lunes, 10 de diciembre de 2007

Campaña de la Santa Sede de adoración y «maternidad» por los sacerdotes

Lanzada por la Congregación para el Clero


CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 10 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La Congregación vaticana para el Clero ha lanzado una campaña de adoración eucarística y de «maternidad» por la santidad de los sacerdotes del mundo.

La iniciativa ha sido convocada con una carta fechada el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, firmada por el cardenal Cláudio Hummes y por el arzobispo Mauro Piacenza, respectivamente prefecto y secretario de la Congregación.

La campaña, según la misiva, quiere crear «un movimiento espiritual que, haciendo tomar cada vez más conciencia del vínculo ontológico entre Eucaristía y sacerdocio y de la especial maternidad de María hacia todos los sacerdotes, haga nacer una cadena de adoración perpetua, para la reparación de las faltas y para la santificación de los clérigos».

En particular, la iniciativa propone a «las almas femeninas consagradas» que, siguiendo el ejemplo de María, adopten «espiritualmente a sacerdotes para ayudarlos con la ofrenda de sí, la oración y la penitencia».

La iniciativa pretende «encomendar a María, la Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, todos los sacerdotes, suscitando en la Iglesia un movimiento de oración, que ponga al centro la adoración eucarística continuada durante las veinticuatro horas».

La iniciativa busca que, «en cada rincón de la tierra siempre se eleve a Dios, incesantemente, una oración de adoración, agradecimiento, alabanza, plegaria y reparación, con el objetivo principal de suscitar un número suficiente de santas vocaciones al estado sacerdotal».

La carta se dirige a todos los obispos diocesanos para que las diócesis que lo deseen se unan a esta campaña, encargando a un sacerdote que dé seguimiento y los lugares y modalidades escogidos para la adoración.

Puede leerse la carta, una nota explicativa, y subsidios sobre el significado de la maternidad espiritual de sacerdotes en: www.clerus.org/pregate

Por Jesús Colina

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