signo concreto de esperanza".

Para ver la intervención del padre Lombardi en inglés: www.zenit.org/article-22778?l=english.

Traducido del inglés por Nieves San Martín